Puerperio: qué es, cuánto dura, consejos

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Puerperio: qué es, cuánto dura, consejos
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Tener menos tiempo libre por tener que dedicarlo a cuidar del bebé, la sensación de no controlar la situación por querer llegar a todo sin ayuda… convierten la recuperación postparto en una etapa complicada.

Pese a su trascendencia en el conocimiento mutuo y adaptación de la madre a su bebé, el puerperio sigue siendo el gran desconocido. Con el propósito de arrojar luz sobre las vicisitudes de estas semanas, profundizamos en la casuística física y emocional que experimenta la madre.

¿Qué es el puerperio?

El puerperio es el período que abarca desde el final del parto hasta la recuperación completa del aparato reproductor femenino y el retorno del organismo materno a su estado previo al embarazo. La recuperación tras el parto, conocida coloquialmente como cuarentena, comprende, por término medio, el periodo de las 6 semanas (42 días) siguientes al parto. Su duración variará dependiendo de cada mujer y de factores externos a ella, como complicaciones en el parto, tipo de parto, apoyo familiar y estado de salud previo.

Un periodo mucho más breve que los 9 meses del embarazo en el que el cuerpo y la psique de la madre deben retornar a la situación de origen. El actual ritmo de vida impide, muchas veces, que la mujer esté acompañada mientras se ocupa de su hijo pudiendo llegar a sentirse desbordada.

Fases del puerperio

El puerperio se divide en tres fases bien diferenciadas, cada una con características propias:

Puerperio inmediato (primeras 24 horas)

Es el período más delicado desde el punto de vista médico. Durante estas horas se vigila especialmente:

  • La contracción uterina: el útero debe contraerse firmemente para evitar hemorragias postparto, la principal causa de mortalidad materna en el mundo.
  • El sangrado vaginal: se controla la cantidad y características de los loquios.
  • Las constantes vitales: tensión arterial, frecuencia cardíaca y temperatura.
  • El inicio de la lactancia: el contacto piel con piel y la primera toma son fundamentales para establecer el vínculo y estimular la producción de leche.

Puerperio precoz (del día 2 al día 10)

Durante esta fase se producen los cambios más intensos:

  • Involución uterina: el útero disminuye progresivamente de tamaño, pasando de 1 kg tras el parto a unos 60-80 g en 6 semanas.
  • Loquios: el sangrado vaginal cambia de color (de rojo intenso a rosado y finalmente amarillento-blanquecino).
  • Subida de la leche: suele producirse entre el segundo y el quinto día postparto, pudiendo causar ingurgitación mamaria.
  • Baby blues: aparición frecuente de labilidad emocional (ver sección específica).

Puerperio tardío (del día 11 al día 42)

Es la fase de recuperación gradual:

  • Los loquios disminuyen progresivamente hasta desaparecer.
  • Se produce la cicatrización de la episiotomía o la cesárea.
  • El suelo pélvico comienza su recuperación.
  • La menstruación puede reaparecer (si no hay lactancia materna exclusiva).

El puerperio, una montaña rusa emocional

Se tiene constancia científica de que una inadecuada gestión de la tristeza, ansiedad, miedo o fatiga propios de esta fase pueden interferir en la conexión emocional madre-bebé y en el normal establecimiento de la lactancia. Resulta esencial aprender la postura idónea para permitir que el bebé vacíe los pechos sin dañar los pezones y que el organismo de la madre produzca suficiente leche, previniendo así la ingurgitación mamaria o las mastitis.

Las implicaciones de un puerperio emocionalmente difícil pueden afectar al niño:

  • Retrasando el habla.
  • Con trastornos de conducta.
  • Apatía o dificultad para concentrarse.
  • Dificultades en el establecimiento del apego seguro.

Secuelas psíquicas postparto

Puerperio y secuelas psíquicas postparto

Los primeros días como madre, especialmente a la vuelta del hospital y cuando la pareja retoma sus obligaciones laborales, se viven con intensidad. La repentina bajada de las hormonas coadyuva en cierta estimulación cerebral de los procesos químicos intervinientes en la depresión.

