Colágeno hidrolizado para frenar el envejecimiento

· Actualizado: Nutrición
Colágeno hidrolizado para frenar el envejecimiento
Tabla de contenidos

El colágeno hidrolizado es uno de los suplementos alimentarios más populares en el ámbito de la nutrición y la medicina antienvejecimiento. Aunque conviene mantener una actitud prudente frente al uso indiscriminado de suplementos proteicos, el colágeno hidrolizado cuenta con evidencia científica que respalda algunos de sus beneficios.

¿Qué es el colágeno?

El colágeno es una proteína fabricada por nuestro organismo dentro de unas células llamadas genéricamente fibroblastos. Una vez fuera de la célula, el colágeno se organiza en fibras que forman parte de prácticamente todos nuestros tejidos: piel, cartílago, huesos, dientes, vasos sanguíneos y tendones. Estas fibras son las responsables de la firmeza y la estructura de los tejidos.

A partir de los veinticinco años, los fibroblastos empiezan a ser menos eficaces a la hora de fabricar colágeno y el que se pierde por desgaste no es convenientemente repuesto. Esto se traduce clínicamente en la aparición de artrosis, osteoporosis, descolgamiento de tejidos y arrugas, entre otros signos de envejecimiento.

¿Qué es el colágeno hidrolizado?

Es el colágeno extraído por diversos procedimientos a partir de tejidos animales (bovino, porcino o marino) que posteriormente se hidroliza para convertir una molécula grande y poco asimilable en pequeños péptidos que pueden ser fácilmente absorbidos por nuestro tubo digestivo. Es importante señalar que el colágeno es una proteína exclusivamente animal; los productos vegetales comercializados como “colágeno vegetal” no contienen colágeno, sino nutrientes precursores (como la vitamina C o ciertos aminoácidos) que pueden favorecer su síntesis endógena [1].

¿Para qué se usa el colágeno hidrolizado?

Se utiliza como complemento alimentario para facilitar a los fibroblastos, cuya función decae paulatinamente con el envejecimiento, la síntesis de nuevo colágeno que repare y supla las fibras de colágeno rotas o desgastadas.

Está indicado principalmente en:

  • Deportistas, por el mayor desgaste articular y de tejidos conectivos.
  • Mujeres en la perimenopausia y la menopausia, y hombres en la andropausia, por la aceleración de la pérdida de colágeno asociada a los cambios hormonales.
  • Personas de edad avanzada y personas con dietas bajas en proteína animal.
  • Pacientes con artrosis, ya que algunos estudios sugieren que puede aliviar el dolor y mejorar la función articular [2].

Es uno de los complementos más utilizados en la medicina antienvejecimiento.

¿Sirve el colágeno hidrolizado para adelgazar?

Se ha propuesto que el colágeno hidrolizado podría favorecer la pérdida de peso gracias a su efecto saciante. Un estudio publicado en Clinical Nutrition mostró que la ingesta de proteínas hidrolizadas puede estimular la liberación de hormonas de la saciedad, como el GLP-1 y la colecistoquinina (CCK), a nivel del tubo digestivo, lo que a su vez activa las señales de saciedad en el sistema nervioso central [3]. No obstante, la evidencia específica sobre el colágeno hidrolizado como herramienta para adelgazar es limitada y se necesitan más estudios.

Por otra parte, podría mejorar la firmeza y la elasticidad de la piel, previniendo o atenuando la flacidez que deriva de la pérdida de peso. Dado que las fibras de colágeno y las de elastina comparten aminoácidos clave (glicina, prolina), se plantea la hipótesis de que aportar estos aminoácidos podría favorecer también la síntesis de elastina, responsable de la elasticidad cutánea, aunque este punto requiere más investigación.

¿El colágeno hidrolizado puede perjudicarnos?

