Aparato reproductor masculino
Tabla de contenidos
- 1.Características del aparato reproductor masculino
- 2.Partes del aparato reproductor masculino
- Testículos
- Epidídimo y conducto deferente
- Escroto
- Glándulas accesorias
- Uretra
- Pene
- Prepucio
- 3.¿Cómo funciona el aparato reproductor masculino?
- Pubertad
- Espermatozoides
- Eyaculación
- Reproducción
- 4.Enfermedades más frecuentes del sistema reproductor masculino
- Cáncer de testículo
- Hernia inguinal
- Fimosis
- Micropene
- Hipospadias
- 5.Consejos para cuidar el sistema reproductor masculino
- 6.Referencias
La gran mayoría de las especies tienen dos sexos: femenino y masculino. Así, cada uno de ellos cuenta con su propio aparato reproductor, con una forma y estructura característica. No obstante, en ambos casos su principal función es la de la reproducción.
En el caso de los hombres, a diferencia de las mujeres, sus órganos sexuales se encuentran tanto en el interior como en el exterior de la pelvis. En este artículo de eSalud veremos todo sobre el aparato reproductor masculino, su anatomía, partes y funciones.
Los órganos sexuales masculinos trabajan de forma conjunta tanto para producir como para liberar los espermatozoides y el semen. El aparato reproductor masculino también se encarga de la producción de hormonas sexuales, las cuales determinan el desarrollo de diferentes aspectos, como la voz o el crecimiento del vello, entre otros.
Características del aparato reproductor masculino
A continuación hemos recogido una serie de características relevantes del aparato reproductor masculino.
- Células: el hombre genera espermatozoides, la célula reproductora más pequeña que se conoce; mientras que la mujer genera la célula más grande, el óvulo.
- Tamaño: en relación al tamaño del pene, los estudios científicos sitúan el promedio mundial en torno a los 13-14 centímetros en erección, según metaanálisis que recopilan datos de miles de varones medidos por profesionales sanitarios.
- Gametos: en líneas generales, los hombres cuentan con un mayor número de células reproductoras que las mujeres. Se estima que producen en torno a 500 000 millones de espermatozoides a lo largo de toda su vida, a un ritmo aproximado de 1500 por segundo.
- Testículos: resulta poco habitual que ambos testículos sean exactamente iguales. En la mayoría de los varones, el testículo izquierdo cuelga ligeramente más bajo que el derecho, debido a que el cordón espermático izquierdo suele ser algo más largo. Además, el testículo derecho tiende a ser levemente mayor que el izquierdo. Esta asimetría es completamente normal y contribuye a evitar la compresión entre ambos.
Partes del aparato reproductor masculino
El sistema reproductor masculino está formado por los siguientes componentes:
- Vesícula seminal
- Vejiga
- Próstata
- Epidídimo
- Escroto
- Testículos
- Pene
- Uretra
- Conducto deferente
- Hueso púbico

A continuación explicamos las estructuras que componen el aparato reproductor masculino y cuál es la función de cada una de ellas.
Testículos
Los testículos son una de las partes más importantes del sistema reproductor masculino. Son las gónadas masculinas, tienen forma ovalada y miden en torno a 5 centímetros de longitud y 3 centímetros de diámetro. Se alojan dentro del escroto, fuera de la cavidad abdominal, ya que la espermatogénesis requiere una temperatura ligeramente inferior a la corporal.
Una de sus funciones principales es la producción de hormonas como la testosterona. Una vez un hombre alcanza la pubertad, la cantidad de testosterona producida aumenta de forma notable, lo que desencadena diversos cambios como la modificación de la voz, el inicio de la producción de espermatozoides y el crecimiento de la barba, entre otros.
Epidídimo y conducto deferente
Muy próximos a los testículos se encuentran el epidídimo y el conducto deferente, los conductos principales del aparato reproductor masculino. Por un lado, el conducto deferente es un tubo muscular que discurre de forma paralela a los testículos y transporta en dirección ascendente el fluido espermático. Por otro lado, el epidídimo constituye una serie de conductos enrollados que conectan ambos testículos con el conducto deferente y donde los espermatozoides maduran y adquieren movilidad.
Escroto
El escroto es una bolsa de piel situada en el exterior de la pelvis, la cual sostiene el epidídimo y los testículos. Su principal función es la de mantener los testículos a una temperatura adecuada, es decir, entre 1 y 2 °C inferior a la corporal, para favorecer la producción de espermatozoides. Así, el escroto modifica su forma y tamaño en función de la temperatura ambiental. Cuando hace frío, el músculo cremáster se contrae y el escroto se tensa, acercando los testículos al cuerpo; cuando hace calor, el escroto se relaja y tiene un aspecto más distendido.
