Enfermedad de Wilson
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué es la enfermedad de Wilson?
- 2.¿Cuáles son los factores de riesgo?
- 3.¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad de Wilson?
- 4.¿Cuáles son sus complicaciones?
- 5.¿Cómo se diagnostica la enfermedad de Wilson?
- 6.¿Cómo se trata la enfermedad de Wilson?
- 7.¿Cuál es el pronóstico de estos pacientes?
- 8.¿Qué hacer ante la sospecha de enfermedad de Wilson?
- 9.Referencias
La enfermedad de Wilson es uno de los trastornos hepáticos menos conocidos por la población general. Se trata de una enfermedad rara que afecta aproximadamente a 1 de cada 30 000 personas y cuya historia natural resulta compleja, aunque en la actualidad existen tratamientos eficaces que permiten controlarla.
Entre sus manifestaciones clínicas, la enfermedad de Wilson destaca por su carácter multisistémico, ya que puede provocar alteraciones hepáticas, neurológicas, psiquiátricas, hematológicas y oftalmológicas. A continuación, repasamos los aspectos más relevantes de esta patología, incluyendo sus causas, síntomas, diagnóstico y opciones terapéuticas.
¿Qué es la enfermedad de Wilson?
La enfermedad de Wilson es un trastorno hereditario de carácter autosómico recesivo, causado por mutaciones en el gen ATP7B, localizado en el cromosoma 13. Este gen codifica una proteína transportadora de cobre esencial para la excreción biliar de este mineral. Se caracteriza por la acumulación patológica de cobre en el hígado, el cerebro y otros órganos del cuerpo.
Habitualmente se diagnostica en edades comprendidas entre los 5 y los 35 años, aunque también puede manifestarse en personas fuera de este rango de edad.

El cobre es un oligoelemento esencial que participa en el desarrollo de nervios sanos, huesos, colágeno y melanina, el pigmento responsable de la coloración de la piel. En condiciones normales, el cobre se absorbe a través de los alimentos y el exceso se elimina mediante la bilis, una sustancia producida por el hígado.
En las personas con enfermedad de Wilson, el cobre no se elimina correctamente y comienza a acumularse en los tejidos, causando daños progresivos que pueden llegar a poner en riesgo la vida del paciente.
Afortunadamente, cuando la enfermedad se diagnostica de forma precoz, las personas afectadas pueden llevar una vida completamente normal con el tratamiento adecuado.
¿Cuáles son los factores de riesgo?
Al tratarse de una enfermedad hereditaria con patrón autosómico recesivo, el principal factor de riesgo son los antecedentes familiares. Para que una persona desarrolle la enfermedad, debe heredar una copia defectuosa del gen ATP7B de cada progenitor.
Aquellas personas con padres, hermanos u otros familiares directos diagnosticados con esta afección presentan un mayor riesgo de ser portadores o de desarrollar la enfermedad. Por ello, se recomienda el cribado genético en los familiares de primer grado de los pacientes diagnosticados.
¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad de Wilson?
La enfermedad de Wilson está presente desde el nacimiento, aunque permanece en estado latente durante los primeros años de vida. Conforme avanza la edad, los signos y síntomas característicos comienzan a manifestarse a medida que se acumula cobre en el hígado, el cerebro y otros órganos vitales.

Los signos y síntomas varían en función de los órganos afectados por la acumulación de cobre. Entre los más frecuentes se encuentran:
- Fatiga y debilidad general.
- Inapetencia.
- Dolor abdominal.
- Coloración amarillenta de la piel y la esclerótica ocular (ictericia).
- Aparición de un anillo marrón dorado alrededor de la córnea (anillos de Kayser-Fleischer).
- Edema en los miembros inferiores.
- Ascitis (acumulación de líquido en el abdomen).
- Dificultad para hablar, tragar o coordinar movimientos.
- Movimientos involuntarios o temblores.
- Rigidez muscular.
¿Cuáles son sus complicaciones?
Si bien la enfermedad de Wilson es tratable y permite llevar una vida normal cuando se detecta a tiempo, en aquellos casos en los que el diagnóstico se retrasa puede llegar a ser mortal.
Las principales complicaciones incluyen:
- Cirrosis hepática: se produce por las lesiones repetidas en las células hepáticas. El hígado genera tejido cicatricial que dificulta progresivamente su funcionamiento normal.
- Insuficiencia hepática: puede aparecer de forma aguda o desarrollarse gradualmente a lo largo de los años. Las funciones del hígado entran en declive progresivo y, en los casos más graves, puede requerirse un trasplante hepático.
- Alteraciones neurológicas: las más frecuentes son los temblores, los movimientos musculares involuntarios (distonía), la dificultad para la marcha y los problemas del habla (disartria).
- Alteraciones renales: pueden aparecer cálculos renales, acidosis tubular renal y una excreción anómala de aminoácidos en la orina (aminoaciduria).
- Alteraciones psiquiátricas: incluyen cambios de personalidad, depresión, irritabilidad, ansiedad y, en casos graves, episodios psicóticos.
- Alteraciones hematológicas: la más representativa es la anemia hemolítica, que a su vez contribuye a la ictericia característica de la enfermedad de Wilson.
¿Cómo se diagnostica la enfermedad de Wilson?
El diagnóstico precoz es fundamental para el buen pronóstico de esta enfermedad. Sin embargo, puede resultar complejo, ya que los signos y síntomas iniciales suelen ser inespecíficos y pueden confundirse con otras patologías como la hepatitis.

