Autoconcepto

Podemos definir el autoconcepto como el conjunto de características que conforman la imagen que un sujeto tiene de sí mismo.

El autoconcepto es un factor fundamental en la vida de todo individuo. Es por ello, que es necesario conocer todo lo referente a ello. Si no sabes lo que es, cuál es su importancia, cómo se forma y demás, a continuación podrás aprender todo esto y más.

En el siguiente artículo podrás encontrar toda la información relacionada con el autoconcepto. Desde su definición, características, hasta sus diferencias con el autoestima, los distintos tipos que existen, entre otros aspectos relevantes.

¿Qué es el autoconcepto?

El autoconcepto, como la propia palabra lo indica, es el concepto que una persona tiene de sí misma. En otras palabras, es la definición o apreciación que tenemos acerca de nosotros. Por lo tanto, son todas esas ideas, opiniones y juicios que realizamos sobre nuestra personalidad, acciones, comportamiento e ideas.

Al tener un autoconcepto, podremos describir la imagen que tenemos de nosotros mismos a otras personas. Es importante recordar que, aunque este pudiera parecer lo mismo que la autoestima, no es así. Hay que aprender a discernir entre ambos conceptos, ya que, si bien ambos están bastante relacionados, no son lo mismo.

Explicado de otro modo, es la imagen del ‘yo’ de cada individuo. Esta imagen incluye tanto aspectos estéticos como afectivos, físicos, entre otros. Cuando una persona señala que es productiva y trabajadora, está utilizando un autoconcepto positivo.

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¿Cuáles son sus características?

Para comprender mejor qué es, es necesario detallar cada una de sus características y componentes. De esta forma, también podremos observar las diferencias que existen entre el autoconcepto y la autoestima.

Multifacético y dinámico

Se dice que el autoconcepto es multifacético y dinámico debido a que, a medida que la persona va creciendo, este cambia. A causa de las nuevas experiencias y la madurez que el individuo ha adquirido, será capaz de crear un autoconcepto más preciso y organizado.

Precisamente por este motivo, los adolescentes pueden cambiar la definición de si mismos de formas relativamente repentinas. Esto se debe a los cambios que atraviesan en esta etapa de sus vidas. Siendo así, pueden estar de acuerdo con alguna moda o un conjunto de ideas, y luego cambiarán totalmente de parecer, sacando de su autoconcepto aquello que antes incluían.

Organizado y jerárquico

Asimismo, el autoconcepto se caracteriza por ser organizado y jerárquico. Una persona puede tener distintas ideas sobre sí misma, pudiendo tener un concepto general acerca de su persona. Del mismo modo, tomará ciertos atributos para ir definiendo su autoconcepto.

Esto quiere decir que alguien puede definirse como tímido, siendo este su autoconcepto general. Sin embargo, también puede señalar que en ocasiones es extrovertido, pero que esto sucede en circunstancias específicas. De esta manera, la timidez sería el rasgo que predomina.

No es innato

El autoconcepto es completamente aprendido, lo que quiere decir que no se nace con ello, sino se aprende. Este se adquiere y modifica mediante las distintas experiencias vividas y la proyección o percepción que tenemos de nuestra imagen en otras personas.

Relativamente estable

Aunque anteriormente se indicó como característica del autoconcepto el dinamismo y las multifacetas, este es, de manera relativa, estable. Esto es así ya que, si bien con el tiempo nuestro autoconcepto puede cambiar, las ideas generales del mismo se mantendrán estables.

Siguiendo con el ejemplo dado anteriormente, la persona que tiene un concepto de sí misma como tímida de forma general, y en situaciones puntuales es extrovertida, podría cambiar este último concepto con el tiempo. Mientras que la timidez, probablemente, se mantenga estable y forme parte de su autoconcepto durante gran parte de su vida.

Está relacionado con el autoconocimiento y la autoconsciencia

Para poder crear un autoconcepto, es necesario tener autoconocimiento y autoconsciencia. Mediante el autoconocimiento, podremos reconocer aquellas características que forman parte de nuestra personalidad.

A su vez, la autoconsciencia es sumamente necesaria para crear un autoconcepto, ya que gracias a esta, reconocemos que existimos y que somos diferentes de los demás. Es decir que, cuando comenzamos a notar que hay ciertas cosas con las que no nos identificamos, ya estamos creando un autoconcepto.

