Aparato reproductor masculino

Toda la información relacionada con el aparato reproductor masculino. Analizamos de qué partes se compone, así como cuáles son las enfermedades más comunes. También aportamos una serie de consejos para cuidar esta zona.

La gran mayoría de las especies tienen dos sexos: femenino y masculino. Así, cada uno de ellos cuenta con su propio aparato reproductor, con una forma y estructura característica. No obstante, en ambos casos su principal función es la de la reproducción. En el caso de los hombres, a diferencia de las mujeres, sus órganos sexuales se encuentran tanto en el interior como en el exterior de la pelvis. En este artículo de eSalud veremos todo sobre el aparato reproductor masculino, su anatomía, partes y funciones.

Los órganos sexuales masculinos trabajan conjuntamente tanto para producir como para liberar los espermatozoides y el semen. El aparato reproductor masculino también se encarga de la producción de hormonas sexuales, las cuales determinan el desarrollo de diferentes aspectos, como la voz o el crecimiento del vello, entre otros.

Características del aparato reproductor masculino

A continuación hemos recogido una serie de características.

  • Células: el hombre genera esperma, la célula más pequeña que se conoce; mientras, la mujer genera la célula más grande, el óvulo.
  • Tamaño: en relación al tamaño del pene, el promedio a nivel mundial es de 15 centímetros de largo.
  • Gametos: en líneas generales, los hombres cuentan con un mayor número de células reproductoras que las mujeres. Se estima que producen más de 500 mil millones de espermatozoides durante toda su vida.
  • Testículos: resulta extraño encontrar a un hombre con ambos testículos exactamente del mismo tamaño. En la gran mayoría de los casos, el izquierdo suele ser un 10% más pequeño que el derecho.

Partes del aparato reproductor masculino

Partes del aparato reproductor masculino

A continuación explicamos las partes que constituyen el aparato reproductor masculino, y cuál es la función de cada una de ellas.

Testículos

Los testículos son una de las partes más importantes del sistema reproductor masculino. Tienen forma ovalada y miden en torno a 5 centímetros de longitud y 3 centímetros de diámetro. Una de sus funciones principales es la producción de hormonas como la testosterona. Una vez un hombre alcanza la pubertad, la cantidad de testosterona producida aumenta de forma exponencial, modificando así diversos aspectos como el cambio de voz, el estímulo de producción de espermatozoides, o el crecimiento de la barba, entre otros.

Epidídimo y conducto deferente

Muy próximos a los testículos se encuentran el epidídimo y el conducto deferente. Son los conductos del aparato reproductor masculino. Por un lado, el conducto deferente, un tubo muscular que discurre de forma paralela a los testículos y transporta en dirección ascendente el fluido de los espermatozoides, conocido como semen. Y, por otro lado, el epidídimo constituye una serie de tubos que conectan ambos testítulos con el conducto deferente.

Escroto

El escroto es una bolsa de piel situada en el exterior de la pelvis, la cual sostiene el epidídimo y los testículos. Su principal función es la de mantener los testículos a una temperatura correcta, es decir, inferior a la corporal para estimular la producción de espermatozoides. Así, el escroto modifica su forma y tamaño en función de la temperatura del cuerpo. Cuando esta es fría, tiende a encogerse y tensarse; mientras, cuando la temperatura es caliente, el escroto se agranda y tiene un aspecto más flácido.

Glándulas accesorias

Entre las glándulas accesorias, se engloban las vesículas seminales y la glándula prostática. Se encargan de proporcionar los fluidos necesarios para lubricar el sistema de conductos. Por su lado, las vesículas seminales son una estructura unida al conducto deferente, muy próximo a la vejiga. En cuanto a la glándula prostática, produce algunos de los componentes más importantes del semen.

Uretra

La uretra es un conducto mediante el cual el semen sale al exterior a través del pene. Además de formar parte del aparato reproductor masculino, también constituye una parte importante del sistema urinario; y es que, a través de ella se expulsa la orina al exterior del cuerpo.

Pene

El pene es la parte del aparato reproductor masculino más conocida de todas. Se divide en dos partes: el cuerpo y el glande. El cuerpo se refiere a la zona principal del pene, mientras que el glande es como se conoce a la punta del miembro; en su extremo hay una pequeña ranura, por la cual salen tanto el semen como la orina. El interior del pene está formado por un lado por un tejido esponjoso; y, por otro lado, por un tejido cavernoso que tiene la capacidad de expandirse y contraerse.

Prepucio

Al nacer, todos los niños tienen prepucio; un pliegue de la piel que se encuentra en el extremo del pene, entre el cuerpo y el glande. Algunos niños son circundidados, generalmente por cuestiones religiosas o culturales; no obstante, en algunos casos también puede darse por motivos higiénicos. El funcionamiento del pene con y sin prepucio no tiene ningún tipo de diferencia.

¿Cómo funciona?

La principal función que cumple el aparato reproductor masculino, tal y como su propio nombre indica, es la reproducción mediante la producción y liberación de semen. Además, es el encargado de producir hormonas que fomentan la maduración de los niños durante la pubertad, hasta convertirse en adultos.

Pubertad

Los bebés, desde el mismo momento del nacimiento, cuentan con todas las partes de las que se compone el aparato reproductor masculino. No obstante, no es hasta la pubertad cuando pueden reproducirse; es decir, entre los 9 y los 15 años. Es entonces cuando la hipófisis secreta las hormonas necesarias para que los testículos produzcan testosterona, lo cual da lugar a una gran selección de cambios tanto físicos como psicológicos.

