Vigorexia
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué es la vigorexia?
- 2.Causas de la vigorexia
- 3.Síntomas de la vigorexia
- Síntomas conductuales
- Síntomas emocionales
- Síntomas físicos
- 4.Consecuencias del uso de esteroides anabólicos
- 5.Diagnóstico de la vigorexia
- 6.¿Cómo podemos tratar la vigorexia?
- Psicoterapia
- Tratamiento farmacológico
- Apoyo social y familiar
- 7.Prevención de la vigorexia
- 8.Cuándo buscar ayuda
- 9.Referencias
El término vigorexia o dismorfia muscular está referido a un subtipo de trastorno dismórfico corporal, que a su vez se encuentra dentro de los tipos de trastorno obsesivo-compulsivo y está estrechamente relacionado con otros trastornos de la alimentación. Aunque no siempre recibe la atención que merece, se trata de una patología que puede tener consecuencias graves para la salud física y mental de quienes la padecen.
¿Qué es la vigorexia?
La vigorexia es un cuadro clínico caracterizado por la obsesión de un individuo sobre su cuerpo. Esta obsesión surge porque el sujeto cree que su cuerpo es demasiado pequeño o menos desarrollado que otros, y tiende a tomar medidas drásticas para aumentar su masa muscular. A diferencia de la anorexia nerviosa, donde la persona se percibe más grande de lo que realmente es, en la vigorexia ocurre lo contrario: la persona se ve más pequeña y débil de lo que realmente es.
Esta es una psicopatología que puede comenzar a verse en la adolescencia o en la edad adulta, y afecta tanto a hombres como mujeres, aunque según investigaciones es más frecuente encontrarla en hombres que padecen problemas de baja autoestima y poca autoconfianza, dado que estos se han vuelto cada vez más insatisfechos con sus imágenes corporales.
Se estima que la vigorexia afecta a un porcentaje significativo de personas que acuden regularmente al gimnasio, aunque los datos varían entre estudios. Algunos investigadores sugieren que entre el 10% y el 20% de los levantadores de pesas podrían cumplir criterios de dismorfia muscular.
Causas de la vigorexia

Aún no se conocen exactamente las causas que pueden conducir a presentar un cuadro de dismorfia muscular, pero se estima que son una acumulación de factores bio-psico-sociales los que generan este trastorno.
Los factores biológicos que contribuyen a la dismorfia muscular están relacionados con la insuficiencia de serotonina, un neurotransmisor cerebral que afecta el estado de ánimo y el bienestar. También se han identificado posibles alteraciones en otros neurotransmisores como la dopamina, que interviene en el sistema de recompensa del cerebro.
Entre los factores psicológicos podemos destacar que quienes sufrieron abuso físico o psicológico -como el bullying- durante su período escolar o adolescencia, son más propensos a presentar baja autoestima y padecer este desorden. Otros factores psicológicos incluyen:
- Perfeccionismo excesivo en relación con la apariencia física.
- Inseguridad sobre la propia masculinidad o feminidad.
- Experiencias de rechazo basadas en la apariencia corporal.
- Tendencia al pensamiento obsesivo y conductas compulsivas.
Los factores socioculturales juegan un papel cada vez más relevante:
- La presión de los medios de comunicación y las redes sociales, que promueven un ideal de cuerpo musculoso y definido.
- La cultura del gimnasio y el fitness extremo.
- La glorificación del cuerpo musculoso en la publicidad, el cine y la televisión.
- La influencia de figuras públicas (influencers) del mundo del fitness.
Los factores genéticos también juegan un papel importante a la hora de diagnosticar una dismorfia muscular, pues si venimos de una familia de la cual un integrante cercano ha padecido esta psicopatología, tendremos más predisposición a contraerla.
