Trimebutina

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Trimebutina
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Para el tratamiento de algunas afecciones de tipo gastrointestinal, la trimebutina se ha catalogado como uno de los fármacos más efectivos en estas situaciones. La mayoría de los expertos afirman que se trata de un fármaco que no representa un riesgo elevado para el paciente y que no suele presentar efectos adversos graves.

Sus beneficios han sido de gran utilidad para el tratamiento de problemas como la diarrea o el estreñimiento, notándose mejoría en poco tiempo tras iniciada la pauta. A continuación se presenta toda la información relevante sobre este medicamento: mecanismo de acción, posología, efectos secundarios y precauciones.

¿Qué es la trimebutina?

Se trata de un fármaco cuyo principio activo es el maleato de trimebutina, el cual interviene de manera directa en el funcionamiento del tracto gastrointestinal. Este se considera un agonista de los receptores opioides intestinales y cerebrales delta (δ), kappa (κ) y mu (μ). Sin embargo, se ha comprobado que no presenta selectividad a estos, y tampoco tiene efecto significativo sobre el sistema nervioso central a las dosis terapéuticas habituales, a diferencia de lo que suele suceder con otros opioides.

La trimebutina interviene en la regulación de la motilidad gastrointestinal, haciendo su efecto sobre los músculos lisos del tracto digestivo, lo que provoca una mejoría ante la presencia de un trastorno digestivo. Su acción se produce a través de la modulación de la liberación de péptidos gastrointestinales como la motilina.

Qué es la trimebutina

Se pueden observar dos mecanismos de acción dependiendo del cuadro clínico. Posee un efecto estimulador cuando el tono muscular se encuentra disminuido (hipomotilidad). En el caso de presentarse peristaltismo aumentado, tendrá un efecto inhibidor (espasmolítico). Esto permite que se considere un tratamiento adecuado tanto para la diarrea como para el estreñimiento. Además, sus usos se extienden para casos como el síndrome de intestino irritable.

Este medicamento no solo funciona como regulador de tránsito intestinal. También es útil ante la presencia de dolor abdominal, ya que posee propiedades analgésicas viscerales. Es así como suele ser prescrito cuando se cursa un cuadro de gastritis o dispepsia funcional. Otros de sus usos van dirigidos al tratamiento de vómitos provocados por la presencia de una úlcera gastroduodenal. Igualmente, es una pauta esencial cuando un paciente ha sido sometido a una cirugía en el abdomen, ya que el fármaco favorecerá el reinicio del movimiento intestinal (íleo posquirúrgico).

Propiedades farmacocinéticas

  • Absorción: se absorbe rápidamente tras la administración oral, con una biodisponibilidad de entre el 5 y el 6% debido a un importante efecto de primer paso hepático.
  • Distribución: se distribuye ampliamente por los tejidos, especialmente el tracto gastrointestinal.
  • Metabolismo: se metaboliza principalmente en el hígado por desmetilación, generando el metabolito activo nortrimebutina (desmetiltrimebutina).
  • Eliminación: se excreta predominantemente por vía renal. La vida media de eliminación es de aproximadamente 12 horas para el metabolito activo.

¿Cómo se administra?

La trimebutina puede adquirirse en presentaciones de comprimidos, cápsulas o suspensión oral. Estos últimos suelen ser prescritos para pacientes pediátricos. Su administración es vía oral, y también existe una solución inyectable para uso hospitalario. La dosis será indicada por un profesional de la salud, que determinará cuál será la posología según la edad y peso del paciente, así como la causa del padecimiento.

  • Adultos con síndrome de intestino irritable: se debe administrar 200 mg tres veces al día antes de cada comida. Si no existe alguna mejoría, debe consultarse al médico para que ajuste la dosis. La dosis máxima diaria es de 600 mg. Esta cantidad se debe consumir en varias tomas de pequeña dosificación.
  • Adultos con trastornos gastrointestinales y biliares: la pauta recomendada dependerá de los síntomas que presente el paciente. En caso de diarrea o estreñimiento, suele prescribirse 200 mg en 1 o 2 dosis diarias. Si se presenta dolor abdominal o cólicos intestinales, la pauta es de 100-200 mg tres veces al día. Cuando los problemas del tracto digestivo o biliar son persistentes, puede hacerse un aumento hasta 600 mg administrados en varias dosis pequeñas a lo largo del día. En todos los casos siempre deberá tomarse el medicamento antes de las comidas.
  • Niños mayores de 12 años: la pauta dependerá del peso del paciente y la indicación clínica, generalmente entre 100-200 mg tres veces al día.
  • Niños menores de 12 años: pauta personalizada bajo prescripción médica y solo en casos en los que no exista un tratamiento alternativo adecuado.