Baby blues (tristeza puerperal)

Durante el embarazo, los estrógenos y la progesterona disparan sus niveles en el cuerpo de la madre para descender drásticamente 24 horas después del parto. A su vez, el descenso de la hormona tiroidea contribuye a los cambios de humor, la irritabilidad, el aumento de peso o las dificultades para conciliar el sueño.

Todas estas incomodidades no revisten gravedad ni requieren tratamiento, ya que remiten naturalmente a los pocos días. A este cuadro clínico se le llama Baby blues y suele manifestarse entre el tercer y el sexto día postparto. Afecta a entre el 50 y el 80 % de las madres y se caracteriza por:

  • Llanto fácil e inexplicable
  • Irritabilidad
  • Dificultad para dormir, incluso cuando el bebé duerme
  • Sensación de agotamiento
  • Cambios de humor bruscos
  • Cierta ansiedad por el cuidado del recién nacido

El Baby blues se resuelve espontáneamente en 10-15 días sin necesidad de tratamiento.

Depresión postparto

Sin embargo, si la sintomatología se agrava y se prolonga en el tiempo, podría indicar que la madre está atravesando una depresión postparto. A la inquietud, irritabilidad o tristeza se le suman el llanto recurrente, el sentimiento de culpa y la sensación de incapacidad para ejercer de madre.

Los síntomas de la depresión postparto incluyen:

  • Tristeza profunda y persistente
  • Pérdida de interés por actividades que antes resultaban placenteras
  • Dificultad para crear vínculo con el bebé
  • Pensamientos intrusivos sobre hacer daño al bebé o a sí misma
  • Insomnio o exceso de sueño
  • Pérdida de apetito o ingesta compulsiva
  • Concentración disminuida y dificultad para tomar decisiones
  • Sentimientos de inutilidad o culpa excesiva

Este proceso puede presentarse en cualquier momento del puerperio y persistir por más de un año si no se trata. Acudir al especialista será lo más conveniente para tratarlo cuanto antes y normalizar el cuidado del pequeño. El tratamiento puede incluir psicoterapia (especialmente terapia cognitivo-conductual), medicación antidepresiva compatible con la lactancia y apoyo social.

Todo bebé necesita a su madre, no solo para beneficiarse de una alimentación óptima para sus defensas, sino para encontrar el consuelo y bienestar que reclama.

Se estima que 1 de cada 10 madres sufre una depresión postparto (algunas fuentes elevan la cifra a 1 de cada 7). Es importante destacar que la depresión postparto no es un signo de debilidad ni de falta de amor hacia el bebé, sino una complicación médica que requiere atención profesional.

Psicosis postparto

Con una incidencia mucho menor (1 o 2 casos por cada 1.000 nacimientos), la madre puede desarrollar una psicosis postparto caracterizada por cambios bruscos de los estados de ánimo, alucinaciones, desorientación o ideas obsesivas sobre el bebé. Suele aparecer en las dos primeras semanas tras el parto y constituye una urgencia psiquiátrica. La tenencia de un trastorno bipolar u otro problema psiquiátrico incrementan las probabilidades de padecerlo.

Trastorno de estrés postraumático perinatal

Algunas mujeres que han vivido un parto traumático (cesárea de urgencia, hemorragia grave, sensación de riesgo vital) pueden desarrollar un trastorno de estrés postraumático, con síntomas como flashbacks del parto, pesadillas, evitación de situaciones que recuerden al parto e hiperactivación (nerviosismo constante, dificultad para dormir).

Factores de riesgo para los trastornos emocionales postparto

Existen ciertos agentes que alimentan el riesgo de depresión:

  • Antecedentes personales o familiares de problemas psíquicos.
  • La no aceptación del embarazo.
  • La prematuridad o larga hospitalización del recién nacido.
  • Ser madre primeriza.
  • Falta de apoyo familiar o social.
  • La escasez de recursos económicos.
  • El abuso de drogas o medicamentos.
  • Parto traumático o complicaciones obstétricas.
  • Dificultades con la lactancia materna.
  • Antecedentes de abuso o violencia.

