Trastorno disociativo de la personalidad: síntomas, causas y tratamiento
Tabla de contenidos
- 1.Trastorno disociativo
- 2.Tipos de trastornos disociativos
- 3.¿Qué es el trastorno disociativo de la personalidad?
- Prevalencia y epidemiología
- 4.Causas del trastorno disociativo de la personalidad
- Factores de riesgo adicionales
- 5.Signos y síntomas
- Cómo se manifiestan las identidades alternativas
- 6.Diagnóstico
- Herramientas diagnósticas
- Diagnóstico diferencial
- 7.Tratamiento
- Psicoterapia
- Tratamiento farmacológico
- 8.Pronóstico
- 9.Cuándo buscar ayuda profesional
- 10.Preguntas frecuentes
- ¿El trastorno de identidad disociativo es lo mismo que la esquizofrenia?
- ¿Se puede curar el trastorno de identidad disociativo?
- ¿Las personas con TID son peligrosas?
- ¿Es un trastorno real o inventado?
- 11.Referencias
Los trastornos psiquiátricos se caracterizan por alteraciones en la esfera psíquica de la persona, afectando así la conducta, el pensamiento y las emociones. Muchas de estas patologías destacan por cambios en la personalidad de quien lo padece. Siendo el trastorno disociativo de la personalidad uno de los que más preocupación causa tanto en los pacientes como en sus familias.
El cuadro clínico destaca por la presencia de diferentes personalidades. De esta manera, existen distintos alter ego que toman el lugar de la personalidad real. Lo que dificulta realizar un diagnóstico rápido. A continuación presentamos la información más relevante y actualizada en torno a esta patología psiquiátrica: qué es, cómo se manifiesta, cuáles son sus causas y qué opciones de tratamiento existen.
Trastorno disociativo
Este tipo de trastorno se define como aquel que supone una desconexión entre la mente de una persona (pensamientos, recuerdos, acciones, entorno e identidad) y la realidad del momento presente. Las personas con este tipo de patologías escapan de la realidad, desconectando su propia actividad mental de manera involuntaria, lo cual puede resultar muy peligroso para ellos mismos.

Este trastorno puede experimentarse de manera ocasional y puede ser transitoria. La mente utiliza esta desconexión como un mecanismo de defensa ante momentos de gran estrés, también denominados situaciones vitales traumáticas. Sin embargo, si el paciente experimenta esto de forma prolongada y con mayor intensidad, incluso en la infancia o adolescencia, será propenso a crear un patrón de respuesta rígido convirtiéndolo en la principal respuesta de la mente ante situaciones de estrés.
Si la persona presenta este tipo de desconexión entre la mente y la realidad de forma periódica y sostenida, se dice que presenta un trastorno disociativo. Según la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), estos trastornos afectan aproximadamente al 2% de la población general, aunque muchos casos pueden pasar sin diagnosticar durante años.
Tipos de trastornos disociativos
Dependiendo de los signos o síntomas que presente el paciente, se pueden encontrar distintos tipos de trastornos disociativos según el DSM-5:
- Desrealización: en este caso el individuo percibe el mundo y las personas que en él se encuentran de manera irreal. Esta percepción puede afectar todo el entorno que lo rodea o solo algunos aspectos. Todo dependerá del tipo de estrés sometido y la frecuencia de estas situaciones.
- Despersonalización: la persona se siente desconectada de su cuerpo o distante del mismo. Observa sus acciones y pensamientos como si fueran ajenos a ella. Puede sentir que es un espectador de su propia vida.
- Amnesia disociativa: el individuo no recuerda períodos de su vida, o cualquier tipo de información importante sobre su vida. A diferencia del olvido normal, estas lagunas afectan a información autobiográfica relevante.
- Fuga disociativa: en este caso, durante un período de tiempo limitado el individuo olvida su identidad; en algunos casos tienden a asumir una identidad diferente y pueden desplazarse a lugares lejanos sin recordar cómo llegaron allí.
- Alteración de la identidad (trastorno de identidad disociativo): en este caso la identidad del individuo cambia ante diferentes estímulos. El paciente siente la presencia de dos o más voces debido a que la personalidad está dividida en partes. Este tipo de pacientes tienden a padecer también de amnesia disociativa.
¿Qué es el trastorno disociativo de la personalidad?
