Electroterapia

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Electroterapia
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La electroterapia es el empleo de la electricidad con fines terapéuticos, es decir, la aplicación de corrientes eléctricas al organismo para lograr objetivos como calmar el dolor, fortalecer la musculatura o favorecer la recuperación funcional.

Efectos de la corriente eléctrica sobre el organismo

  • Efecto térmico: cuando una corriente atraviesa el cuerpo genera calor, lo que produce vasodilatación y un aumento del flujo sanguíneo en la zona tratada, evidenciado por el enrojecimiento cutáneo.
  • Analgesia: reducción o supresión del dolor mediante la modulación de la transmisión nerviosa.
  • Efecto excitomotor: contracción del músculo al que se aplica la corriente. Este efecto se aprovecha para estimular músculos debilitados o atrofiados, por ejemplo, tras un período de inmovilización con escayola.

Los efectos dependerán de la dosis (intensidad y duración del tratamiento), de la extensión de la zona a tratar (ya que no es lo mismo un músculo pequeño que una gran masa muscular) y del tipo de tejido (los tejidos ricos en agua, como el músculo, son mejores conductores eléctricos) [1].

Tipos de corriente en la electroterapia

Tipos de corriente en la electroterapia

Existen numerosos tipos de corrientes eléctricas utilizadas en electroterapia, aplicadas con distintas intensidades, frecuencias y duraciones. Se clasifican en:

  • Corrientes de baja y media frecuencia (menos de 10 000 Hz).
  • Corrientes de alta frecuencia (más de 10 000 Hz):
    • Onda corta.
    • Microondas.
  • Ultrasonidos: no se consideran electroterapia propiamente dicha, ya que se trata de ondas mecánicas de alta frecuencia.
  • Magnetoterapia: no aplica directamente corriente eléctrica sobre el organismo, sino un campo magnético generado por ella.
  • Láser: tampoco forma parte estrictamente de la electroterapia, sino que consiste en la emisión estimulada de radiación para obtener una amplificación de luz con efectos terapéuticos.

Corrientes de baja y media frecuencia

Corriente galvánica: su aplicación actual se limita prácticamente a servir como base de la iontoforesis, una técnica que permite la administración de fármacos a través de la piel, evitando así la vía oral. La penetración del fármaco alcanza un máximo de 5 centímetros. El tratamiento es local: el fármaco se acumula bajo la piel y se absorbe de forma progresiva [2].

Por ejemplo, para el tratamiento de la hiperhidrosis palmar se utiliza el bromohidrato de glicopirronio. Este fármaco se coloca sobre un electrodo que se aplica sobre la piel. Generalmente, el tratamiento dura entre 20 y 30 minutos, con 2-3 sesiones semanales en casos crónicos. Se emplea en odontología y dermatología, así como en ciática, parálisis facial, artrosis, tendinitis y capsulitis.

  • Corriente farádica clásica (frecuencia de 100 Hz): se utiliza como prueba diagnóstica.
  • Corriente de Träbert o ultraexcitante (frecuencia de 143 Hz): posee efecto analgésico. Se emplea en trastornos vasculares de las extremidades.
  • Corrientes diadinámicas de Bernard (frecuencia de 50 Hz): según el tipo de corriente, su efecto puede ser analgésico, relajante de contracturas musculares, excitomotor, movilizador del tejido conjuntivo o antiedematoso. Se utiliza también en secuelas traumáticas y procesos degenerativos como la artrosis.
  • Corrientes exponenciales: se aplican en músculos denervados, así como sobre vísceras y paredes arteriales para obtener su contracción. Por ejemplo, permiten estimular la micción cuando se aplican sobre la vejiga o favorecer la evacuación intestinal en caso de estreñimiento.
  • TENS (estimulación eléctrica nerviosa transcutánea): proporciona analgesia que puede persistir de minutos a días. Está especialmente indicada en dolores agudos o crónicos localizados. Los dispositivos son pequeños y portátiles, lo que permite al paciente llevarlos consigo, aunque previamente debe conocer los parámetros de intensidad y duración prescritos. Existen varios tipos de TENS, tanto analgésicos como excitomotores [3].
  • Corrientes de media frecuencia o interferenciales (frecuencia entre 1000 y 10 000 Hz): algunos equipos operan a una frecuencia fija de 4000 Hz. Consiguen mayor penetración en el organismo, mayor eficacia con menor dosis y mejor tolerancia cutánea que las corrientes de baja frecuencia. Para que sean efectivas, deben utilizarse dos corrientes de forma simultánea.

