Concepto de salud-enfermedad en la Edad Media

· Actualizado: Psicología
Concepto de salud-enfermedad en la Edad Media
Tabla de contenidos

La Edad Media fue una época en la que tanto la Iglesia como la superstición influyeron fuertemente en la cultura, lo que a su vez frenó el desarrollo de diversas áreas, entre ellas la salud. Uno de los campos que permaneció más estancado durante el período medieval fue el de la medicina.

La conceptualización que se tenía en la Edad Media acerca de la salud y la enfermedad, de determinadas teorías y procedimientos que se aplicaban ante el fenómeno mental, era la demonología. Todo estaba articulado en función de la construcción teológica, un paradigma que se mantuvo vigente hasta el Renacimiento.

La salud en la Edad Media

La salud en la Edad Media se vio gravemente amenazada por la falta de higiene y la escasez de conocimientos médicos básicos. La causa subyacente de muchos de los problemas sanitarios del período fue la ausencia de saneamiento, especialmente en las grandes ciudades como Londres o París, donde no había agua corriente y se utilizaban juncos para cubrir los suelos, lo que constituía un peligro adicional para la salud pública.

Por lo general, los médicos solo podían encontrarse en las grandes ciudades, y las personas de escasos recursos o quienes vivían en áreas rurales tenían que recorrer largas distancias para buscar un tratamiento que, con frecuencia, ni siquiera resultaba efectivo. En aquellas zonas sin acceso a médicos, a menudo había un monasterio o un herbolario que se encargaba de la atención sanitaria utilizando plantas medicinales.

En la época medieval, las personas podían formarse en pequeñas comunidades junto a otros médicos, pero dicha educación era limitada y, por lo general, inexacta. Para determinar qué le sucedía a un paciente, los médicos se centraban principalmente en los fluidos corporales, llamados «humores». Cada uno de los cuatro humores (bilis amarilla, bilis negra, sangre y flema) correspondía a uno de los elementos clásicos del universo: fuego, tierra, aire y agua.

La teoría de los cuatro humores, formulada originalmente por Hipócrates y desarrollada después por Galeno, se centraba en mantener un equilibrio dentro del cuerpo. Se creía que en ciertas épocas del año un humor u otro tenía una mayor presencia en el organismo y que su desequilibrio era la causa de las enfermedades.

La enfermedad en la Edad Media

Las enfermedades medievales fueron, en muchos casos, similares a las de la Edad Moderna, pero las condiciones higiénicas y sanitarias las hacían mucho más letales. La salud durante la Edad Media era precaria y las tasas de mortalidad tras contraer enfermedades eran muy elevadas.

Este fue un período de cruzadas, luchas por el poder y guerras interminables. Los asedios y las batallas constantes fueron la norma. Caballeros y soldados sufrían con frecuencia diversos problemas de salud: huesos rotos, heridas, abscesos y fracturas. Estos eran tratados en ambientes insalubres, lo que empeoraba su condición. La única solución para el dolor de muelas era la extracción dental, sin anestesia; lo mismo ocurría con otros padecimientos. Los cirujanos realizaban amputaciones y los muñones se cauterizaban con brea.

La inmundicia era un hecho cotidiano para todas las clases sociales en la Edad Media. Los pueblos y ciudades estaban sucios, con alcantarillas abiertas en las calles; no había agua corriente y el conocimiento sobre la higiene era prácticamente inexistente. El estiércol, la basura y los cadáveres de animales eran arrojados a los ríos y acequias, contaminando el agua y las áreas vecinas. Las pulgas, las ratas y los ratones proliferaban en estas condiciones. Este era el entorno perfecto para la propagación de enfermedades infecciosas, como la peste negra, que causó la muerte de aproximadamente un tercio de la población europea entre 1347 y 1352.

Como no existía conocimiento sobre los gérmenes ni sobre cómo se propagaban las enfermedades, la Iglesia explicaba que la enfermedad era una «retribución divina» por llevar una vida pecaminosa. Por este motivo, la enfermedad era considerada como algo negativo y transgresor. Padecer una enfermedad era sinónimo de culpa y castigo divino por los pecados cometidos.

Las enfermedades más comunes en la Edad Media incluían disentería, tuberculosis, artritis, lepra y la denominada «enfermedad del sudor» (sudor anglicus). La mortalidad infantil era alta y el parto era sumamente riesgoso tanto para la madre como para el niño.

Enfermedades de la Edad Media

Entre las enfermedades que marcaron la Edad Media podemos destacar la peste, la lepra y la tuberculosis.

