Menopausia

El climaterio, es el periodo que precede a la menopausia, en el que los ovarios sufren unos cambios en su función, consecuencia de los cuales las mujeres empiezan a presentar alteraciones menstruales.

Se denomina menopausia al cese de las menstruaciones.

Debido al aumento de la esperanza de vida de la mujer en las últimos décadas, un tercio de la población femenina está pasando por este periodo de la menopausia y por las consecuencias que genera la misma.

La importancia de este proceso radica en el número importante de enfermedades que se se manifiestan al dejar de funcionar los ovarios (osteoporosis, enfermedades cardiovasculares, hipertensión…), razón por la cual, es muy aconsejable un tratamiento para afrontar esta etapa en la vida de la mujer.

¿Por qué se produce?

Al nacer, las mujeres tienen un potencial de ovocitos que se irán desarrollando a lo largo de la vida. Poco a poco, el número de estos ovocitos va disminuyendo, hasta llegar un momento en que se agotan, acabándose así la función ovárica propiamente dicha.

Esto implica una disminución de los estrógenos (hormona femenina) circulantes en la sangre y responsables del conjunto de síntomas que las mujeres sufren en este período de su vida.

Síntomas de la menopausia

Los síntomas que más llaman la atención son, sin duda, los sofocos, que se caracterizan por un aumento de la temperatura corporal, acompañada de rubor facial y sudoración, y que se producen independientemente de la temperatura externa u otra causa justificada (ejercicio, comidas calientes, etc.).

Lo sufren casi el 80% de las mujeres y aparecen espontáneamente, en la mayoría de los casos. La duración y la frecuencia de los mismos son muy variables e impredecibles.

A nivel local, en el aparato genital, se suele presentar una sequedad de mucosas que implica un picor (prurito) vulvar y dispareunia (dolor durante las relaciones).

Se pueden presentar alteraciones psíquicas como ansiedad, depresión, insomnio y disminución de la libido, y físicas como el cansancio.

Más a largo plazo, se pueden presentar alteraciones urinarias como la incontinencia, la osteoporosis y las enfermedades cardiovasculares.

La osteoporosis, como el conjunto de los síntomas de la menopausia, está producida por una disminución de los estrógenos circulantes en sangre. Existen una serie de factores de riesgo que pueden presentar una predisposición a padecerla:

  • etnia blanca
  • delgadez
  • vida sedentaria
  • dieta pobre en calcio
  • menopausia precoz

La osteoporosis es uno de los grandes problemas de la menopausia pues, a largo plazo, presenta un alto riesgo de fracturas, con los consiguientes problemas de movilización en pacientes de edad avanzada.

Las enfermedades cardiovasculares, así como el riesgo a padecerlas, aumentan con la menopausia, sobre todo la arterioesclerosis y el infarto. Este incremento está basado en una alteración del equilibrio lipídico (que implica aumento del colesterol y triglicéridos).

Al mismo tiempo se producen alteraciones de la coagulación que, combinada con el aumento de colesterol, aumentan el riesgo de infarto de miocardio.

¿Cómo se diagnostica?

La anamnesis aporta un dato diagnóstico fundamental,

Alteraciones menstruales con ciclos que se vuelven irregulares (tendencia a espaciarse hasta desaparecer).

Una analítica cuantificando las gonadotrofinas (aumento de la FSH) confirma el diagnostico.

Tratamiento de la menopausia

El tratamiento de la menopausia es altamente recomendado ya que permite mejorar la calidad y la expectativa de vida de las mujeres.

A pesar de existir mujeres que no padecen síntomas a lo largo de la menopausia, el tratamiento hormonal sustitutivo está aconsejado, siempre y cuando no exista contraindicación.

El tratamiento hormonal sustitutivo (THS) puede estar basado en estrógenos solos (en los casos de mujeres que no tienen matriz) o combinados con progesterona (en aquellas pacientes con matriz).

Es muy importante este último detalle pues la administración exclusiva de estrógenos a las mujeres con matriz, aumenta considerablemente el riesgo de cáncer de endometrio.

Los estrógenos pueden administrarse:

  • en comprimidos (uno al día)
  • en transdérmicos (normalmente dos por semana)
  • en gel (diario)
  • en implantes (cada 6 meses)

La forma de administración se hará adaptándose a los hábitos de la mujer y teniendo en cuenta algunos parámetros clínicos, pues la vía metabólica de estos estrógenos cambia en función de la vía de administración.

La PROGESTERONA debe ir asociado a todo tratamiento hormonal estrogénico en las mujeres con matriz para evitar el cáncer de endometrio.

Se puede administrar en:

  • comprimidos
  • transdérmico
  • gel vaginal

La pauta de administración podrá ser:

  • Cíclica, durante 12 días al mes, al cabo de los cuales la paciente tendrá su menstruación.
  • Continua, a lo largo de todo el mes, de tal forma que la paciente estará en amenorrea (sin reglas).

Existen actualmente en el comercio combinaciones de ambos medicamentos en un mismo comprimido.

Otra alternativa más reciente de tratamiento sustitutivo no estrogénico pero con el mismo efecto, es la TIBOLONA, tratamiento de la menopausia, que conserva todos los efectos benéficos del tratamiento estrogénico a largo plazo, pero no provoca reglas.

Por último y dentro de la categoría de tratamientos más naturales están los fitoestrógenos o la Soja. Es un tratamiento natural, con base de soja, que tiene los mismos efectos benéficos en el nivel sistémico que un THS clásico compuesto por estrógenos.

En los casos de osteoporosis severa, un THS clásico es insuficiente y hay que asociar un tratamiento con bifosfonatos que inhiben la reabsorción ósea y aumentan el contenido en calcio del hueso.

Contraindicaciones absolutas al THS

Son pocas e incluyen:

  • Las trombosis recientes (a pesar de que los estrógenos naturales no aumentan el riesgo de enfermedad tromboembólica).
  • Cánceres ginecológicos hormonodependientes (mama y endometrio).
  • Otoesclerosis.
  • Melanoma maligno.

¿Cómo puedo evitarla?

No podemos evitarla ya que esta causada por un “agotamiento” del ovario que deja de producir ovocitos y se acaba la función ovárica propiamente dicha.

Forma parte de un proceso natural en la vida de toda mujer por el que debe pasar, al igual que lo hizo previamente por la menarquia.

Lo que podemos hacer es actuar sobre los efectos secundarios y minimizarlos, de forma que las consecuencias que la menopausia produce no sólo en el nivel físico sino psicológico y, en general, las que repercuten en la calidad de la vida de la mujer, sean disminuidas al máximo.


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