También conocido como trastorno de identidad disociativo (TID) o de personalidad múltiple, este tipo de trastorno disociativo se caracteriza por alternar o cambiar diferentes identidades dependiendo del estímulo al cual esté presente. En este sentido, la mente lo usa como un mecanismo de defensa ante situaciones traumáticas.
Estos tipos de identidades que pueden presentarse están bien estructuradas. Cada una puede tener un nombre distinto, características únicas, conducta, pensamientos, historia personal y hasta diferencias en la voz que emiten. En algunos casos, las distintas identidades pueden presentar diferencias en la escritura, preferencias alimentarias e incluso en parámetros fisiológicos como la tensión arterial.
Es importante señalar que el TID no debe confundirse con la esquizofrenia. Aunque popularmente se asocien, son trastornos completamente diferentes. La esquizofrenia implica alucinaciones y delirios, mientras que el TID se caracteriza por la fragmentación de la identidad como respuesta a experiencias traumáticas.
Prevalencia y epidemiología
Los estudios epidemiológicos sugieren que el trastorno de identidad disociativo afecta entre el 1% y el 1,5% de la población general. Es más frecuente en mujeres que en hombres, con una proporción aproximada de 9:1 en contextos clínicos. Sin embargo, se cree que esta diferencia puede deberse en parte a que los hombres con TID tienen mayor probabilidad de entrar en el sistema penitenciario en lugar del sistema de salud mental.
El diagnóstico suele retrasarse una media de 6 a 12 años desde la aparición de los primeros síntomas, lo que refleja la complejidad del cuadro y la frecuencia con la que se confunde con otros trastornos.
Causas del trastorno disociativo de la personalidad
Hasta el momento, no se conoce la razón exacta por la que se produce este trastorno. Sin embargo, expertos en el área aseguran que existe una relación muy estrecha entre la afección y el trauma.

Es así como la investigación asegura que la principal causa del trastorno disociativo es la reacción a un trauma. En la mayoría de los casos, se reconoce que sucedió en la edad infantil, generalmente antes de los 9 años.
Por lo general, se trata de niños que fueron sometidos a:
- Maltrato físico repetido y severo.
- Maltrato emocional crónico, incluyendo negligencia afectiva.
- Abuso sexual durante un período prolongado.
- Vivir en un entorno o ambiente que les haya causado miedo constante.
- Experiencias traumáticas repetidas como guerras, catástrofes naturales o secuestros.
- Negligencia extrema en el cuidado básico durante la primera infancia.
Las personas que se encuentran en estos grupos de riesgo son más propensos a padecer este tipo de trastorno. La teoría más aceptada en la actualidad sostiene que la disociación se produce cuando el niño, incapaz de huir físicamente del trauma, huye mentalmente fragmentando su conciencia y su identidad.
Factores de riesgo adicionales
Además del trauma infantil, otros factores pueden aumentar la vulnerabilidad:
- Predisposición genética: algunas investigaciones sugieren que ciertos rasgos genéticos pueden facilitar la respuesta disociativa ante el estrés.
- Ausencia de figuras de apego seguro: cuando el niño no cuenta con un adulto que le proporcione seguridad y consuelo tras las experiencias traumáticas.
- Exposición repetida al trauma: la cronicidad del maltrato es un factor determinante, más que un evento aislado.
Signos y síntomas
Entre la clínica que pueden presentar los pacientes con este tipo de trastorno disociativo se encuentra:
- Amnesia. En los períodos de cambios de identidad el paciente no posee recuerdos de lo sucedido, acciones ni información. Estas lagunas son muy prolongadas como para asumir que solo se olvidó ese período de tiempo.
- Estrés en relaciones interpersonales y ámbitos importantes de la vida.
- El individuo o personas cercanas a él manifiestan dos o más identidades definidas de forma involuntaria. Cada identidad tiene percepciones distintas del mundo y sobre sí mismo.
- Incapacidad para afrontar bien el estrés emocional.
- Sensación de depresión y/o ansiedad.
- Flashbacks o reviviscencias de experiencias traumáticas.
- Autolesiones o conductas de riesgo sin recuerdo de haberlas realizado.
- Alteraciones del sueño, incluyendo pesadillas recurrentes y terrores nocturnos.
- Despersonalización, sintiendo que el cuerpo no es propio.
