Dieta y corazón

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Dieta y corazón
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Las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de mortalidad en los países desarrollados. Desde hace décadas se han relacionado diversos factores dietéticos, como el consumo de colesterol, con el desarrollo de aterosclerosis y una de sus consecuencias más graves: la enfermedad coronaria y el infarto de miocardio. Actualmente, conocemos otros factores dietéticos, como el consumo de diversos tipos de ácidos grasos, betacarotenos, licopenos, flavonoides y ácido fólico, que influyen en la aparición de la placa de aterosclerosis en los vasos sanguíneos y en la mortalidad por causa cardiovascular.

Dieta mediterránea y enfermedad coronaria

En estudios epidemiológicos realizados en los años 70, se observó que los países del área mediterránea, incluyendo España, presentaban una menor tasa de mortalidad de origen cardiovascular que los países del norte de Europa o Estados Unidos. Estos datos apoyaron el concepto de “dieta mediterránea”, basada en el consumo de pan, legumbres, patatas, arroz, hortalizas y aceite de oliva, como dieta protectora o preventiva para la enfermedad coronaria.

Con los cambios dietéticos producidos en los años 60 y 70, la mortalidad por enfermedad coronaria aumentó en España, de forma paralela a los cambios en el colesterol plasmático, en posible relación con el incremento del consumo de grasas de origen animal y colesterol. A partir de los años 70, la mortalidad por enfermedades cardiovasculares ha disminuido de forma progresiva.

El colesterol plasmático y la aterosclerosis

El colesterol plasmático y sus distintas fracciones (LDL-colesterol, HDL-colesterol y VLDL-colesterol), junto con las alteraciones de la pared de las arterias, originan la formación de la placa de aterosclerosis. El consumo de colesterol en la dieta y de distintos tipos de grasas determinan los niveles de colesterol en la sangre. En primer lugar, se recomienda limitar el consumo de colesterol de la dieta (huevos, embutidos, vísceras, etc.) a un máximo de 300 mg/día. Existen tres tipos principales de grasas en la dieta:

  • Grasas saturadas: carnes con grasa, lácteos enteros, mantequilla, aceites de coco y palma utilizados en bollería industrial.
  • Grasas poliinsaturadas: aceites de semillas, grasa de pescados.
  • Grasas monoinsaturadas: ácido oleico del aceite de oliva.

Grasas monoinsaturadas y ácidos grasos omega-3

El consumo de grasas monoinsaturadas (aceite de oliva) mejora los niveles de colesterol, aumenta la fracción HDL (protectora frente a la enfermedad coronaria) y mejora la acción de la insulina en pacientes con diabetes. Dentro de los ácidos grasos poliinsaturados, merecen especial atención los ácidos grasos omega-3, presentes sobre todo en el pescado azul (caballa, sardina, atún, salmón, etc.). Se ha comprobado que disminuyen los niveles del LDL-colesterol y actúan en diversas fases de la coagulación sanguínea, mejorando la fibrinólisis. Su consumo debe ser recomendado, ya que ayuda a prevenir la aparición de enfermedad cardiovascular.

Grasas saturadas y riesgo cardiovascular

El consumo de ácidos grasos saturados, presentes sobre todo en las grasas de origen animal (carnes grasas, embutidos, tocino, salchichas, lácteos enteros, mantequilla) y determinadas grasas vegetales (bollería industrial), representa el factor más perjudicial en la elevación de los niveles de colesterol en la sangre, por lo que se debe limitar su consumo, especialmente en personas con riesgo de desarrollar enfermedad coronaria.

Antioxidantes naturales

Los antioxidantes naturales son sustancias que neutralizan los radicales libres producidos por reacciones metabólicas del propio organismo o por agresiones externas como el tabaco, las radiaciones ultravioletas o determinados fármacos. Actúan como protectores frente a dichos radicales libres, ayudando a preservar el ADN celular. Pertenecen a este grupo las vitaminas A, C y E, los betacarotenos, los licopenos y los flavonoides.

En estudios observacionales se ha relacionado el consumo de antioxidantes con menor mortalidad coronaria y menor incidencia de determinados tipos de cáncer. Sin embargo, los estudios de intervención con suplementación farmacológica de estas vitaminas arrojan resultados contradictorios y no concluyentes. Estudios más recientes demuestran que el consumo de flavonoides y licopenos naturales, presentes en altas concentraciones en determinados alimentos como el brócoli, las coles, las manzanas, el té verde, los tomates, la cebolla y los ajos, se asocia con menor riesgo de enfermedad coronaria.

Actualmente no se recomienda el uso farmacológico de suplementos vitamínicos antioxidantes, pero sí el aumento de consumo de alimentos naturales ricos en estas sustancias.

Ácido fólico y homocisteína

El ácido fólico es un cofactor fundamental en numerosas rutas metabólicas. Su déficit produce un aumento de homocisteína, relacionada directamente con la enfermedad coronaria. Por tanto, un aporte adecuado de ácido fólico contribuye a disminuir el riesgo cardiovascular. Además, en mujeres embarazadas previene diversas malformaciones del tubo neural (meningocele, espina bífida). Se encuentra fundamentalmente en las frutas, verduras y hortalizas.

Recomendaciones dietéticas para la prevención cardiovascular

El consumo moderado de vino tinto, rico en antioxidantes del tipo flavonoides, podría reducir la incidencia de enfermedad coronaria, aunque esta relación sigue siendo objeto de debate científico.

En conclusión, para prevenir la enfermedad coronaria se recomienda:

  • Adecuar el número de calorías ingeridas y aumentar la actividad física.
  • Mejorar la calidad de las grasas de la dieta, aumentando el consumo de aceite de oliva y de pescados azules ricos en omega-3, y disminuyendo las grasas saturadas.
  • Reducir el consumo de alimentos ricos en colesterol.
  • Aumentar la capacidad antioxidante del organismo con un aporte adecuado de frutas y verduras.
  • Incrementar el consumo de cereales, fuentes de fibra, vitaminas E y del grupo B.

Referencias

  1. Estruch, R., Ros, E., Salas-Salvadó, J., et al. (2018). Primary Prevention of Cardiovascular Disease with a Mediterranean Diet Supplemented with Extra-Virgin Olive Oil or Nuts. New England Journal of Medicine, 378(25), e34. https://doi.org/10.1056/NEJMoa1800389
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Gabriel Giner

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Gabriel Giner

Editor

Fundador y editor de eSalud. Apasionado de la salud digital y la divulgación sanitaria, dirige el proyecto editorial desde sus inicios con el compromiso de acercar la información de salud a todos los lectores.

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