Hongos en los testículos: causas, síntomas y tratamiento

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Hongos en los testículos: causas, síntomas y tratamiento
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Una afección que suele causar molestias y mucha vergüenza en los hombres es la presencia de hongos en los testículos. Si bien no es un tema del que se hable con naturalidad, es bastante frecuente, siendo muy común en adultos y adolescentes, sobre todo en aquellos que sufren de pie de atleta o tienen predisposición a padecer hongos.

Hay que tener en cuenta que los testículos se encuentran en una zona del cuerpo que es muy cálida y tiende a la humedad. Estos dos factores hacen que sea más fácil la proliferación de hongos. Y el primer signo de alerta que se debe considerar es la picazón constante que no cede. A continuación, se explican las causas, los síntomas y las opciones de tratamiento disponibles.

¿Qué son los hongos en los testículos?

La aparición de hongos en los testículos y la zona inguinal es algo muy común, ya que se trata de una región cálida que retiene humedad, lo que favorece el crecimiento de microorganismos fúngicos. Las dos causas principales son la candidiasis genital masculina y la tiña inguinal (tinea cruris).

Candidiasis genital masculina

Una de las causas principales por las que aparecen hongos en los testículos es la presencia del hongo Candida albicans, produciendo candidiasis. Aunque generalmente se asocia más a las mujeres, los hombres también pueden verse afectados.

En condiciones normales, este hongo habita en el organismo en cantidades mínimas sin causar síntomas. Sin embargo, su aparición en los genitales masculinos puede deberse a:

  • Transmisión sexual: contacto con una pareja que tenga candidiasis vaginal o anal.
  • Alto consumo de carbohidratos y azúcares: la glucosa elevada en sangre favorece el crecimiento de levaduras.
  • Sistema inmunitario debilitado: enfermedades como el VIH, diabetes no controlada o tratamientos inmunosupresores.
  • Tratamiento prolongado con antibióticos: al eliminar bacterias beneficiosas, se favorece el sobrecrecimiento de Candida.
  • Falta de higiene o higiene excesiva: ambos extremos pueden alterar la microflora natural de la piel.

Tiña inguinal (tinea cruris)

Hongos en los testículos

La otra causa frecuente de hongos en los testículos es la tiña inguinal o tiña cruris, también conocida como «jock itch» en inglés. Se presenta como una erupción y en la mayoría de los casos es provocada por el hongo Trichophyton rubrum. Destaca por un crecimiento rápido y su capacidad de contagio.

Los hombres que sufren de pie de atleta son los que mayormente tienden a padecer este tipo de tiña. Los hongos se diseminan fácilmente desde los pies, pudiendo reproducirse en la ingle y afectar a la zona testicular, sobre todo cuando existe mucha sudoración. Al ser muy contagiosa, se transmite fácilmente a través del contacto directo o del uso compartido de ropa interior, toallas o prendas de personas infectadas.

Factores de riesgo comunes

  • Sudoración excesiva (hiperhidrosis).
  • Obesidad: el exceso de pliegues cutáneos aumenta la retención de humedad.
  • Uso de ropa interior ajustada o de materiales sintéticos.
  • Actividad física intensa sin cambio de ropa posterior.
  • Climas cálidos y húmedos.
  • Diabetes mellitus no controlada.
  • Uso de corticoides sistémicos.

Síntomas

La presencia de hongos en los testículos puede causar muchas molestias. Es frecuente en hombres adultos y adolescentes.

Síntomas de la candidiasis genital masculina

  • Piel enrojecida en la zona afectada, especialmente en el glande y el prepucio, aunque puede extenderse al escroto.
  • Hinchazón.
  • Picazón intensa y persistente.
  • Ardor, especialmente al orinar o tras las relaciones sexuales.
  • Aparición de placas blancas en la piel, signo típico de la candidiasis.
  • Secreción blanquecina bajo el prepucio.
  • Dolor o molestias durante las relaciones sexuales.

Aunque este es el cuadro clínico habitual, pueden existir casos con otros síntomas como:

  • Heridas o fisuras.
  • Úlceras.
  • Ampollas.
  • Secreciones purulentas (en caso de sobreinfección bacteriana).
  • Descamación de la piel afectada.

Síntomas de la tiña inguinal

Síntomas de hongos en los testículos

  • Comezón intensa y persistente en la ingle y zonas adyacentes.
  • Enrojecimiento con erupción formando parches de bordes bien definidos, a menudo con forma de anillo.
  • Descamación de la piel en los bordes de la lesión.
  • Ampollas pequeñas en el borde activo de la lesión.
  • La piel del centro de la lesión puede aparecer más clara que los bordes.
  • Cambios en la pigmentación de la piel, que puede tornarse más clara u oscura. En algunos casos, el cambio de color puede ser duradero.
  • Posible supuración en casos avanzados.

