¿Es posible dejar de fumar?

Fumar o no fumar ha sido siempre y debe seguir siendo una opción y una decisión totalmente personal, pero también es innegable que ha de ser una decisión debidamente informada.

Hemos terminado una década, en la que la verdadera protagonista de la política antitabaco ha sido la guerra fría entre fumadores y no fumadores, que desde el principio ha sido alentada desde la ironía del gobierno de los Estados Unidos, y que tan pocos resultados ha dado en cuanto a la reducción del número de fumadores.

Si bien es cierto que han aumentado los ex fumadores, debemos recordar que ha aumentado el número de mujeres fumadoras y, sobre todo, que nuestros jóvenes se incorporan al hábito tabáquico cada vez a edades más tempranas y en número también cada vez mayor.

Sin embargo, las empresas tabaqueras han ocultado mucha “información confidencial”, como ellos mismos la denominan, que debería estar al alcance todos, fundamentalmente de sus consumidores, sus clientes, o sus potenciales clientes, población objetivo de las diversas campañas publicitarias.

Decíamos que dejar de fumar ha de ser una decisión personal, pero debidamente informada. Y creemos necesario denunciar que los fumadores, los no fumadores y los potenciales futuros clientes de las empresas tabaqueras no están recibiendo toda la información que se posee en torno al tabaco.

Recientemente salían a la luz en Estados Unidos varios documentos, fruto de las investigaciones confidenciales de las empresas tabaqueras, que hasta el momento habían estado guardados en cajas fuertes, y que los procesos judiciales que se están llevando a cabo en la actualidad han posibilitado que conozca la opinión pública.

A continuación, ofrecemos el texto de algunos de estos documentos.

En cuanto a la tan manida relación del tabaco con el cáncer de pulmón, uno de los documentos dice:

“Con una sola excepción, todos los investigadores con los que nos hemos entrevistado eran de la opinión de que fumar causa cáncer de pulmón, si por causa entendemos una cadena de sucesos que finalmente conduce al desarrollo de un cáncer de pulmón, y que incluye el hecho de fumar como un eslabón totalmente indispensable.”

Otro de los documentos estudiados, dice textualmente: “Hemos descubierto una coincidencia generalizada sobre el hecho de que el motivo de cáncer más probable es que el humo del tabaco contiene sustancias cancerígenas en cantidad suficiente para provocar un cáncer de pulmón, tras una acción prolongada en un individuo sensible”.

Si nos centramos en la tan discutida acepción del tabaco como droga, merece la pena conocer el contenido del siguiente documento: “Un cigarrillo, como sistema de administración de una droga al gran público, tiene ventajas muy, muy significativas, de entre las que destacamos la velocidad de acción: 10 segundos después de haber comenzado a fumar, la nicotina llega al cerebro, mientras que otras drogas, como la marihuana, las anfetaminas o el alcohol, son más lentas y pueden depender del estado de ánimo del consumidor”. En el mismo documento se puede leer: “… Por tanto, el tabaco para nosotros adopta esta imagen de droga rápida, muy eficaz farmacológicamente hablando y además muy barata: una droga que procura a su consumidor una satisfacción oral, manual y gustativa”.

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También ha sido muy discutido el hecho de la posibilidad de una alevosa manipulación del contenido de nicotina en los cigarrillos. Juzguen nuestros lectores después de conocer el contenido del siguiente documento: “Hemos conseguido demostrar que hay niveles óptimos de nicotina en el cigarrillo que producen respuestas más favorables desde el punto de vista psicológico y de conducta. La división de investigación y desarrollo de la empresa sabe cómo fijar el nivel de nicotina de manera que los fumadores queden enganchados”.

Son innumerables los documentos que finalmente han visto la luz, pero, para finalizar, puede ser suficientemente significativo el contenido del siguiente, que aclara algunos conceptos del marketing dirigido a la población juvenil: “La tendencia del seguimiento de población de 16 a 25 años hacia una determinada marca de cigarrillos es tal, que su importancia debería ser sopesada con precisión y saber cuál es su reflejo en los programas más populares. En todas las revistas deberían ser examinadas para verificar la eficacia de la publicidad en este grupo de edad y en otros”.

Lo realmente curioso es que el gobierno de los Estados Unidos haya esperado cuatro años, desde que conoció la existencia de estos documentos, para presentar una querella formal contra las empresas tabaqueras. Y la pereza de nuestro Gobierno para querellarse contra Tabacalera Española, toda vez que deben conocer, incluso mejor que nosotros, el contenido exacto de estos y otros documentos con contenidos mucho más espeluznantes.

Pero planteémonos algunas preguntas: ¿quién es el verdadero beneficiado tras el hecho de dejar de fumar? Sin duda, los únicos beneficiados son el fumador que se convierte en exfumador y su familia.

Beneficios que obtenemos al dejar de fumar

Pero … ¿le interesa realmente a alguien más, particularmente a los gobiernos, que los fumadores dejen de fumar?, ¿qué ocurriría si de golpe nadie fumara?, ¿se verían afectados los presupuestos generales del estado?

Hay muchas más preguntas sin respuesta: ¿Por qué no hay al menos una Unidad de Tabaquismo por cada Área de Salud? ¿Por qué no existen programas específicos para ayudar a dejar de fumar a quien lo desee, en cada Centro de Salud? ¿Por qué no se informa adecuadamente a la población del contenido y alcance de los documentos que hemos presentado a lo largo de este artículo?

Resulta irónico que los gobiernos que “adviertan” en cada cajetilla de tabaco que “el tabaco produce enfermedades cardiovasculares”, -primera causa de muerte en los países desarrollados, y desde luego en España-, estén subvencionando competiciones deportivas, culturales, musicales, etc., que cuentan con el mecenazgo de una marca de tabaco, o que permitan su publicidad de forma encubierta, y por tanto ilegal, o incluso que estén permitiendo determinado tipo de publicidad que va dirigida a los más jóvenes.

Y terminamos como empezábamos: Dejar de fumar ha de ser una opción personal, en ningún momento impuesta, pero desde luego ha de ser siempre una decisión que ha de apoyarse en una información total y absoluta, además de clara y entendible por todos los sectores de la población.

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