La vejez: cambios y similitudes

· Actualizado: Salud mental
La vejez: cambios y similitudes
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La vejez o etapa de la tercera edad es una concepción propuesta por la psicología del desarrollo. Esta etapa comienza aproximadamente a partir de los 60 años y continúa hasta el final de la vida de una persona. Es un periodo marcado por transformaciones profundas en todos los ámbitos de la existencia humana: biológico, psicológico, social y emocional.

Erik Erikson sugiere que en este momento es importante encontrar el sentido y la satisfacción en la vida, en lugar de amargarse y desilusionarse, es decir, resolver el conflicto de integridad contra la desesperación. Según Erikson, las personas que logran resolver positivamente este conflicto desarrollan una sensación de sabiduría y aceptación de su trayectoria vital.

El aumento de la esperanza de vida en la raza humana plantea un desafío para trazar los cambios de desarrollo que tienen lugar en la vejez. En España, la esperanza de vida al nacer supera los 83 años, situándose entre las más altas del mundo. Esto hace que la vejez sea una etapa cada vez más prolongada que requiere una atención especial tanto desde la psicología como desde la medicina.

Cambios físicos en la vejez

La vejez trae consigo una gran variedad de cambios, tanto físicos como psicológicos. Si bien estos cambios son inevitables, la intensidad de estos estará determinada por la calidad de vida que lleve la persona al momento de ingresar en esta tercera etapa del desarrollo humano.

Algunos de los cambios más comunes en la vejez son:

Las reservas de energía y el peso disminuyen. En la vejez, a medida que el tejido muscular se va debilitando hasta morir, los adultos de tercera edad tienden a perder peso. El bajo nivel de actividad física y el menor consumo de alimentos hacen que la grasa se consuma más rápido de lo normal y se reduzcan los depósitos de grasa en el cuerpo. Cabe remarcar que los depósitos de grasa son reservas de energía, por tanto, a menor depósito de grasa, menor energía. Este proceso se conoce como sarcopenia y puede prevenirse parcialmente con ejercicio físico regular.

Los sistemas del cuerpo y los órganos se vuelven menos eficientes. La ruptura de la coordinación celular y la baja eficiencia de los órganos y sistemas del cuerpo generan un deterioro del rendimiento inmunológico. El sistema inmune ya no es tan fuerte para protegerse de las enfermedades, por lo tanto, una mínima enfermedad podría tener graves consecuencias en un adulto mayor. Este fenómeno se denomina inmunosenescencia.

Incontinencia. Esta puede darse a causa de la disminución y debilitamiento de la masa muscular o por el deterioro funcional de la vejiga. Afecta a una proporción significativa de personas mayores y tiene un importante impacto en su calidad de vida y autoestima.

Dolores en huesos y articulaciones. La pérdida de densidad de los tejidos óseos afecta a los huesos y a las articulaciones. En las mujeres de mediana edad, la disminución de la producción de estrógeno podría explicar por qué 2/3 de las mujeres en la vejez padecen de osteoporosis. Otras de las enfermedades óseas frecuentes en la vejez son: artrosis, artritis y osteomielitis.

Disminuye la altura. A medida que se va perdiendo la densidad ósea tiende a disminuir la estatura de la persona. Se estima una pérdida media de 1 a 3 cm por década a partir de los 40 años, debida fundamentalmente a la compresión de los discos intervertebrales y a los cambios posturales.

Disminuyen los sentidos. La audición y la visión son los sentidos que más se ven afectados con el paso de los años. Las lentes del ojo se decoloran y se vuelven rígidas y los oídos comienzan a detectar cada vez menos los sonidos agudos. También se van perdiendo los reflejos, pues las conexiones neuronales que los activan comienzan a trabajar más lentamente. El gusto y el olfato también se ven afectados, lo que puede influir en el apetito y la nutrición.

Comienzan las enfermedades crónicas. Las enfermedades crónicas se vuelven comunes a fines de la edad adulta. Las enfermedades crónicas más frecuentes en los adultos de tercera edad son: la artritis, artrosis, hipertensión, diabetes tipo 2 y Alzheimer.