- Desrealización, percibiendo el entorno como irreal o distorsionado.
- Voces internas que pueden dialogar entre sí o dirigirse al paciente.
- Dificultades laborales y académicas debido a la fragmentación de la memoria.
Cómo se manifiestan las identidades alternativas
Las identidades alternativas, también llamadas alters, pueden presentarse de formas muy diversas:
- Pueden diferir en edad, sexo, nombre y características físicas percibidas.
- Cada una puede tener su propia historia personal, gustos y habilidades.
- Algunas identidades pueden ser protectoras, mientras que otras pueden reproducir el rol del agresor.
- El cambio entre identidades puede producirse de forma gradual o abrupta, a menudo desencadenado por situaciones de estrés.
Diagnóstico
Para el diagnóstico del trastorno disociativo de la personalidad, el personal de salud especializado en psiquiatría deberá realizar una evaluación exhaustiva del paciente. Se deberá observar los signos y síntomas que presente y descartar cualquier otro tipo de diagnóstico orgánico que pueda estar produciendo esta alteración mental.
El personal médico procederá a realizar el examen físico, los antecedentes del paciente (personales, familiares, traumáticos, quirúrgicos, etc.), todo esto para corroborar que no existan lesiones anteriores al inicio de los síntomas, ya sea por algún tipo de intoxicación o enfermedades que afectan al cerebro.
Otra prueba importante para el diagnóstico es el examen psiquiátrico, donde un especialista realiza un interrogatorio sobre el pensamiento, conducta, comportamiento y sentimientos de la persona afectada. Se realiza la prueba también a los familiares del paciente.
Herramientas diagnósticas
Existen instrumentos estandarizados que facilitan el diagnóstico:
- Entrevista Clínica Estructurada para Trastornos Disociativos del DSM-5 (SCID-D): considerada el estándar de referencia para el diagnóstico.
- Escala de Experiencias Disociativas (DES): cuestionario de cribado que evalúa la frecuencia de experiencias disociativas.
- Inventario Multidimensional de Disociación (MID): permite una evaluación más detallada de la sintomatología disociativa.
Estas pruebas ya descritas junto a los criterios diagnósticos del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM) ayudarán a dar con un resultado preciso y la conducta a seguir.
Diagnóstico diferencial
Es fundamental diferenciar el trastorno de identidad disociativo de otras afecciones que pueden presentar síntomas similares:
- Esquizofrenia: las voces en la esquizofrenia se perciben como externas, mientras que en el TID suelen experimentarse como internas.
- Trastorno límite de la personalidad: aunque comparte algunos rasgos como la inestabilidad emocional, no presenta identidades alternativas estructuradas.
- Trastorno de estrés postraumático: comparte la base traumática, pero no implica fragmentación de la identidad.
- Epilepsia del lóbulo temporal: puede producir estados disociativos, por lo que se debe descartar mediante pruebas neurológicas.
- Simulación: en contextos forenses debe evaluarse cuidadosamente, aunque la simulación del TID es extremadamente difícil de mantener de forma consistente.
Tratamiento
El tratamiento puede variar dependiendo de lo avanzado que se encuentre el trastorno. Por lo general se basa en psicoterapia y, en algunos casos, apoyo farmacológico.

Psicoterapia
El primer paso en el tratamiento es la psicoterapia, también denominada asesoramiento psicológico o terapia de conversación. La International Society for the Study of Trauma and Dissociation (ISSTD) recomienda un modelo de tratamiento por fases:
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Fase 1: Estabilización y reducción de síntomas. Se trabaja en la seguridad del paciente, se establecen estrategias de afrontamiento y se abordan las conductas autolesivas. Se enseñan técnicas de regulación emocional y grounding (anclaje al presente).
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Fase 2: Procesamiento del trauma. Una vez estabilizado el paciente, se trabaja en la elaboración de los recuerdos traumáticos. En esta fase el terapeuta ayuda a saber la causa del trauma y a su vez ayuda a desarrollar nuevos mecanismos de defensa para afrontar las situaciones de estrés sin que exista un cambio en la identidad del individuo.
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Fase 3: Integración y rehabilitación. Se trabaja en la integración de las distintas identidades y en la construcción de una vida funcional. No siempre se busca la fusión completa de las identidades; en algunos casos, el objetivo es la cooperación y comunicación entre las partes.