Tras su administración, la trimebutina es absorbida por el aparato digestivo. Media hora tras su consumo es posible evidenciar sus efectos, sobre todo si se trata de la normalización del peristaltismo intestinal. Aunque no siempre se evidencia su acción de manera inmediata, pudiendo requerir varios días de tratamiento para lograr la mejoría completa.

Para que el tratamiento sea efectivo, debe administrarse de manera rutinaria y sin saltarse ninguna dosis. En caso de olvidar alguna toma, debe administrarse lo más pronto posible, siempre y cuando no se acerque la siguiente toma. De ser así, se debe omitir la dosis olvidada y continuar con la pauta habitual. Nunca se debe duplicar la dosis para compensar la olvidada.

Este tratamiento debe ser pautado entre 2 a 4 semanas dependiendo del cuadro clínico y el paciente en cuestión. En caso de no desaparecer los síntomas tras este periodo, o si aparecen nuevos dolores, será indispensable comunicarse con el médico para realizar una nueva evaluación.

Indicaciones terapéuticas

La trimebutina está indicada para el tratamiento de diversas afecciones gastrointestinales:

  • Síndrome de intestino irritable (SII): tanto en sus variantes con predominio de diarrea, estreñimiento o patrón mixto.
  • Dispepsia funcional: dolor o malestar en la parte superior del abdomen sin causa orgánica identificable.
  • Trastornos de la motilidad esofágica: como el espasmo esofágico difuso.
  • Reflujo gastroesofágico funcional: como complemento del tratamiento principal.
  • Íleo posquirúrgico: para favorecer la recuperación de la motilidad intestinal tras cirugía abdominal.
  • Preparación para exploraciones radiológicas o endoscópicas del tracto digestivo.
  • Trastornos funcionales de las vías biliares: discinesia biliar.

Efectos secundarios

La trimebutina ha destacado como un fármaco de gran tolerancia, por lo que los pacientes suelen llevar muy bien este tratamiento. Aun así, como cualquier otro medicamento, se ha comprobado que puede presentar algunos efectos adversos, aunque no sean muy comunes.

Efectos secundarios poco frecuentes (afectan a entre 1 de cada 1.000 y 1 de cada 100 personas):

  • Reacciones alérgicas cutáneas, siendo bastante común la aparición de urticaria o enrojecimiento de la piel.
  • Falta de ánimo.
  • Estreñimiento.
  • Diarrea.
  • Aumento de la diuresis.
  • Abdomen distendido.
  • Dolor de estómago.

Efectos adversos: problemas gastrointestinales

Efectos secundarios raros (afectan a menos de 1 de cada 1.000 personas):

  • Cefalea.
  • Boca seca.
  • Mareo.
  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Debilidad.
  • Somnolencia.
  • Fatiga.

También se ha asociado a su consumo algunos efectos secundarios como: sensación de frío o calor, indigestión y halitosis. Algunos asociados a reacciones alérgicas son: hinchazón, sarpullido, picazón, problemas para respirar y mareo severo. Si tiene dificultad para orinar, dificultad para oír o dolor en el pecho, es indispensable que reciba atención médica inmediata.

En caso de presentar otros efectos adversos además de los mencionados y los que aparecen en el prospecto del medicamento, comunicarse inmediatamente con el médico tratante. Se deberá hacer lo mismo si los efectos presentados se complican o persisten.

Sobredosis

La ingesta excesiva de este medicamento presenta síntomas a las pocas horas de su consumo. Por lo general, los efectos suelen notarse 3 horas después de la sobredosis. Entre los síntomas que se presentan, se tienen:

  • Dolores gastrointestinales.
  • Vómitos.
  • Pérdida de memoria y otros problemas neurológicos.
  • Coma (en casos muy graves).
  • Somnolencia.
  • Convulsiones.

El pronóstico por sobredosis es favorable. Se espera una recuperación rápida y sin secuelas. Sin embargo, se debe tratar apenas aparezcan los primeros síntomas. Ante una sospecha de sobredosis, acudir inmediatamente a urgencias o contactar con el Servicio de Información Toxicológica (teléfono 91 562 04 20 en España).

Precauciones y advertencias

Se debe estar atento a que el paciente no sea alérgico a algunos de los componentes del fármaco. En caso de no conocer si existe alguna alergia, estar atento a la aparición de cualquier reacción adversa. Si aparecen, comunicarse de manera inmediata con el médico.

Es necesario comunicar cualquier tipo de alergia, patología o condición física que se padezca. Esto permitirá determinar si pueden presentarse efectos secundarios diferentes a los ya mencionados.

