Morfina: qué es, para qué sirve y cuáles son sus efectos

Morfina

La morfina destaca como una sustancia con efecto analgésico inmediato que ayuda a contrarrestar el dolor originado por ciertas situaciones. Este opioide se considera entre los medicamentos más populares de este grupo, siendo el más famoso y comercial. Su fama se debe a la eficacia con la que consigue inducir una anestesia general a las personas.

Su uso puede ser de vital importancia en procedimientos quirúrgicos, y en enfermedades agudas como infartos o cualquier otra que se caracterice por la aparición de dolores intensos. Hoy daremos un repaso general sobre este maravilloso analgésico el cual te ayudará a entender todos los pormenores que lo caracterizan.

Índice
  1. ¿Qué es la morfina?
  2. ¿Cómo funciona la morfina?
  3. ¿Para qué sirve la morfina?
  4. ¿Cómo se administra?
  5. ¿Cuáles son sus efectos secundarios?
  6. Contraindicaciones de la morfina
  7. Advertencias sobre su uso

¿Qué es la morfina?

La morfina es un medicamento de carácter analgésico perteneciente al grupo de los opioides. Este se caracteriza por ejercer un potente efecto importante durante el tratamiento del dolor crónico o agudo de moderada a severa intensidad, como puede ser el caso del dolor posquirúrgico o del dolor originado por quemaduras o enfermedades más graves como el cáncer, los infartos al miocardio y la osteoartrosis avanzada, entre otras más.

Fórmula de la morfina
Fórmula de la morfina

Este es un medicamento que puede adquirirse con relativa facilidad en farmacias convencionales. Sin embargo, hoy día, a causa de sus incontables efectos secundarios y los usos desmesurados que muchos les dan, sigue siendo necesaria la prescripción médica para su utilización. Y es que, debido a los riesgos que este medicamento conlleva, es más que imprescindible un criterio médico antes de ingerirlo.

¿Cómo funciona la morfina?

Como ya acabamos de mencionar, la morfina se utiliza principalmente para eliminar el dolor. Sin embargo, cabe destacar el conjunto de sucesos que tienen lugar antes de dar lugar a este hecho.

Básicamente, esta acción es llevada a cabo sin la necesidad de suprimir directamente dicho estímulo atacando las causas. Más bien distorsiona la manera en la que percibe nuestra mente dicho dolor.

Y es que, una vez que esta droga ingresa en nuestro cuerpo, produce diferentes efectos. Aquí destacan: reducir la tasa de respiración y la frecuencia cardíaca, y la ralentización del funcionamiento del cerebro.

La eficacia tan envidiable de la morfina y que tanto la caracteriza, se debe a que actúa directamente sobre los receptores que modulan el dolor en el sistema nervioso, conocidos en el ámbito médico como los receptores opioides.

Dichos receptores responden particularmente bien a los compuestos naturales como las endorfinas. De modo que la morfina lo que hace es intentar imitar estos compuestos y, como consecuencia, bloquea las señales de dolor.

¿Para qué sirve la morfina?

La morfina está indicada, principalmente, para aliviar y modular el dolor intenso, ya sea de carácter agudo o crónico, ya que su acción principal se ubica en el sistema nervioso central. También actúa en otros diversos órganos del cuerpo que se componen a base de musculatura lisa.

En el caso de las cápsulas y tabletas de liberación prolongada de morfina, estas son utilizadas únicamente para aliviar el dolor de severa intensidad contínua. Aquel que no se puede controlar mediante el uso de otros medicamentos con efecto analgésico.

Además de su uso clásico con efectos analgésicos, algunos han experimentado un poco más allá, descubriendo que también brinda enormes beneficios que pueden ser aprovechados en casos de ansiedad debido a procedimientos quirúrgicos. También tiene utilidad cuando existe dificultad respiratoria asociada a trastornos cardíacos o pulmonares.

¿Cómo se administra?

La popular presentación de la morfina es una solución. Aunque las tabletas de liberación prolongada y las cápsulas de liberación prolongada también son de uso frecuente en la práctica médica.

La solución oral regular se administra, usualmente, cada 4 horas según sea necesario para tratar el dolor. Por su parte, las tabletas de acción prolongada se toman cada 8 o cada 12 horas dependiendo de la marca.

administración de morfina

Las cápsulas de liberación prolongada se toman antes o después de los alimentos, cada 12 o 24 horas.