Secuelas físicas postparto

Puerperio y secuelas físicas postparto

Los cambios físicos ocasionados por el parto y sus molestias pueden sobrellevarse de forma sencilla extremando la higiene íntima y respetando el reposo, en la medida de lo posible.

Loquios

Para combatir los loquios (restos de tejido endometrial y sangre que expulsa el útero durante la involución uterina) sin contraer infecciones se recomienda utilizar compresas de algodón (nunca tampones), jabones neutros y antiséptico para los puntos en caso de episiotomía. Los loquios duran entre 3 y 6 semanas y van cambiando de aspecto:

  • Loquios rojos (primeros 3-4 días): sangre roja similar a una menstruación abundante.
  • Loquios serosos (del día 4 al 10): color rosado o parduzco, menos abundantes.
  • Loquios blancos (a partir del día 10): secreción blanquecina-amarillenta que va disminuyendo.

Es importante acudir al médico si los loquios presentan mal olor, son muy abundantes o se acompañan de fiebre, ya que puede indicar una infección (endometritis).

Entuertos

Son contracciones uterinas que se producen durante los primeros días tras el parto, especialmente al amamantar (la succión estimula la liberación de oxitocina, que provoca la contracción del útero). Son más intensas en mujeres que han tenido partos previos. Suelen ser molestas pero ceden con analgésicos habituales y desaparecen en 3-5 días.

Suelo pélvico

Ante la sensación de incontinencia urinaria, ocasionada por el proceso de recuperación del útero, el estiramiento de la musculatura perineal durante el parto y los efectos de la epidural, practicar los ejercicios de contracción-relajación de Kegel o acudir a un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico favorecen el recobro de la seguridad en sí misma. Se recomienda iniciar la rehabilitación del suelo pélvico a partir de las 6-8 semanas postparto, una vez que el médico dé el visto bueno.

Recuperación de la cesárea

Si el parto ha sido por cesárea, la recuperación suele ser más lenta:

  • La herida quirúrgica requiere cuidados específicos (limpieza diaria, mantenerla seca).
  • Se recomienda no cargar peso superior al del bebé durante las primeras semanas.
  • La movilización temprana (caminar pocas horas después de la cirugía) favorece la recuperación.
  • La cicatriz puede molestar durante varias semanas o meses.

Otras molestias frecuentes

Completan la relación de incomodidades:

  • Hemorroides: frecuentes tras el esfuerzo del parto vaginal. Mejoran con baños de asiento, dieta rica en fibra y, en algunos casos, tratamiento tópico.
  • Estreñimiento: favorecido por la disminución del tono muscular abdominal y el miedo a defecar por el dolor de los puntos.
  • Caída del cabello (efluvio telógeno postparto): se produce entre el segundo y el cuarto mes postparto por la caída brusca de estrógenos. Es temporal y el cabello se recupera en 6-12 meses.
  • Cansancio y anemia: la pérdida de sangre durante el parto puede causar o empeorar una anemia ferropénica.
  • Sudoración excesiva, sobre todo nocturna, relacionada con los cambios hormonales y especialmente si existe lactancia.
  • Dolor de piernas y espalda: por la retención de líquidos y las posturas adoptadas durante la lactancia.
  • Diástasis abdominal: separación de los músculos rectos del abdomen, que puede requerir ejercicios específicos para su recuperación.

La lactancia durante el puerperio

La lactancia materna es uno de los aspectos centrales del puerperio. La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida y complementaria hasta al menos los 2 años.

Dificultades frecuentes

  • Grietas en los pezones: suelen deberse a un mal agarre del bebé. La corrección de la postura y el uso de lanolina pueden ayudar.
  • Ingurgitación mamaria: sensación de pechos muy llenos, duros y dolorosos. Se alivia con tomas frecuentes, extracción manual o con sacaleches y aplicación de frío entre tomas.
  • Mastitis: inflamación del tejido mamario, a veces con infección. Provoca dolor, enrojecimiento, calor local y fiebre. Requiere tratamiento médico (antibióticos si hay infección) y no contraindica la lactancia.
  • Baja producción de leche: la succión frecuente y el descanso materno son los principales estímulos para aumentar la producción.

