Anhedonia
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El placer forma parte esencial de la experiencia humana. Realizar actividades o vivir situaciones que nos generan satisfacción contribuye de manera significativa a nuestro bienestar psicológico y nos ayuda a afrontar el estrés cotidiano. Si bien no se puede experimentar emociones positivas de forma permanente, la anhedonia constituye una alteración clínica en la que esta capacidad se ve gravemente comprometida. En muchos casos, representa un síntoma central de diversos trastornos de salud mental.
Esta afección puede generar un profundo malestar en quien la padece. Por lo general, se trata de un signo de una condición clínica mayor. Si sientes que las actividades que antes disfrutabas ya no te producen ninguna satisfacción, es importante que busques orientación profesional. En este artículo te explicamos qué es la anhedonia, sus bases neurobiológicas, cómo se evalúa y cuáles son las opciones de tratamiento disponibles.
¿Qué es la anhedonia?
La anhedonia es un término clínico utilizado en psicología y psiquiatría para describir la incapacidad para experimentar placer o interés en actividades que anteriormente resultaban gratificantes. El DSM-5 (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) la reconoce como uno de los dos síntomas nucleares del trastorno depresivo mayor, junto con el estado de ánimo deprimido. Para que se pueda diagnosticar un episodio depresivo mayor, al menos uno de estos dos síntomas debe estar presente.

Desde el punto de vista neurobiológico, la anhedonia se relaciona con una disfunción en el sistema de recompensa cerebral. Este circuito implica estructuras clave como el núcleo accumbens, el área tegmental ventral (ATV) y la corteza prefrontal, que están conectadas a través de vías dopaminérgicas. Cuando estas vías funcionan de manera deficiente, el cerebro no genera la respuesta de dopamina necesaria para que una experiencia se perciba como placentera.
Este síntoma es considerado como uno de los indicadores más relevantes de depresión, ya que refleja una falta de respuesta a los estímulos positivos. Existen manifestaciones parciales de anhedonia que se limitan a ámbitos concretos: pérdida del apetito, disminución del deseo sexual, desinterés por la comunicación interpersonal o abandono de actividades de ocio que antes resultaban placenteras.
Anhedonia anticipatoria y consumatoria
La investigación neurocientífica contemporánea distingue dos subtipos fundamentales de anhedonia:
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Anhedonia anticipatoria: se refiere a la incapacidad para experimentar ilusión o motivación ante actividades futuras. Está relacionada con el concepto de wanting (desear) y se vincula con la subdivisión central (core) del núcleo accumbens. Las personas con este subtipo no sienten entusiasmo ni expectativa positiva ante eventos que normalmente generarían motivación.
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Anhedonia consumatoria: consiste en la incapacidad para disfrutar de una experiencia placentera en el momento en que está ocurriendo. Se asocia con el concepto de liking (disfrutar) y se vincula con la subdivisión periférica (shell) del núcleo accumbens. Quienes la padecen pueden iniciar una actividad pero no obtienen la satisfacción esperada al realizarla.
Esta distinción es clínicamente relevante porque los pacientes con trastorno depresivo mayor suelen mostrar un mayor déficit en la anhedonia anticipatoria que en la consumatoria, lo que tiene implicaciones directas para la planificación del tratamiento.
¿Cómo se evalúa la anhedonia?
Para determinar si una persona sufre anhedonia es necesario acudir a un profesional de la salud mental, quien realizará una evaluación exhaustiva. Existen diversos instrumentos psicométricos validados para medir la capacidad hedónica:
Escalas de Chapman (1976)
Diseñadas por L. Chapman y M. Raulin, estas escalas fueron pioneras en la evaluación de la anhedonia y se dividen en dos dimensiones:
- Escala de anhedonia física: cuestionario de 61 ítems que valora la capacidad del paciente para experimentar placer ante estímulos físicos como la comida, el contacto físico, el sexo y la actividad física.
- Escala de anhedonia social: cuestionario autoaplicado de aproximadamente 40 ítems que evalúa el grado de placer que la persona obtiene en el ámbito social, incluyendo conversar, salir o compartir tiempo con otras personas.
Escala de placer de Snaith-Hamilton (SHAPS)
En la práctica clínica actual, la Snaith-Hamilton Pleasure Scale (SHAPS) es uno de los instrumentos más utilizados para evaluar la anhedonia. Se trata de un cuestionario breve de 14 ítems que se completa en aproximadamente tres minutos. Cada ítem evalúa la capacidad de experimentar placer en situaciones cotidianas, y una puntuación elevada indica mayores niveles de anhedonia. Su brevedad y sus adecuadas propiedades psicométricas la convierten en una herramienta especialmente útil tanto en contextos clínicos como de investigación.
Gracias a estos instrumentos se puede detectar con mayor precisión si una persona presenta anhedonia, determinar su gravedad y trazar un plan de intervención de manera asertiva.
¿Quiénes padecen anhedonia?
Por lo general, las personas que padecen esta afección presentan un diagnóstico de depresión, ya que la pérdida de interés y de placer es uno de sus síntomas cardinales. Este síntoma se agudiza en situaciones de estrés prolongado, pudiendo provocar un bloqueo emocional significativo.
Las poblaciones con mayor prevalencia de anhedonia incluyen:
- Personas con trastorno depresivo mayor.
- Personas con esquizofrenia, donde la anhedonia forma parte de los síntomas negativos.
- Personas con trastornos por consumo de sustancias, en las que el sistema de recompensa se encuentra alterado.
- Personas con trastorno de estrés postraumático.
- Personas con enfermedad de Parkinson y otras patologías neurológicas que afectan al sistema dopaminérgico.
Cabe destacar que muchas personas que sufren depresión no reciben un diagnóstico adecuado, ya que a menudo existen reticencias a reconocer y aceptar la propia condición. Si los síntomas depresivos remiten, la anhedonia también suele mejorar. Por esta razón es fundamental identificar las causas subyacentes que están originando el cuadro clínico.
Causas de la anhedonia
Son múltiples los factores que pueden originar la anhedonia. La investigación neurobiológica señala que el problema está relacionado fundamentalmente con una alteración del sistema dopaminérgico mesolímbico. Este circuito, que conecta el área tegmental ventral con el núcleo accumbens y la corteza prefrontal, es el principal responsable de generar las señales de recompensa que experimentamos como placer y satisfacción.

