Aparato fonador
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué es el aparato fonador?
- 2.Partes del aparato fonador
- Órganos de respiración
- Órganos de fonación
- Órganos de articulación
- 3.¿Cómo funciona el aparato fonador?
- Respiración
- Fonación
- Resonancia
- Articulación
- 4.¿Cómo se produce el sonido?
- 5.¿Qué es la voz?
- 6.Enfermedades del aparato fonador
- Prevención y cuidado
- 7.Dibujos e imágenes del aparato fonador
- 8.Referencias
El aparato fonador es el conjunto de estructuras anatómicas que intervienen en la producción de la voz y del habla. Aunque a menudo pasa desapercibido, se trata de un sistema complejo que integra órganos respiratorios, laríngeos y articulatorios para transformar una simple corriente de aire en sonidos con significado. A continuación, analizamos en detalle sus partes, su funcionamiento y las principales enfermedades que pueden afectarlo.
¿Qué es el aparato fonador?
El aparato fonador engloba todos los órganos que intervienen en la transformación del aire en vibraciones sonoras. Guarda una estrecha relación con el sistema respiratorio y su principal objetivo es permitir la comunicación humana a través del lenguaje hablado.
Anatómicamente, no se trata de un sistema independiente, sino de un conjunto funcional que aprovecha estructuras diseñadas originalmente para la respiración y la alimentación. Los seres humanos han desarrollado un control neuromuscular extraordinariamente preciso sobre estos órganos, lo que permite producir la enorme variedad de sonidos que componen las distintas lenguas.
Partes del aparato fonador

El aparato fonador se compone de tres grupos de órganos, cada uno con una función específica en el proceso de producción de la voz.
Órganos de respiración
Los órganos respiratorios aportan la energía necesaria para la fonación: la corriente de aire espirado.
Pulmones
Los pulmones son los órganos más grandes del aparato respiratorio y su principal función es la de permitir la inspiración y espiración de aire. Están formados por tejido conectivo elástico en cuyo interior se ramifican los bronquios, que se van bifurcando de manera progresiva hasta alcanzar los alvéolos pulmonares. Durante la fonación, los pulmones actúan como fuelle, proporcionando el flujo de aire que hará vibrar las cuerdas vocales.
Bronquios
Los bronquios son los conductos que surgen a partir de la bifurcación de la tráquea. Cada uno de los bronquios principales se conecta con uno de los pulmones y se subdivide en bronquios cada vez más pequeños. El aire ingresa a través de la tráquea y llega hasta los pulmones a través de los bronquios, por lo que su papel como vía de conducción resulta esencial.
Tráquea
La tráquea es uno de los elementos más importantes del aparato respiratorio. Es el tubo que conecta la laringe con los bronquios y los pulmones. Tiene forma cilíndrica y se compone de un conjunto de anillos cartilaginosos en forma de herradura que mantienen la vía aérea abierta. Se extiende desde la laringe hasta el tórax, donde se bifurca en los dos bronquios principales.
Órganos de fonación
Los órganos de fonación son los encargados de generar el sonido propiamente dicho a partir de la corriente de aire espirado.
Laringe
La laringe es un órgano tubular formado por un conjunto de cartílagos (tiroides, cricoides, aritenoides, epiglotis, corniculados y cuneiformes). Conecta la faringe con la tráquea y constituye el órgano central de la fonación, ya que en su interior se alojan las cuerdas vocales.
Cuerdas vocales
Las cuerdas vocales son el elemento del aparato fonador responsable de la producción de la voz. A pesar de su nombre, no tienen forma de cuerda, sino que son un conjunto de pliegues membranosos y musculares. Se distinguen dos pares: los pliegues vestibulares (cuerdas vocales falsas), que no participan directamente en la producción de sonidos, y los pliegues vocales (cuerdas vocales verdaderas), que vibran al paso del aire y generan el sonido laríngeo.
Resonadores
Los resonadores son las cavidades encargadas de que las vibraciones procedentes de las cuerdas vocales se amplifiquen y adquieran su timbre característico. Las principales cavidades de resonancia son la faringe, la cavidad oral y la cavidad nasal.
Órganos de articulación
Los órganos articuladores moldean el sonido laríngeo para convertirlo en los distintos fonemas del habla.
Paladar
El paladar es la pared superior de la cavidad oral. Se divide en dos partes: el paladar duro (óseo) y el paladar blando (velo del paladar). Su principal función es la de separar la cavidad bucal de las fosas nasales, y su interacción con la lengua permite la articulación de numerosos sonidos consonánticos y vocálicos.
Lengua
La lengua es un órgano muscular móvil situado en el interior de la boca. Desempeña un papel clave en numerosas funciones, como la hidratación de la boca, la deglución, la percepción gustativa o el habla, entre otras. Gracias a su gran movilidad, la lengua es el articulador más versátil del aparato fonador y participa en la producción de la mayoría de los sonidos del habla.
