Dolor en bajo vientre: qué lo causa y cómo tratarlo
Tabla de contenidos
- 1.Causas de dolor en bajo vientre
- Indigestión
- Alteraciones en el tránsito intestinal
- Infección urinaria
- Cálculos renales
- Apendicitis
- Diverticulitis
- 2.Causas de dolor en bajo vientre en mujeres
- Quistes en los ovarios
- Cólicos menstruales
- Endometriosis
- Embarazo
- Embarazo ectópico
- 3.Causas de dolor en bajo vientre en hombres
- Hernia inguinal
- Torsión testicular
- 4.Referencias
Uno de los malestares más comunes que puede experimentar cualquier persona es el dolor en bajo vientre. Se trata de la zona más baja del abdomen, situada en la región pélvica. Las causas que lo originan son variadas y resultan más frecuentes en mujeres que en hombres [1].
Aunque en la mayoría de los casos se trata de molestias leves y autolimitadas, cuando el dolor persiste o se vuelve crónico es necesario acudir al médico. No obstante, muchas de estas situaciones pueden abordarse con medidas sencillas. A continuación explicamos qué puede causar este tipo de dolor y cómo tratarlo.
Causas de dolor en bajo vientre
Indigestión
Aunque la indigestión suele generar síntomas en la parte superior del abdomen, también puede producir molestias en el bajo vientre. El dolor suele acompañarse de hinchazón abdominal. Además, la persona puede llegar a padecer diarrea intensa, que a su vez provoca cólicos [2].
Otros síntomas que pueden aparecer durante el curso de este cuadro son vómitos, dolor de estómago, náuseas, acidez y, en ocasiones, estreñimiento.

Para mejorar el cuadro clínico, en primera instancia se recomienda modificar la alimentación optando por comidas más fáciles de digerir y que no provoquen acidez estomacal. Algunas opciones adecuadas son la gelatina, el pan tostado y los zumos de fruta naturales. También conviene controlar la cantidad de líquido ingerido, evitando beber en exceso durante las comidas.
Otra medida eficaz consiste en adoptar mejores hábitos alimenticios: masticar despacio y triturar bien los alimentos. Los especialistas señalan que evitar hablar mientras se come reduce la ingesta de aire y previene la indigestión [2].
Si se prefiere, se pueden preparar infusiones digestivas como el té de boldo o el de anís para aliviar los síntomas.
Alteraciones en el tránsito intestinal
Suelen manifestarse como diarrea, estreñimiento o gases, y en todos los casos es posible que aparezca dolor en el bajo vientre. Todo ello puede ir acompañado de cólicos. Las causas de estas alteraciones son diversas: la persona puede padecer una intolerancia alimentaria, como a la lactosa, los huevos o el gluten [3].
También pueden estar ocasionadas por la presencia de un virus que afecte al sistema digestivo, llegando incluso a provocar una gastroenteritis. Asimismo, si se consumen alimentos que favorezcan la aparición de gases, es posible que surja dolor en esta zona.
El tratamiento dependerá de la causa subyacente. En caso de diarrea, lo más indicado es reducir el consumo de alimentos ricos en grasas y carbohidratos, así como evitar los huevos y la leche. Para restablecer la flora intestinal es recomendable administrar probióticos [4].
Si se presenta estreñimiento o gases, lo mejor es mantener una dieta rica en fibra y limitar los carbohidratos fermentables. Para aliviar los síntomas y estimular el tránsito intestinal se pueden realizar masajes en el sentido de las agujas del reloj sobre la parte baja del abdomen y alrededor del ombligo, ejerciendo una ligera presión. Se recomienda aplicar algún aceite para facilitar el movimiento.
Infección urinaria
Aunque cualquier persona puede padecer una infección urinaria, es mucho más frecuente en mujeres, ya que la uretra y el ano se encuentran más próximos entre sí. Suele ocurrir porque las bacterias del intestino alcanzan el sistema urinario, pudiendo afectar a la vejiga o a los riñones si no se trata a tiempo [5].
Los síntomas pueden variar de una persona a otra. Sin embargo, entre los más habituales se encuentran el dolor en la parte baja del abdomen, la orina con olor y color anómalos —pudiendo contener sangre— y el dolor o escozor durante la micción.
Para tratar este tipo de infecciones, un médico debe evaluar al paciente y prescribir el antibiótico adecuado. Para mitigar las molestias se administran analgésicos [5].
