Ansiedad: trastorno de ansiedad, causas, síntomas y tratamientos

· Actualizado: Salud mental
Ansiedad: trastorno de ansiedad, causas, síntomas y tratamientos
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La ansiedad es un mecanismo adaptativo de la mente que nos permite mantenernos en estado de alerta frente a situaciones que generan altos niveles de estrés. Se trata de una reacción natural que también nos ayuda a mantenernos concentrados y atentos ante situaciones de riesgo. Sin embargo, cuando se presenta de forma desproporcionada o persistente, puede impedir al sujeto que la padece continuar con su rutina diaria.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los trastornos de ansiedad constituyen el grupo de trastornos mentales más frecuente a nivel mundial, afectando a aproximadamente 301 millones de personas en 2019. Ante episodios recurrentes de ansiedad extrema, podemos decir que la persona que los padece presenta un trastorno de ansiedad.

¿Qué es el trastorno de ansiedad?

Como mencionamos anteriormente, los trastornos de ansiedad son episodios recurrentes de ansiedad extrema; estos están acompañados de una gran variedad de síntomas que hacen que quien padezca este trastorno deba interrumpir sus actividades diarias, impidiéndole seguir con su vida cotidiana hasta que el episodio desaparezca.

El DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, quinta edición) clasifica los trastornos de ansiedad en varias categorías. Existen tipos variados de trastornos de ansiedad; entre ellos podemos encontrar: ataques de pánico, trastorno de ansiedad generalizada (TAG), trastorno de la personalidad obsesivo-compulsivo, fobia social y agorafobia (un trastorno caracterizado por el miedo intenso a situaciones en las que la persona percibe que escapar o recibir ayuda podría resultar difícil, no simplemente un temor a los espacios abiertos) y trastorno de estrés postraumático.

Generalmente, los trastornos de ansiedad están acompañados por pensamientos intrusivos (pensamientos invasivos, no deseados), los cuales se filtran en nuestra mente de manera inapropiada y repetitiva, generando en el sujeto un aumento en los niveles de ansiedad. Estos pensamientos desempeñan un papel fundamental en el mantenimiento de los trastornos de ansiedad.

Se ha comprobado que la ansiedad a menudo se encuentra directamente ligada con la depresión, puesto que las personas que padecen trastornos de ansiedad son más proclives a sufrir depresión crónica o a experimentar episodios depresivos ocasionales. Esta comorbilidad entre ansiedad y depresión es uno de los hallazgos más consistentes en la literatura psiquiátrica.

Causas del trastorno de ansiedad

Aún se desconocen las causas exactas que originan los trastornos de ansiedad, pero se estima que, al igual que otros trastornos mentales, son causados por una combinación de factores que abarcan desde factores biológicos —como alteraciones en los neurotransmisores (serotonina, noradrenalina, GABA), predisposición genética y cambios en la estructura cerebral— hasta factores sociales y externos —como el estrés social o laboral— y causas circunstanciales —como experiencias traumáticas—.

El trastorno de ansiedad también podría ser hereditario, puesto que si un sujeto proviene de una familia donde alguno de sus progenitores o línea directa de sangre padeció este tipo de trastornos, este será más propenso a padecerlos. Los estudios de gemelos sugieren que la heredabilidad de los trastornos de ansiedad se sitúa entre el 30 % y el 50 %.

Diagnóstico del trastorno de ansiedad

El diagnóstico de los trastornos de ansiedad debe ser realizado por un profesional de la salud mental mediante una evaluación clínica completa. Entre las herramientas de cribado más utilizadas se encuentra el GAD-7 (Generalized Anxiety Disorder 7-item scale), un cuestionario validado que permite detectar la presencia y gravedad de síntomas de ansiedad generalizada. Este instrumento, compuesto por siete preguntas sobre la frecuencia de los síntomas en las últimas dos semanas, es ampliamente empleado tanto en atención primaria como en investigación clínica.

No obstante, el GAD-7 es una herramienta de cribado, no un instrumento diagnóstico por sí solo. El diagnóstico definitivo debe basarse en los criterios del DSM-5 o de la CIE-11 y ser establecido por un profesional cualificado.