Está contraindicado en personas con fenilcetonuria, hiperuricemia (ácido úrico elevado), insuficiencia renal o insuficiencia hepática. En personas sanas no se esperan efectos adversos siempre que no se sobrepase la dosis diaria recomendada de 10 g, que es la más estudiada hasta el momento. Por debajo de 7 g no se ha apreciado beneficio significativo en los estudios disponibles [4].

En cuanto al origen del colágeno, la preocupación histórica por la encefalopatía espongiforme bovina (enfermedad de las vacas locas) llevó en su momento a restringir el uso de colágeno bovino. Hoy en día, los controles sanitarios y los procesos de hidrólisis minimizan este riesgo, y las principales agencias de seguridad alimentaria consideran seguros los productos de colágeno bovino debidamente certificados [5]. Aun así, quienes prefieran evitarlo pueden optar por colágeno de origen marino o porcino.

Respecto al llamado “colágeno de síntesis” o colágeno recombinante (producido mediante ingeniería genética en levaduras o bacterias), se trata de una tecnología en desarrollo con aplicaciones principalmente biomédicas. Para uso como suplemento alimentario, se recomienda optar por colágeno hidrolizado de origen natural con trazabilidad y certificación de calidad.

Importante: El colágeno hidrolizado es un complemento seguro dentro de las dosis recomendadas, pero no sustituye una alimentación equilibrada ni el consejo médico individualizado.

Presentaciones y modo de empleo

Existen diversas presentaciones farmacéuticas de colágeno hidrolizado: polvo, cápsulas, comprimidos y líquido. La presentación en polvo es una de las más versátiles, ya que puede disolverse en agua, zumos o infusiones.

Se puede tomar a lo largo del día, aunque algunos expertos recomiendan ingerirlo por la tarde-noche, dado que los procesos de reparación tisular se intensifican durante el sueño, y conviene proporcionarle al organismo un buen sustrato del que disponer.

¿Cómo encaja en una dieta equilibrada?

Las necesidades diarias de proteínas en un adulto sano son de 0,8 a 1 g por kg de peso, aunque pueden incrementarse en determinados estados (por ejemplo: adolescencia, alta exigencia deportiva, embarazo).

Así, una persona de 60 kg necesitará al día de 48 a 60 g de proteína. Teniendo en cuenta que la mitad de las proteínas deben ser de origen animal y la otra mitad de origen vegetal, esa persona necesitará solo de 24 a 30 g de proteína animal. Dado que el colágeno ya aporta 10 g, restarían de 14 a 20 g, el equivalente a un filete de carne o de pescado azul de 100 g, una pieza de pescado blanco de 150 g, o dos huevos. En cuanto al aporte calórico, 10 g de colágeno hidrolizado representan unas 40 kcal.

No abuses de las proteínas. Recuerda que nuestro cuerpo es capaz de convertir su exceso en hidratos de carbono o grasa.

Referencias

  1. León-López, A., et al. “Hydrolyzed Collagen—Sources and Applications.” Molecules, 24(22), 4031, 2019.
  2. García-Coronado, J.M., et al. “Effect of collagen supplementation on osteoarthritis symptoms: a meta-analysis of randomized placebo-controlled trials.” International Orthopaedics, 43(3), 531-538, 2019.
  3. Veldhorst, M.A., et al. “Protein-induced satiety: effects and mechanisms of different proteins.” Physiology & Behavior, 94(2), 300-307, 2008.
  4. Clark, K.L., et al. “24-Week study on the use of collagen hydrolysate as a dietary supplement in athletes with activity-related joint pain.” Current Medical Research and Opinion, 24(5), 1485-1496, 2008.
  5. EFSA Panel on Biological Hazards. “Scientific Opinion on the revision of the quantitative risk assessment (QRA) of the BSE risk posed by processed animal proteins (PAPs).” EFSA Journal, 16(7), 5314, 2018.
Dra. Marina Hernández

Escrito por

Dra. Marina Hernández

Doctora

Doctora en Medicina

Doctora especializada en contenidos de salud y bienestar. Contribuye con su formación médica a la revisión y elaboración de artículos clínicos.

Artículos relacionados