Cambios psicológicos y cognitivos

Además de los cambios físicos, la vejez implica importantes transformaciones a nivel psicológico:

  • Enlentecimiento cognitivo: la velocidad de procesamiento de la información disminuye, lo que se refleja en tiempos de reacción más largos. Sin embargo, esto no implica necesariamente una pérdida de capacidad intelectual.
  • Cambios en la memoria: la memoria de trabajo y la memoria episódica tienden a deteriorarse, mientras que la memoria semántica (conocimiento acumulado) puede mantenerse o incluso mejorar.
  • Inteligencia cristalizada: el conocimiento adquirido a lo largo de la vida, la comprensión verbal y la capacidad de juicio se mantienen relativamente estables y pueden incluso incrementarse.
  • Regulación emocional: paradójicamente, muchas investigaciones muestran que las personas mayores desarrollan una mejor capacidad de regulación emocional, lo que se conoce como el efecto de positividad.
  • Adaptación y resiliencia: la capacidad de adaptación a las pérdidas y los cambios es una característica notable de muchas personas mayores, especialmente aquellas que cuentan con redes de apoyo social.

Cambios sociales en la vejez

La dimensión social de la vejez también experimenta transformaciones importantes:

  • Jubilación: supone un cambio radical en la rutina diaria, las relaciones sociales y la identidad personal. Puede vivirse como una liberación o como una pérdida, dependiendo de los recursos personales y sociales de cada individuo.
  • Reducción de la red social: la pérdida de familiares y amigos, junto con la disminución de la movilidad, puede llevar al aislamiento social, uno de los principales factores de riesgo para la salud mental en la vejez.
  • Cambio de roles familiares: el paso de ser padre activo a abuelo, o la inversión de roles cuando los hijos asumen el cuidado de los padres.
  • Soledad: diferente del aislamiento social, la soledad es una experiencia subjetiva de falta de conexión significativa que afecta a un porcentaje importante de personas mayores.

La vejez no solo trae problemas físicos, también trae comprensión, paciencia, experiencia y sabiduría, cualidades esenciales para la vida, independientemente de los cambios físicos que puedan ocurrir.

El Alzheimer en la vejez

La enfermedad de Alzheimer es un trastorno neurodegenerativo, en el cual la muerte de las células cerebrales causa pérdida de la memoria y deterioro cognitivo.

El Alzheimer es el tipo más frecuente de demencia, y se da mayormente en personas que ya han alcanzado la tercera edad. Afecta a aproximadamente el 5-7% de las personas mayores de 65 años, y su prevalencia aumenta exponencialmente con la edad.

Investigaciones han demostrado que el tejido nervioso en el cerebro de una persona con Alzheimer tiene depósitos diminutos, conocidos como placas y ovillos, que se acumulan en el tejido. Las placas se encuentran entre las células cerebrales moribundas, y están hechas de una proteína conocida como beta-amiloide. Los ovillos ocurren dentro de las células nerviosas, y están hechos de otra proteína, llamada tau. Estas características son normales en el envejecimiento, pero se vuelven más pronunciadas en aquellas personas que padecen la enfermedad de Alzheimer.

Síntomas del Alzheimer

  • Repetir preguntas o frases
  • Extraviar sucesivamente objetos personales
  • Olvidar eventos importantes
  • Perderse en una ruta familiar
  • Incapacidad para la toma de decisiones
  • Incapacidad para administrar las finanzas
  • Dificultad para pensar en palabras comunes mientras habla
  • Dificultad para organizar palabras en una oración
  • Carencia de entendimiento
  • Pérdida de la empatía
  • Falta de concentración

Diferencia entre envejecimiento normal y Alzheimer

Es importante distinguir entre los olvidos propios del envejecimiento normal y los signos tempranos del Alzheimer:

Envejecimiento normalPosible Alzheimer
Olvidar dónde se dejaron las llavesOlvidar para qué sirven las llaves
No recordar un nombre puntualmenteNo reconocer a familiares cercanos
Olvidar una citaOlvidar la fecha o la estación del año
Perder el hilo de una conversaciónIncapacidad para mantener una conversación

Similitudes entre la adolescencia y la vejez

Similitudes entre adolescencia y vejez

Hay varias similitudes entre el período adolescente y el período de la vejez.

