Prueba de antígenos
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué es la prueba de antígenos?
- 2.¿Cómo funcionan las pruebas de antígenos?
- Mecanismo de acción paso a paso
- 3.¿Para qué sirven las pruebas de antígenos?
- Principales enfermedades que se detectan con pruebas de antígenos
- 4.¿Cuándo se pueden realizar?
- 5.Sensibilidad y especificidad: conceptos clave
- Falsos positivos y falsos negativos
- 6.¿En cuánto tiempo se obtienen los resultados?
- 7.Ejemplo sobre cómo aplicar la prueba de antígenos para el COVID-19
- 8.Diferencia entre prueba de antígenos y PCR
- 9.Diferencia entre prueba de antígenos y prueba de anticuerpos (serología)
- 10.¿Son verdaderamente fiables?
- 11.Ventajas y desventajas
- Ventajas
- Desventajas
- 12.Cómo interpretar correctamente el resultado
- Resultado positivo
- Resultado negativo
- 13.Cuándo acudir al médico
- 14.Referencias
Desde que la COVID-19 apareciera en nuestras vidas, la prueba de antígenos se ha hecho muy reconocida a nivel mundial, aun cuando la mayoría no conozca del todo qué son ni cómo funcionan. Lo cierto es que este tipo de pruebas ya existían desde mucho antes. Hoy día sirven para detectar decenas de enfermedades infecciosas que coexisten con nosotros.
Ya sea que se trate de malaria, dengue, toxoplasmosis, VIH, gripe o infecciones estreptocócicas, las pruebas de antígenos poseen la ventaja de ofrecer resultados rápidos para abordar la enfermedad en cuestión lo más pronto posible. A continuación explicamos en detalle qué son las pruebas de antígenos, cómo funcionan, cuándo deben realizarse y cuáles son sus limitaciones.
¿Qué es la prueba de antígenos?
Las pruebas de antígenos son un tipo de estudio diagnóstico que consiste en la detección de las proteínas específicas (antígenos) que producen ciertos microorganismos patógenos cuando se encuentran en nuestro organismo.
Un antígeno es cualquier sustancia que el sistema inmunitario reconoce como extraña y que puede desencadenar una respuesta inmune. En el contexto de las pruebas diagnósticas, los antígenos que se buscan son las proteínas de la superficie o del interior de virus, bacterias o parásitos. Mediante una muestra biológica (mucosa nasofaríngea, saliva, sangre u orina, según la prueba), se determina si el microorganismo causante de la enfermedad está presente en el organismo en ese momento.

Antiguamente, las pruebas de antígenos solían realizarse en laboratorios especializados mediante procedimientos bastante complejos como el ELISA (ensayo por inmunoabsorción ligado a enzimas) o la inmunofluorescencia directa. Hoy día, existen las pruebas rápidas de diagnóstico que, en cuestión de minutos, pueden arrojar un resultado gracias a la tecnología de inmunocromatografía de flujo lateral.
Si bien son estudios con buena sensibilidad en condiciones óptimas, su rendimiento puede verse afectado por diversos factores. Existe una probabilidad de obtener un falso positivo o un falso negativo, especialmente cuando la carga de microorganismo es baja. Por tal motivo, en determinadas ocasiones, suele ser necesaria la implementación de estudios complementarios que ayuden a confirmar los resultados.
¿Cómo funcionan las pruebas de antígenos?
Las pruebas de antígenos funcionan mediante un principio inmunológico básico: la interacción antígeno-anticuerpo. El dispositivo de la prueba contiene anticuerpos específicos diseñados para unirse a las proteínas del microorganismo que se desea detectar.
Mecanismo de acción paso a paso
- Toma de muestra: se recoge una muestra biológica del paciente (hisopado nasofaríngeo, sangre capilar, orina, etc.).
- Aplicación en el dispositivo: la muestra se deposita en una zona de absorción del test junto con un reactivo.
- Migración por capilaridad: la muestra migra a lo largo de una tira de nitrocelulosa donde se encuentran los anticuerpos fijados.