Síntomas de la vigorexia
Los síntomas de la vigorexia pueden agruparse en conductuales, emocionales y físicos:
Síntomas conductuales
- Obsesión con el tamaño de los músculos
- Dedicación extrema a ejercicios físicos (principalmente pesas), a menudo varias horas al día
- Seguimiento de dietas muy estrictas y rígidas, con exceso de proteínas
- Pesarse varias veces al día
- Mirarse constantemente en el espejo para evaluar su musculatura
- Llevar ropa holgada para evitar que otros vean su cuerpo
- Evitar situaciones sociales donde deban mostrar el cuerpo
- Continuar entrenando a pesar de lesiones o enfermedades
- Abandonar actividades sociales, laborales o académicas por el entrenamiento
Síntomas emocionales
- Preocupación excesiva de parecer físicamente débiles
- Exceso de preocupación por su imagen
- Presentan cambios de humor y padecen ataques de pánico
- Angustia crónica o episodios de depresión
- Ansiedad intensa cuando no pueden entrenar
- Sentimientos de inferioridad al compararse con otros
Síntomas físicos
- Falta de apetito o aumento excesivo del mismo
- Alteración del ciclo menstrual en la mujer
- Cefalea
- Problemas cardíacos
- Insomnio
- Atrofia muscular (paradójicamente, por sobreentrenamiento)
- Reducción del volumen de espermatozoides
- Abuso de esteroides anabólicos (utilizados para agrandar la musculatura)
- Lesiones musculares y articulares por sobrecarga
- Problemas hepáticos y renales derivados del consumo de suplementos y esteroides
Consecuencias del uso de esteroides anabólicos
Una de las características más preocupantes de la vigorexia es el consumo de esteroides anabólicos androgénicos para aumentar la masa muscular. Este uso conlleva graves riesgos para la salud:
- Cardiovasculares: hipertensión arterial, cardiomiopatía, infarto de miocardio y accidentes cerebrovasculares.
- Hepáticos: hepatotoxicidad, tumores hepáticos, peliosis hepática.
- Endocrinos: en hombres, atrofia testicular, ginecomastia, infertilidad y disminución de la libido. En mujeres, virilización, alteraciones menstruales y crecimiento del vello facial.
- Psiquiátricos: agresividad (conocida como roid rage), depresión, psicosis y dependencia.
- Dermatológicos: acné severo, estrías y alopecia.
Es importante señalar que el uso de esteroides anabólicos sin prescripción médica es ilegal en España y en la mayoría de países europeos.
Diagnóstico de la vigorexia
El diagnóstico de la vigorexia puede resultar complejo, ya que las personas afectadas rara vez buscan ayuda por su cuenta. Los criterios diagnósticos propuestos incluyen:
- Preocupación excesiva con la idea de que el cuerpo no es suficientemente musculoso o definido, a pesar de tener un desarrollo muscular por encima de la media.
- La preocupación causa malestar significativo o deterioro en el funcionamiento social, laboral o en otras áreas importantes.
- Al menos dos de los siguientes: abandono de actividades sociales, evitación de situaciones donde el cuerpo es expuesto, ejercicio excesivo a pesar de lesiones, o uso de sustancias para mejorar el rendimiento.
Es fundamental diferenciarlo de una simple dedicación intensa al fitness. La clave está en el grado de interferencia en la vida cotidiana y el sufrimiento que genera.
¿Cómo podemos tratar la vigorexia?

La vigorexia puede tener consecuencias importantes para la salud, ya que puede causar problemas físicos debido al exceso de entrenamiento o una dieta baja en calorías. Las personas con este trastorno generalmente no suelen buscar tratamiento, por lo que uno de los mayores obstáculos es convencer a la persona de aceptar ayuda.
Además de acudir a un especialista en la salud para que evalúe el estado físico de la persona y determine una dieta esencial para su condición, se debe buscar ayuda con un profesional de la salud mental, que le ayudará a encontrar el foco del trastorno y llevará a cabo un tratamiento acorde con la condición de su paciente.