Uno de los primeros cambios que se dan durante la pubertad en relación al sistema reproductor es el aumento de tamaño tanto del escroto como de los testículos. A continuación, el pene aumenta de tamaño; también lo hacen las vesículas seminales y la próstata. Es entonces cuando comienza a crecer vello en la zona pública y en el rostro; también se producen grandes cambios en la voz, la cual se vuelve más grave, así como en la altura y en el peso.

Espermatozoides

Espermatozoides

En el momento en el que un joven alcanza la pubertud, su producción de espermatozoides pasa a superar el millón diario. Cada espermatozoide tiene un tamaño minúsculo; apenas 0,5 mm de largo. Se desarrollan en el interior de los testículos; lo hacen concretamente en un conjunto de tubos conocidos como túbulos seminíferos.

Los espermatozoides se dividen en dos partes bien digerenciadas. Por un lado, la cabeza, en la cual se aloja el material genético. Y, por otro lado, la cola, la cual es esencial para que puedan avanzar por el epididímo.

En líneas generales, los espermatozoides tardan en torno a cinco semanas en recorrer íntegramente el epididímo. A continuación, se desplazan hasta el conducto eyaculario. Las vesículas seminales y la glándula prostática se encargan de la producción de líquido seminal, el cual se mezcla con los espermatozoides, formando así el semen.

Eyaculación

En el momento en el que el hombre se excita sexualmente, el pene aumenta de tamaño y, además, se endurece; esto sucede porque el tejido esponjoso que hay en el interior se llena de sangre, dando así lugar a la erección. La estimulación del pene erecto provoca que los músculos que se encuentran alrededor de los órganos reproductores se contraigan y, así, empujen el semen a través de los diversos conductos hasta el exterior; este proceso toma el nombre de eyaculación.

Reproducción

Cuando un hombre eyacula, su semen contiene en torno a 500 millones de espermatozoides. Si la eyaculación se produce en el interior de la vagina de la mujer, los espermatozoides ascienden a través del cuerro uterino, atravesando el útero. Si la mujer tiene un óvulo maduro en las trompas de Falopio, un simple espermatozoide puede penetrarlo, produciéndose así la concepción.

Cuando un ovocito es fecundado se denomina cigoto, el cual se divide varias veces a medida que va creciendo en el útero de la mujer. Así, a lo largo del embarazo va madurando poco a poco; se convierte de esta forma en un embrión, luego en un feto, y, al final, en un bebé.

Enfermedades más frecuentes del sistema reproductor masculino

Cáncer de testículo

Se trata de un tumor maligno que puede afectar a uno o ambos testículos; aunque se puede dar en hombres de cualquier edad, es más frecuente entre aquellos que tienen entre 20 y 40 años. Además, existen determinados factores de riesgo, como tener antecedentes familiares de cancer o haber padecido un desarrollo testicular anormal.

En relación a los síntomas propios de este tipo de cáncer son los siguientes: dolor intenso en los testículos e inflamación, y nódulos.

Hernia inguinal

La hernia inguinal es un trastorno que se caracteriza por protuberancias en la ingle, afectando en ocasiones al escroto. Una de las causas más habituales es la falta de cierre del conducto que une la cavidad abdominal con el escroto.

En relación a los síntomas, el principal indicio es la presencia de un bulto en la zona. En algunos casos, se da un leve malestar o dolor, el cual se incrementa a la hora de realizar cualquier tipo de esfuerzo físico. A medida que la hernia se agranda, puede llegar a originar un atasco en el interior del orificio; en este caso, los síntomas se agravan, dando lugar a náuseas, vómitos y estreñimiento.

Fimosis

La fimosis se conoce como el estrechamiento del prepucio, de forma que al hombre le resulte muy complicado, e incluso doloroso, destapar el glande. De esta manera, como el prepucio no tiene libertad de movimiento, este trastorno puede causar un gran dolor en las relaciones sexuales.

La fimosis puede ser congénita; es decir, que esté presente desde el mismo momento del nacimiento. O, también puede ser adquirida; esta se desarrolla en la edad adulta a causa de la infección por bacteros u hongos en el prepucio.

Micropene

Micropene

Se estima que el 3% de los hombres a nivel global tienen micropene; es decir, su longitud es de menos de siete centímetros cuando está erecto. A pesar de no ser un problema grave de salud, sí causa un gran complejo e incluso obsesión a aquellos hombres que padecen este trastorno.

Los expertos señalan que la gran mayoría de hombres que tienen micropene evitan las relaciones sexuales y su autoestima se ve seriamente perjudicada.

Hipaspadias

El hipospadias es un defecto de nacimiento que se caracteriza porque la abertura de la uretra se localiza en la parte inferior del pene, en vez de en la punta del mismo.

El tratamiento más frecuente de esta afección es la cirugía, la cual puede restablecer el aspecto normal del pene.

Consejos para cuidar el sistema reproductor masculino

Por último, queremos señalar algunos tips que merece la pena tener en cuenta para cuidar este aparato reproductor. Tal y como hemos señalado, resulta de vital importancia para el buen funcionamiento del organismo, así como de la reproducción.

  • Higiene: por supuesto, la higiene es fundamental. Lo más aconsejable es lavar a diario la zona genital y anal con abundante agua tibia y jabón PH neutro. El glande hay que lavarlo retirando el prepucio. Una vez lavada la zona, es esencial secarla para evitar que aparezcan hongos a causa de la humedad.
  • Perfumes: no es recomendable aplicarr desodorantes o perfumes que puedan provocar irritaciones en la zona. En caso de muchísima transpiración, lo mejor es aplicar polvos de talco.
  • Prendas: en relación a la ropa, lo que resulta más recomendable es utilizar calzoncillos de algodón y no demasiado apretados. La ropa interior hay que cambiarla a diario.
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