Entre las terapias más utilizadas se encuentran:
- Terapia cognitivo-conductual (TCC) centrada en el trauma.
- EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares).
- Terapia dialéctica conductual (TDC), especialmente útil para la regulación emocional.
- Hipnoterapia clínica, utilizada por algunos especialistas para acceder a las identidades alternativas.
Tratamiento farmacológico
Con respecto a la parte farmacológica, en la actualidad no existe un medicamento específico para tratar los trastornos disociativos de la personalidad. El personal de salud especializado recetará según su criterio y la sintomatología presentada:
- Antidepresivos (ISRS como fluoxetina o sertralina) para abordar la depresión comórbida.
- Ansiolíticos para el manejo de la ansiedad aguda, aunque se usan con precaución por el riesgo de dependencia.
- Estabilizadores del ánimo en casos de inestabilidad emocional marcada.
- Antipsicóticos atípicos en dosis bajas para controlar síntomas como la agitación o las voces internas, aunque su uso es controvertido.
Pronóstico
El pronóstico del trastorno de identidad disociativo depende de varios factores:
- Diagnóstico temprano: cuanto antes se identifique, mejor será la respuesta al tratamiento.
- Gravedad del trauma: los traumas más severos y prolongados suelen asociarse a cuadros más complejos.
- Apoyo social y familiar: contar con una red de apoyo mejora significativamente el pronóstico.
- Adherencia al tratamiento: la psicoterapia a largo plazo es fundamental, y los abandonos prematuros ensombrecen la evolución.
Con un tratamiento adecuado, muchos pacientes logran una mejora significativa en su calidad de vida, pudiendo reducir la frecuencia de los cambios de identidad y mejorar su funcionamiento social y laboral.
Cuándo buscar ayuda profesional
Es importante acudir a un profesional de la salud mental si se experimenta alguno de los siguientes síntomas:
- Pérdidas de memoria frecuentes que no se explican por el olvido normal.
- Sensación persistente de que el mundo o el propio cuerpo no son reales.
- Encontrar evidencias de acciones que no se recuerdan haber realizado.
- Escuchar voces internas que parecen tener personalidad propia.
- Personas del entorno refieren cambios drásticos en el comportamiento o la personalidad.
- Pensamientos de autolesión o suicidio.
Ante cualquier situación de crisis, se recomienda acudir al servicio de urgencias más cercano o llamar al Teléfono de la Esperanza (717 003 717) o al 024, la línea de atención a la conducta suicida.
Preguntas frecuentes
¿El trastorno de identidad disociativo es lo mismo que la esquizofrenia?
No. Son trastornos completamente diferentes. La esquizofrenia se caracteriza por alucinaciones, delirios y pensamiento desorganizado, mientras que el TID implica la fragmentación de la identidad en varias personalidades como respuesta al trauma.
¿Se puede curar el trastorno de identidad disociativo?
Aunque no existe una “cura” en el sentido estricto, muchos pacientes logran una integración significativa de sus identidades y una mejora notable en su calidad de vida con un tratamiento psicoterapéutico adecuado y sostenido en el tiempo.
¿Las personas con TID son peligrosas?
No. La representación mediática del TID suele ser muy exagerada e inexacta. La mayoría de las personas con este trastorno son más propensas a hacerse daño a sí mismas que a otros. Son personas que sufren las consecuencias de traumas graves y merecen comprensión y apoyo.
¿Es un trastorno real o inventado?
El TID está reconocido como un diagnóstico válido tanto en el DSM-5 como en la CIE-11 de la OMS. Existe abundante evidencia científica, incluyendo estudios de neuroimagen, que respalda la realidad de este trastorno.
Referencias
- American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5th ed.). Arlington, VA: American Psychiatric Publishing.
- International Society for the Study of Trauma and Dissociation (ISSTD). (2011). Guidelines for treating dissociative identity disorder in adults, third revision. Journal of Trauma & Dissociation, 12(2), 115-187.
- Brand, B. L., et al. (2012). A longitudinal naturalistic study of patients with dissociative disorders treated by community clinicians. Psychological Trauma: Theory, Research, Practice, and Policy, 5(4), 301-308.
- MedlinePlus. Trastorno de identidad disociativo. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000978.htm

Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.