- Reacción antígeno-anticuerpo: si en la muestra están presentes los antígenos del patógeno buscado, estos se unen a los anticuerpos marcados con partículas coloreadas (generalmente oro coloidal o látex).
- Resultado visible: el complejo antígeno-anticuerpo queda retenido en la línea de test, produciendo una banda coloreada que indica un resultado positivo. Una línea de control siempre debe aparecer para confirmar que la prueba ha funcionado correctamente.
Estas proteínas antigénicas provienen de los componentes estructurales del patógeno. En el caso de los virus, pueden proceder de la espiga (spike), la nucleocápside, la envoltura o la membrana del virus, dependiendo de la prueba diseñada.
El hecho de que una de estas pruebas salga positiva o negativa depende en gran medida de la carga del patógeno que posea el individuo. Esto significa que, mientras más activa sea la infección, mayor cantidad de microorganismos en circulación habrá y mayores probabilidades hay de que la prueba salga positiva.
¿Para qué sirven las pruebas de antígenos?
Las pruebas de antígenos tienen múltiples aplicaciones en la medicina actual. Su principal utilidad es permitir un diagnóstico rápido de enfermedades infecciosas para iniciar el tratamiento oportuno y establecer medidas de aislamiento cuando sea necesario.
Principales enfermedades que se detectan con pruebas de antígenos
- Infecciones respiratorias: COVID-19 (SARS-CoV-2), gripe A y B, virus respiratorio sincitial (VRS).
- Infecciones bacterianas: faringitis estreptocócica (estreptococo del grupo A), salmonelosis (antígenos febriles), infecciones por Legionella pneumophila, Streptococcus pneumoniae.
- Infecciones parasitarias: malaria (Plasmodium), toxoplasmosis.
- Infecciones víricas crónicas: VIH (como prueba de cribado inicial), hepatitis B (antígeno de superficie HBsAg).
- Infecciones gastrointestinales: rotavirus, adenovirus entérico, Helicobacter pylori (test de antígeno en heces).
- Infecciones de transmisión sexual: Chlamydia trachomatis.
- COVID-19: la pandemia popularizó enormemente las pruebas rápidas de antígenos como herramienta de cribado poblacional.
La capacidad de obtener resultados en pocos minutos ha contribuido a aumentar la eficiencia de la práctica médica, permitiendo tomar decisiones clínicas rápidas en servicios de urgencias, consultas de atención primaria y campañas de salud pública.
¿Cuándo se pueden realizar?
El momento de la realización de la prueba es un factor determinante para la fiabilidad del resultado. A medida que transcurre una enfermedad infecciosa, los niveles de antígenos varían. Si se aplica una prueba de antígenos a destiempo, la probabilidad de obtener un falso negativo aumenta considerablemente.

Las pruebas de antígenos detectan una infección activa o aguda. La ventana óptima para su realización depende de cada enfermedad:
- COVID-19: la máxima sensibilidad se obtiene entre el día 1 y el día 7 desde el inicio de los síntomas, cuando la carga viral es más elevada. En personas asintomáticas, se recomienda realizar la prueba entre 3 y 5 días después del contacto con un caso positivo.
- Gripe: los mejores resultados se obtienen en las primeras 48-72 horas tras el inicio de los síntomas.
- Faringitis estreptocócica: la prueba puede realizarse desde el momento en que aparecen los síntomas faríngeos.
- Malaria: la prueba rápida es útil en cualquier momento de la fase febril activa.
Es importante que un profesional sanitario valore el momento adecuado para la prueba, ya que realizar el test fuera de la ventana óptima reduce significativamente su utilidad diagnóstica.
Sensibilidad y especificidad: conceptos clave
Para comprender la fiabilidad de las pruebas de antígenos, es fundamental conocer dos conceptos:
- Sensibilidad: capacidad de la prueba para detectar correctamente a los individuos infectados (verdaderos positivos). Una sensibilidad del 90 % significa que, de cada 100 personas infectadas, la prueba detectará 90.