Cálculos renales
Se trata de depósitos duros y sólidos que se forman en los riñones y pueden ser expulsados a través de la orina. Sin embargo, mientras se desplazan por las vías urinarias pueden causar un dolor intenso. En algunos casos pueden quedar atrapados, lo que genera un dolor agudo y persistente, y es posible observar sangre en la orina [6].
Si bien es más habitual sentir dolor en la espalda baja (cólico nefrítico), también puede irradiarse hacia la zona inferior del abdomen. Además, puede acompañarse de otros síntomas como molestias al orinar, micción frecuente, fiebre, náuseas y vómitos.
Para tratar este problema se debe aumentar la ingesta de agua. También se recetan analgésicos para reducir el malestar. Por último, se pueden administrar antiespasmódicos que ayuden a relajar las vías urinarias y faciliten la expulsión de los cálculos [6].
Apendicitis
Se trata de una inflamación del apéndice, un pequeño órgano que forma parte del sistema digestivo y se encuentra conectado al ciego del intestino grueso. El apéndice aumenta de tamaño y puede infectarse, lo que genera un dolor característico que suele comenzar alrededor del ombligo y desplazarse hacia la fosa ilíaca derecha. Destaca por ser intenso y puede llegar a complicarse gravemente si no se atiende a tiempo. De no tratarse, la persona puede desarrollar peritonitis [7].

En muchos casos se acompaña de otros síntomas como:
- Vómitos.
- Náuseas.
- Falta de apetito.
- Diarrea.
- Fiebre y escalofríos.
Esta afección requiere atención médica inmediata, ya que el tratamiento estándar es la apendicectomía, es decir, la extirpación quirúrgica del apéndice [7].
Diverticulitis
Es la inflamación e infección de pequeñas bolsas o divertículos que se forman en la pared del intestino, especialmente en el colon sigmoide. Cuando estos divertículos se inflaman causan dolor abdominal, generalmente en el lado izquierdo del bajo vientre. Además, la persona puede presentar hinchazón abdominal, diarrea, estreñimiento, vómitos y náuseas [8].
Es necesario acudir al médico para obtener un diagnóstico adecuado. En caso de confirmarse una diverticulitis, se recetarán analgésicos, antibióticos y antiinflamatorios. Asimismo, se indicará una nueva pauta alimentaria y cambios en los hábitos dietéticos para mejorar el cuadro clínico y prevenir recurrencias [8].
Causas de dolor en bajo vientre en mujeres
Un aspecto importante es que el dolor en bajo vientre es mucho más frecuente en mujeres que en hombres, especialmente en aquellas que se encuentran en edad fértil. Algunas de las causas más habituales son las siguientes:
Quistes en los ovarios
Son sacos que contienen líquido en su interior. Se desarrollan dentro de los ovarios o en su superficie. Cuando son pequeños pueden pasar desapercibidos, pero si alcanzan un tamaño considerable pueden ocasionar malestar y dolor agudo. En determinadas circunstancias pueden afectar a la fertilidad de la mujer, dificultando la consecución de un embarazo. En la mayoría de los casos no presentan sintomatología [9].
Otros síntomas que pueden llegar a manifestarse son:
- Ausencia de menstruación.
- Sangrado intermenstrual.
- Dolor durante las relaciones sexuales.
- Vómitos.
- Mareos.
Dependiendo del tipo y tamaño del quiste, el tratamiento varía. En muchas ocasiones se recetan anticonceptivos orales para favorecer su resolución. En casos complicados o de gran tamaño se requerirá una intervención quirúrgica [9].
Cólicos menstruales
Se trata de un dolor agudo que se presenta en la zona baja del abdomen y que, cuando se intensifica, puede llegar a limitar las actividades cotidianas. Suelen aparecer entre uno y tres días antes del inicio de la menstruación y pueden persistir hasta su finalización. Por lo general, se recomienda el uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINE) para reducir el malestar [10]. En otros casos, el ginecólogo puede recetar anticonceptivos orales que ayuden a regular el ciclo menstrual y disminuir la intensidad de los cólicos.
Endometriosis
El endometrio, tejido que recubre la parte interior del útero, crece fuera de este y se adhiere a otras estructuras y órganos de la cavidad abdominal y pélvica. Esto provoca un dolor en el bajo vientre que puede afectar significativamente a la calidad de vida de la mujer, sobre todo durante la menstruación. Además, puede producir sangrado excesivo. En muchos casos constituye una causa de infertilidad [11].
El tratamiento recomendado puede incluir el uso de anticonceptivos orales, fármacos hormonales, dispositivos intrauterinos hormonales o cirugía laparoscópica para retirar las adherencias.