Glándulas accesorias
Entre las glándulas accesorias se engloban las vesículas seminales, la glándula prostática (próstata) y las glándulas bulbouretrales (de Cowper). Se encargan de proporcionar los fluidos necesarios para nutrir, proteger y transportar los espermatozoides. Las vesículas seminales son estructuras unidas al conducto deferente, muy próximas a la vejiga, y producen aproximadamente el 60-70 % del volumen del líquido seminal. En cuanto a la glándula prostática, produce algunos de los componentes más importantes del semen, como el antígeno prostático específico (PSA) y enzimas proteolíticas. Las glándulas bulbouretrales segregan un líquido preseminal que lubrica la uretra y neutraliza la acidez residual de la orina.
Uretra
La uretra es un conducto mediante el cual el semen sale al exterior a través del pene. Además de formar parte del aparato reproductor masculino, también constituye una parte importante del sistema urinario, ya que a través de ella se expulsa la orina al exterior del cuerpo. En el varón, la uretra se divide en tres segmentos: uretra prostática, uretra membranosa y uretra esponjosa (o peneana).
Pene
El pene es la parte del aparato reproductor masculino más conocida de todas. Se divide en dos partes principales: el cuerpo y el glande. El cuerpo se refiere a la zona principal del pene, mientras que el glande es la punta del miembro; en su extremo se encuentra el meato urinario, un pequeño orificio por el cual salen tanto el semen como la orina. El interior del pene está formado por dos cuerpos cavernosos, situados en la parte dorsal, y un cuerpo esponjoso que rodea la uretra. Los cuerpos cavernosos tienen la capacidad de llenarse de sangre durante la excitación sexual, provocando la erección.
Prepucio
Al nacer, todos los niños tienen prepucio; un pliegue de la piel que se encuentra en el extremo del pene, cubriendo el glande. Algunos niños son circuncidados, generalmente por cuestiones religiosas o culturales; no obstante, en algunos casos también puede realizarse por motivos médicos. El funcionamiento del pene con y sin prepucio no presenta diferencias funcionales significativas.
¿Cómo funciona el aparato reproductor masculino?
La principal función que cumple el aparato reproductor masculino, tal y como su propio nombre indica, es la reproducción mediante la producción y liberación de semen. Además, es el encargado de producir hormonas que fomentan la maduración de los niños durante la pubertad, hasta convertirse en adultos.
Pubertad
Los bebés, desde el mismo momento del nacimiento, cuentan con todas las partes de las que se compone el aparato reproductor masculino. No obstante, no es hasta la pubertad cuando pueden reproducirse; es decir, entre los 9 y los 15 años aproximadamente. Es entonces cuando la hipófisis secreta las gonadotropinas (LH y FSH), hormonas necesarias para que los testículos produzcan testosterona, lo cual da lugar a una serie de cambios tanto físicos como psicológicos.
Uno de los primeros cambios que se producen durante la pubertad en relación al sistema reproductor es el aumento de tamaño tanto del escroto como de los testículos. A continuación, el pene aumenta de tamaño; también lo hacen las vesículas seminales y la próstata. Es entonces cuando comienza a crecer vello en la zona púbica y en el rostro; también se producen cambios notables en la voz, la cual se vuelve más grave, así como en la estatura y en el peso corporal.
Espermatozoides

En el momento en el que un joven alcanza la pubertad, su producción de espermatozoides pasa a superar el millón diario. Cada espermatozoide tiene un tamaño minúsculo; apenas 0,05 mm de largo (50 micrómetros). Se desarrollan en el interior de los testículos, concretamente en un conjunto de tubos denominados túbulos seminíferos, mediante un proceso conocido como espermatogénesis que dura aproximadamente 74 días.
Los espermatozoides se dividen en dos partes bien diferenciadas. Por un lado, la cabeza, en la cual se aloja el material genético (23 cromosomas). Y, por otro lado, la cola (flagelo), la cual es esencial para que puedan desplazarse por el epidídimo y, posteriormente, por el tracto reproductor femenino.
En líneas generales, los espermatozoides tardan en torno a dos semanas en recorrer íntegramente el epidídimo, donde adquieren madurez y capacidad de movimiento. A continuación, se desplazan hasta el conducto eyaculador. Las vesículas seminales y la glándula prostática se encargan de la producción de líquido seminal, el cual se mezcla con los espermatozoides, formando así el semen.
Eyaculación
En el momento en el que el hombre se excita sexualmente, el pene aumenta de tamaño y, además, se endurece; esto sucede porque los cuerpos cavernosos se llenan de sangre, dando así lugar a la erección. La estimulación del pene erecto provoca que los músculos que se encuentran alrededor de los órganos reproductores se contraigan y, así, empujen el semen a través de los diversos conductos hasta el exterior; este proceso recibe el nombre de eyaculación.
Reproducción
Cuando un hombre eyacula, su semen contiene en torno a 200-500 millones de espermatozoides por eyaculación. Si la eyaculación se produce en el interior de la vagina de la mujer, los espermatozoides ascienden a través del cuello uterino, atravesando el útero. Si la mujer tiene un óvulo maduro en las trompas de Falopio, un único espermatozoide puede penetrarlo, produciéndose así la fecundación.
