Día de Muertos y la psicología de la muerte en México

En México cada 2 de noviembre se celebra el Día de Muertos, lafiesta más importante del país. Este es un día festivo para recordar y honrar a aquellos que ya no se encuentran entre nosotros. Es un momento donde se realizan festivales para celebrar la vida, la llegada de las almas de los difuntos desde el más allá.

Tradición del día de muertos

El día de muertos no es tan morboso como su nombre lo sugiere, ya que en realidad es una celebración de la vida de los antepasados de las familias que ya no se encuentran en este mundo. En la tradición del Día de Muertos los seres queridos del difunto le ofrendan en su altar: flores, comida, dulces y las bebidas que más le gustaban a ese preciado familiar.

Según la tradición, la noche del 1 de noviembre arriban a la tierra las almas de los niños y santos, y el 2 de noviembre la del resto de los difuntos.

Como parte de la celebración del Día de Muertos, los familiares se vestirán con trajes coloridos y pintarán la icónica calavera de azúcar en sus rostros. También decorarán altares  para honrar a los miembros de la familia fallecidos. En la noche, a cada altar se le encienden velas, pues se dice que al estar iluminados se evita que las almas se desvíen del camino. Estos altares tienen arcos o puertas, que según la tradición, es por donde ingresan las almas que vienen desde el mundo de los difuntos.

En las vísperas del Día de Muertos también se realizan concursos de calaveras literarias, las cuales son frases populares escritas en forma de rimas ligeras y graciosas con un modo burlesco.

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¿Por qué surgen las tradiciones?

Por qué surgen las tradiciones

Las tradiciones representan una parte crítica de nuestra cultura. Estas ayudan a formar la estructura y la base de nuestras familias y nuestra sociedad; además crean un acercamiento social que une a los grupos dentro de nuestra sociedad y les brinda identidad y seguridad.

Los seres humanos, somos por naturaleza seres sociales y, a menudo nos unimos a través de prácticas compartidas y tradiciones. Incluso las familias, el grupo social más fundamental, encuentra la unión a través de las tradiciones y se beneficia de la cohesión de las mismas.

A lo largo de la historia, cuando las familias tenían que unirse en las comunidades para la protección y la división del trabajo, las tradiciones contribuían a la prosperidad general y la lealtad grupal. Hoy en día, siguen existiendo diversas tradiciones que muestran beneficios unificadores y prácticos para la sociedad, por ejemplo: representar el himno nacional, tradiciones escolares, respetar feriados como semana santa, navidad, etc.

Las culturas humanas siempre han confiado en las tradiciones para gobernar, para establecer un comportamiento compartido y estándar, y para mantener a la sociedad funcionando de manera más o menos equitativa.

Las tradiciones son un pilar fundamental a la hora de formar la identidad de un individuo, pues nos recuerdan que somos parte de una historia que define nuestro pasado, que forma quiénes somos hoy y en quiénes nos convertiremos. Para reconocerse a si mismo, primero hay que encontrarse dentro de la historia, dentro de la cultura y dentro de las tradiciones.

La tendencia hacia la tradición

El Instituto Karolinska en Suecia intenta responder a la pregunta de por qué surge la tradición, creando un modelo psicológico detrás de la misma noción de tradición. Al parecer los humanos tenemos una fuerte tendencia a la imitación que nos hace semejantes a las ovejas. Investigadores estiman que esta tendencia probablemente provenga de una amenaza de castigo, así como de la voluntad de las personas de copiar a los demás.

En el estudio, los investigadores realizaron cuatro experimentos con 120 participantes. En el primero, los participantes tuvieron que elegir entre dos imágenes (A y B) en una pantalla 20 veces. Fueron alertados de que si escogían la respuesta incorrecta, recibirían una descarga eléctrica (que ya habían sentido anteriormente); aunque finalizada la prueba, no se aplicaron descargas eléctricas. A su vez, los participantes vieron un video en el que una persona eligió la imagen A. A partir de este video, más del 95 por ciento de los participantes también eligieron la imagen A.

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Cuando a los participantes se les prometió una recompensa (como boletos de cine), siguieron a la persona en el video solo el 60 por ciento. Y en el caso de un castigo arbitrario, los participantes siguieron los pasos de las personas en el video por debajo del 70 por ciento. En el último experimento, los investigadores encontraron que los participantes eran más propensos a elegir la respuesta A si veían videos de los participantes anteriores que elegían la misma respuesta. Por lo tanto, sugieren que la “transmisión” de las tradiciones puede basarse en un instinto de supervivencia de evitar el peligro y el castigo.

Cuando nos prometen una recompensa, tendemos a inclinarnos más a romper los patrones, y el aprendizaje social comienza a jugar un papel menor en nuestra mente, en cambio, cuando se trata de evitar el peligro, el aprendizaje social tiene una poderosa influencia en nuestro comportamiento cuando vemos que ha demostrado buenos resultados. En otras palabras, las personas se adhieren a la tradición por seguridad y supervivencia. Pero cuando ven que la tradición no ofrece protección contra el peligro dejan de seguirla.

Enfoque psicológico del Día de Muertos

Dentro del marco psicológico esta tradición se encuentra en un contexto social donde es posible analizar la conducta colectiva de dicha sociedad y el comportamiento del sujeto en la misma.

Desde el punto de vista psicológico el día de muertos es visto como una oportunidad para agradecer la vida y reflexionar sobre cómo se puede vivir de la mejor manera posible, para que nuestro paso por la tierra ocurra de la manera más agradable. Esta tradición cambia la forma tradicional de pensar la muerte, pues el sujeto se amolda a su cultura y su contexto social para adaptarse a esta forma alegre de asimilar la muerte de un ser querido.

En México, desde niños se les inculca la tradición de celebrar la muerte de manera alegre y festiva. Si bien no deja de ser una pérdida -en la cual se realiza el duelo correspondiente-, cada 2 de noviembre se hace a un lado esa tristeza por haber perdido a un ser querido y se lo honra a él, a su paso por la vida y el regreso de su alma en este día.

”La muerte, en este sentido, no se enuncia como una ausencia ni como una falta; por el contrario, es concebida como una nueva etapa: el muerto viene, camina y observa el altar, percibe, huele, prueba, escucha. No es un ser ajeno, sino una presencia viva. La metáfora de la vida misma se cuenta en un altar, y se entiende a la muerte como un renacer constante, como un proceso infinito que nos hace comprender que los que hoy estamos ofreciendo seremos mañana invitados a la fiesta”.

Este es un momento utilizado para reflexionar sobre cómo se puede vivir de manera que queden pocos remordimientos, reflexionar sobre los momentos que se han perdido y tomar consciencia si aún se está a tiempo, para comenzar a recuperarlos. Ahora es el momento de pedir perdón por los males que se han hecho; es el momento de expresar agradecimiento.

Una de las lecciones que deja esta tradición basada en la pérdida, es darse cuenta el don que se nos ha otorgado: la vida. Aprender a respetarla y tomar consciencia de que este es un camino breve, preciado y frágil.

Día de Muertos y la psicología de la muerte en México
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