Posibles soluciones específicas para tratar el dolor agudo y crónico

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Posibles soluciones específicas para tratar el dolor agudo y crónico
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De entre los síntomas más desagradables que una persona puede llegar a sentir, el dolor es de las sensaciones más comunes y difíciles de sobrellevar. En la mayoría de las consultas el dolor es una característica común. Por suerte, existen diversas alternativas para ayudar a subyugar todos y cada uno de los tipos de dolores que hay descritos en la actualidad.

¿Qué es el dolor?

El dolor, más allá de catalogarse como un síntoma, se trata de un mecanismo de defensa que nuestro cuerpo utiliza para alertarnos sobre alguna situación irregular en nuestro organismo.

La International Association for the Study of Pain (IASP), para el año 2020, la sigue definiendo como una experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada a un daño tisular, real o potencial, o descrita en términos de tal daño.

Si por algún motivo fuésemos incapaces de sentir dolor, jamás podríamos ser conscientes de los daños que ocurriesen en nuestro cuerpo. Esto significa que podríamos seguir estando expuestos a los estímulos dañinos sin darnos cuenta y, por lo tanto, causarían lesiones graves en nuestro cuerpo.

Dolifaes para dolor muscular

Un ejemplo claro de esto sería como cuando colocamos nuestra mano en algún sitio caliente. En condiciones normales, nuestro cuerpo actuaría instintivamente ante el dolor, activando la vía del reflejo de retirada y dejaríamos de exponernos al estímulo dañino. En caso contrario, nuestra mano seguiría quemándose sin parar.

Este síntoma tan característico es posible sentirlo gracias a la complejidad de nuestro sistema nervioso, el cual recorre en sus infinitas ramificaciones cada sector de nuestro cuerpo.

Es gracias a los receptores del dolor o nociceptores, que esta información es enviada hasta el cerebro y procesada. Asimismo, es gracias a estos receptores que se lleva a cabo la liberación de ciertas sustancias y mediadores que favorecen la inflamación de la zona afectada para así combatir el daño tisular ocasionado.

Aún así, se han introducido alternativas terapéuticas para ayudar al cuerpo a sobrellevar situaciones de dolor.

Tipos de dolor

Existen diversas formas de clasificar el dolor según varios puntos de vista, ya sea según su origen, intensidad o duración.

Según su origen, tenemos:

  • Dolor nociceptivo: es aquel tipo de dolor cuya causa está asociada a un determinado estímulo, como es el caso de lesiones, alguna inflamación o una infección, activando así los nociceptores. De este modo, podemos decir que la intensidad del dolor que se experimenta, se relaciona directamente a la gravedad de la lesión ocasionada
  • Dolor neuropático: en este caso, hablamos de un estímulo que afecta directamente al sistema nervioso periférico. Lo más común es que esto desencadene una hiperalgesia, es decir, una sensación de dolor exagerada en relación al estímulo producido. Si bien su origen es multifactorial, los síntomas asociados a este tipo de dolor suelen ser hormigueos, picazón, ardor o sensación de punzamientos.
  • Dolor psicogénico: se les da esta denominación a aquellos dolores cuyo punto de partida es de índole psíquico. En casos de depresión, hipocondría, esquizofrenia, por ejemplo, es donde podemos hallar este tipo de dolor, teniendo en cuenta que su intensidad suele ser desproporcionada y que no tiene una causa física comprobable.

Según su intensidad:

  • Leve: es aquel dolor que no interfiere en absoluto con las labores habituales de la persona.
  • Moderado: se refiere a aquel tipo de dolor que sí interfiere con las labores habituales de la persona.
  • Severo: se le da esta connotación a aquel tipo de dolor que interfiere con las labores habituales y que además interfiere en el descanso de la persona.

Usar dolifaes

Según su duración:

  • Dolor agudo: es aquel dolor cuya evolución no supera las dos semanas, es decir, que es de corta duración relativamente. Este desaparece al sanarse la herida o la lesión causante del mismo. Su localización usualmente suele ser precisa por parte de quien lo sufre. Asimismo, suele venir acompañado de reflejos protectores, como es el caso de los espasmos musculares.

  • Dolor crónico: se ve sobre todo en trastornos psicológicos o afectivos o en otras situaciones especiales como el cáncer o ciertas dolencias articulares específicas. Tiende a ser un dolor sordo, es decir, difícil de localizar. También su intensidad puede ser variable.

Maneras de tratar el dolor

Por suerte, hoy día existen diversas alternativas para tratar cualquier tipo de dolor sin importar su origen, ya sea de forma farmacológica como no farmacológica.