En cualquiera de los casos, debes tener en cuenta que tanto el uso como la dosificación de los diferentes tipos de morfina que existen, dependen del criterio de un médico y no del criterio personal de cada individuo, por lo que debe evitarse la automedicación a toda costa.

¿Cuáles son sus efectos secundarios?

La aparición de ciertos efectos secundarios a partir del consumo de la morfina, si bien no son del todo frecuentes, en caso de presentarse, deben ser monitoreados por especialistas. Entre algunos de los efectos secundarios más comunes se incluyen: mareos, vértigos, sudores excesivos, euforia, sedación, náuseas, y vómitos. Los tratamientos prolongados pueden ocasionar tolerancia y, por lo tanto, dependencia.

Además de los ya mencionados, otros efectos secundarios de importancia que pueden aparecer, son:

  • Somnolencia.
  • Dolores de estómago.
  • Contracturas musculares.
  • Resequedad bucal.
  • Dolores de cabeza.
  • Nerviosismo.
  • Cambios repentinos de humor.
  • Miosis (reducción del tamaño de las pupilas).
  • Dificultad o dolor al orinar.

Por otro lado, entre los efectos secundarios más severos, están:

  • Cianosis (coloración azul en la piel).
  • Alteración del ritmo cardiaco.
  • Agitación y alucinaciones.
  • Fiebre.
  • Confusión.
  • Temblores, espasmos o rigidez muscular intensa.
  • Pérdida de la coordinación.
  • Disfunción eréctil.
  • Alteraciones menstruales.
  • Disminución del apetito sexual.
  • Convulsiones.
  • Somnolencia extrema.
  • Dolor de pecho.
  • Urticaria.
  • Inflamación en la región de los ojos, rostro, boca, labios o garganta.
  • Ronquera.
  • Dificultad para respirar o tragar.

Los riesgos más temidos asociados a la morfina tienen que ver con la depresión respiratoria, la depresión circulatoria, los paros respiratorios, el shock y los paros cardíacos.

La morfina se obtiene de la planta del opio
La morfina se obtiene de la planta del opio

Cuando se efectúa una interrupción abrupta del tratamiento con morfina, en aquellas personas que tengan dependencia física a la morfina puede llegar a ocasionar un síndrome de abstinencia.

Hay que tener en cuenta que, el uso de una dosis elevada de la morfina, puede ocasionar somnolencia severa y dificultad respiratoria, lo cual representa una emergencia que requiere de cuidados médicos intensivos oportunos y el uso de un antídoto específico, denominado como naloxona o naltrexona.

Contraindicaciones de la morfina

La morfina se encuentra contraindicada actualmente en personas que posean hipersensibilidad o que sean alérgicas a los componentes de dicho fármaco.

También, en aquellas personas que presentan insuficiencia respiratoria o depresión respiratoria, así como depresión del sistema nervioso central, este medicamento está contraindicado.

Adicionalmente, en aquellos casos de crisis de asma bronquial, arritmia cardíaca, enfermedad pulmonar crónica, lesiones cerebrales, tumores cerebrales, alcoholismo crónico, temblores, obstrucción intestinal, íleo paralítico y alteraciones en la coagulación, es preferible no emplear la morfina bajo ninguna circunstancia.

Por último, cabe tener en consideración que la morfina también está contraindicada en individuos menores de 18 años. Bajo cualquier circunstancia, no debe ser empleada en mujeres embarazadas o que se encuentren en período de lactancia sin la debida orientación por parte de un médico cualificado.

Advertencias sobre su uso

Debido a su amplia gama de efectos secundarios, la morfina ha venido siendo utilizada de manera inescrupulosa con fines recreativos, llegando a adquirirse de maneras ilegales con tal de satisfacer la demanda del mercado negro.

Es aquí donde debemos hacer especial hincapié sobre la importancia que tiene acudir a un médico antes de consumir este medicamento. Muchos de los efectos secundarios de este fármaco pueden llegar a ser mortales.

De modo que jamás se debe consumir morfina sin la debida evaluación de un especialista, el cual además, debe hacer un seguimiento constante por el tiempo que dure el tratamiento.

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