El tratamiento debe enfocarse en la normalización de los patrones de alimentación y ejercicio, y también en el abordaje de pensamientos obsesivos.
Psicoterapia
Para estos trastornos usualmente se utilizan el psicoanálisis o la terapia cognitivo-conductual (TCC). La TCC ha demostrado ser especialmente eficaz para:
- Identificar y modificar pensamientos distorsionados sobre la imagen corporal.
- Reducir las conductas compulsivas de verificación corporal y ejercicio excesivo.
- Desarrollar una relación más sana con el ejercicio y la alimentación.
- Mejorar la autoestima y la aceptación del propio cuerpo.
Estos tratamientos tienen un largo procedimiento, por eso, cuanto antes se diagnostica el trastorno, mayor será la efectividad de la terapia.
Tratamiento farmacológico
Los tratamientos de psicoterapia serán complementarios con una serie de fármacos antidepresivos -inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)-, que podrán ser recetados por su psiquiatra o su médico de cabecera para tratar los síntomas relacionados a la dismorfia muscular.
En caso de que el paciente esté consumiendo esteroides anabólicos, será necesario un plan de retirada supervisado por un endocrinólogo, ya que la suspensión brusca puede provocar síntomas de abstinencia y desequilibrios hormonales graves.
Apoyo social y familiar
Es sumamente necesario el apoyo de familiares, pareja o amigos que puedan aportar su granito de arena para la pronta recuperación del paciente. El entorno cercano puede contribuir:
- Evitando comentarios sobre la apariencia física.
- Animando a la persona a participar en actividades sociales no relacionadas con el ejercicio.
- Acompañando al paciente a las sesiones de terapia.
- Informándose sobre el trastorno para comprenderlo mejor.
Prevención de la vigorexia
La prevención de la vigorexia pasa por fomentar una relación saludable con el ejercicio y el cuerpo desde edades tempranas:
- Promover la educación en imagen corporal positiva en colegios e institutos.
- Desarrollar un pensamiento crítico frente a los ideales de belleza promovidos por los medios.
- Fomentar la práctica deportiva orientada a la salud y el bienestar, no a la apariencia.
- Identificar de forma temprana las señales de alarma en gimnasios y centros deportivos.
- Limitar la exposición a contenidos en redes sociales que promuevan cuerpos irreales.
Cuándo buscar ayuda
Es recomendable buscar ayuda profesional cuando:
- El ejercicio se convierte en una obligación que genera ansiedad si no se cumple.
- Se experimenta angustia significativa al verse en el espejo.
- Las relaciones personales, laborales o académicas se ven deterioradas por el entrenamiento.
- Se recurre a sustancias no prescritas para mejorar el rendimiento o la apariencia.
- Se entrena a pesar de estar lesionado o enfermo.
Referencias
- Pope HG, Gruber AJ, Choi P, Olivardia R, Phillips KA. Muscle dysmorphia: An underrecognized form of body dysmorphic disorder. Psychosomatics. 1997;38(6):548-557.
- American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-5). 5th ed. 2013.
- MedlinePlus. Trastorno dismórfico corporal. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/bodydysmorphicdisorder.html
- Tod D, Edwards C, Cranswick I. Muscle dysmorphia: current insights. Psychol Res Behav Manag. 2016;9:179-188.
- National Institute on Drug Abuse (NIDA). Esteroides anabólicos. Disponible en: https://nida.nih.gov/es/publicaciones/serie-de-reportes/abuso-de-los-esteroides-anabolicos

Escrito por
Melissa BacigalupiEditora jefe
Máster en Salud Pública
University of South Florida
Periodista especializada en salud. Graduada en la University of South Florida, donde también realizó un máster en Salud Pública. Ha trabajado como periodista de salud para diversos medios de comunicación cubriendo temas desde enfermedades infecciosas hasta salud mental. Editora jefe de eSalud.com.