- Especificidad: capacidad de la prueba para identificar correctamente a los individuos no infectados (verdaderos negativos). Una especificidad del 99 % significa que, de cada 100 personas sanas, solo 1 recibirá un falso positivo.
Las pruebas de antígenos suelen tener una especificidad alta (superior al 97-99 %), lo que significa que los resultados positivos son muy fiables. Sin embargo, su sensibilidad es variable (entre el 50 % y el 95 % según el tipo de prueba, la carga del patógeno y el momento de realización), por lo que un resultado negativo no siempre descarta la infección.
Falsos positivos y falsos negativos
- Falso negativo: la persona está infectada, pero la prueba no lo detecta. Puede ocurrir por baja carga del patógeno, toma de muestra inadecuada o realización fuera de la ventana óptima.
- Falso positivo: la prueba indica infección cuando no la hay. Es menos frecuente, pero puede ocurrir por reacciones cruzadas con otros microorganismos o por errores en la manipulación de la prueba.
¿En cuánto tiempo se obtienen los resultados?
En cuestión de 10 a 20 minutos se puede obtener un resultado de una prueba de antígenos rápida, lo que constituye una de sus mayores ventajas frente a otros métodos diagnósticos como la PCR (reacción en cadena de la polimerasa), que puede tardar varias horas o incluso días.
Aquellas pruebas que requieren un análisis en un laboratorio, como por ejemplo los antígenos febriles para salmonella o las pruebas de ELISA, pueden tardar entre varias horas y unos pocos días en estar disponibles.
Ejemplo sobre cómo aplicar la prueba de antígenos para el COVID-19
https://www.youtube.com/watch?v=fzjNoi7wV20
Diferencia entre prueba de antígenos y PCR
Es frecuente la confusión entre ambos tipos de pruebas. Aunque ambas detectan una infección activa, funcionan de manera muy diferente:
| Característica | Prueba de antígenos | PCR (reacción en cadena de la polimerasa) |
|---|---|---|
| ¿Qué detecta? | Proteínas del microorganismo | Material genético (ADN o ARN) del microorganismo |
| Tiempo de resultado | 10-20 minutos | 2-48 horas |
| Sensibilidad | Moderada-alta (50-95 %) | Muy alta (>95 %) |
| Especificidad | Muy alta (>97 %) | Muy alta (>99 %) |
| Coste | Bajo | Alto |
| Infraestructura necesaria | Mínima (pruebas rápidas) | Laboratorio especializado |
| Mejor utilidad | Cribado rápido, pacientes sintomáticos con alta carga | Confirmación diagnóstica, baja carga del patógeno |
En resumen, la prueba de antígenos es ideal para un diagnóstico rápido en fases de alta carga del patógeno, mientras que la PCR es el estándar de referencia cuando se necesita máxima precisión diagnóstica.
Diferencia entre prueba de antígenos y prueba de anticuerpos (serología)
Otra confusión habitual es entre las pruebas de antígenos y las pruebas de anticuerpos:
- Prueba de antígenos: detecta el patógeno en sí (proteínas del virus o bacteria). Indica infección activa.
- Prueba de anticuerpos (serología): detecta los anticuerpos (IgM, IgG) que el sistema inmunitario produce en respuesta a la infección. Indica contacto previo o respuesta inmune, y puede ser positiva semanas o meses después de la infección.
¿Son verdaderamente fiables?
La fiabilidad de estas pruebas depende de múltiples factores que deben tenerse en cuenta:

- Calidad de la toma de muestra: una recogida inadecuada (por ejemplo, un hisopado nasofaríngeo superficial) puede reducir la sensibilidad.
- Momento de la infección: las pruebas son más fiables durante el pico de carga del patógeno.
- Condiciones de almacenamiento: los reactivos deben mantenerse en las condiciones de temperatura recomendadas por el fabricante.
- Marca y certificación: las pruebas deben contar con la aprobación de organismos reguladores como la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) o el marcado CE europeo.
- Prevalencia de la enfermedad: en contextos de baja prevalencia, los falsos positivos tienen mayor impacto.