Embarazo
Durante la gestación, el aumento del riego sanguíneo hacia el útero puede provocar cólicos, lo que se traduce en molestias frecuentes. Además, al aumentar el útero de tamaño, se ejerce presión sobre las estructuras circundantes en la zona baja del abdomen, lo que genera incomodidad y malestar.

No existe un tratamiento específico, ya que se trata de molestias habituales propias de este estado. Sin embargo, una alimentación equilibrada y fraccionada en varias tomas al día puede ayudar a hacer el proceso más llevadero.
Embarazo ectópico
Aunque es normal experimentar cierto dolor abdominal durante el embarazo, cuando se trata de un embarazo ectópico la situación se convierte en una urgencia médica. Al desarrollarse el embrión fuera del útero —habitualmente en una de las trompas de Falopio—, se compromete gravemente la salud de la madre, pudiendo provocar hemorragias internas [12].
Dependiendo del tiempo de gestación, las opciones terapéuticas varían. En las fases más iniciales es posible utilizar metotrexato, un fármaco que ayuda a detener el desarrollo del embarazo. Cuando el cuadro clínico se complica o existe riesgo de rotura tubárica, se requiere una intervención quirúrgica urgente [12].
Causas de dolor en bajo vientre en hombres
Hernia inguinal
Se trata de la aparición de un bulto en la zona de la ingle causado porque una porción del intestino protruye a través de una zona debilitada de la pared abdominal. Esto puede resultar doloroso, especialmente al adoptar determinadas posiciones, toser o realizar esfuerzos físicos. Aunque afecta principalmente a la zona inguinal, el dolor puede irradiarse hacia el bajo vientre [13].
El tratamiento definitivo consiste en una intervención quirúrgica en la que se reduce la porción de intestino herniado y se refuerza la pared abdominal, habitualmente mediante la colocación de una malla protésica [13].
Torsión testicular
Sucede cuando el testículo rota sobre el cordón espermático, lo que interrumpe el flujo sanguíneo normal hacia el testículo. Aunque la mayor parte de las molestias se concentra en la zona del escroto —observándose hinchazón y aumento de tamaño del testículo afectado—, es posible experimentar dolor referido en la zona baja del vientre [14].
Al tratarse de una urgencia urológica que puede comprometer la viabilidad del órgano, es imprescindible acudir a un centro médico de forma inmediata para someterse a una intervención quirúrgica que permita recolocar el testículo y fijarlo para prevenir nuevos episodios [14].
Referencias
- Koop, H., et al. (2022). “Chronic Abdominal Wall Pain.” Deutsches Ärzteblatt International, 119(15), 261-266.
- Enck, P., et al. (2017). “Functional dyspepsia.” Nature Reviews Disease Primers, 3, 17081.
- Lacy, B. E., et al. (2016). “Bowel disorders.” Gastroenterology, 150(6), 1393-1407.
- Guarner, F., et al. (2017). “World Gastroenterology Organisation Global Guidelines: Probiotics and Prebiotics.” Journal of Clinical Gastroenterology, 46(6), 468-481.
- Flores-Mireles, A. L., et al. (2015). “Urinary tract infections: epidemiology, mechanisms of infection and treatment options.” Nature Reviews Microbiology, 13(5), 269-284.
- Romero, V., Akpinar, H., & Assimos, D. G. (2010). “Kidney stones: a global picture of prevalence, incidence, and associated risk factors.” Reviews in Urology, 12(2-3), e86-e96.
- Bhangu, A., et al. (2015). “Acute appendicitis: modern understanding of pathogenesis, diagnosis, and management.” The Lancet, 386(10000), 1278-1287.
- Strate, L. L., & Morris, A. M. (2019). “Epidemiology, pathophysiology, and treatment of diverticulitis.” Gastroenterology, 156(5), 1282-1298.
- Mobeen, S., & Apostol, R. (2023). “Ovarian Cyst.” StatPearls. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing.
- Proctor, M., & Farquhar, C. (2006). “Diagnosis and management of dysmenorrhoea.” BMJ, 332(7550), 1134-1138.
- Zondervan, K. T., et al. (2020). “Endometriosis.” New England Journal of Medicine, 382(13), 1244-1256.
- Barnhart, K. T. (2009). “Ectopic pregnancy.” New England Journal of Medicine, 361(4), 379-387.
- HerniaSurge Group (2018). “International guidelines for groin hernia management.” Hernia, 22(1), 1-165.
- Sharp, V. J., Kieran, K., & Arlen, A. M. (2013). “Testicular torsion: diagnosis, evaluation, and management.” American Family Physician, 88(12), 835-840.

Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.