Hipófisis: qué es y para qué sirve
Tabla de contenidos
Para que el cuerpo pueda realizar cada una de sus funciones, es necesaria la intervención de un gran número de hormonas. Es así como, la hipófisis, forma parte de una amplia lista de glándulas que, sin su existencia, la vida no funcionaría tal y como la conocemos actualmente.
Diversos estudios nos han ayudado a entender que esta glándula, por más pequeña que parezca, abarca una enorme cantidad de funciones que, sin duda alguna, son muy interesantes y vale la pena conocerlas. Es por todo lo anterior mencionado que, hoy, te hemos traído la información más relevante acerca de esta maravillosa estructura anatómica.
¿Qué es la hipófisis?
La hipófisis, también conocida popularmente como glándula pituitaria, es una glándula que posee el tamaño de un guisante.
Esta pequeña, pero particular glándula, pertenece al grupo de las glándulas endocrinas. Esto quiere decir que se encarga de proveer al cuerpo de una gran variedad de hormonas, sustancias indispensables para el funcionamiento correcto del organismo.

La enorme importancia de su presencia radica en que es la encargada de regular la actividad de la mayor parte del resto de las glándulas endocrinas. Es la razón principal por la cual algunos le han otorgado una connotación especial. Suele ser conocida con el nombre de glándula maestra.
Posee una muy estrecha relación con el hipotálamo, no solo anatómicamente hablando, sino también desde el punto de vista fisiológico.
El hipotálamo y la hipófisis son estructuras anatómicas que trabajan conjuntamente. Se encargan de determinar la cantidad de estimulación que requieren el resto de las glándulas sobre las que ejercen acción.
A diferencia de muchas otras glándulas del cuerpo, la vida sin esta pequeña glándula es incompatible. No hay otra estructura de nuestra anatomía que pueda suplir su labor. De modo que, cualquier lesión o estímulo que la afecte, puede llegar a ser fatal para la persona en cuestión.
¿Cómo es su estructura?
La glándula hipófisis consta de dos partes anatómicas. Esta distribución le permite realizar cada una de sus funciones. Es así como se divide de la siguiente manera:
- Lóbulo frontal (que representa aproximadamente el 80% del peso y tamaño de la glándula).
- Lóbulo dorsal.
Estos dos lóbulos se conectan directamente con el hipotálamo, lo que ayuda a que ambas estructuras guarden una estrecha relación.
En cierto modo, se puede decir que es el hipotálamo quien ayuda a controlar ambos lóbulos mediante la regulación de la circulación sanguínea y de los impulsos nerviosos.

Dicho esto, cabe destacar que cada lóbulo, en su interior, se encarga de producir diversas hormonas. En el caso del lóbulo anterior de la hipófisis, este produce y secreta seis hormonas. Aquí destacan:
- La hormona adrenocorticotrófica (ACTH): también llamada corticotropina, la cual estimula la producción de la hormona del estrés (cortisol), así como también de otras hormonas originadas en las glándulas suprarrenales.
- Las hormonas foliculoestimulante y luteinizante: estimulan la producción de los espermatozoides y de óvulos, así como de las hormonas sexuales.
- La hormona del crecimiento: conocida como somatotropina en el ámbito médico. Ayuda a regular el crecimiento y el desarrollo del cuerpo.
- La prolactina: es una hormona fundamental en la producción de leche a través de las glándulas mamarias.
- La hormona estimulante del tiroides: cuya función es la de estimular la producción de hormonas dependientes de la glándula tiroides.
Además de las ya mencionadas, el lóbulo anterior de la hipófisis también se encarga de producir otras hormonas. Entre ellas, se incluye la hormona responsable de darle pigmentación a la piel, que vendría siendo la hormona estimulante de los melanocitos beta.
Asimismo, es en esta parte de la hipófisis es donde se producen las sustancias que inhiben la sensación de dolor, conocidas como encefalinas y endorfinas.
El lóbulo dorsal, si bien no abarca tantas funciones como el lóbulo frontal, no por ello es de menor importancia. En este, se producen las siguientes hormonas:
-
Vasopresina o ADH: es ampliamente conocida por su acción sobre el sistema de excreción de orina.
-
Oxitocina: siendo una hormona fundamental durante el parto.
¿Dónde se ubica?
La ubicación de esta singular glándula endocrina, tiene lugar en la base del cerebro. Esta se aloja de forma estratégica en el interior de una estructura o cavidad ósea. Se le conoce con el nombre de silla turca.
Anatómicamente, esto representa una enorme ventaja, ya que la silla turca le ofrece una protección muy importante a la hipófisis ante cualquier estímulo que pueda causarle un daño potencial.
La glándula hipófisis, como ya lo hemos mencionado, guarda una relación muy estrecha con el hipotálamo, desde el punto de vista anatómico y fisiológico. Este último se ubica justo encima de la hipófisis, y conectados de manera directa el uno con el otro.
¿Para qué sirve la hipófisis?
Hasta este punto, ya hemos venido adelantando algunas de las principales funciones que se le atribuyen a la glándula hipófisis. Y es que, debido a la gran cantidad de hormonas que esta produce, no es de extrañar que sus funciones sean tan diversas.
En todo caso, por si no te ha quedado claro del todo, estas son las principales funciones de esta glándula, de manera resumida:
- Influye activa y directamente en el crecimiento y desarrollo durante la niñez. Eventualmente, ayuda a mantener los músculos y huesos en óptimo estado una vez alcanzada la edad adulta. Todo esto, gracias a la hormona del crecimiento.
- Estimula la producción de leche a través de las glándulas mamarias de las mujeres gracias a la prolactina. Si bien esta hormona también se halla presente en el sexo masculino, hasta el momento, no se sabe con exactitud cuál es su función en los hombres.