Síntomas del trastorno de ansiedad

Los síntomas de los trastornos de ansiedad pueden manifestarse tanto a nivel físico como psicológico. Entre los más frecuentes se encuentran:

  • Taquicardia
  • Falta de aire y sensación de asfixia
  • Vértigo
  • Mareos
  • Nerviosismo
  • Dilatación de la pupila
  • Temblor corporal
  • Hipersensibilidad auditiva
  • Sequedad bucal
  • Insomnio
  • Reacción de alerta exagerada
  • Sentimientos de temor, pánico e inquietud
  • Fatiga emocional
  • Tensión muscular
  • Entumecimiento u hormigueo en las manos o los pies
  • Sentimiento de inseguridad
  • Cefalea
  • Problemas gastrointestinales
  • Dificultad para concentrarse
  • Irritabilidad

Trastorno de ansiedad en niños

Trastorno de ansiedad en ninos

A medida que van creciendo, los niños tienden a presentar diferentes inquietudes y preocupaciones. Estas inquietudes, que son normales en el desarrollo infantil, a menudo se manifiestan en episodios de ansiedad.

La ansiedad comienza desde pequeños, a partir de los 6 meses de edad, cuando los bebés comienzan a manifestar la ansiedad de separación. Este tipo de ansiedad presenta como síntoma típico el llanto o el aferramiento ante la separación, y tiende a disminuir hacia los tres años de edad.

Muchos niños se sienten ansiosos cuando comienzan una nueva etapa, por ejemplo, al ir a una nueva escuela o antes de los exámenes. Investigadores especializados en ansiedad han identificado que cuando un niño experimenta ansiedad con mayor frecuencia e intensidad que otros niños de la misma edad, es probable que el niño padezca un trastorno de ansiedad.

El trastorno de ansiedad, a diferencia de los episodios aislados de ansiedad, es considerado un problema psicológico, puesto que generalmente interfiere obstaculizando la vida cotidiana del niño y alterando o deteriorando el funcionamiento rutinario de su vida. Dicho trastorno puede dañar el bienestar mental y emocional de los niños, afectando su autoestima y autoconfianza.

Algunos de los síntomas típicos de la ansiedad en los niños son la irritabilidad, el llanto, retroceso en el control de esfínteres, trastornos de sueño, trastornos alimenticios y comportamientos repetitivos centrados en el cuerpo. Los comportamientos repetitivos centrados en el cuerpo constituyen un grupo de conductas habituales que incluyen: extracción del cabello, arañarse la piel, morderse las uñas, rascarse la nariz, movimientos con las manos y morderse los labios o las mejillas. Estos comportamientos pueden durar desde varios minutos hasta más de una hora y tienden a ser repetitivos a pesar de los extensos esfuerzos de los niños y sus padres para detenerlos. Algunos niños tienden a volverse retraídos y evitar situaciones o lugares donde puedan ocurrirles episodios de ansiedad. Si esto no se trata a tiempo, puede desencadenar en el niño otros trastornos de personalidad, como el trastorno antisocial.

Tratamiento para combatir la ansiedad

Existen tratamientos eficaces con sólida evidencia científica que pueden utilizarse para reducir los síntomas o hacerles frente de manera efectiva.

Tratamientos de primera línea

Según las guías clínicas internacionales, los tratamientos de primera línea para los trastornos de ansiedad son:

  • Terapia cognitivo-conductual (TCC): es el tratamiento psicológico con mayor evidencia científica para los trastornos de ansiedad. La TCC ayuda al paciente a identificar y modificar los patrones de pensamiento distorsionados y las conductas de evitación que mantienen la ansiedad. Las guías NICE la recomiendan como tratamiento de primera elección.
  • Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS): como la sertralina, el escitalopram o la paroxetina, constituyen el tratamiento farmacológico de primera línea. Su eficacia está ampliamente demostrada y presentan un perfil de efectos secundarios más favorable que otros psicofármacos.
  • Inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN): como la venlafaxina o la duloxetina, representan una alternativa farmacológica eficaz cuando los ISRS no resultan suficientes.

