La influencia de las redes sociales en la vigorexia
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué es la vigorexia?
- 2.Causas de la vigorexia
- Factores predisponentes
- Las redes sociales y su influencia sobre la imagen
- 3.Síntomas de la vigorexia
- Síntomas físicos
- Síntomas psicológicos
- 4.Consecuencias del uso de esteroides anabolizantes
- 5.¿Qué tratamiento es útil para la vigorexia?
- Abordaje multidisciplinar
- Prevención desde las redes sociales
- 6.Cuándo buscar ayuda profesional
- 7.Referencias
La sociedad actual está imponiendo de tal manera unos cánones de belleza que, a veces, muchos se toman como una verdadera obsesión la imagen corporal. Esto es en lo que consiste la vigorexia: un exceso de culto al cuerpo que puede acarrear otros problemas graves de salud y poner en peligro el bienestar general de las personas.
¿Qué es la vigorexia?
La vigorexia, también conocida como dismorfia muscular o complejo de Adonis, es un trastorno del comportamiento caracterizado por una preocupación obsesiva por la musculatura y la apariencia física. Quienes la padecen se perciben a sí mismos como débiles o insuficientemente musculados, a pesar de tener un desarrollo muscular normal o incluso superior a la media.
Este trastorno está clasificado dentro del espectro del trastorno dismórfico corporal en los manuales diagnósticos de salud mental (DSM-5), lo que subraya su naturaleza psicológica. Aunque puede afectar a cualquier persona, es más frecuente en varones jóvenes de entre 18 y 35 años, especialmente aquellos que frecuentan gimnasios y centros de fitness.
A diferencia de la anorexia, donde la persona quiere ser cada vez más delgada, en la vigorexia el objetivo es alcanzar un cuerpo cada vez más grande y musculado, lo que lleva a conductas compulsivas de ejercicio físico y a una relación disfuncional con la alimentación y, en muchos casos, con sustancias dopantes.
Causas de la vigorexia
En la cultura moderna la imagen está influyendo demasiado en el comportamiento de las personas. Los valores que promueve la sociedad vigente han hecho que muchas personas, sobre todo hombres, se excedan en el cuidado de su imagen corporal. La obsesión por un cuerpo excesivamente musculado conduce a la vigorexia y a otros problemas asociados.
Otra de las causas de esta enfermedad es la falta de autoestima, así como el deseo imperioso de ser aprobado por los demás. Las personas vigoréxicas viven obsesionadas por gustar a otros y no por estar bien consigo mismos. Esto implica que un vigoréxico llegue a sufrir realmente por su aspecto, pero no por su salud. Las personas con mayor alto grado de perfeccionismo son las que más probabilidades tienen de caer en este tipo de problemas, así como las que han pasado por casos de bullying en la infancia.
Factores predisponentes
Los estudios señalan varios factores que aumentan la vulnerabilidad a desarrollar vigorexia:
- Factores biológicos: se han identificado alteraciones en los neurotransmisores cerebrales, especialmente en los sistemas serotoninérgico y dopaminérgico, que podrían contribuir a la percepción distorsionada del cuerpo.
- Antecedentes de abuso o acoso: las experiencias traumáticas durante la infancia o la adolescencia, como el bullying por la apariencia física, pueden desencadenar una búsqueda compulsiva de un cuerpo que transmita fortaleza.
- Rasgos de personalidad: el perfeccionismo, la baja tolerancia a la frustración y la tendencia a la comparación social son rasgos frecuentes en las personas afectadas.
- Entorno deportivo: la práctica intensiva de deportes de fuerza como el culturismo, el crossfit o la halterofilia puede actuar como factor desencadenante en personas predispuestas.
- Presión cultural: la idealización del cuerpo musculado en los medios de comunicación, la publicidad y, cada vez más, las redes sociales.
Las redes sociales y su influencia sobre la imagen

Esta es otra de las causas que pueden llegar a incitar a la vigorexia. Las redes sociales impulsan a muchas personas a cumplir con unas pautas deportivas insanas.