Además, los síntomas pueden evolucionar con el tiempo, lo que dificulta aún más la sospecha clínica. Para establecer un diagnóstico certero, es necesario combinar la valoración clínica, los antecedentes familiares y diversas pruebas complementarias:
- Análisis de sangre: determinación de los niveles de ceruloplasmina (generalmente disminuida) y cobre sérico.
- Análisis de orina: medición del cobre en orina de 24 horas, que suele estar elevado.
- Examen oftalmológico con lámpara de hendidura: para detectar los anillos de Kayser-Fleischer.
- Biopsia hepática: permite cuantificar el contenido de cobre en el tejido hepático.
- Estudios genéticos: identificación de mutaciones en el gen ATP7B para confirmar el diagnóstico y realizar cribado familiar.
- Pruebas de imagen: la resonancia magnética cerebral puede revelar alteraciones en los ganglios basales.
¿Cómo se trata la enfermedad de Wilson?
La enfermedad de Wilson no tiene cura, pero sí un tratamiento eficaz que debe mantenerse de por vida. El objetivo terapéutico es reducir los niveles de cobre acumulado y prevenir nuevas acumulaciones.
Los fármacos empleados habitualmente son:
- D-penicilamina: agente quelante que se une al cobre y facilita su eliminación por vía renal. Suele administrarse junto con piridoxina (vitamina B6) para prevenir su déficit.
- Trientina (hidrocloruro de trientina): quelante alternativo que se utiliza en pacientes que no toleran la penicilamina.
- Acetato de zinc: actúa bloqueando la absorción intestinal de cobre y se emplea especialmente como tratamiento de mantenimiento.
Adicionalmente, el especialista puede prescribir otros fármacos en función del estado general del paciente y de las complicaciones asociadas. En los casos de insuficiencia hepática grave que no responde al tratamiento médico, puede ser necesario un trasplante de hígado.
Las personas diagnosticadas con esta enfermedad deben mantenerse en seguimiento periódico por parte de un especialista para ajustar el tratamiento y evaluar la evolución de la enfermedad. También se recomienda limitar la ingesta de alimentos ricos en cobre, como el hígado, el marisco, las nueces, el chocolate y las setas.
¿Cuál es el pronóstico de estos pacientes?
Aunque sin tratamiento puede ser mortal, el pronóstico de los pacientes diagnosticados con enfermedad de Wilson suele ser favorable cuando se inicia el tratamiento de forma precoz y se mantiene la adherencia terapéutica a lo largo de la vida.
Una persona diagnosticada con enfermedad de Wilson que sigue correctamente su tratamiento puede llevar una vida normal, con una esperanza de vida similar a la de la población general.
¿Qué hacer ante la sospecha de enfermedad de Wilson?
Ante la aparición de síntomas compatibles o la existencia de antecedentes familiares, lo más importante es acudir a un profesional sanitario lo antes posible. El médico indicará las pruebas necesarias para descartar o confirmar el diagnóstico.
Un diagnóstico temprano marca la diferencia entre una vida con buen control de la enfermedad y la aparición de complicaciones potencialmente graves e irreversibles.
Referencias
- European Association for the Study of the Liver. (2012). EASL Clinical Practice Guidelines: Wilson’s disease. Journal of Hepatology, 56(3), 671-685. https://doi.org/10.1016/j.jhep.2011.11.007
- Ala, A., Walker, A. P., Ashkan, K., Dooley, J. S., & Schilsky, M. L. (2007). Wilson’s disease. The Lancet, 369(9559), 397-408. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(07)60196-2
- Roberts, E. A., & Schilsky, M. L. (2008). Diagnosis and treatment of Wilson disease: An update. Hepatology, 47(6), 2089-2111. https://doi.org/10.1002/hep.22261
- Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH). Enfermedad de Wilson. https://aeeh.es/
- MedlinePlus. Enfermedad de Wilson. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. https://medlineplus.gov/spanish/wilsondisease.html
- Ferenci, P., Caca, K., Loudianos, G., Mieli-Vergani, G., Tanner, S., Sternlieb, I., … & Gitlin, J. D. (2003). Diagnosis and phenotypic classification of Wilson disease. Liver International, 23(3), 139-142. https://doi.org/10.1034/j.1600-0676.2003.00824.x

Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.