Andropausia: ¿tratamiento hormonal sustitutivo?

La edad se asocia con cambios fisiológicos en todas las esferas del individuo, tanto en hombres como en mujeres. La menopausia se produce por la pérdida de actividad de los folículos ováricos, y conlleva a la ausencia de menstruación e importantes cambios biológicos en la mujer.

En los hombres, el equivalente sería la “andropausia“, un proceso menos definido en el tiempo, con cambios clínicos, psíquicos y biológicos secundarios por el descenso progresivo de la producción de testosterona del testículo. Existen múltiples estudios que demuestran que con la edad se produce una reducción del tamaño y peso de los testículos, y una reducción del número de células de Leyding que fabrican la testosterona.

Además, se produce una alteración de las hormonas del hipotálamo que controlan la actividad del testículo, con una disminución de los pulsos secretorios de Hormona hipotalámica liberadora de gonadotropinas (GnRH). Otras hormonas esteroideas de origen suprarrenal (Dehidroepiandrostendiona, pregnenolona) descienden también con la edad, contribuyendo a los cambios clínicos en la “andropausia”.

Los cambios biológicos más acusados se producen en la actividad sexual. Está comprobado que en varones existe un descenso de la líbido, de la frecuencia de relaciones sexuales y de la dureza de las erecciones del pene. Se produce un descenso de la fuerza muscular, y capacidad para el ejercicio físico, en posible relación con la función de la testosterona en la síntesis de proteínas musculares. El descenso de testosterona aumenta los niveles de “leptina” en los varones de edad avanzada.

Esta hormona se produce en el tejido graso, y su aumento está relacionado con cambios en la composición corporal, con aumento de la masa grasa y el peso corporal. Existen estudios que demuestran un aumento de fracturas óseas en varones de edad avanzada, en relación con la pérdida de masa ósea (osteoporosis). Se ha demostrado la existencia de receptores de andrógenos en el hueso, aunque el papel de los andrógenos en el mantenimiento de la masa ósea no está tan definido como el de los estrógenos en las mujeres. Estudios que emplean testosterona en varones adultos con bajos niveles de testosterona, demuestran un aumento de la densidad en los huesos.

En animales, se ha comprobado que el reemplazamiento con testosterona aumenta la memoria y la capacidad cognitiva. Los estudios en humanos arrojan resultados más difíciles de evaluar, aunque parece claro que los “test de calidad de vida” mejoran en pacientes tratados con esta hormona.
Inicialmente se pensaba que el uso de testosterona aumentaba el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Se ha comprobado que en adultos de edad avanzada, no sólo no modifica el perfil de los lípidos (LDL-colesterol, HDl-colesterol), sino que puede mejorar el flujo de las arterias coronarias.
El tratamiento de reemplazamiento con testosterona, se ha utilizado ya desde 1889 (Brown-Sequard), y a lo largo del siglo XX se ha empleado con resultados muy dispares.

Actualmente, podemos decir que el tratamiento con testosterona en la “andropausia” mejoraría la líbido y la potencia de las erecciones, la fuerza muscular, la capacidad para el ejercicio y la distribución de la grasa corporal; prevendría las fracturas óseas, mejorando la densidad ósea; y probablemente mejoraría algunos aspectos de la actividad cognitiva del varón. Queda por definir la influencia en la mortalidad y morbilidad de origen cardiovascular.

Los problemas que se plantean hoy en día para iniciar el tratamiento con testosterona son varios:

  • El primero sería definir el comienzo de “andropausia”, que al contrario que la menopausia, produce cambios clínicos y bioquímicos más difíciles de detectar.
  • El segundo, y más importante, serían los efectos secundarios del tratamiento. El uso de testosterona produce un aumento de la producción de glóbulos rojos, por lo que aumenta la viscosidad de la sangre. Puede aparecer tejido mamario (ginecomastia) y retención hidrosalina. No está claro que produzca hipertrofia de la próstata ni elevación del antígeno específico de la próstata (PSA), pero sí está completamente contraindicado su uso en pacientes con cáncer de próstata, ya que es un tumor cuyo crecimiento depende de dicha hormona.
  • Por último, todavía no están definidos ni el tipo de preparado (intramuscular, en parches….), ni la dosis, ni la duración del tratamiento con testosterona en adultos con “andropausia”.

En conclusión, se deben definir de forma más precisa los cambios en el varón con la edad, y aunque los posibles beneficios del tratamiento de reemplazamiento con testosterona parece que superan a los riesgos, se necesitan más estudios que avalen el tratamiento hormonal en el varón con “andropausia”.

Andropausia: ¿tratamiento hormonal sustitutivo?
Valore este artículo

Artículos relacionados


Deja un comentario