Dependiendo de la frecuencia utilizada, la electroterapia produce diversos efectos, entre los que destacan: contracción de músculos atrofiados, resolución de procesos inflamatorios, efecto analgésico y fortalecimiento muscular.

Corrientes de alta frecuencia

Las corrientes de alta frecuencia son aquellas cuya frecuencia supera los 10 000 Hz. Se caracterizan por producir calor en profundidad (a diferencia de la termoterapia superficial, cuyo efecto no alcanza tanta profundidad). Las corrientes de alta frecuencia no tienen efecto excitomotor. Dentro de los agentes de alta frecuencia distinguimos tres: onda corta, microondas y ultrasonidos [4].

Los efectos del calor profundo son los siguientes:

  • Calentamiento mínimo de la piel, ya que el calor se genera en tejidos más profundos.
  • Vasodilatación con aumento del flujo sanguíneo, lo que favorece la cicatrización en esguinces, luxaciones, fracturas, roturas y desgarros musculares, tendinitis, artrosis y contusiones, siempre que no se encuentren en fase aguda.
  • Relajación y sedación muscular.
  • Efecto antiinflamatorio y analgésico, aplicable en casos de irritación nerviosa y dolor del miembro fantasma.
  • Posibles efectos secundarios: cansancio, ansiedad, cefaleas o vértigos.
  • Mejora de la movilidad articular.

Onda corta

Es una corriente cuya frecuencia es de 27,12 MHz y su longitud de onda de 11,06 metros. Consiste en un aparato conectado a la red eléctrica que transforma la corriente mediante sucesivas modificaciones hasta convertirla en una corriente de alta frecuencia [5].

Los riesgos potenciales incluyen quemaduras, pérdida de consciencia, vértigo o cataratas.

Microondas

Se trata de corrientes que pueden tener frecuencias de 433, 915 y 2456 MHz, correspondientes a longitudes de onda de 69, 32 y 12 cm respectivamente. Las más utilizadas son las de 12 cm. A menor longitud de onda, menor penetración en los tejidos.

Ultrasonidos

Se trata de una energía mecánica (no eléctrica) cuya frecuencia oscila entre 70 000 y 300 000 Hz. Son equipos tipo consola, no portátiles, que constan de un cabezal (la parte que contacta con la zona a tratar) y un generador de corriente alterna de alta frecuencia. Normalmente, la superficie a tratar es de 5-12 cm². La absorción de energía es mayor cuando el cabezal se coloca perpendicular a la piel y depende también proporcionalmente del contenido acuoso del tejido. El cabezal debe mantenerse en movimiento constante durante toda la aplicación [6].

Sus acciones más importantes son:

  • Analgesia.
  • Relajación de la tensión y del espasmo muscular.
  • Efecto antiinflamatorio.

Es necesario tener precaución con las prótesis internas, ya que la vibración del ultrasonido puede desplazarlas.

Alcance del calor en profundidad:

ModalidadProfundidad
Onda corta1-3 cm
Microondas1-5 cm
Ultrasonidos1-5 cm

Magnetoterapia

La magnetoterapia es una técnica terapéutica que aplica campos magnéticos sobre el organismo con fines curativos. Utiliza campos magnéticos pulsados generados por un aparato alimentado por corriente alterna. En fisioterapia se emplean campos magnéticos de baja frecuencia con una intensidad que no supera los 150 gauss [7].

Efectos de la magnetoterapia:

  • A nivel molecular, mejora y facilita numerosos procesos que favorecen la regeneración tisular.
  • Favorece la regeneración ósea y del cartílago, por lo que resulta especialmente útil para la consolidación de fracturas.
  • Mejora el metabolismo y disminuye el consumo de oxígeno. Dado que la hipoxia tisular genera dolor, el efecto resultante es analgésico.
  • Activa la circulación linfática y plaquetaria, disminuyendo la probabilidad de formación de trombos.
  • Acción antiinflamatoria.

Láser

El láser (amplificación de luz por emisión estimulada de radiación) es un tipo de fototerapia. Se consigue estimulando la emisión de una radiación para obtener una luz amplificada. El haz de luz resultante tiene una única dirección, un solo color y una gran brillantez [8].

Efectos:

  • Acción antiinflamatoria.
  • Analgesia.
  • Efecto regenerador tisular.
  • Menor potencia que la onda corta y las microondas.

Ventajas:

  • Su reducido tamaño lo hace especialmente útil en medicina deportiva.
  • Puede utilizarse en pacientes portadores de marcapasos, ya que la coherencia y focalización del haz luminoso evitan que la radiación alcance el corazón.

