Cómo aprender a relacionarse con los demás
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué implica aprender a relacionarse con los demás?
- ¿Por qué es importante aprender a relacionarse con los demás?
- 2.¿Por qué a algunas personas les resulta difícil relacionarse con los demás?
- 3.Estrategias efectivas para relacionarse con los demás
- Sonríe más a menudo y ten buen sentido del humor
- Escucha más y habla menos
- Inicia una conversación
- Trata a los demás siempre con respeto
- No les hagas las cosas difíciles a los demás
- Resuelve los conflictos de manera calmada
- Ponte en el lugar de los demás
- Busca ayuda profesional si la necesitas
- 4.Referencias
Desde los orígenes de la humanidad, las personas siempre han visto la necesidad de convivir juntas para sobrevivir y superar obstáculos mediante el trabajo en equipo. De hecho, por naturaleza el ser humano es un ser sociable, no solo por necesidad, sino también por vocación, aunque no siempre resulta sencillo aprender a relacionarse con los demás.
Sin importar en qué lugar estemos, nuestro nivel de estrés, ansiedad o incluso felicidad dependerá en buena medida de lo mal o bien que nos llevemos con otros. Según el modelo de habilidades sociales de Vicente Caballo, las competencias interpersonales son conductas aprendidas que pueden entrenarse y mejorarse a cualquier edad (Caballo, 2007). Debido a su importancia para la vida, en este artículo veremos estrategias efectivas para aprender a relacionarse con los demás, obstáculos que lo impiden y otros consejos basados en la evidencia.
¿Qué implica aprender a relacionarse con los demás?
Por más solitarios que seamos, siempre tendremos que interactuar con otras personas: en el hogar, el vecindario, el trabajo, el centro de estudios o en la calle. Para que podamos tener éxito en diversas áreas es fundamental que manejemos ciertas habilidades que nos permitan integrarnos en el entorno y solucionar conflictos.
A ese conjunto de destrezas se le denomina “habilidades sociales” o capacidad para interactuar socialmente, y se adquieren desde que somos bebés. Caballo (2007) define las habilidades sociales como un conjunto de conductas emitidas por un individuo en un contexto interpersonal que expresa sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de un modo adecuado a la situación, respetando esas conductas en los demás. Aprender a relacionarse con los demás implica tratar a otros con consideración, establecer una conversación, perdonar, disculparse, mantener buenas relaciones de amistad y terminar cortésmente las que no funcionan.
En vista de que toda nuestra existencia transcurre en compañía de otras personas o requiere compartir de algún modo con ellas, es importante hacerlo bien. Aprender a relacionarse con los demás también involucra lograr enfrentarse a comentarios críticos y hablar de nuestras necesidades, deseos o molestias en distintas situaciones sin sentir ansiedad.
¿Por qué es importante aprender a relacionarse con los demás?
No tener a alguien con quien compartir las alegrías o penas de la vida puede ser muy frustrante y una fuente de estrés e inquietud. Necesitamos sentirnos queridos y sentir que pertenecemos a una familia o comunidad; no nos gusta sentirnos excluidos, y por eso hay que aprender a relacionarnos con los demás.
La investigación en psicología social ha demostrado que las relaciones interpersonales de calidad son uno de los predictores más sólidos del bienestar psicológico y la salud física. Las personas con redes sociales fuertes presentan menor riesgo de depresión, ansiedad y enfermedades cardiovasculares (Holt-Lunstad et al., 2010).
Si somos malos hijos, padres, cónyuges, vecinos, compañeros de trabajo o desempeñamos mal cualquier otro rol social, las personas se alejarán de nosotros y terminaremos solos. Sea cual sea la relación que tengamos con los demás, si actuamos de forma distante, grosera, altanera o soberbia, no tendremos relaciones afectivas productivas y de calidad.

Algunas razones específicas que demuestran la importancia de aprender a relacionarse con los demás son las siguientes:
- Conseguimos relaciones personales más saludables.
- Logramos expresar nuestras emociones adecuadamente y comprendemos las de las personas de nuestro entorno.
- Entendemos los intereses y necesidades ajenos.
- Podemos hallar soluciones apropiadas a los conflictos.
- Ayuda a aumentar la autoestima.
- Combatimos la tristeza, la frustración o la desesperanza.
- Se reduce el estrés producto de relaciones interpersonales complicadas.
- Al saber comunicarnos y expresarnos, nos llevamos mejor con la familia y los compañeros de trabajo.
¿Por qué a algunas personas les resulta difícil relacionarse con los demás?
Son varias las causas o creencias erróneas por las que a algunas personas les resulta difícil relacionarse con los demás. Según el modelo cognitivo-conductual, muchas de estas dificultades se deben a déficits en el repertorio de habilidades sociales, a la inhibición provocada por la ansiedad o a una combinación de ambos factores (Caballo, 2007). Algunos ejemplos frecuentes son:
- No saber cómo comenzar una conversación, se conozca o no a la persona, y más si se trata de alguien del sexo opuesto.
- Tener dificultad para expresar sentimientos y emociones de manera abierta.
- Sentir vergüenza al pedir un favor a otra persona o sentirse mal si lo hace.
- Tener una preocupación desproporcionada sobre lo que pensarán los demás de uno.
- La idea de interactuar con otros causa ansiedad por miedo al rechazo.
- Sentir que reaccionará de forma agresiva o que llorará si le critican.
- Con solo pensar que tiene que hablar delante de un público se pone muy nervioso.
- Preferir no hablar porque siente que la conversación terminará en una discusión y gritos, en especial cuando se trata de la pareja.
- Ser incapaz de decir “no” cuando se le solicita algo que no desea hacer; es decir, no ser asertivo.
Como vemos, a las personas se les hace difícil relacionarse con los demás porque no han aprendido a hacerlo o no tuvieron un modelo de conducta apropiado. Por otro lado, en ocasiones las personas poseen las habilidades sociales necesarias, pero los pensamientos negativos, las malas experiencias u otros factores les impiden ponerlas en práctica.
Algunos tipos de problemas o factores que impiden relacionarse con los demás son los siguientes:
Depresión: cuando una persona se aísla socialmente o es apartada por otros, es probable que desarrolle sentimientos de tristeza, soledad e incluso depresión.
Fobia social: si las personas evitan una y otra vez la interacción con otros, esto les generará mayor ansiedad, lo que puede llevarlas a desarrollar fobia social, un miedo intenso y persistente a las situaciones sociales.
Timidez: una persona tímida no siente confianza ni comodidad al estar con otros, le da miedo o incluso vergüenza, por lo que puede ser tanto la causa como la consecuencia de la falta de habilidades sociales.
Estrategias efectivas para relacionarse con los demás