Trimebutina advertencias

Se recomienda no administrar trimebutina en personas con padecimientos hepáticos graves. Solo deberá hacerse en caso de que no exista un tratamiento alternativo y bajo estricta vigilancia médica para observar la evolución del paciente.

No debe consumirse alcohol durante la administración de este medicamento ya que puede acentuarse algunos efectos secundarios como la somnolencia o los mareos. En caso contrario, al menos debe reducirse su consumo antes de iniciar el tratamiento.

Los profesionales de la salud aseguran que no debe manejarse ningún tipo de maquinaria pesada, ni conducir vehículos, ni realizar tareas que requieran estado de alerta, especialmente al inicio del tratamiento o si se experimentan mareos o somnolencia. Será el médico quien indicará cuándo será seguro realizar esas actividades.

Si es necesario que el paciente se someta a una intervención quirúrgica, es indispensable que se notifique al personal de salud que se encuentra en tratamiento con este fármaco.

Poblaciones especiales

  • Personas mayores: no se requiere ajuste de dosis, aunque se recomienda vigilancia por mayor susceptibilidad a efectos adversos.
  • Insuficiencia renal: no se han establecido pautas específicas; utilizar con precaución.
  • Insuficiencia hepática: contraindicado en insuficiencia hepática grave; usar con precaución en casos leves o moderados.

Interacciones con otros medicamentos

En caso de que el médico indique que es necesario pautar trimebutina, el paciente debe comunicar si existe otro tratamiento o si consume algún otro fármaco. A menos que sea bajo estricta indicación médica, no se debe cambiar la pauta, ni mucho menos interrumpir ninguno de los tratamientos previos a la trimebutina.

Las interacciones conocidas incluyen:

  • Pramlintida: no se recomienda el uso conjunto, ya que ambos medicamentos afectan la motilidad gastrointestinal y podrían potenciarse mutuamente.
  • Tubocurarina: es posible observar la aparición de reacciones adversas al administrarse conjuntamente.
  • Anticolinérgicos: podrían reducir la eficacia de la trimebutina.
  • Otros procinéticos: como la metoclopramida o la domperidona, el uso conjunto debe ser supervisado por el médico.
  • Zolpidem: se ha descrito una posible interacción que incrementa la somnolencia.

¿Cuándo no se debe tomar trimebutina?

La trimebutina está contraindicada en las siguientes situaciones:

  • Alergia al maleato de trimebutina o a cualquiera de los excipientes del medicamento.
  • Niños menores de 2 años: contraindicado. En niños de 2 a 12 años, solo bajo estricta prescripción médica.
  • Embarazo: se ha considerado que este medicamento no debe utilizarse durante el embarazo, especialmente durante el primer trimestre, por falta de datos suficientes de seguridad. En el segundo y tercer trimestre, solo se utilizará si el beneficio justifica el riesgo.
  • Lactancia: no se recomienda su administración durante el periodo de lactancia, ya que se desconoce si se excreta en la leche materna. En caso de ser necesario su uso, deberá interrumpirse la lactancia para cumplir con el tratamiento.
  • Insuficiencia hepática grave.
  • Hipersensibilidad conocida a cualquier componente de la formulación.

Preguntas frecuentes

¿La trimebutina engorda?

No existe evidencia de que la trimebutina cause aumento de peso. Al regular la motilidad intestinal, puede mejorar la absorción de nutrientes, pero esto no se traduce en un aumento significativo de peso corporal.

¿Se puede tomar trimebutina de forma prolongada?

Aunque su perfil de seguridad es favorable, la trimebutina está diseñada para tratamientos de duración limitada (generalmente 2-4 semanas). El uso prolongado debe estar supervisado por un médico que evaluará la necesidad de continuar el tratamiento.

¿La trimebutina necesita receta médica?

Depende de la legislación de cada país. En España, la trimebutina requiere receta médica. En otros países puede estar disponible sin receta. En cualquier caso, se recomienda siempre consultar con un profesional sanitario antes de iniciar el tratamiento.

Referencias

  • Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Ficha técnica de trimebutina maleato.
  • Delvaux, M., & Wingate, D. (1997). Trimebutine: mechanism of action, effects on gastrointestinal function and clinical results. Journal of International Medical Research, 25(5), 225-246.
  • Zhong, Y. Q., et al. (2007). A randomized and case-control clinical study on trimebutine maleate in treating functional dyspepsia coexisting with diarrhea-predominant irritable bowel syndrome. Zhonghua Nei Ke Za Zhi, 46(11), 899-902.
  • Vademecum.es. Trimebutina. https://www.vademecum.es/principios-activos-trimebutina-a03aa05
  • MedlinePlus. Información sobre medicamentos. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.
Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

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