Metodología de la electroterapia

Metodología de la electroterapia

La colocación de los electrodos no es aleatoria, sino que depende del músculo que se desea tratar, y se realiza siempre en función de su anatomía. Por este motivo, la colocación de los electrodos, la determinación de los parámetros y el seguimiento de la evolución del paciente son responsabilidad del profesional fisioterapeuta.

Si no se siguen las indicaciones adecuadas, existe riesgo de sufrir quemaduras en la zona. Las corrientes no son aplicables en todos los pacientes; hay situaciones en las que su uso está contraindicado por las posibles repercusiones adversas.

Metodología de la onda corta

Se puede aplicar de dos maneras:

  1. Método capacitivo: enfrentando dos electrodos y colocando la parte del cuerpo a tratar entre ellos. A medida que se separan los electrodos, más profundo es el efecto.
  2. Método inductivo: un cable enrollado sobre sí mismo, forrado por una estructura, se coloca rodeando la zona a tratar.

Dosificación:

  • Proceso agudo: 0-200 vatios.
  • Proceso crónico: 200-500 vatios.

No se aplicará durante más de 20 minutos. Es posible la utilización de la onda corta pulsada, aunque su eficacia es más discutida. Sus principales indicaciones son: inflamaciones, artrosis, tendinitis, lumbalgias y también procesos digestivos y circulatorios.

Metodología de las microondas

El aparato generador es similar al de la onda corta y también permite emisión pulsante. No utiliza electrodos, sino una antena que se dirige hacia la zona a tratar, que debe estar al descubierto. La distancia entre la antena y el paciente varía entre 5 y 10 cm. Cada sesión dura aproximadamente 25 minutos y puede ser diaria o alterna, dependiendo de la lesión. Se sigue la misma dosificación que para la onda corta.

Precauciones:

  • No aplicar si existen gotas de sudor sobre la piel, ya que pueden sobrecalentarse.
  • Nunca aplicar sobre las gónadas.
  • El mobiliario de la sala debe ser de madera u otro material no metálico.
  • El paciente debe despojarse de cualquier objeto metálico y de las lentes de contacto.

Metodología del ultrasonido

Existen dos formas de aplicación:

  1. Contacto directo: se aplica sobre la piel mediante un gel conductor que facilita la transmisión de la energía.
  2. Tratamiento subacuático: se introduce la parte del cuerpo a tratar y el cabezal del aparato en un recipiente con agua. Esta modalidad se reserva para zonas poco accesibles o de pequeño tamaño.

Dosificación:

ModoIntensidad
ContinuoHasta 1,5 W/cm²
PulsadoAproximadamente 0,3 W/cm²

La duración de la sesión varía entre 3 y 15 minutos, en función de la extensión de la zona y la intensidad elegida. Las lesiones agudas requieren sesiones más cortas pero más frecuentes. En ningún caso el paciente debe sentir dolor.

Metodología en magnetoterapia

El aparato, conectado a una fuente de corriente alterna, tiene forma cilíndrica, es de plástico y contiene un solenoide en su interior. Puede tener distintos tamaños (15-20 cm o 60 cm), dependiendo de la extensión de la zona a tratar. Los solenoides pueden colocarse en serie o en oposición (uno frente al otro). La magnetoterapia de barrido emplea un cilindro que recorre el cuerpo del paciente desde el cuello hasta los pies, proporcionando un tratamiento generalizado.

Metodología del láser

La dosis se determina en función de la potencia y del tiempo de aplicación. En fisioterapia se utiliza el láser de baja potencia, generalmente inferior a 1 W/cm². Los láseres de alta potencia se reservan para cirugía, donde son capaces de cortar tejidos.

Indicaciones y contraindicaciones

Indicaciones y contraindicaciones

Indicaciones de la onda corta

  • Producción de analgesia.
  • Relajación de la musculatura.
  • Efecto antiinflamatorio.

Indicaciones de las microondas

  • Reducción de la tensión muscular y tratamiento de contracturas.
  • Reparación de traumatismos como esguinces, luxaciones o fracturas.
  • Artrosis, siempre que no se encuentre en fase aguda.

Indicaciones del ultrasonido

  • Fibrosis y cicatrices.
  • Traumatismos del aparato locomotor no agudos: lumbalgias, hernias discales, esguinces, tendinitis, retracciones musculares y heridas abiertas. Nunca en las 24-36 horas posteriores a la lesión.
  • Pacientes con prótesis: precaución cuando contengan material que pueda desprenderse.