Es fundamental contar con el apoyo de profesionales especializados (matronas, consultoras de lactancia) y grupos de apoyo a la lactancia.

Sexualidad en el puerperio

La reanudación de las relaciones sexuales es un tema que genera muchas dudas. Se recomienda generalmente esperar hasta después de la revisión posparto (6 semanas), aunque no existe un plazo universal. Factores que influyen:

  • Recuperación física: la cicatrización de la episiotomía o la cesárea, la involución uterina y la recuperación del suelo pélvico.
  • Estado emocional: el cansancio, los cambios hormonales y la adaptación al nuevo rol pueden disminuir el deseo sexual.
  • Sequedad vaginal: frecuente durante la lactancia por la disminución de estrógenos. El uso de lubricantes puede ser útil.
  • Anticoncepción: es importante planificar la anticoncepción antes de reiniciar las relaciones sexuales. La lactancia materna exclusiva no es un método anticonceptivo fiable. El médico o la matrona pueden asesorar sobre las opciones más adecuadas.

Consejos para un puerperio saludable

  • Descansa siempre que puedas: aprovecha las horas de sueño del bebé para dormir.
  • Alimentación equilibrada: una dieta rica en vitaminas, minerales, hierro y fibra favorece la recuperación. Especial atención al hierro (carne magra, legumbres, verduras de hoja verde) si hay anemia.
  • Hidrátate adecuadamente: especialmente si amamantas, bebe al menos 2 litros de agua al día.
  • Acepta ayuda: permitir que la familia y amigos colaboren en las tareas domésticas y el cuidado del bebé no es un signo de debilidad.
  • Dedica tiempo a la pareja: la comunicación y el apoyo mutuo son fundamentales en esta etapa.
  • Actividad física gradual: los paseos suaves pueden iniciarse a los pocos días. El ejercicio más intenso debe esperar a la valoración médica de las 6 semanas.
  • Acude a las revisiones: la revisión posparto (habitualmente a las 6 semanas) es esencial para comprobar la recuperación física y emocional.
  • No te aísles: mantener el contacto social y participar en grupos de madres puede prevenir la sensación de soledad.

Una dieta rica en vitaminas y minerales, así como el cariño de la familia, serán la medicina justa para completar con éxito la recuperación. Está en nuestras manos facilitar este proceso a la madre. Indudablemente, beneficiará a la salud de todos.

Cuándo acudir al médico de urgencia

Durante el puerperio, se debe acudir a urgencias ante:

  • Hemorragia vaginal abundante (empapar más de una compresa por hora).
  • Fiebre superior a 38 °C que no cede con antitérmicos.
  • Dolor abdominal intenso o signos de infección en la herida quirúrgica.
  • Dificultad respiratoria, dolor torácico o hinchazón asimétrica de una pierna (posible tromboembolismo).
  • Cefalea intensa, alteraciones visuales o tensión arterial elevada (posible preeclampsia postparto).
  • Pensamientos de hacerse daño a sí misma o al bebé.
  • Loquios con muy mal olor (posible endometritis).

Referencias

  • Organización Mundial de la Salud. (2022). Recomendaciones de la OMS sobre cuidados maternos y neonatales para una experiencia posnatal positiva. Recuperado de https://www.who.int
  • Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO). (2020). Guía de práctica clínica sobre el puerperio y la atención postparto. Recuperado de https://www.sego.es
  • National Institute for Health and Care Excellence (NICE). (2021). Postnatal care. NICE guideline NG194.
  • Howard, L. M., et al. (2014). Non-psychotic mental disorders in the perinatal period. The Lancet, 384(9956), 1775-1788.
  • MedlinePlus. (2023). Cuidados posparto. Recuperado de https://medlineplus.gov/spanish/postpartumcare.html
  • Dennis, C. L., y Dowswell, T. (2013). Psychosocial and psychological interventions for preventing postpartum depression. Cochrane Database of Systematic Reviews, (2).
  • Asociación Española de Matronas. Guía de cuidados en el puerperio. Recuperado de https://www.aesmatronas.com
Sergio Pérez

Escrito por

Sergio Pérez

Redactor

Redactor especializado en salud y bienestar en eSalud.

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