Apnea del sueño: qué es, síntomas y tratamiento

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Apnea del sueño: qué es, síntomas y tratamiento
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Aproximadamente 940 millones de personas en todo el mundo padecen apnea del sueño. Muchas de ellas no saben que la sufren, y es fundamental conocer que la falta de sueño reparador puede suponer riesgos graves para la salud, incluyendo hipertensión arterial, arritmias cardíacas e ictus. ¿Sabes qué es la apnea del sueño? En este artículo hablaremos en profundidad sobre esta enfermedad, sus síntomas, diagnóstico, tratamiento y las posibles complicaciones.

¿Qué es la apnea del sueño?

La apnea del sueño es un trastorno respiratorio frecuente en el que la respiración se vuelve muy superficial o se interrumpe de forma repetida durante el sueño. Cada interrupción (denominada apnea) puede durar desde unos pocos segundos hasta más de un minuto, y es posible que se produzcan más de 30 episodios por hora en los casos más graves.

El tipo más frecuente es la apnea obstructiva del sueño (AOS), que se produce cuando los tejidos blandos de la faringe colapsan y obstruyen total o parcialmente la vía aérea superior mientras la persona duerme. Cuando se reanuda la respiración, suele acompañarse de un resoplido o un ronquido intenso.

En general, las personas que sufren apnea presentan un ronquido muy fuerte, aunque es importante aclarar que no todas las personas que roncan padecen necesariamente este trastorno.

Los estudios epidemiológicos han demostrado que las personas con mayor probabilidad de padecer AOS son varones adultos con sobrepeso u obesidad, personas con antecedentes familiares del trastorno o con vías respiratorias anatómicamente estrechas. Por su parte, los niños también pueden verse afectados, especialmente aquellos que presentan hipertrofia de adenoides y amígdalas.

Qué es la apnea del sueño

Las personas con apnea del sueño no tratada tienen un riesgo significativamente mayor de sufrir accidentes laborales y de tráfico, debido a la somnolencia diurna excesiva provocada por la fragmentación del sueño nocturno. De hecho, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) estima que la AOS no tratada multiplica por 2-3 el riesgo de accidentes de tráfico.

Por lo tanto, si padeces apnea, es fundamental que recibas un diagnóstico y tratamiento adecuados, que pueden incluir dispositivos de presión positiva en la vía aérea (CPAP), dispositivos de avance mandibular, cirugía o cambios en el estilo de vida.

Síntomas principales

Con frecuencia, los primeros en detectar los síntomas son los familiares o la pareja del paciente, ya que pueden observar los episodios de apnea durante el sueño. Los síntomas más característicos de la apnea del sueño son los siguientes:

  • Ronquidos fuertes e irregulares.
  • Pausas respiratorias observadas por un testigo.
  • Somnolencia diurna excesiva.
  • Dificultad para concentrarse y problemas de memoria.
  • Estado de ánimo depresivo o irritabilidad.
  • Cefaleas matutinas frecuentes.
  • Disfunción sexual.
  • Nicturia (necesidad de orinar frecuentemente durante la noche).
  • Sudoración nocturna.
  • Aumento de peso.
  • Sensación de cansancio constante y falta de energía.

Además, las personas con este trastorno suelen conciliar el sueño con rapidez debido a la privación crónica de sueño. Tienden a moverse mucho durante la noche como consecuencia de los microdespertares que se producen tras cada pausa respiratoria. A menudo creen que han dormido de un tirón toda la noche, ya que estos microdespertares se producen de forma inconsciente.

Para valorar el grado de somnolencia diurna, los profesionales sanitarios utilizan la escala de somnolencia de Epworth, un cuestionario validado que evalúa la probabilidad de quedarse dormido en ocho situaciones cotidianas. Una puntuación igual o superior a 10 sugiere somnolencia diurna patológica y debe motivar la consulta con un especialista.

¿Cuáles son las causas de la apnea?