Componentes del autoconcepto

Autoestima y autoideal

Además de las características antes señaladas, los componentes del autoconcepto nos ayudarán a entender mejor este tema. Según el psicólogo estadounidense Carl Rogers, el autoconcepto se compone de tres partes esenciales:

Autoestima: componente afectivo

El componente afectivo es, a su vez, la parte evaluativa del autoconcepto. Esta parte nos permite aprobar o rechazar determinados conceptos que tenemos de nosotros mismos. Se menciona la autoestima ya que, de poseer una autoestima baja, podríamos llegar a tener un autoconcepto negativo.

Esto se debe a que, al tener la autoestima baja, sentiremos rechazo hacia nosotros mismos y nos menospreciaremos. Por su parte, poseer una buena autoestima, nos permitirá observar nuestras capacidades y habilidades, reconocerlas como tal y crear un autoconcepto positivo.

Autoimagen: componente cognoscitivo

El componente cognoscitivo no es otra cosa que la autoimagen que tenemos de nosotros mismos. La autoimagen es la representación mental que tenemos de nuestra persona. Esta, a su vez, se divide en tres: la autoimagen resultante de cómo nos percibimos a nosotros mismos, aquella que es el resultado de cómo los demás nos perciben, y la autoimagen resultante de la manera en la que percibimos cómo los demás nos ven.

Cabe señalar que, en muchas ocasiones, la autoimagen que tenemos de nosotros no es del todo real, y de hecho, los demás tipos de autoimagen, tampoco.

Autoideal o la motivación: componente comportamental

Como último componente del autoconcepto encontramos el componente comportamental. Este es aquél que crea la imagen ideal de aquello que queremos ser. En otras palabras, es la motivación que buscamos para poder trabajar en todo lo necesario para conseguir ser la persona que deseamos ser.

Tipos de autoconcepto

Tipos de autoconcepto

En la psicología, se llegan a distinguir tres tipos de autoconcepto, entre los cuales están: el yo individual, el yo colectivo y el yo interpersonal. Cada uno nos ayuda a definir nuestra imagen en cada situación.

El yo individual

En primer lugar, se encuentra el yo individual, este consiste en las ideas que tiene el individuo de sí mismo de acuerdo a sus características personales. Sirve, principalmente, para diferenciarse de las otras personas, y el objetivo es darse valor a uno mismo.

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Yo colectivo

Por otra parte, está el yo colectivo, el cual consiste en la percepción que se tiene de uno mismo al sentirse parte de un grupo o colectivo. Este surge al momento de sentirse miembro de un grupo y busca darle valor al grupo al cual pertenece. Por lo tanto, el autoconcepto que se crea a partir de este yo colectivo, está relacionado con las características o comportamientos del grupo con el que se identifica la persona.

Yo interpersonal

Por último, el yo interpersonal se enfoca en las relaciones que se tienen con otras personas. En este tipo de autoconcepto, se trata de dar valor a la otra persona para mantener las relaciones, además, existe una autoevaluación más crítica.

Autoconcepto, autoconocimiento y autoestima

Como bien ya se ha dejado claro, el autoconcepto es la percepción o imagen que una persona crea de sí misma. Por ende, necesita tener un autoconocimiento para reconocer cada una de las características que le definen. Asimismo, la autoestima juega un papel fundamental para la construcción de un autoconcepto positivo.

En caso de no tener una buena autoestima, nuestro autoconcepto sería negativo, ya que no seríamos capaces de ver y valorar nuestras habilidades y logros. Por ello, para conseguir un autoconcepto positivo, es de gran importancia tener un correcto autoconocimiento y una autoestima alta.

¿En qué se diferencia la autoestima del autoconcepto?

Para tener una idea clara de las diferencias entre autoestima y autoconcepto, sólo basta con darle un valor descriptivo al autoconcepto y un significado valorativo a la autoestima. De esta manera, podemos señalar que mediante el autoconcepto podemos describir cómo somos.

Mientras que, por su lado, la autoestima nos permite valorar, ya sea de forma positiva o negativa, todo lo que sentimos o pensamos acerca de nosotros. Por lo tanto, mediante la autoestima, juzgamos todo aquello que forma parte nuestra persona, es decir, habilidades, competencias, entre otras.