La psicoterapia es una forma efectiva para combatir los trastornos de ansiedad, donde su psicoterapeuta o psiquiatra le ayudará a afrontar este trastorno de la forma más saludable posible. Como complemento a la psicoterapia, su especialista puede recetarle algunos fármacos —como ansiolíticos o reguladores del humor— que le serán de ayuda para minimizar los síntomas de los trastornos de ansiedad.

Estrategias complementarias

Algunas personas optan por complementar el tratamiento profesional con métodos naturales para aliviar la ansiedad, como infusiones de plantas medicinales (tila, lavanda o manzanilla), la práctica de ejercicios de relajación —como yoga o mindfulness— o la asistencia a sesiones de masajes o acupuntura. Si bien estas estrategias pueden aportar cierto alivio, no deben sustituir el tratamiento profesional cuando existe un trastorno de ansiedad diagnosticado.

La práctica regular de ejercicio físico y deportes también ha demostrado ser una estrategia eficaz para reducir los niveles de ansiedad. Mediante esta práctica, la mente se encuentra concentrada en el ejercicio físico que está realizando el cuerpo y los disparadores de ansiedad pasan a un segundo plano, logrando así controlar en cierta medida la ansiedad. Diversos metaanálisis confirman que el ejercicio aeróbico moderado tiene un efecto ansiolítico significativo.

Si usted o alguien cercano está padeciendo alguno de los trastornos de ansiedad mencionados y no logra controlarlo con las estrategias anteriores, es recomendable acudir a un profesional de la salud mental para tratar el problema.

Tratamiento para controlar la ansiedad en niños

El primer paso de un tratamiento para controlar la ansiedad de los niños es la concienciación. Se debe tomar consciencia del trastorno que padece el niño y explicarle cómo funciona, haciéndolo reconocer los síntomas y el momento en el que estos ocurren.

Los padres de niños que padecen trastornos de ansiedad deben evitar mostrarse ansiosos delante de sus hijos, pues de lo contrario no ayudarán al niño a aprender a controlar sus impulsos ansiosos.

Existen diversas técnicas de relajación para practicar con los niños, por ejemplo, realizar respiraciones profundas y lentas, inhalar y exhalar hasta contar tres, cerrar los ojos y pensar en cosas agradables, entre otras.

Si las técnicas aplicadas en casa no son suficientes, es necesario buscar ayuda con un profesional de la salud mental infantil, el cual le brindará al niño y a sus padres o cuidadores las herramientas necesarias para afrontar su condición de la mejor manera posible. La TCC adaptada a la población infantil ha demostrado ser especialmente eficaz en estos casos.

Referencias

  1. American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5th ed.). Arlington, VA: American Psychiatric Publishing.
  2. National Institute for Health and Care Excellence (NICE). (2011, actualizado en 2020). Generalised anxiety disorder and panic disorder in adults: management. Clinical guideline [CG113]. https://www.nice.org.uk/guidance/cg113
  3. World Health Organization. (2022). Mental disorders. Fact sheet. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/mental-disorders
  4. Spitzer, R. L., Kroenke, K., Williams, J. B. W., & Löwe, B. (2006). A brief measure for assessing generalized anxiety disorder: the GAD-7. Archives of Internal Medicine, 166(10), 1092-1097.
  5. Bandelow, B., Michaelis, S., & Wedekind, D. (2017). Treatment of anxiety disorders. Dialogues in Clinical Neuroscience, 19(2), 93-107.
  6. Craske, M. G., & Stein, M. B. (2016). Anxiety. The Lancet, 388(10063), 3048-3059.
Melissa Bacigalupi

Escrito por

Melissa Bacigalupi

Editora jefe

Máster en Salud Pública

University of South Florida

Periodista especializada en salud. Graduada en la University of South Florida, donde también realizó un máster en Salud Pública. Ha trabajado como periodista de salud para diversos medios de comunicación cubriendo temas desde enfermedades infecciosas hasta salud mental. Editora jefe de eSalud.com.

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