En condiciones normales, la vía aérea superior permanece permeable durante el sueño, permitiendo que el aire pueda ser inhalado y exhalado sin dificultad. Sin embargo, en determinados momentos del sueño, los tejidos faríngeos pueden relajarse en exceso, colapsando la vía respiratoria y provocando los episodios de apnea. Además de este mecanismo básico, existen diversos factores de riesgo que predisponen a padecerla:

  • Sexo masculino: los varones presentan una prevalencia entre dos y tres veces mayor que las mujeres premenopáusicas, aunque esta diferencia se reduce tras la menopausia.
  • Circunferencia cervical aumentada (superior a 43 cm en varones o 41 cm en mujeres).
  • Sobrepeso y obesidad: el exceso de tejido adiposo en la región faríngea favorece el colapso de la vía aérea.
  • Retrognatia: cuando la lengua al retroceder puede obstruir la vía respiratoria.
  • Hipertrofia de amígdalas, adenoides o úvula que puedan causar obstrucción de la vía aérea. Según investigaciones del Hospital Universitario de Fuenlabrada, los niños con hipertrofia adenoamigdalar tienen un riesgo elevado de padecer apnea del sueño.
  • Anomalías craneofaciales: una forma determinada del paladar o un maxilar inferior más pequeño que el superior (retrognatia o micrognatia).
  • Edad avanzada: la prevalencia aumenta con la edad debido a la pérdida de tono muscular.
  • Consumo de alcohol y sedantes: relajan la musculatura faríngea y agravan el colapso.

Se ha estimado que entre un 30 % y un 50 % de los casos de apnea del sueño tiene un componente genético. No obstante, esto no significa que sea el único factor determinante, ya que los factores anatómicos y de estilo de vida mencionados anteriormente desempeñan un papel fundamental.

Causas de apnea del sueño

Clasificación de la gravedad: el índice de apnea-hipopnea (IAH)

Para determinar la gravedad de la apnea del sueño, los especialistas utilizan el índice de apnea-hipopnea (IAH), que se obtiene mediante una polisomnografía o una poligrafía respiratoria. El IAH refleja el número total de apneas (ceses completos de flujo aéreo) e hipopneas (reducciones parciales del flujo aéreo asociadas a desaturación de oxígeno o microdespertar) por hora de sueño. Según la clasificación de la American Academy of Sleep Medicine (AASM), se distinguen los siguientes grados:

  • Leve: IAH entre 5 y 14,9 eventos por hora.
  • Moderado: IAH entre 15 y 29,9 eventos por hora.
  • Grave: IAH igual o superior a 30 eventos por hora.

Es importante señalar que la decisión terapéutica no depende exclusivamente del IAH, sino que también se tiene en cuenta la sintomatología del paciente, especialmente la somnolencia diurna, y la presencia de comorbilidades cardiovasculares.

Tratamiento de la apnea del sueño

El objetivo del tratamiento es normalizar la respiración durante el sueño, mejorar la calidad de vida y reducir el riesgo cardiovascular asociado. La elección del tratamiento depende de la gravedad del trastorno, la sintomatología y las características individuales del paciente.

Tratamiento de apnea del sueño

Cambios en el estilo de vida

Las medidas higiénico-dietéticas constituyen el primer escalón terapéutico y son complementarias a cualquier otro tratamiento. Incluyen las siguientes recomendaciones:

  • Pérdida de peso: una reducción del 10 % del peso corporal puede disminuir significativamente el IAH.
  • Evitar el consumo de alcohol, especialmente en las horas previas al sueño.
  • No fumar.
  • Dormir en decúbito lateral (de lado), ya que la posición en decúbito supino favorece el colapso de la vía aérea.
  • Mantener unos horarios regulares de sueño y una buena higiene del sueño.
  • Evitar el uso de sedantes y ansiolíticos antes de acostarse.

CPAP: el tratamiento de referencia

La presión positiva continua en la vía aérea (CPAP) es el tratamiento de elección y el más eficaz para la apnea obstructiva del sueño moderada y grave. Consiste en un dispositivo que genera un flujo constante de aire a presión positiva a través de una mascarilla nasal o nasobucal, impidiendo el colapso de la vía aérea durante el sueño.

Múltiples ensayos clínicos y revisiones sistemáticas de la Cochrane han demostrado que la CPAP reduce significativamente la somnolencia diurna, mejora la calidad de vida, disminuye la presión arterial y reduce el riesgo de eventos cardiovasculares en pacientes con AOS sintomática.

