Amlodipino
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué es el amlodipino?
- 2.¿Cómo se administra?
- Posología e indicaciones
- 3.Efectos adversos del amlodipino
- Efectos adversos frecuentes (afectan a 1 de cada 10 pacientes)
- Efectos adversos poco frecuentes (afectan a 1 de cada 100 pacientes)
- Efectos adversos raros (afectan a 1 de cada 1.000 pacientes)
- Efectos adversos muy raros (afectan a menos de 1 de cada 10.000 pacientes)
- Frecuencia no conocida
- 4.Advertencias y precauciones
- 5.¿Cuándo no usar amlodipino?
- 6.Referencias
Son muchos los medicamentos que se utilizan para controlar los niveles altos de tensión arterial. Entre todos estos, el amlodipino ha demostrado ser uno de los mejores fármacos para combatir la hipertensión, ya que ofrece mayor protección cardiovascular. De hecho, se trata de uno de los antihipertensivos más prescritos en España, comercializado bajo nombres como Norvasc y Astudal, entre otros genéricos.
Sin embargo, debe utilizarse con precaución ya que puede provocar bajadas de tensión si no se siguen las instrucciones adecuadas para su administración. A continuación, te explicamos todo lo que necesitas saber sobre este antihipertensivo.
¿Qué es el amlodipino?
Es un medicamento perteneciente al grupo de las dihidropiridinas, siendo considerado un antagonista del calcio (también denominado bloqueante de los canales de calcio). Su mecanismo de acción se basa en bloquear selectivamente los canales de calcio tipo L en el corazón, más específicamente en el miocardio, la musculatura lisa vascular y los vasos sanguíneos. Gracias a esta acción, también se le reconoce como un antihipertensivo y vasodilatador.
Al utilizarse como fármaco para controlar la tensión arterial alta, permite que los vasos sanguíneos se relajen, lo cual favorece el flujo de sangre a través de estos y reduce la resistencia vascular periférica. También funciona como tratamiento efectivo para la angina de pecho, permitiendo que la sangre fluya mejor hacia el corazón, logrando una mejor oxigenación de este músculo y eliminando el dolor causado por esta afección. Hay que tener en cuenta que no actúa de inmediato, por lo que es posible que el dolor tarde un poco en desaparecer.
El amlodipino se utiliza para tratar un tipo de angina que es poco común. Se le conoce como angina de Prinzmetal o angina variante, causada por un espasmo de las arterias coronarias. A su vez, facilita la filtración glomerular y el flujo renal gracias a que su acción ayuda a que la arteriola aferente se dilate.
Una de las ventajas clínicas del amlodipino frente a otros antagonistas del calcio es su larga vida media plasmática (entre 35 y 50 horas), lo que permite una administración única diaria y una cobertura antihipertensiva sostenida durante las 24 horas.

¿Cómo se administra?
Cada tratamiento debe fijarse de manera personalizada, teniendo en cuenta los síntomas y gravedad del padecimiento. Se ha comprobado que este fármaco puede administrarse de manera segura en niños mayores de 6 años y adolescentes, así como también en adultos y ancianos.
Nunca se debe tomar más comprimidos de los indicados ya que puede provocar una bajada de la tensión arterial. Por lo general, la persona se sentirá mareada, aturdida y con problemas para incorporarse tras encontrarse en posición de reposo. En casos más graves es posible que pierda el conocimiento. También se han registrado edemas pulmonares causados por consumir dosis más elevadas de las recomendadas.
Lo adecuado será comunicarse con su médico y acudir a urgencias para tratar la sobredosificación.
Posología e indicaciones
El médico recomendará iniciar con una dosis de 5 mg cuando se trate de adultos y la irá ajustando según las necesidades del paciente. Se recomienda que como máximo se administren 10 mg. Además, el amlodipino debe tomarse una vez al día, ya sea en las comidas o con el estómago vacío. Esto se debe a que el medicamento alcanza su concentración máxima en el torrente sanguíneo pasadas de 6 a 12 horas. Por tal razón, no se debe administrar más dosis, ya que puede ocurrir una sobredosificación.