¿Cómo se forma?

¿Cómo se forma el autoconcepto?

Existen varios factores que pueden ser determinantes al momento de formar el autoconcepto. Desde que somos niños, estamos expuestos a comparaciones, críticas, estereotipos, expectativas y demás. Todo esto puede influir de manera significativa en los conceptos que podamos tener de nosotros mismos.

La valoración externa

Cada vez que recibimos una crítica, un halago, un reconocimiento, queja, y demás, estamos percibiendo cómo nos ven los demás. Mediante estas experiencias, podríamos añadir ciertas cualidades o aspectos en nuestro autoconcepto.

La autoestima

Este es otro factor importante al momento de formar nuestro autoconcepto. Como ya antes se ha mencionado, mediante la autoestima podremos reconocer o menospreciar nuestras habilidades, virtudes y logros. Esto dependerá de si tenemos una autoestima alta o no.

Sin embargo, la autoestima también puede verse afectada por distintos factores, como las comparaciones, los estigmas sociales, entre muchos más.

Autoimagen

Por supuesto, la autoimagen también tiene un rol importante en cuanto a la formación del autoconcepto. No obstante, la imagen que percibimos de nosotros mismos podría estar alterada de forma exagerada, tanto positiva como negativamente.

Esto se debe a que, como la autoestima, también se ve influenciada por factores externos, como halagos o críticas de nuestros padres, amigos y demás personas. Además, los grupos sociales o modas también pueden afectar nuestra autoimagen, y por ende, autoconcepto.

El Autoideal

La manera en la que quisiéramos ser también afecta. Sin embargo, muchas veces esta imagen del ideal de persona que queremos ser no coincide con la manera en la que nos percibimos. Por ello, esto sirve de motivación para conseguir ser como realmente deseamos ser.

Importancia del autoconcepto

Con toda la información descrita anteriormente, se puede intuir con facilidad el por qué es tan importante tener un autoconcepto positivo. Esto, en especial, en los más jóvenes, pues son los más vulnerables a las críticas.

Forjar un autoconcepto positivo desde temprana edad nos permitirá sentirnos más seguros con nosotros mismos. De esta manera, también tendremos más confianza en el entorno social. Todo esto, en consecuencia, nos permitirá desarrollar nuestras actividades de una mejor forma, ya sea en el colegio, trabajo, hogar, y demás.

¿Puedo cambiarlo o trabajarlo?

Como bien se indicó en las características del autoconcepto, este, aunque es estable, no es inamovible, pues es multifacético. Si bien con el tiempo puede verse alterado a causa de la madurez o nuevas experiencias que vivimos, también podemos cambiarlo a nuestra voluntad.

Por supuesto, no es un proceso sencillo, ni mucho menos rápido. Requiere de tiempo, paciencia, dedicación, y claro, la ayuda de un profesional. No obstante, puedes tener en cuenta que, para trabajar en el autoconcepto, debes preguntarte a ti mismo quién eres.

Debes analizar de forma externa cómo te ves ante la vida, realizar una autocrítica de la forma más objetiva posible. Esto te permitirá situarte en una realidad más cercana a tu autoimagen, es decir, en lugar de falsas apariencias, una realidad completamente transparente.

Conclusión

Como se puede apreciar, el autoconcepto es realmente importante para desarrollarnos en nuestro entorno social de forma sana y positiva. Cabe recordar que, en muchos casos, la forma en la que nos percibimos, puede no ser la correcta. Esto no quiere decir que la forma en la que los demás nos ven sí lo sea.

Este es un tema complejo, y requiere de mucha objetividad para crear un autoconcepto acertado, lo cual es muy difícil, si no es que imposible. Y es que esto se ve influenciado por diversos factores, como la cultura, la sociedad, las emociones, educación, entre otras. De hecho, este constructo de la psicología posee una definición imprecisa a causa de lo extenso que es.

De cualquier forma, lo importante es sentirnos a gusto con quienes somos. Siempre teniendo una buena autoestima, para lo cual será importante autoconocernos y autoaceptarnos. De este modo, podremos forjar un autoconcepto positivo, lo cual influirá en nuestro rendimiento de forma favorable. Así nos sentiremos más satisfechos con nosotros mismos, más seguros y tendremos mayor confianza.

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