La búsqueda de un lugar propio: desde el punto de vista familiar ambos no encuentran un lugar definido, tratan de buscar un lugar propio. En el adolescente ese lugar que buscan no tiene que ver con el de hijo dependiente. Quedan por fuera de la dinámica familiar, en el caso del anciano no ocupa ni el nivel de padre ni el de hijo; seguramente el o los hijos del mismo cumplan el rol de padre.

Activación de la regresión: se utiliza mucho el mecanismo de defensa de la regresión, el cual va en el sentido del desarrollo pues protege al psiquismo. Hay un llamado de atención constante, actúan como niños.

Negación de aspectos corporales: en el adolescente puede estar manifestado en no querer mostrar el cuerpo distinto, en ocultar los caracteres secundarios propios de la edad o realizando actividades como si fueran niños. En el anciano puede pasar por querer seguir haciendo actividades para las que no está preparado.

Aislamiento: es otra característica compartida tanto en la adolescencia como en la vejez. En el adolescente se expresa cuando se encierra muchas horas solo en el cuarto, lo que implica la exploración de la sexualidad, volcarse a sí mismo. Al anciano le evita la angustia del ambiente, por ejemplo la pérdida constante de seres queridos o el no poder realizar actividades que antes realizaba cotidianamente.

Ambos períodos suelen vincularse en los cambios a nivel biológico, psicológico y lo que el ambiente les devuelve. Pero hay que tener cuidado en no caer en una generalización de que todos los adolescentes o ancianos son iguales o se comportan de la misma manera. Como en todos los períodos del desarrollo humano podemos encontrar similitudes y diferencias entre los sujetos.

Envejecimiento activo y saludable

La Organización Mundial de la Salud promueve el concepto de envejecimiento activo, definido como el proceso de optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad con el fin de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen. Para fomentar un envejecimiento saludable se recomienda:

  • Mantener la actividad física: el ejercicio regular adaptado a las capacidades individuales mejora la fuerza muscular, el equilibrio y la función cardiovascular, y reduce el riesgo de caídas.
  • Estimulación cognitiva: actividades como la lectura, los juegos de mesa, el aprendizaje de nuevas habilidades o idiomas ayudan a mantener la función cerebral.
  • Alimentación equilibrada: una dieta rica en frutas, verduras, proteínas de calidad y ácidos grasos omega-3 contribuye a preservar la salud física y cognitiva.
  • Relaciones sociales: mantener vínculos afectivos y participar en actividades sociales es uno de los factores protectores más importantes contra el deterioro cognitivo y la depresión.
  • Control médico regular: las revisiones periódicas permiten detectar y tratar precozmente las enfermedades más frecuentes en esta etapa.
  • Propósito y sentido de vida: mantener objetivos, proyectos y una sensación de contribución social se asocia con mejor salud física y mental.

Cuándo buscar ayuda profesional

Es recomendable consultar con un profesional de la salud mental cuando una persona mayor presenta:

  • Pérdida de interés en actividades que antes disfrutaba.
  • Aislamiento social progresivo y voluntario.
  • Cambios significativos en el sueño o el apetito.
  • Sentimientos persistentes de tristeza, inutilidad o desesperanza.
  • Deterioro cognitivo que interfiere con las actividades cotidianas.
  • Ideas de muerte o pensamientos suicidas.

La detección temprana de problemas de salud mental en la vejez es fundamental, ya que muchos de estos trastornos son tratables y mejoran significativamente con la intervención adecuada.

Referencias

Melissa Bacigalupi

Escrito por

Melissa Bacigalupi

Editora jefe

Máster en Salud Pública

University of South Florida

Periodista especializada en salud. Graduada en la University of South Florida, donde también realizó un máster en Salud Pública. Ha trabajado como periodista de salud para diversos medios de comunicación cubriendo temas desde enfermedades infecciosas hasta salud mental. Editora jefe de eSalud.com.

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