Este sistema puede verse comprometido en diversas circunstancias clínicas:
- Depresión mayor: la disfunción dopaminérgica reduce la capacidad de experimentar recompensa.
- Esquizofrenia: los síntomas negativos incluyen la anhedonia como manifestación frecuente.
- Abstinencia de sustancias: el consumo prolongado de drogas altera el umbral de recompensa, dificultando la obtención de placer con estímulos naturales.
En el caso de la pérdida del deseo sexual asociada a la anhedonia, pueden contribuir factores como:
- El uso de determinados psicofármacos, especialmente los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), antipsicóticos y benzodiacepinas.
- La abstinencia en personas con trastorno por consumo de sustancias.
Cuando la anhedonia es secundaria a un trastorno psiquiátrico como la depresión, la esquizofrenia o un trastorno de ansiedad, podrá mejorar al tratar adecuadamente la condición de base.
En los casos en que es producida por efectos secundarios de la medicación, se podrá abordar ajustando la dosis, sustituyendo el fármaco o incorporando un tratamiento complementario más adecuado.
Es de gran ayuda comunicar este problema tanto a los familiares como a los profesionales sanitarios, para así facilitar el proceso de recuperación.
Síntomas de la anhedonia
Los síntomas característicos de la anhedonia y de los cuadros clínicos asociados se agrupan en cuatro categorías:
Síntomas afectivos:
- Apatía.
- Ansiedad.
- Incapacidad para disfrutar de las cosas.
- Pesimismo.
- Irritabilidad.
- Llanto con facilidad.
- Tristeza constante.
Síntomas cognitivos:
- Baja autoestima.
- Dificultades de atención y concentración.
- Sentimientos de inutilidad e inferioridad.
- Ideas de culpa.
- Delirios de ruina.
- Pensamientos de muerte o suicidio.
Síntomas somáticos:
- Falta de energía.
- Alteraciones del sueño.
- Pérdida del deseo sexual.
- Cefaleas frecuentes.
- Dolores de espalda.
- Falta de apetito.
- Pérdida de peso.
Síntomas volitivos (relacionados con la voluntad):
- Indiferencia.
- Falta de iniciativa.
- Agitación o inhibición psicomotora.
- Fatiga constante.
- Aislamiento social.
- Conducta autodestructiva.
- Ausencia de interés por las actividades cotidianas.
- Reducción de la comunicación interpersonal.
Si reconoces que presentas varios de estos síntomas de forma persistente, es recomendable que consultes con un profesional de la salud mental lo antes posible.
Tratamiento
El abordaje terapéutico de la anhedonia requiere, en primer lugar, una evaluación exhaustiva para determinar la causa subyacente. Las opciones de tratamiento incluyen:
- Tratamiento farmacológico con acción dopaminérgica: dado que la anhedonia está vinculada a la disfunción del sistema de recompensa, los fármacos que modulan la actividad dopaminérgica pueden resultar eficaces. El bupropión, un inhibidor de la recaptación de noradrenalina y dopamina (IRND), ha demostrado efectos positivos sobre la anhedonia en ensayos clínicos controlados. Asimismo, la agomelatina ha mostrado una eficacia superior a otros antidepresivos convencionales en la mejora de la capacidad hedónica. En pacientes que ya toman inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), el ajuste de la medicación o la adición de un fármaco complementario puede ser necesario, ya que los ISRS pueden, paradójicamente, empeorar la anhedonia en algunos casos.

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Abordajes no farmacológicos: como intervenciones complementarias, la práctica regular de yoga, la meditación y el ejercicio físico han mostrado beneficios en la mejora del estado hedónico. También se recomienda:
- Reducir el consumo de alcohol, cafeína y azúcar.
- Disminuir la ingesta de alimentos ultraprocesados.
- Mantener una higiene del sueño adecuada, evitando el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir.
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Terapia psicológica: la terapia cognitivo-conductual (TCC) y la activación conductual son intervenciones con evidencia empírica que pueden ayudar a reintroducir gradualmente actividades gratificantes y modificar los patrones de pensamiento que mantienen la anhedonia.
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Estimulación positiva programada: otra estrategia terapéutica consiste en planificar actividades que favorezcan la estimulación positiva, incluso cuando la sensación de placer aún no se ha recuperado. Esta exposición gradual puede contribuir a la reactivación del sistema de recompensa.
Este artículo tiene carácter informativo. Si consideras que puedes estar experimentando anhedonia, lo más recomendable es que acudas a un profesional de la salud mental para recibir un diagnóstico adecuado y un plan de tratamiento personalizado.
Referencias
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Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.