Cuándo acudir a urgencias: si aparece dolor intenso, fiebre o signos de infección grave (supuración abundante, enrojecimiento que se extiende rápidamente), se recomienda buscar atención médica urgente.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en:

  • Exploración clínica: el médico examina las lesiones y valora su aspecto, localización y distribución.
  • Examen con KOH: se toma una muestra de las escamas de la piel para examinarla al microscopio.
  • Cultivo micológico: permite identificar la especie de hongo responsable.
  • Lámpara de Wood: útil en algunos tipos de tiña.
  • Análisis de sangre: para descartar diabetes u otras enfermedades subyacentes cuando las infecciones son recurrentes.

Es importante que el médico descarte otras enfermedades que pueden presentar síntomas similares, como dermatitis de contacto, psoriasis inversa, eritrasma, liquen plano o infecciones de transmisión sexual.

Tratamiento para hongos en los testículos

El tratamiento debe estar adaptado a cada caso en particular, por lo que es necesario que sea evaluado por un médico para determinar el tipo de hongo responsable.

Tratamiento de la candidiasis genital

  • Cremas antifúngicas tópicas: clotrimazol, miconazol o ketoconazol, aplicadas sobre la zona afectada una o dos veces al día durante 1 a 2 semanas.
  • Antifúngicos orales: fluconazol en dosis única (150 mg) o itraconazol durante varios días, en casos moderados o resistentes al tratamiento tópico.
  • Es fundamental tratar a la pareja sexual simultáneamente para evitar la reinfección cruzada.

Tratamiento de la tiña inguinal

Tratamiento de hongos en los testículos

  • Cremas antifúngicas tópicas: terbinafina, clotrimazol o miconazol, aplicadas sobre la zona afectada y un par de centímetros más allá de los bordes de la lesión. El tratamiento suele durar de 2 a 4 semanas.
  • Polvos antifúngicos: pueden complementar el tratamiento con crema, especialmente para mantener la zona seca.
  • Antifúngicos orales: terbinafina o itraconazol por vía oral cuando la infección es extensa, grave o no responde al tratamiento tópico. El tratamiento puede prolongarse más de un mes, ya que este tipo de tiña afecta varias capas de la piel.

Medidas generales para ambos tipos

  • Mantener la zona limpia y seca. Lavar con agua tibia y un jabón suave con pH neutro.
  • Secar bien la zona inguinal tras la ducha, incluyendo todos los pliegues.
  • Evitar la ropa interior ajustada; preferir ropa de algodón holgada.
  • No rascarse, ya que puede provocar lesiones y favorecer la sobreinfección bacteriana.
  • Completar el tratamiento prescrito aunque los síntomas mejoren antes.

Hay que tener en cuenta que muchos antifúngicos tópicos son de venta libre. A pesar de no requerir receta, se recomienda consultar al médico para que sea quien determine el tratamiento más adecuado y descarte otras patologías.

¿Cómo prevenir su aparición?

Aunque poco se habla de este problema, la realidad es que la presencia de hongos en los testículos es una afección muy común. Y, debido a que la zona afectada suele estar sometida al roce, puede generar muchas molestias. Sin embargo, es una situación evitable con las medidas correctas:

  • Mantener el área de la ingle limpia y seca. Utilizar siempre una toalla limpia exclusiva para esta zona. No compartir toallas con otras personas.
  • Usar ropa interior de algodón y evitar la ropa ajustada, ya que favorece la fricción y la retención de humedad.
  • Cambiar la ropa interior diariamente, o más de una vez al día si se suda mucho.
  • No usar ropa húmeda durante mucho tiempo, como bañadores o ropa deportiva.
  • Cambiarse de ropa inmediatamente después de hacer ejercicio.
  • Acudir al médico en caso de sudoración excesiva para lograr controlar esta condición.
  • Tratar el pie de atleta de forma inmediata para evitar la diseminación de los hongos a la zona inguinal.
  • Ponerse los calcetines antes que la ropa interior al vestirse, para evitar transferir hongos de los pies a la zona genital.
  • Lavar los accesorios deportivos como suspensorios y mantenerlos siempre secos.
  • Usar polvos antifúngicos de forma preventiva en la zona inguinal en épocas de calor o cuando se practique deporte.
  • Mantener un peso saludable para reducir los pliegues cutáneos y la sudoración.
  • Controlar la diabetes si se padece esta enfermedad.

Cuándo consultar al médico

Se recomienda acudir al médico en los siguientes supuestos:

  • Los síntomas no mejoran tras 2 semanas de tratamiento tópico.
  • La infección se extiende a otras zonas del cuerpo.
  • Aparecen signos de sobreinfección (pus, dolor intenso, fiebre).
  • Se sospecha de una infección de transmisión sexual.
  • Las recaídas son frecuentes.
  • El paciente es diabético o tiene el sistema inmunitario comprometido.

Referencias

  • Sobel, J. D. (2014). Candidal vulvovaginitis and balanitis. UpToDate.
  • MedlinePlus. Tiña inguinal. MedlinePlus
  • Ely, J. W., et al. (2014). Diagnosis and management of tinea infections. American Family Physician, 90(10), 702-710. PubMed
  • Edwards, S. K., et al. (2014). European guideline for the management of balanoposthitis. International Journal of STD & AIDS, 25(9), 615-626.
  • Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST). Agentes biológicos: Trichophyton rubrum.
Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

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