Dientes
En el caso de las personas adultas, la dentición completa consta de 32 dientes: 8 incisivos, 4 caninos, 8 premolares y 12 molares. Los dientes participan en la articulación de ciertos fonemas (como los sonidos labiodentales o interdentales) al servir de punto de contacto o de apoyo para la lengua y los labios.
Labios
Los labios son fundamentales para la articulación del habla. Intervienen en la producción de fonemas bilabiales y labiodentales, y permiten modular la apertura de la cavidad oral, lo que influye en el timbre de los sonidos vocálicos.
Glotis
La glotis es la parte más estrecha de lo que se denomina luz laríngea, un espacio delimitado por las cuerdas vocales. Cuando las cuerdas vocales vibran, el sonido resultante se percibe como voz (sonido sonoro). Cuando permanecen abiertas y no vibran, se produce lo que se denomina sonido sordo.
¿Cómo funciona el aparato fonador?
El mecanismo de producción de la voz se divide en cuatro fases sucesivas que transforman una corriente de aire en habla inteligible.
Respiración
Los primeros órganos que intervienen en la producción de sonido son los mismos que se utilizan para respirar. Forman, por tanto, parte del sistema respiratorio: diafragma, pulmones, bronquios y tráquea.
El proceso de respiración se compone de dos etapas. La primera es la inspiración: cuando se toma aire, los músculos intercostales y el diafragma se contraen, lo que provoca que la caja torácica aumente su volumen y el aire entre en los pulmones. La segunda etapa es la espiración: los músculos intercostales y el diafragma se relajan, el volumen de la caja torácica se reduce y el aire sale de los pulmones. Es durante la espiración cuando se produce la fonación.
Fonación

Es en la laringe donde físicamente se produce el sonido. Se trata, por tanto, de la parte más importante del sistema fonador. Permite tanto la entrada como la salida de aire y, además, determina las características que definen la voz de una persona, como el tono o la intensidad.
La laringe se compone de un conjunto de cartílagos cuyo tamaño varía en función de determinados factores, como la edad o el sexo. Así, cuanto mayor sea el tamaño de la laringe, las cuerdas vocales también son más largas y gruesas, de modo que los sonidos que producen son más graves.
En esta fase, el aire se transforma en sonido. El aire que procede de los pulmones asciende hacia la glotis, que permanece cerrada. El incremento de la presión subglótica provoca que las cuerdas vocales se separen y vuelvan a juntarse de forma cíclica, generando una onda sonora. La frecuencia de esta vibración determina si el sonido es más agudo o más grave.
Resonancia
La tercera fase es el mecanismo de resonancia, en el que se amplifica, modula y enriquece el sonido producido en la laringe.
Intervienen tres cavidades principales. En primer lugar, la cavidad nasal, que añade resonancia nasal a ciertos sonidos. En segundo lugar, la cavidad oral, encargada de la modulación principal del sonido. Y, por último, la faringe, que conecta la laringe con las cavidades superiores y contribuye al timbre característico de la voz de cada persona.
Articulación
En la última fase del mecanismo de fonación intervienen los órganos articuladores: el paladar, la lengua, los dientes y los labios, entre otros elementos de la cavidad oral.
En esta etapa, los sonidos adquieren sus rasgos definitivos: el aire se transforma en palabras y se produce el habla. La lengua y los labios son los articuladores más activos en la producción de los distintos fonemas.
¿Cómo se produce el sonido?
Las cuerdas vocales están situadas en la laringe. Son las encargadas de producir una vibración sonora gracias a la acción coordinada de la laringe, la faringe, la cavidad oral y la cavidad nasal. Es en la laringe donde se origina la voz, mientras que las demás cavidades desempeñan un papel de resonancia y articulación.
Una vez que el aire ingresa en el organismo, es transportado hacia los pulmones a través de los bronquios y la tráquea. Durante la espiración, se crea una corriente de aire ascendente que, al pasar por las cuerdas vocales, produce su vibración.
Los órganos articuladores se encargan de moldear ese sonido para convertirlo en fonemas reconocibles. Dichos órganos son: labios, dientes, paladar duro, alvéolos, mandíbula y velo del paladar.
¿Qué es la voz?

La voz se define como el sonido que se produce cuando el aire procedente de los pulmones atraviesa la laringe y hace vibrar las cuerdas vocales. Se denomina así al sonido que emitimos al hablar, cantar, reír o gritar. La frecuencia de la voz humana oscila habitualmente entre 80 y 1100 Hz en el habla, aunque puede alcanzar frecuencias más altas en el canto.
La fonación se lleva a cabo durante la fase espiratoria de la respiración. El aire alojado en los pulmones sale al exterior a través de los bronquios y la tráquea hasta llegar a la laringe.
