La báscula no sirve para adelgazar

Alguno pensará -obviamente nadie ha adelgazado nunca subiéndose a una báscula-. Y tiene razón. Pero en el poco espacio que tenemos para poner el título era difícil recoger la idea, que viene a ser algo como: Por qué  no debemos usar la báscula para controlar nuestro peso o porque usar la báscula puede hacer que nos desmotivemos justo cuando vamos por el buen camino.

Por qué las básculas no son recomendadas

Si habéis leído nuestro artículo sobre la importancia del músculo en la pérdida de peso sabréis que es muy importante el ejercicio anaeróbico para adelgazar, tanto si eres hombre como mujer. Sencillamente porque construímos un músculo regularmente que nos convierte en una máquina de quemar calorías en reposo, además por supuesto de las que quemamos durante el ejercicio. El problema es que el músculo pesa mucho, muchísimo si lo comparamos con la grasa, pero no os equivoquéis, como seguramente sabréis pesa mucho pero ocupa poco, sencillamente tiene mucha densidad. La grasa pesa poco y ocupa muchísimo. Y es aquí donde reside el problema de la báscula. No nos informa de los músculos que hemos adquirido… ni de la grasa que hemos perdido, tan solo nos dice si tenemos más o menos peso. Vamos que habla de cantidad pero no de calidad.

Pongamos un sencillo ejemplo

Susana tiene 35 años y pesa 85kg y desoyendo el consejo de Dietadel.com decide realizar la Dieta de la cebolla! (Si está loca, pensaréis aquellos bien informados). Os contaré más. Susana gasta unas 2600Kcal al día, es sedentaria, pero la grandes cantidades de comida de las que abusa cada día le hacen tener un metabolismo bastante alto, “afortunadamente” para ella.

Carmen tiene 38 años y pesa 75kg, oyendo el consejo de Dietadel.com decide realizar la dieta del plato y además ejercicio físico. Gasta unas 2200kcal al dia, ha dejado de ser sedentaria.

Al cabo de 15 días, Susana ha perdido 4kg! y Carmen no ha perdido nada se mantiene en el mismo peso. ¿Qué ha pasado?  Pues es muy posible que Carmen haya perdido 2kg de grasa y haya sumado 2kg de músculo. Y Susana haya perdido 2kg de músculo, 1 kg de agua y 1 kg de grasa.

[highlight] En este nuevo escenario el metabolismo de Susana ha caído en picado [/highlight] , se lo ha cargado literalmente y podría estar fácilmente con una necesidad de 1600  Kcal diarias. Esto significa que si quiere seguir adelgazando tendrá que cortar más su aporte diario o parará de perder peso. [highlight] Carmen por el contrario, que sigue pesando 75kg, ahora necesita 2320kcal para mantener el peso. Y lo que es más importante ha perdido el doble de grasa que su compañera del experimento [/highlight] . Como el músculo ocupa mucho menos que la grasa (unas 7 veces menos) es fácil de apreciar el cambio.

[notification type=”notification_error” ]Susana abandonará dentro de muy poco tiempo, pues llegará un momento que se de cuenta que está estancada, volverá a comer normal, pues piensa que no le ha valido la pena y como recompensa de ello ganará peso rápidamente. Pues su metabolismo ha bajado.[/notification] [notification type=”notification_mark” ]Carmen seguirá haciendo ejercicio y le resultará muchísimo más fácil controlar su grasa corporal.[/notification]
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Las básculas no miden la grasa

Con ese ejemplo hemos visto claramente porque no debemos fiarnos de las básculas simples. Es importante que utilicemos otros métodos para validar el buen funcionamiento de nuestra dieta. Algo tan simple como un pantalón, nos ayudará a comprobar si hemos subido o bajado de talla.

Si nos lo queremos tomar más en serio, podemos usar:

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  • Una báscula de farmacia con medidor de grasa: Sin duda es probablemente la mejor opción. Además vienen con una información muy completa y restando la grasa que nos da a nuestro peso controlaremos siempre la cantidad de músculos (entre otras cosas) que tenemos.
  • Un medidor de grasa: Los podemos encontrar por internet, incluso los chinos los venden ya (opción no demasiado fiable). Los buenos son caros y no son tan necesarios teniendo en cuenta que con ir a la farmacia 4 veces al mes tenemos más que suficiente.
  • Plicómetro: Esta es una opción más asequible, sencillamente medimos los plieges de la piel del cuerpo para calcular la grasa que tenemos. También considero que no debería ser necesaria su compra.
  • Nuestra ropa: Nadie mejor que nosotros sabe como nos quedaba una prenda la semana pasada. Es un buen indicador, algo subjetivo, pero cuando los resultados son obvios no falla. Además es gratis.
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Deshaceos de vuestra báscula (Recomendación)

Espero que a partir de ahora cuando os subáis en una báscula os cuestionéis más ese número que aparece. Además hay otros factores independientes del músculo, como el agua, que también pueden alterar ese número. No os recomiendo ni tener una báscula en casa (porque no sirve, exceptuando que tenga medidor de grasa) ni mediros cada día. Así que os invito a que regaléis vuestra báscula, hagáis ejercicio y comáis correctamente y sin prisas. De esta manera llegará “ese día” antes de que os deis cuenta.

¿Dejaréis de usar las básculas simples?

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