Indicaciones de la magnetoterapia

  • Retardos en la consolidación de fracturas.
  • Osteoporosis, artrosis y artritis.
  • Lumbalgias.
  • Artritis reumatoide.
  • Desgarros musculares.
  • Psoriasis.
  • Sinusitis.
  • Espondilitis anquilosante (rigidez progresiva de la columna vertebral).
  • Cefaleas y jaquecas.
  • Neuralgias.
  • Asma bronquial y bronquitis.

Indicaciones del láser

  • Acción antiinflamatoria.
  • Favorece la cicatrización y regeneración de los tejidos.
  • Analgesia.
  • Mejora de la circulación linfática.
  • Hemorroides.
  • Aplicaciones en cirugía estética.

Debido a sus acciones analgésica, antiinflamatoria y regeneradora, el láser se utiliza en multitud de procesos clínicos.

Contraindicaciones generales de la electroterapia

Aunque algunas técnicas de electroterapia tienen contraindicaciones específicas, siempre que se trabaje con corriente eléctrica deben valorarse las siguientes situaciones [9]:

  • Marcapasos: riesgo de interferencia con el dispositivo.
  • Prótesis internas o material de osteosíntesis (clavos, placas, tornillos): pueden sobrecalentarse y lesionar el tejido adyacente.
  • Zona anestesiada: imposibilidad de valorar si se está produciendo daño tisular.
  • Tumores en la zona a tratar: riesgo de favorecer la extensión tumoral a tejidos sanos.
  • Embarazo: no realizar aplicación abdominal.
  • Tromboflebitis y varices: el trombo podría desprenderse, migrar al pulmón y producir una embolia pulmonar.
  • Inflamaciones o infecciones sistémicas agudas (por ejemplo, tuberculosis).
  • Heridas abiertas en el lugar de colocación del electrodo.
  • Zona cardíaca, laterales del cuello y cabeza: contraindicación absoluta.
  • Zona ocular: riesgo de desprendimiento de retina.
  • Cartílagos de crecimiento: en pacientes en edad de crecimiento.
  • Hemorragias recientes.

Contraindicaciones de la magnetoterapia

  • Infecciones activas.
  • Hemorragias.
  • Portadores de marcapasos.
  • Hipertiroidismo: la magnetoterapia podría estimular aún más la glándula.
  • Tumores malignos: riesgo de favorecer su extensión.
  • Obstrucción venosa: peligro de embolia.
  • Implantes metálicos.
  • Infarto agudo de miocardio.
  • Diabetes: riesgo de hipoglucemia.
  • Tratamientos muy prolongados: posible pérdida de masa ósea.

Contraindicaciones del láser

Contraindicación absoluta: aplicación directa sobre el ojo.

Contraindicaciones relativas: gestación, tumores, infecciones y afecciones de la glándula tiroides.

Referencias

  1. Robertson VJ, Ward AR, Low J, Reed A. Electrotherapy Explained: Principles and Practice. 4.ª ed. Oxford: Butterworth-Heinemann; 2006.
  2. Kalia YN, Naik A, Garrison J, Guy RH. Iontophoretic drug delivery. Adv Drug Deliv Rev. 2004;56(5):619-658.
  3. Johnson MI, Paley CA, Howe TE, Sluka KA. Transcutaneous electrical nerve stimulation for acute pain. Cochrane Database Syst Rev. 2015;(6):CD006142.
  4. Watson T. Electrotherapy: Evidence-Based Practice. 12.ª ed. Edimburgo: Churchill Livingstone/Elsevier; 2008.
  5. Al-Mandeel MM, Watson T. The thermal effects of shortwave diathermy. Physiotherapy. 2010;96(3):199-207.
  6. Speed CA. Therapeutic ultrasound in soft tissue lesions. Rheumatology. 2001;40(12):1331-1336.
  7. Markov MS. Magnetic field therapy: a review. Electromagn Biol Med. 2007;26(1):1-23.
  8. Chung H, Dai T, Sharma SK, et al. The nuts and bolts of low-level laser (light) therapy. Ann Biomed Eng. 2012;40(2):516-533.
  9. Houghton PE, Nussbaum EL, Hoens AM. Electrophysical agents: contraindications and precautions. Physiother Can. 2010;62(5):1-80.
Gabriel Giner

Escrito por

Gabriel Giner

Editor

Fundador y editor de eSalud. Apasionado de la salud digital y la divulgación sanitaria, dirige el proyecto editorial desde sus inicios con el compromiso de acercar la información de salud a todos los lectores.

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