Las cuerdas vocales verdaderas, ubicadas en la laringe, pueden adoptar distintas posiciones. Cuando se abren y se separan a ambos lados, el aire pasa libremente sin producir sonido; es lo que ocurre durante la respiración normal. Cuando ambas cuerdas se aproximan, el aire choca contra ellas y las hace vibrar, produciendo así la voz. Cuando las cuerdas no se abren o cierran adecuadamente, puede producirse una parálisis de las cuerdas vocales.
El sonido que se genera en las cuerdas vocales es relativamente débil, de modo que necesita ser amplificado en los resonadores. La voz humana es posteriormente moldeada por los articuladores, que la convierten en los sonidos específicos del habla.
Tal es la importancia de la voz que existe un día dedicado a ella: el Día Mundial de la Voz. Se celebra a nivel mundial el 16 de abril con el objetivo de concienciar a la población sobre la importancia de cuidar la voz y detectar precozmente las enfermedades que afectan a las cuerdas vocales.
Enfermedades del aparato fonador
El aparato fonador puede verse afectado por diversas enfermedades o trastornos que repercuten en la producción y la calidad de la voz. A continuación se describen algunas de las más frecuentes:
- Laringitis:
- Descripción: inflamación de la laringe, generalmente causada por infecciones víricas, bacterianas o por el uso excesivo de la voz.
- Síntomas: dolor de garganta, tos, ronquera o pérdida temporal de la voz.
- Nódulos y pólipos vocales:
- Descripción: crecimientos benignos en las cuerdas vocales, a menudo causados por el uso excesivo o incorrecto de la voz. Los nódulos suelen ser bilaterales, mientras que los pólipos tienden a ser unilaterales.
- Síntomas: ronquera persistente, voz áspera y fatiga vocal.
- Disfonía espasmódica:
- Descripción: trastorno neurológico que provoca espasmos involuntarios en la musculatura de las cuerdas vocales.
- Síntomas: voz entrecortada, esfuerzo excesivo al hablar y alteraciones en el tono.
- Parálisis de las cuerdas vocales:
- Descripción: pérdida de movilidad en una o ambas cuerdas vocales, que puede ser causada por daño en el nervio laríngeo recurrente, intervenciones quirúrgicas o infecciones.
- Síntomas: voz débil, dificultad respiratoria y problemas de deglución.
- Reflujo faringolaríngeo:
- Descripción: afección en la que el ácido gástrico asciende hasta el esófago y la laringe, provocando irritación de la mucosa laríngea.
- Síntomas: ronquera, sensación de ardor en la garganta, carraspeo frecuente y tos crónica.
- Papilomatosis laríngea:
- Descripción: infección causada por el virus del papiloma humano (VPH) que provoca el crecimiento de lesiones papilomatosas en las cuerdas vocales y otras zonas de la laringe.
- Síntomas: voz ronca, dificultad respiratoria y cambios progresivos en la voz.
Prevención y cuidado
Para mantener la salud del aparato fonador, es importante seguir algunas recomendaciones:
- Evitar el uso excesivo de la voz y no forzarla con gritos.
- Mantener una adecuada hidratación.
- Evitar el consumo de tabaco y moderar el de alcohol.
- Tratar adecuadamente las infecciones respiratorias.
- Consultar con un especialista (otorrinolaringólogo o foniatra) ante cualquier cambio persistente en la voz.
Las causas más comunes de las enfermedades del aparato fonador incluyen anomalías congénitas, pólipos y nódulos en las cuerdas vocales, quistes, úlceras, traumatismos e incluso enfermedades neurológicas como la enfermedad de Parkinson. Los síntomas suelen manifestarse como esfuerzo al hablar, cambios en el tono de la voz o, en los casos más graves, dolor. Cuando el reposo vocal no resulta suficiente como tratamiento, puede ser necesario recurrir a la microcirugía laríngea seguida de rehabilitación logopédica.
En conclusión, el aparato fonador no solo permite la producción de sonidos, sino que también facilita la expresión de emociones y pensamientos complejos a través del lenguaje hablado. Conocer su funcionamiento y sus partes principales nos ayuda a valorar este extraordinario mecanismo biológico, sin el cual la comunicación verbal sería imposible.
Dibujos e imágenes del aparato fonador
[gallery size=“medium” ids=“19803,19804,19805”]
Referencias
- Cobeta, I., Nuñez, F. y Fernández, S. (2013). Patología de la voz. Marge Médica Books.
- García-Tapia, R. y Cobeta, I. (1996). Diagnóstico y tratamiento de los trastornos de la voz. Garsi.
- Guyton, A.C. y Hall, J.E. (2021). Tratado de fisiología médica (14.ª ed.). Elsevier.
- Le Huche, F. y Allali, A. (2003). La voz: Anatomía y fisiología de los órganos de la voz y del habla (Tomo 1, 2.ª ed.). Masson.
- Prater, R.J. y Swift, R.W. (1986). Manual de terapéutica de la voz. Salvat.
- Quilis, A. (1993). Tratado de fonología y fonética españolas. Gredos.

Escrito por
Janire ManzanasPeriodista de salud
Universidad del País Vasco
Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.