Cuando se trate de niños y adolescentes, la dosis inicial debe fijarse en 2,5 mg y con un ajuste máximo de 5 mg al día. No existe ninguna presentación de 2,5 mg, por lo que será necesario partir en dos un comprimido de 5 mg. Estos vienen con una ranura en el medio para facilitar su división. Y aunque sea la dosis recomendada, la mejor opción es recetar un tratamiento alternativo ya que no se ha comprobado la seguridad y eficacia del fármaco en estas etapas de la vida.
En el caso de los ancianos, se debe iniciar con una dosis de 2,5 mg al día e ir aumentando hasta obtener el efecto deseado. Esto también deberá hacerse si se trata de un paciente que sufra de insuficiencia hepática.
Se recomienda tomar el medicamento siempre a la misma hora. Si se le olvida, adminístrelo apenas recuerde. Si falta poco tiempo para la próxima toma, omítala y siga con el tratamiento.
Jamás debe suspender el tratamiento al sentir mejoría. Será el médico quien evalúe y determine cuándo es el momento más indicado para suspender su administración. El tiempo que se deba tomar amlodipino dependerá de cada caso particular.
Efectos adversos del amlodipino
Aunque se trata de un medicamento muy seguro si se utiliza según las indicaciones del médico, se ha registrado que puede producir efectos adversos como cualquier otro fármaco del mercado. Es por esto que se recomienda seguir las instrucciones de administración para evitar cualquier inconveniente de salud.
Cabe destacar que el edema periférico (hinchazón de los tobillos) es el efecto secundario más característico del amlodipino, especialmente a dosis de 10 mg. Se produce por vasodilatación arteriolar y suele ser dosis-dependiente.
Algunos de los efectos que se pueden presentar durante su consumo son:
Efectos adversos frecuentes (afectan a 1 de cada 10 pacientes)
- Retención de líquidos.
- Cefalea.
- Problemas de visión.
- Mareos.
- Somnolencia.
- Náuseas.
- Palpitaciones.
- Debilidad.
- Sofocos.
- Problemas gastrointestinales.
- Molestias musculares.
- Edema en los tobillos.
En caso de que estos síntomas persistan unas semanas después de haber iniciado el tratamiento, se recomienda asistir a consulta médica para evaluación.
Efectos adversos poco frecuentes (afectan a 1 de cada 100 pacientes)
- Alteraciones del sueño.
- Cambios de humor.
- Ansiedad.
- Depresión.
- Ruido en los oídos.
- Dolor de espalda.
- Vómitos.
- Sequedad en la boca.
- Alteraciones del gusto.
- Cambios en el peso corporal.
- Bajadas de tensión.
- Rinitis.
- Dolor muscular y articular.
- Eccema.
- Sarpullido.
- Picor en la piel.
- Malestar general.
- Aumento de ganas de orinar.
- Tos.
- Caída de cabello.
Si estos síntomas se tornan graves o crónicos, comuníquese de inmediato con su médico.
Efectos adversos raros (afectan a 1 de cada 1.000 pacientes)
- Al inicio del tratamiento es posible que la persona presente cuadros de confusión.
Efectos adversos muy raros (afectan a menos de 1 de cada 10.000 pacientes)
- Hemorragias y hematomas producto de niveles bajos de plaquetas.
- Disminución de los glóbulos blancos.
- Hiperglucemia.
- Hormigueo o entumecimiento.
- Debilidad muscular.
- Encías inflamadas.
- Gastritis.
- Fallos en el funcionamiento del hígado.
- Hepatitis.
- Aumento de enzimas hepáticas en analíticas de sangre.
- Ictericia.
- Aumento de la tensión muscular.
- Vasos sanguíneos inflamados. Suele acompañarse de erupciones cutáneas.
- Sensibilidad a la luz.
- Trastornos del movimiento como rigidez, temblores, entre otros.

Frecuencia no conocida
- Temblores.
- Postura rígida.
- Rigidez facial.
- Problemas de equilibrio.
- Caminar arrastrando los pies.
- Movilidad lenta.
Además de todos estos efectos secundarios, existen algunos que se deben tomar con mayor precaución. Por lo general, será necesario interrumpir el medicamento y acudir al médico de inmediato:
- Pecho comprimido.
