Vegetaciones: qué son, síntomas y tratamientos

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Vegetaciones: qué son, síntomas y tratamientos
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Las vegetaciones son una de las múltiples afecciones que afectan a nuestra faringe, mayormente conocidas en la terminología médica como adenoides. Figuran como una de las enfermedades más comunes que logran afectar esta zona, considerando que muchos la han experimentado alguna vez. Y es que, si bien se trata de una enfermedad leve en cuanto a sus síntomas se refiere, también se caracteriza por ser bastante contagiosa y repetitiva.

En la gran mayoría de los casos, suele ser una enfermedad autolimitada o, como mucho, suele requerir el uso de antibióticos. Todo depende de cuál sea el microorganismo causante de su aparición. Hoy te ofrecemos la información más esencial sobre esta enfermedad para que así puedas aprender lo justo y necesario acerca de las vegetaciones.

¿Qué son las vegetaciones?

Las vegetaciones se caracterizan por ser un crecimiento anormal del tejido linfoide. Este se ubica principalmente en el fondo de la nariz, zona a la cual se le denomina como rinofaringe. Cabe destacar que, en el ámbito médico, se le conoce mejor como hipertrofia adenoidea o adenoides. 

que son las vegetaciones

En lactantes y niños pequeños, la aparición de este tipo de tejido se podría considerar como algo normal. A medida que pasan los años, va desapareciendo poco a poco disminuyendo su tamaño.

La razón de su existencia es que, su función principal, es la de retener y captar sustancias que pueden llegar a ser nocivas para nuestro organismo. Tal es el caso de ciertas bacterias, virus o alérgenos que se pueden hallar en el polvo de nuestras casas, en el pelaje de nuestras mascotas, entre otras sustancias más. 

En condiciones normales, este tejido linfoide d****ebería cumplir con sus funciones sin la necesidad de hipertrofiarse. Sin embargo, cuando existe un desequilibrio importante en nuestro organismo, es cuando estos agentes externos dan lugar a las populares vegetaciones.

¿Qué las causa?

Se sabe muy bien que la aparición de vegetaciones hasta cierto punto puede ser considerado como algo normal o fisiológico. Aun así, lo cierto es que cuando existe un aumento de tamaño o hipertrofia en estas estructuras, deja de considerarse como tal.

Este cambio notable de tamaño puede estar dado, como veníamos diciendo anteriormente, por gran cantidad de agentes externos que pueden alojarse en este tejido linfoide.

Enfermedades comunes como la rinofaringitis, la amigdalitis, los catarros y otras parecidas, son las que se asocian con mayor frecuencia a la aparición de las vegetaciones.

¿Qué síntomas producen?

Las manifestaciones clínicas que podemos llegar a experimentar en las vegetaciones tienen lugar una vez que estas empiezan a obstruir la vía aérea superior. No es sino hasta ese punto, cuando podremos empezar a evidencias los siguientes síntomas:

  • Cambios en la respiración: sobre todo en niños pequeños donde las vías aéreas son de menor calibre y lo primero que se puede notar es que la nariz del niño estará taponada. En tal sentido, el flujo de aire se verá entorpecido, haciendo que sea necesario respirar por la boca para suplir la demanda de oxígeno.
  • Mucosidad nasal excesiva: debido a la irritación en el tejido linfoide involucrado ocasionada a su vez por agentes externos.
  • Ronquidos y apneas: las personas con vegetaciones suelen roncar mucho durante la noche. Esto depende de qué tan inflamadas se encuentren dichas estructuras. En situaciones más severas, dependiendo del caso, pueden llegar a presentarse pausas en la respiración, lo cual se le conoce como apnea del sueño. Esto es algo fácil de identificar en niños, donde lo típico es que en las noches estén inquietos por la dificultad que tienen para dormir y por el día se hallen cansados.
  • Dificultad para tragar: conocido como disfagia en la terminología médica. Esta dificultad para deglutir aparece por el aumento de tamaño excesivo del tejido linfoide del que hemos venido hablando. Abarca tanto espacio, que al momento de ingerir alimentos podemos notarlo como una molestia o una resistencia que no debería estar allí.

Síntomas vegetaciones

  • Aumento de las infecciones: la misma acumulación de las secreciones, y la dificultad para drenarlas impide que el aire pueda circular con normalidad por las vías aéreas superiores. Esto es un factor de riesgo importante para la aparición de otras enfermedades como puede ser el caso de la tos u otras infecciones respiratorias como la sinusitis, la faringitis y la otitis.
  • Alteración de la audición: cuando la infección producida por las vegetaciones avanza lo suficiente, esta puede llegar a abarcar nuestro oído medio a través de la trompa de Eustaquio o trompa faringotimpática. De allí que, el aumento de secreciones a este nivel, puede ser el causante de la aparición de la dificultad para escuchar.

¿Cómo se diagnostican?

El diagnóstico de esta enfermedad es fundamentalmente clínico y, rara vez, es necesario complementar con estudios de laboratorio o rayos X.

Esto quiere decir que el médico puede lograr una valoración con tan solo interrogar un poco acerca de los signos y síntomas que has venido presentando. La información se complementa con un buen examen físico, pudiendo obtener los criterios suficientes como para diagnosticar esta enfermedad.

Diagnóstico de las vegetaciones

La solicitud de exámenes sanguíneos o de radiografías solo están indicados en casos muy excepcionales donde la severidad de los síntomas es peor de lo esperado.