Cuando un ovocito es fecundado se denomina cigoto, el cual se divide varias veces a medida que va creciendo en el útero de la mujer. Así, a lo largo del embarazo va madurando poco a poco; se convierte de esta forma en un embrión, luego en un feto, y, al final, en un bebé.
Enfermedades más frecuentes del sistema reproductor masculino
Cáncer de testículo
Se trata de un tumor maligno que puede afectar a uno o ambos testículos; aunque se puede dar en hombres de cualquier edad, es más frecuente entre aquellos que tienen entre 20 y 40 años. Además, existen determinados factores de riesgo, como tener antecedentes familiares de cáncer, la criptorquidia (testículo no descendido) o haber padecido un desarrollo testicular anormal.
En relación a los síntomas propios de este tipo de cáncer, destacan los siguientes: nódulo o masa indolora en el testículo, sensación de pesadez en el escroto e inflamación.
Hernia inguinal
La hernia inguinal es un trastorno que se caracteriza por protuberancias en la ingle, afectando en ocasiones al escroto. Una de las causas más habituales es la falta de cierre del conducto inguinal que une la cavidad abdominal con el escroto.
En relación a los síntomas, el principal indicio es la presencia de un bulto en la zona inguinal. En algunos casos, se da un leve malestar o dolor, el cual se incrementa a la hora de realizar cualquier tipo de esfuerzo físico. A medida que la hernia se agranda, puede llegar a producirse una incarceración en el orificio herniario; en este caso, los síntomas se agravan, dando lugar a náuseas, vómitos y estreñimiento, y requiere atención médica urgente.
Fimosis
La fimosis se conoce como el estrechamiento del prepucio, de forma que al hombre le resulta muy difícil, e incluso doloroso, descubrir el glande. De esta manera, como el prepucio carece de la retractilidad suficiente, este trastorno puede causar un gran dolor durante las relaciones sexuales y dificultar la higiene adecuada de la zona.
La fimosis puede ser congénita; es decir, estar presente desde el mismo momento del nacimiento (fisiológica en los primeros años de vida). O también puede ser adquirida, desarrollándose en la edad adulta a causa de infecciones por bacterias u hongos en el prepucio, o por procesos cicatriciales como la balanitis xerótica obliterante.
Micropene

El micropene se define clínicamente como un pene de estructura normal cuya longitud en estiramiento o en erección es inferior a 7 centímetros en el adulto (es decir, más de 2,5 desviaciones estándar por debajo de la media). Se estima que afecta aproximadamente al 0,6 % de los varones. Aunque no suele constituir un problema grave de salud, puede generar un importante impacto psicológico en quienes lo presentan.
Los expertos señalan que muchos hombres con micropene experimentan dificultades en las relaciones sexuales y su autoestima se ve significativamente afectada, por lo que el acompañamiento psicológico resulta fundamental.
Hipospadias
El hipospadias es un defecto congénito que se caracteriza porque la abertura de la uretra (meato urinario) se localiza en la parte inferior del pene, en vez de en la punta del mismo. Se trata de una de las malformaciones genitales más frecuentes en varones recién nacidos.
El tratamiento más habitual de esta afección es la cirugía reconstructiva, generalmente realizada entre los 6 y los 18 meses de vida, la cual puede restablecer el aspecto y la función normal del pene.
Consejos para cuidar el sistema reproductor masculino
Por último, queremos señalar algunas recomendaciones que merece la pena tener en cuenta para cuidar el aparato reproductor masculino. Tal y como hemos señalado, resulta de vital importancia para el buen funcionamiento del organismo y para la capacidad reproductiva.
- Higiene: la higiene diaria es fundamental. Lo más aconsejable es lavar la zona genital y anal con abundante agua tibia y un jabón de pH neutro. El glande debe lavarse retirando el prepucio. Una vez lavada la zona, es esencial secarla correctamente para evitar la aparición de hongos a causa de la humedad.
- Productos cosméticos: no es recomendable aplicar desodorantes o perfumes que puedan provocar irritaciones en la zona genital. En caso de sudoración excesiva, lo mejor es consultar con un especialista.
- Prendas: en relación a la ropa, lo más recomendable es utilizar ropa interior de algodón y no demasiado ajustada, para favorecer la ventilación y mantener una temperatura escrotal adecuada. La ropa interior debe cambiarse a diario.
- Autoexploración: se recomienda realizar una autoexploración testicular periódica, especialmente a partir de la pubertad, para detectar precozmente cualquier anomalía como nódulos o cambios de tamaño.
- Revisiones médicas: acudir al urólogo de forma regular, especialmente a partir de los 40 años, para la prevención y detección temprana de patologías prostáticas y otras afecciones del aparato reproductor.
Referencias
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- Sociedad Española de Endocrinología Pediátrica (SEEP). Intersexo, hipospadias, micropene, criptorquidia. Disponible en: https://www.seep.es
- Sadler, T. W. (2019). Langman’s Medical Embryology (14.ª ed.). Wolters Kluwer.

Escrito por
Janire ManzanasPeriodista de salud
Universidad del País Vasco
Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.