- Gracias a la producción de corticotropina, ayuda a regular la secreción de las hormonas que son producidas en las glándulas suprarrenales, con especial énfasis en la hormona del estrés (cortisol).
- Ayuda a regular las funciones de la glándula tiroides gracias a la acción de la hormona estimulante de la tiroides.
- Debido a la producción de las hormonas folículoestimulante y luteinizante, desempeña una labor fundamental en la producción de células sexuales, como lo son los óvulos en los ovarios y los espermatozoides en los testículos. En otras palabras, regula el funcionamiento de estos órganos sexuales.
- Ayuda a controlar el balance hídrico del cuerpo, reteniendo o liberando líquidos a través de la orina cuando es necesario. Ayuda a retenerla en casos de deshidratación o a excretarla cuando sea necesario
- Facilita el trabajo de parto mediante la producción de contracciones uterinas efectivas, así como también, ayuda a dilatar mucho más el canal del parto, con la intención de que el bebé pueda salir sin mayores complicaciones tanto para él mismo, como para la madre.
Enfermedades de la hipófisis
Como toda estructura anatómica, la hipófisis puede verse afectada por diversas patologías que alteran su función y, por tanto, repercuten en todo el organismo:
Adenomas hipofisarios
Son los tumores más frecuentes de la hipófisis y, en general, son benignos. Se clasifican según su tamaño en microadenomas (menores de 10 mm) y macroadenomas (mayores de 10 mm). Según su función, pueden ser:
- Prolactinomas: los más frecuentes. Producen exceso de prolactina, causando galactorrea (secreción de leche), amenorrea en mujeres y disfunción eréctil en varones.
- Adenomas productores de hormona del crecimiento: provocan acromegalia en adultos (crecimiento excesivo de manos, pies y mandíbula) o gigantismo en niños.
- Adenomas productores de ACTH: causan la enfermedad de Cushing, con obesidad central, estrías, hipertensión y diabetes.
- Adenomas no funcionantes: no producen hormonas pero pueden comprimir estructuras vecinas, causando alteraciones visuales (hemianopsia bitemporal) o insuficiencia hipofisaria.
Hipopituitarismo
Es la disminución o ausencia de producción de una o más hormonas hipofisarias. Puede ser causado por tumores, cirugía, radioterapia, traumatismos craneoencefálicos, hemorragias (síndrome de Sheehan tras el parto) o enfermedades autoinmunes. Los síntomas dependen de las hormonas afectadas y pueden incluir:
- Cansancio y debilidad.
- Pérdida de peso o aumento de peso.
- Intolerancia al frío.
- Disminución de la libido.
- Infertilidad.
- Retraso del crecimiento en niños.
Diabetes insípida central
Se produce cuando la hipófisis no libera suficiente hormona antidiurética (ADH o vasopresina), lo que genera una sed intensa y una producción excesiva de orina muy diluida. No debe confundirse con la diabetes mellitus, ya que son enfermedades completamente diferentes.
Hiperprolactinemia
Aunque los prolactinomas son la causa más frecuente, la elevación de prolactina también puede deberse a medicamentos (antipsicóticos, antidepresivos, antieméticos), hipotiroidismo o compresión del tallo hipofisario.
Diagnóstico de las enfermedades hipofisarias
El estudio de la función hipofisaria incluye:
- Analítica hormonal completa: determinación de las hormonas hipofisarias y de las hormonas producidas por las glándulas diana (tiroides, suprarrenales, gónadas).
- Resonancia magnética (RM) de silla turca: es la prueba de imagen de elección para visualizar la hipófisis y detectar tumores.
- Campimetría visual: para evaluar si existe compresión del quiasma óptico por un macroadenoma.
- Pruebas de estimulación o supresión: permiten evaluar las reservas funcionales de la hipófisis ante estímulos específicos.
Cuándo consultar al médico
Es recomendable consultar con un profesional sanitario (endocrinólogo) si se presentan:
- Secreción de leche sin estar en período de lactancia.
- Alteraciones menstruales persistentes sin causa aparente.
- Crecimiento excesivo de manos, pies o mandíbula en la edad adulta.
- Sed intensa con necesidad de orinar grandes volúmenes de orina.
- Retraso del crecimiento en niños.
- Cansancio crónico, disminución de la libido o infertilidad sin causa identificada.
- Alteraciones visuales (pérdida de campo visual periférico).
- Dolores de cabeza persistentes sin causa aparente.
Referencias
- Melmed S, et al. Diagnosis and treatment of hyperprolactinemia: an Endocrine Society clinical practice guideline. J Clin Endocrinol Metab. 2011;96(2):273-288. PubMed
- Fleseriu M, et al. Hormonal replacement in hypopituitarism in adults: an Endocrine Society Clinical Practice Guideline. J Clin Endocrinol Metab. 2016;101(11):3888-3921. PubMed
- Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). Guías clínicas de hipófisis. https://www.seen.es
- MedlinePlus. Enfermedades de la glándula pituitaria. https://medlineplus.gov/spanish/pituitarydisorders.html
- National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK). Pituitary Tumors. https://www.niddk.nih.gov

Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.