Es necesario mencionar que algunas personas encuentran este tratamiento incómodo al principio y pueden abandonarlo prematuramente. Sin embargo, existen múltiples opciones (diferentes tipos de mascarillas, humidificadores, dispositivos con autoajuste de presión o AutoCPAP) que pueden mejorar la tolerancia. Se considera que un uso mínimo de 4 horas por noche durante al menos el 70 % de las noches es necesario para obtener beneficios clínicos significativos.

Dispositivos de avance mandibular (DAM)

Se trata de dispositivos orales fabricados a medida que desplazan la mandíbula inferior hacia delante durante el sueño, ampliando el espacio retrogloso y manteniendo la vía aérea superior permeable. Están indicados en la apnea leve a moderada o en pacientes que no toleran la CPAP. Su eficacia es inferior a la CPAP, pero la adherencia suele ser mayor.

Cirugía

Existen diversos procedimientos quirúrgicos indicados en casos seleccionados, como la uvulopalatofaringoplastia (UPFP), la cirugía de avance maxilomandibular o la cirugía nasal. Con la ayuda de la cirugía se puede eliminar el excedente de tejido blando, reducir el tamaño de las amígdalas o corregir anomalías anatómicas que contribuyen al colapso de la vía aérea. La cirugía bariátrica también puede ser una opción en pacientes con obesidad mórbida.

Tratamiento farmacológico

Actualmente, no existe un tratamiento farmacológico de primera línea para la apnea obstructiva del sueño. Algunos fármacos se han investigado como coadyuvantes, pero su eficacia es limitada y deben utilizarse siempre bajo prescripción y supervisión médica. No es recomendable la automedicación, ya que algunos fármacos sedantes pueden empeorar los episodios de apnea.

Complicaciones

Sin lugar a dudas, la apnea del sueño puede convertirse en una enfermedad grave si no se diagnostica y trata adecuadamente. Las principales complicaciones son las siguientes:

Problemas cardiovasculares

La complicación más importante es el riesgo cardiovascular elevado. El descenso intermitente de los niveles de oxígeno en sangre (hipoxemia intermitente) y los microdespertares repetidos provocan una activación del sistema nervioso simpático y estrés oxidativo, lo que puede ocasionar:

  • Hipertensión arterial: la AOS es la causa más frecuente de hipertensión arterial secundaria y resistente al tratamiento.
  • Arritmias cardíacas, especialmente fibrilación auricular.
  • Cardiopatía isquémica e insuficiencia cardíaca.
  • Ictus (accidente cerebrovascular): el riesgo se multiplica por 2-4 en pacientes con AOS grave no tratada.

La presión arterial elevada asociada a la apnea tiene un patrón característico denominado “non-dipper”, en el que no se produce el descenso fisiológico nocturno de la presión arterial.

Problemas-apnea-sueño

Síndrome metabólico y diabetes

La apnea del sueño se asocia estrechamente con el síndrome metabólico, un conjunto de alteraciones que incluye obesidad abdominal, hiperglucemia, dislipidemia e hipertensión arterial. Existe una relación bidireccional entre la AOS y la diabetes tipo 2: la hipoxemia intermitente favorece la resistencia a la insulina, mientras que la diabetes y la obesidad agravan la apnea.

Problemas hepáticos

Los pacientes con apnea del sueño presentan mayor riesgo de desarrollar esteatosis hepática no alcohólica (hígado graso) y cirrosis. Las pruebas de función hepática pueden mostrar alteraciones incluso en ausencia de otros factores de riesgo hepático.

Otras complicaciones

Además de las complicaciones mencionadas, la apnea del sueño también se asocia con:

  • Deterioro cognitivo y mayor riesgo de demencia.
  • Mayor riesgo de complicaciones perioperatorias en intervenciones quirúrgicas bajo anestesia general.
  • Fatiga crónica y disminución del rendimiento laboral.
  • Afectación de la calidad de vida de la pareja o compañeros de habitación debido a los ronquidos intensos.
  • Mayor riesgo de depresión y trastornos del estado de ánimo.

Referencias

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Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

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