El deseo de aprobación y la timidez permiten que muchos se sientan reconocidos socialmente mediante sus publicaciones en las diferentes redes sociales. Cuantas más fotografías tengan con un cuerpo perfecto llenas de likes más alta será su confianza en sí mismos. Para ellos, el número de seguidores indica la cantidad de personas que les admiran, sin darse cuenta de que esos datos no son reales porque pertenecen al mundo digital y no al ordinario.
El papel de los influencers de fitness
Las plataformas como Instagram, TikTok y YouTube han dado lugar a una cultura de los influencers de fitness que, en muchos casos, promueven estándares corporales inalcanzables sin ayuda de sustancias dopantes. La exposición constante a estos contenidos genera un fenómeno conocido como comparación social ascendente, donde la persona compara su cuerpo con imágenes filtradas y retocadas, lo que deteriora su autoimagen.
Diversos estudios han demostrado que el tiempo dedicado a consumir contenido relacionado con fitness en redes sociales se asocia a una mayor insatisfacción corporal, especialmente en varones jóvenes. El algoritmo de estas plataformas tiende a reforzar este tipo de contenido, creando una burbuja de información que amplifica la presión sobre la imagen corporal.
Señales de alarma en el uso de redes sociales
- Comparar constantemente el propio cuerpo con el de los influencers de fitness.
- Sentirse frustrado o ansioso tras ver publicaciones de personas con cuerpos musculados.
- Dedicar más tiempo a consumir contenido de fitness que a socializar o realizar otras actividades.
- Modificar la rutina de ejercicio o alimentación basándose exclusivamente en lo que se ve en redes sociales.
- Sentir la necesidad compulsiva de publicar fotos del propio cuerpo para obtener validación.
Síntomas de la vigorexia
Para poder saber si una persona está pasando por un exceso de culto al cuerpo existen una serie de síntomas que pueden dar la señal de alarma:
- El paciente distorsiona constantemente la realidad en lo que se refiere a su físico. Se ve más gordo de lo que realmente está o más flaco y poco definido muscularmente cuando lo cierto es que está perfecto para su constitución.
- Hay un exceso de preocupación por hacer dietas. Este tipo de personas están constantemente realizando cambios en su alimentación con el fin de ganar masa muscular, llegando incluso a recurrir al uso de anabolizantes.
- Se produce una obsesión por el deporte, de tal forma que el paciente llega a no tener tiempo para realizar otras actividades importantes en su vida. El gimnasio es su única preocupación.
- El vigoréxico no deja nunca de hablar de su físico y controla diariamente su peso, así como las medidas de su cuerpo.
Síntomas físicos
Además de los signos conductuales, la vigorexia puede provocar manifestaciones físicas derivadas del sobreentrenamiento y del uso de sustancias:
- Lesiones musculares y articulares recurrentes por no respetar los tiempos de descanso.
- Fatiga crónica y disminución del rendimiento a pesar del entrenamiento excesivo.
- Alteraciones hormonales: el uso de esteroides anabolizantes puede causar ginecomastia (desarrollo del tejido mamario en hombres), atrofia testicular, disfunción eréctil y alteraciones de la fertilidad.
- Problemas cardiovasculares: hipertensión, hipertrofia del ventrículo izquierdo y aumento del riesgo de accidentes cardiovasculares asociados al uso de anabolizantes.
- Daño hepático y renal: el abuso de suplementos proteicos y esteroides puede sobrecargar estos órganos.
- Trastornos alimentarios asociados: restricciones alimentarias extremas, abuso de suplementos o atracones seguidos de ejercicio compensatorio.
Síntomas psicológicos
- Ansiedad y angustia cuando no se puede realizar la rutina de ejercicio planificada.
- Aislamiento social: la persona sacrifica relaciones personales, familiares y profesionales por dedicar tiempo al gimnasio.
- Irritabilidad y cambios de humor, especialmente si utiliza esteroides.
- Depresión: paradójicamente, a pesar de buscar bienestar a través del ejercicio, la insatisfacción permanente con el cuerpo genera malestar emocional profundo.
- Ideas obsesivas relacionadas con la alimentación, el peso y las medidas corporales.
Consecuencias del uso de esteroides anabolizantes
Uno de los riesgos más graves asociados a la vigorexia es el consumo de esteroides anabólicos androgénicos (EAA) con el objetivo de acelerar el desarrollo muscular. Estas sustancias, utilizadas sin prescripción médica, pueden provocar efectos adversos graves:
- Daño hepático, incluyendo tumores hepáticos.