La peste era una enfermedad causada por la bacteria Yersinia pestis, un bacilo gramnegativo, anaerobio facultativo y patógeno primario. La infección se transmitía a los humanos a través de las picaduras de pulgas infectadas que habitaban en las ratas. La pandemia más devastadora fue la peste negra (1347-1352), que acabó con aproximadamente un tercio de la población europea.

La lepra era una enfermedad infecciosa crónica causada por la bacteria Mycobacterium leprae. Su propagación se veía favorecida por las condiciones insalubres y la falta de higiene, y podía ocasionar lesiones cutáneas capaces de dañar permanentemente la piel, los nervios, los ojos y las extremidades. Los enfermos de lepra eran frecuentemente aislados en lazaretos o leproserías.

La tuberculosis era una enfermedad infecciosa que generalmente afectaba a los pulmones. La evidencia de tuberculosis en los ganglios linfáticos cervicales encontrada durante la Edad Media fue denominada escrófula y se la calificó como el «mal del rey», pues se creía ampliamente que los reyes de Inglaterra y Francia podían curar la escrófula simplemente tocando a los afectados. Hoy en día se siguen registrando casos de tuberculosis en todo el mundo, y según la Organización Mundial de la Salud sigue siendo una de las principales causas de muerte por enfermedades infecciosas.

El exorcismo: un rito místico medieval

El exorcismo: un rito místico medieval

El exorcismo es un ejemplo directamente vinculado a la demonología y a la creencia en la posesión demoníaca, es decir, en espíritus que supuestamente se apoderaban del sujeto. En determinadas situaciones se interpretaban fenómenos como el sonambulismo o los estados de conciencia alterada como manifestaciones de dicha posesión. Se consideraba que el sujeto era consciente de estar poseído y que en estados de sonambulismo se expresaba el espíritu, al cual se le atribuía cierta autonomía.

Para expulsar los espíritus se utilizaban diversas metodologías, como la sangría, los golpes, la exposición a estímulos repugnantes con la intención de que el espíritu abandonara el cuerpo, los ruidos fuertes, la transferencia de la posesión a otros sujetos o animales, el conjuro, el exorcismo propiamente dicho, y las oraciones e invocaciones.

Este fenómeno tuvo un lugar preponderante durante toda la Edad Media. Ahora bien, la pregunta significativa es: ¿en qué momento esta concepción teológica imperante comenzó a transformarse? ¿En qué momento surgió otra explicación, otra teoría acerca del fenómeno de la enfermedad mental?

Respondiendo a esta pregunta, la construcción teológica comenzó a perder vigencia con la Ilustración, período en el que floreció una concepción positivista de la ciencia, cuyo lema podría resumirse en que todo lo que no se puede medir ni verificar empíricamente carece de validez científica. Se trataba de una concepción basada en la experimentación, la razón y lo empírico, que sentó las bases de la medicina moderna.

Referencias

  1. Lindemann, M. (2001). Medicina y sociedad en la Europa moderna, 1500-1800. Siglo XXI de España Editores.
  2. Siraisi, N. G. (1990). Medieval and Early Renaissance Medicine: An Introduction to Knowledge and Practice. University of Chicago Press.
  3. Nutton, V. (2004). Ancient Medicine. Routledge.
  4. Porter, R. (2004). Breve historia de la medicina: de la Antigüedad hasta nuestros días. Taurus.
  5. Organización Mundial de la Salud. (2024). Tuberculosis. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/tuberculosis
  6. Benedictow, O. J. (2004). The Black Death 1346-1353: The Complete History. Boydell Press.
  7. Rawcliffe, C. (2006). Leprosy in Medieval England. Boydell Press.
Melissa Bacigalupi

Escrito por

Melissa Bacigalupi

Editora jefe

Máster en Salud Pública

University of South Florida

Periodista especializada en salud. Graduada en la University of South Florida, donde también realizó un máster en Salud Pública. Ha trabajado como periodista de salud para diversos medios de comunicación cubriendo temas desde enfermedades infecciosas hasta salud mental. Editora jefe de eSalud.com.

Artículos relacionados

Amor propio: clave para el bienestar emocional
Psicología

Amor propio: clave para el bienestar emocional

El amor propio es mucho más que un concepto de moda. La investigación en psicología demuestra que la relación que mantenemos con nosotros mismos influye directamente en nuestra salud mental, nuestras relaciones y nuestra capacidad para afrontar las dificultades.