Entre los tratamientos no farmacológicos, tenemos:

  • Reposo: es la primera medida de contención que se receta a aquellas personas que presentan algún tipo de dolor. Evidentemente, por sí solo no ayuda a paliar la condición de quien sufre de dolor, pero es un buen coadyuvante para mitigar cualquier tipo de dolor. Sin embargo, es necesario contextualizar el caso de cada persona para saber si es conveniente o no el reposo.

  • Neuroestimulación eléctrica subcutánea: consiste en la aplicación de una pequeña corriente eléctrica a través de la piel, la cual actúa sobre las células nerviosas sensoriales y ayuda a modular la sensación de dolor.

  • Termoterapia/crioterapia: se refiere al uso de calor o frío sobre las zonas afectadas. Solo son efectivas en los casos de dolor agudo y en casos de inflamación. Su efectividad es mayor cuando se aplica durante las primeras 48 horas luego de haber iniciado el dolor.

  • Fisioterapia: se refiere a la estimulación de las articulaciones mediante masajes y movilizaciones para así lograr relajar los músculos que pudieran estar afectados

Algunos tratamientos pueden ser:

  • AINES: son medicamentos que cumplen funciones antiinflamatorias, antipiréticas y analgésicas.
  • Cannabinoides: proviene de la planta Cannabis sativa cuyo uso solía ser recreacional y hoy día se ha demostrado que también posee ciertos efectos analgésicos.

En el mercado existen varias alternativas para la gestión del dolor, ya sean fármacos o productos formulados a base de cannabinoides. Dolifaes, por ejemplo, es una gama de soluciones específicas formuladas para aliviar el dolor muscular y articular, tanto puntual como crónico.

Otros enfoques en el manejo del dolor

Terapia psicológica

El componente emocional del dolor, especialmente del dolor crónico, no debe subestimarse. La terapia cognitivo-conductual (TCC) ha demostrado ser eficaz para ayudar a los pacientes a modificar los pensamientos y comportamientos que amplifican la percepción del dolor. Otras intervenciones como el mindfulness y las técnicas de relajación también pueden ser beneficiosas como parte de un enfoque multidisciplinar.

Acupuntura

La acupuntura es una técnica milenaria de la medicina tradicional china que ha mostrado resultados prometedores en el manejo de ciertos tipos de dolor crónico, como el dolor lumbar, la artrosis de rodilla y las cefaleas tensionales. Funciona mediante la estimulación de puntos específicos del cuerpo con agujas finas, lo que puede modular la transmisión de las señales de dolor.

Ejercicio terapéutico

El ejercicio físico adaptado y supervisado por profesionales es una de las herramientas más eficaces para el manejo del dolor crónico. Contribuye a mejorar la funcionalidad, reducir la inflamación sistémica, liberar endorfinas y mejorar el estado de ánimo. Actividades como la natación, el yoga, el pilates o los paseos son especialmente recomendables para personas con dolor crónico musculoesquelético.

Cuándo acudir al médico

Es fundamental consultar con un profesional sanitario ante las siguientes situaciones:

  • Dolor que no mejora con los tratamientos habituales o que empeora progresivamente.
  • Dolor acompañado de síntomas de alarma como fiebre alta, pérdida de peso inexplicable, debilidad muscular o pérdida de control de esfínteres.
  • Dolor que interrumpe el sueño de forma persistente.
  • Dolor tras un traumatismo significativo.
  • Dolor crónico que afecta a la calidad de vida, las relaciones sociales o la capacidad laboral.

La automedicación prolongada con analgésicos, especialmente con antiinflamatorios, puede tener efectos adversos sobre el estómago, los riñones y el sistema cardiovascular, por lo que siempre es aconsejable contar con supervisión médica.

Referencias

  • International Association for the Study of Pain (IASP). Definición de dolor revisada (2020). https://www.iasp-pain.org/
  • Sociedad Española del Dolor (SED). Guía de práctica clínica sobre el manejo del dolor. https://www.sedolor.es/
  • Treede, R. D., et al. (2019). Chronic pain as a symptom or a disease: the IASP Classification of Chronic Pain. Pain, 160(1), 19-27.
  • MedlinePlus. Dolor crónico. https://medlineplus.gov/spanish/chronicpain.html
  • Eccleston, C., et al. (2017). Psychological therapies for the management of chronic and recurrent pain in children and adolescents. Cochrane Database of Systematic Reviews.
Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

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