- Aumento del colesterol LDL y disminución del HDL, con mayor riesgo cardiovascular.
- Acné severo y calvicie prematura.
- Agresividad extrema (denominada coloquialmente «ira de los esteroides»).
- Dependencia física y psicológica.
- En mujeres: virilización, alteraciones menstruales y engrosamiento de la voz.
- En adolescentes: cierre prematuro de las placas de crecimiento óseo.
¿Qué tratamiento es útil para la vigorexia?
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Lo más valioso en estos casos es la terapia psicológica. Esto es debido a que el problema principalmente reside en la mente de las personas y no en su cuerpo. Gracias a la ayuda psicológica los pacientes logran entender qué es lo realmente importante para su verdadero bienestar.
Los tratamientos psicoterapéuticos que han resultado más útiles son:
- La terapia de aceptación y compromiso.
- La terapia cognitivo conductual.
Modificando los pensamientos este tratamiento se consigue modificar la conducta y llevar al paciente hacia una vida sin obsesiones.
Abordaje multidisciplinar
El tratamiento más eficaz de la vigorexia suele ser multidisciplinar e incluye:
- Terapia cognitivo-conductual (TCC): es el enfoque con mayor evidencia científica. Se trabaja en identificar y reestructurar los pensamientos distorsionados sobre el cuerpo, la exposición gradual a situaciones que generan ansiedad (como no hacer ejercicio un día) y la prevención de recaídas.
- Terapia de aceptación y compromiso (ACT): ayuda al paciente a aceptar sus pensamientos y emociones sin actuar compulsivamente sobre ellos, orientándolo hacia valores vitales más amplios.
- Intervención nutricional: un dietista-nutricionista especializado debe reestructurar los hábitos alimentarios y eliminar la relación obsesiva con la comida y los suplementos.
- Tratamiento farmacológico: en algunos casos pueden prescribirse inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) para reducir los pensamientos obsesivos y la ansiedad asociada.
- Terapia familiar o de pareja: involucrar al entorno cercano puede facilitar la recuperación y crear una red de apoyo.
- Desintoxicación de esteroides: cuando existe consumo de anabolizantes, la retirada debe ser supervisada por un endocrinólogo para gestionar las posibles alteraciones hormonales.
Prevención desde las redes sociales
Algunas estrategias que pueden ayudar a prevenir el desarrollo de vigorexia en el entorno digital incluyen:
- Limitar el tiempo de exposición a contenido de fitness en redes sociales.
- Diversificar las cuentas que se siguen, incluyendo contenidos no relacionados con la imagen corporal.
- Desarrollar el pensamiento crítico ante imágenes que pueden estar editadas o representar resultados obtenidos con sustancias.
- Desactivar las notificaciones y los contadores de likes para reducir la dependencia de la validación externa.
- Buscar ayuda profesional ante los primeros signos de insatisfacción corporal persistente.
En definitiva, la vigorexia es un trastorno psicosocial que puede tratarse a tiempo antes de que pueda originar problemas mucho más serios que puedan poner en riesgo la salud del paciente. La detección precoz y el acceso a un equipo de profesionales de la salud mental son clave para la recuperación.
Cuándo buscar ayuda profesional
Es recomendable consultar con un profesional de la salud mental cuando:
- La persona se siente incapaz de faltar un solo día al gimnasio sin experimentar ansiedad intensa.
- Las relaciones personales, familiares o laborales se ven afectadas por la dedicación al ejercicio.
- Se recurre al uso de sustancias dopantes sin prescripción médica.
- Existen signos de un trastorno alimentario asociado.
- La insatisfacción con el propio cuerpo genera un sufrimiento significativo a pesar de contar con un desarrollo muscular normal o elevado.
Referencias
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- Fardouly, J. & Vartanian, L.R. (2016). Social media and body image concerns: current research and future directions. Current Opinion in Psychology, 9, 1-5. PubMed
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- Kanayama, G., Hudson, J.I. & Pope, H.G. (2020). Anabolic-androgenic steroid use and body image in men: a growing concern for clinicians. Psychotherapy and Psychosomatics, 89(2), 65-73. PubMed