En líneas generales, estas pruebas poseen una alta especificidad y una sensibilidad aceptable, sobre todo en pacientes sintomáticos con alta carga del patógeno. Sin embargo, un resultado negativo en presencia de síntomas compatibles debe confirmarse con una prueba más sensible como la PCR.
Ventajas y desventajas
Ventajas
- Rapidez: resultados en 10 a 20 minutos.
- Sencillez: no requieren infraestructura de laboratorio especializada en el caso de las pruebas rápidas.
- Bajo coste: son económicas y accesibles.
- Alta especificidad: los resultados positivos son muy fiables.
- Facilidad de uso: algunas están diseñadas para autodiagnóstico en el hogar.
- Utilidad en cribado poblacional: permiten identificar rápidamente a las personas más contagiosas.
- Favorecen el tratamiento precoz: al obtener resultados rápidos, se puede iniciar el tratamiento de forma inmediata.
Desventajas
- Algunas pueden ser ligeramente invasivas en cuanto a la toma de muestra, como el hisopado nasofaríngeo, que puede resultar molesto. Esto también implica la exposición del personal sanitario al momento de la recogida, aumentando el riesgo de contagio en enfermedades transmisibles.
- Sensibilidad inferior a la PCR: pueden generar falsos negativos, especialmente en fases iniciales o tardías de la infección.
- Dependencia de la carga del patógeno: su rendimiento disminuye con cargas bajas.
- Las muestras deben procesarse rápidamente: en el caso de las pruebas que requieren envío al laboratorio, el tiempo de procesamiento no debe exceder las 2 horas.
- No cuantifican la carga del patógeno: solo ofrecen un resultado cualitativo (positivo o negativo).
Cómo interpretar correctamente el resultado
Resultado positivo
Un resultado positivo indica con alta probabilidad que la persona está infectada por el microorganismo buscado. Dependiendo de la enfermedad:
- Se debe iniciar el tratamiento indicado por el profesional sanitario.
- En enfermedades transmisibles, se deben adoptar medidas de aislamiento para evitar el contagio.
- En algunos casos, puede ser necesario confirmar con una prueba PCR, especialmente en contextos de baja prevalencia.
Resultado negativo
Un resultado negativo no siempre descarta la infección. Se recomienda:
- Repetir la prueba a las 24-48 horas si persisten los síntomas.
- Realizar una prueba PCR si la sospecha clínica es alta a pesar del resultado negativo.
- Valorar el momento de la infección y si la prueba se ha realizado dentro de la ventana óptima.
Cuándo acudir al médico
Es recomendable consultar con un profesional sanitario si:
- Se obtiene un resultado positivo en una prueba de antígenos y se necesita orientación sobre tratamiento y aislamiento.
- Se tiene un resultado negativo pero persisten los síntomas, ya que puede tratarse de un falso negativo.
- Se presentan síntomas graves como dificultad respiratoria, fiebre alta persistente, confusión o dolor torácico, independientemente del resultado de la prueba.
- Se necesita un certificado o diagnóstico oficial que requiera confirmación con pruebas de laboratorio.
Las pruebas de antígenos son una herramienta valiosa para el diagnóstico rápido de enfermedades infecciosas, pero siempre deben interpretarse en el contexto clínico del paciente y, cuando sea necesario, complementarse con otros estudios diagnósticos.
Referencias
- World Health Organization (WHO). (2021). Antigen-detection in the diagnosis of SARS-CoV-2 infection. Interim guidance. WHO
- Dinnes, J., et al. (2021). Rapid, point-of-care antigen and molecular-based tests for diagnosis of SARS-CoV-2 infection. Cochrane Database of Systematic Reviews, 3. PubMed
- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Información sobre test de diagnóstico de COVID-19. AEMPS
- Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Overview of Influenza Testing Methods. CDC
- MedlinePlus. Pruebas rápidas de antígenos. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. MedlinePlus
- Ministerio de Sanidad de España. Estrategia de detección precoz, vigilancia y control de COVID-19. Ministerio de Sanidad

Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.