Afortunadamente, todos tenemos la capacidad para desenvolvernos de manera satisfactoria; como cualquier otra habilidad en la vida, es posible aprender a relacionarse con los demás. Los programas de entrenamiento en habilidades sociales (EHS) han demostrado ser eficaces para mejorar la competencia interpersonal en personas de todas las edades (Caballo, 2007). Lo que necesitas es determinación y el apoyo de otros; a continuación te mostraremos varias estrategias efectivas y sencillas que te ayudarán.
Sonríe más a menudo y ten buen sentido del humor
Normalmente, el primer contacto que establecemos con otros es visual. Si lo que percibimos es una sonrisa agradable, las puertas se abrirán. Las personas se sienten motivadas a conversar o acercarse a alguien que sonríe, pero tienden a rehuir de una cara seria o amargada.
No significa que debas ser el gracioso del grupo, pero si eres agradable, divertido y cercano, romperás el hielo. No te burles ni hagas bromas pesadas, no te lo tomes todo a pecho ni como algo personal.
Escucha más y habla menos
Hay personas que no dejan a los demás hablar, que acaparan la conversación y no permiten que los demás expresen sus ideas, cohibiendo aún más a los tímidos. Debes escuchar a las personas: así aprenderás de los demás, permitirás que expresen sus ideas o sentimientos y ellos se sentirán cómodos en tu presencia.
No mires el móvil cuando te hablen, ya que eso transmite la idea de que no te interesa lo que están diciendo. Asiente con la cabeza en señal de que estás escuchando. Esta práctica, conocida como escucha activa, es una de las habilidades interpersonales más valoradas en los modelos de competencia social.
Inicia una conversación
Saber escuchar no implica que nos vayamos al extremo de no hablar. Con un simple “hola, ¿cómo estás?” podemos iniciar una conversación. Piensa bien antes de expresar tus ideas, realiza preguntas que demuestren que sigues el hilo de la conversación, responde de manera amigable y aporta ideas productivas.
No pienses que lo que dirás carece de importancia: toda idea bien pensada es valiosa y, si no sabes del tema del que hablan, plantea preguntas para aprender.
Trata a los demás siempre con respeto
Dirigirse a otros por su nombre, con respeto, sin insultos, con un tono afable y siguiendo las normas de cortesía también propicia las buenas relaciones personales. “Buenos días”, “por favor”, “gracias”, “con permiso”, “disculpe”, “lo siento”, “me alegro por ti” o “te felicito” son expresiones que necesitamos decir y escuchar siempre.
No les hagas las cosas difíciles a los demás
En ocasiones nos cuesta relacionarnos con los demás porque vivimos irritados y molestos, pero los demás no tienen culpa de lo que nos pasa. Debemos ser más amables; todos tienen problemas. Si manejamos nuestro enfado de otras formas sin pagarlo con los demás, nos llevaremos mejor con otros.
Resuelve los conflictos de manera calmada
Es inevitable que surjan desacuerdos entre las personas, pero conversando de manera calmada y con respeto se puede encontrar la solución a los conflictos. Puede tratarse de un malentendido o de una equivocación; escucha los argumentos, ofrece disculpas y extiende el perdón. Lo importante es lograr la paz, no ganar una discusión.

Muchas veces para lograr esto hay que ser humilde y tragarse el orgullo, procurando el consenso y el acuerdo entre las partes para el bien común.
Ponte en el lugar de los demás
La vida diaria puede ser muy complicada y nadie está exento de problemas. Si demostramos empatía y preocupación por otros, nos llevaremos mejor con ellos. Dedícale tiempo a tus seres queridos, ayúdalos cuando lo necesiten, felicítalos por sus éxitos, no te apresures a juzgar, no seas demasiado crítico, sé paciente y mira el lado bueno de las personas.
Busca ayuda profesional si la necesitas
Si las dificultades para relacionarte con los demás te generan un malestar significativo o afectan a tu vida diaria, no dudes en buscar la ayuda de un profesional de la psicología. La terapia cognitivo-conductual y los programas de entrenamiento en habilidades sociales cuentan con abundante respaldo científico y pueden ayudarte a desarrollar las competencias interpersonales que necesitas.
Referencias
- Caballo, V. E. (2007). Manual de evaluación y entrenamiento de las habilidades sociales (7.ª ed.). Siglo XXI de España Editores.
- Holt-Lunstad, J., Smith, T. B., y Layton, J. B. (2010). Social relationships and mortality risk: A meta-analytic review. PLoS Medicine, 7(7), e1000316. https://doi.org/10.1371/journal.pmed.1000316
- Segrin, C., y Taylor, M. (2007). Positive interpersonal relationships mediate the association between social skills and psychological well-being. Personality and Individual Differences, 43(4), 637-646. https://doi.org/10.1016/j.paid.2007.01.017

Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.