¿Cómo se tratan?

Por lo general, las vegetaciones casi nunca suelen necesitar algún tratamiento en específico. Esta patología, en la gran mayoría de los casos, suelen ser autolimitadas. Es decir, que se curan por sí mismas, siempre y cuando la persona en cuestión posea un sistema inmune indemne.

Sin embargo, dependiendo de cuál sea el agente infeccioso implicado y, sobre todo, de la severidad de los síntomas, puede llegar a ser necesario el uso de ciertos medicamentos como antibióticos, corticoides tópicos nasales, entre otros.

Ello dependerá en gran parte de qué tan grave sea la inflamación del tejido y, por lo tanto, de qué tan severa sea la obstrucción de la vía aérea.

Actualmente, tras muchos estudios realizados sobre esta enfermedad, la mayoría de los especialistas han estado de acuerdo en que la resección quirúrgica de las vegetaciones debe ir dejándose a un lado. En su lugar, es preferible explorar otras alternativas terapéuticas menos invasivas.

A pesar de ello, hoy día esta alternativa sigue siendo una opción viable cuando los problemas obstructivos causados por las vegetaciones son de gravedad. Su tratamiento puede otorgarle una mejor calidad de vida a la persona.

¿Qué puedes hacer para prevenirlas?

Al tratarse de una enfermedad tan común, poco o nada puedes hacer para prevenirla. Y es que, el crecimiento de estas vegetaciones, depende de factores externos que para nada podemos controlar.

Lo que sí que podemos controlar son los factores internos, como lo es el hecho de fortalecer nuestro sistema inmune mediante una buena alimentación, la realización de ejercicios y demás. De este modo, es posible enfermarse cada vez con menos frecuencia y, en caso de enfermarse de forma inevitable, los signos y síntomas concurrirán de manera mucho más leve de lo habitual.

Asimismo, el mantener unas normas de bioseguridad básicas, puede evitarnos la incómoda situación de tener que experimentar cuadros catarrales, tos, faringitis, rinofaringitis, amigdalitis, o cualquier otra enfermedad respiratoria que pueda dar paso a la aparición de vegetaciones.

Vegetaciones en adultos

Aunque las vegetaciones se asocian principalmente con la edad infantil, en algunos casos pueden persistir o incluso reaparecer en adultos. En personas mayores, la hipertrofia adenoidea puede estar relacionada con:

  • Alergias crónicas que mantienen una estimulación constante del tejido linfoide.
  • Infecciones recurrentes de las vías respiratorias superiores.
  • Reflujo gastroesofágico, que puede irritar la nasofaringe y provocar hipertrofia del tejido.
  • En casos excepcionales, un crecimiento adenoideo en adultos debe ser evaluado para descartar linfomas u otros tumores de la nasofaringe.

Adenoidectomía: la cirugía de las vegetaciones

Cuando el tratamiento médico no es suficiente y las vegetaciones provocan problemas significativos, el otorrinolaringólogo puede recomendar una adenoidectomía (extirpación quirúrgica de las adenoides). Las indicaciones más frecuentes son:

  • Apnea obstructiva del sueño moderada-grave causada por las vegetaciones.
  • Otitis media secretora recurrente o persistente, asociada a pérdida auditiva.
  • Infecciones respiratorias de repetición que no responden al tratamiento médico.
  • Respiración bucal crónica que afecta al desarrollo facial del niño.

La intervención se realiza bajo anestesia general y suele durar entre 20 y 30 minutos. Es un procedimiento ambulatorio en la mayoría de los casos, y la recuperación completa suele producirse en una o dos semanas. Los riesgos son mínimos, aunque puede producirse sangrado postoperatorio en un pequeño porcentaje de casos.

Es importante señalar que la adenoidectomía no debilita el sistema inmunitario del niño. Las adenoides son solo una parte del sistema de defensa del organismo, y su extirpación no compromete la capacidad para combatir infecciones.

Preguntas frecuentes

¿Las vegetaciones pueden volver a crecer tras la cirugía?

Es posible, aunque poco frecuente. La recidiva se estima en torno al 2-5% de los casos, especialmente en niños muy pequeños o con alergias importantes. Si el tejido vuelve a crecer y causa síntomas, puede ser necesario repetir la intervención.

¿A qué edad desaparecen las vegetaciones?

Las adenoides suelen alcanzar su máximo tamaño entre los 3 y los 7 años de edad. A partir de entonces comienzan a reducirse de forma progresiva, y hacia la adolescencia suelen haber disminuido considerablemente o prácticamente desaparecido.

¿Cómo diferenciar las vegetaciones de un simple catarro?

Los catarros suelen resolverse en 7-10 días, mientras que los síntomas causados por las vegetaciones son crónicos y persistentes. La respiración bucal constante, los ronquidos nocturnos y las otitis de repetición son signos que apuntan más a vegetaciones que a un resfriado común.

Referencias

  • MedlinePlus. Adenoides agrandadas. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001649.htm
  • Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). Hipertrofia adenoidea.
  • American Academy of Otolaryngology. Clinical Practice Guideline: Tonsillectomy in Children. 2019.
  • Bitar MA, Birjawi G, Youssef M, Fuleihan N. How frequent is adenoid obstruction? Impact on the diagnostic approach. Pediatr Int. 2009;51(4):478-483.
Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

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