- Silbido al respirar.
- Dificultad para respirar.
- Hinchazón facial, de los ojos o boca.
- Hinchazón de lengua y garganta que dificulte la respiración.
- Latidos del corazón anormales.
- Síndrome de Stevens-Johnson.
- Reacciones alérgicas.
- Ataque de corazón.
- Páncreas inflamado acompañado de dolor abdominal.
Advertencias y precauciones
Se debe tener precaución en pacientes con ciertas patologías como estenosis aórtica avanzada. Si bien se puede recetar, hay que mantener vigilancia del tratamiento ya que puede empeorar la condición del paciente.
Existen riesgos en el consumo de zumo de pomelo y amlodipino. Se ha comprobado que consumir demasiado de este zumo mientras se está en tratamiento puede aumentar la acción farmacológica del medicamento, ya que el pomelo inhibe el citocromo CYP3A4, enzima responsable del metabolismo del amlodipino. Esto puede incrementar las concentraciones plasmáticas del fármaco y empeorar las reacciones adversas asociadas.
Además de todo esto, deberá notificar a su médico si se está administrando otros medicamentos. Estos pueden interferir en el efecto del otro, impidiendo lograr un tratamiento efectivo. En particular, se debe informar sobre el uso de otros antihipertensivos, inhibidores de la proteasa, antifúngicos azólicos o macrólidos, ya que pueden alterar los niveles de amlodipino.
Para pacientes que sufran de insuficiencia hepática, al ser metabolizado el amlodipino a través del hígado, se deberá ajustar la dosis según se observe la reacción deseada.
En el caso de que se encuentre embarazada o esté planeando quedar embarazada, debe saber que los estudios realizados no han sido concluyentes, ya que solo han sido aplicados en animales de laboratorio, demostrando ser atóxico. Sin embargo, no se han realizado estudios controlados sobre humanos. Por tal razón, solo debe utilizarse este tratamiento cuando sea estrictamente necesario.
De la misma manera, se debe comunicar al médico tratante si se está en período de lactancia. En estos casos tampoco se debe administrar a menos que no exista otra alternativa de tratamiento, ya que se desconoce si se excreta a través de la leche materna. Por lo tanto, no se tiene constancia de qué efectos pueda tener sobre el bebé.
¿Cuándo no usar amlodipino?
Aunque el amlodipino se ha catalogado como un medicamento seguro, existen situaciones en las que se plantea que no es el tratamiento adecuado para un paciente. En este sentido, no se recomienda que sea administrado en pacientes que sufran de alergias a este fármaco o a cualquiera de sus componentes. Esto también se debe tener en cuenta cuando se trata de alergias o hipersensibilidad a las dihidropiridinas.
La persona también deberá notificar a su médico si padece de alguna insuficiencia cardíaca tras haber sufrido un ataque al corazón. De ser así, tampoco puede utilizar este medicamento.
Cualquier niño menor de 6 años no podrá utilizar este medicamento ya que resulta un riesgo para su salud. Se recomienda usar otra alternativa farmacológica o esperar a que cumpla la edad mínima para el tratamiento, si así su cuadro clínico lo permite.
El amlodipino también se encuentra contraindicado en aquellos pacientes que presenten hipotensión grave (presión arterial sistólica menor de 90 mmHg). Esto se debe a que su funcionamiento lo convierte en un hipotensor de fuerte acción, pudiendo agravar el cuadro de hipotensión en la persona.
Referencias
- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Ficha técnica de amlodipino. Centro de Información de Medicamentos (CIMA). Disponible en: https://cima.aemps.es/
- Williams B, Mancia G, Spiering W, et al. 2018 ESC/ESH Guidelines for the management of arterial hypertension. European Heart Journal. 2018;39(33):3021-3104.
- Murdoch D, Heel RC. Amlodipine. A review of its pharmacodynamic and pharmacokinetic properties, and therapeutic use in cardiovascular disease. Drugs. 1991;41(3):478-505.
- Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos. Base de datos del Conocimiento Sanitario (Bot PLUS). Disponible en: https://botplusweb.farmaceuticos.com/

Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.