Las 7 enfermedades contagiosas más mortales y cómo evitarlas

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Las 7 enfermedades contagiosas más mortales y cómo evitarlas
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Las enfermedades contagiosas continúan siendo una de las principales causas de mortalidad a nivel mundial, afectando de manera desproporcionada a las comunidades con recursos limitados. Su prevalencia está estrechamente relacionada con una serie de factores determinantes de la salud, como la disponibilidad de agua potable, el manejo adecuado de los desechos, las condiciones de la vivienda, factores socioculturales y la pobreza, entre otros [1].

Este tipo de patologías genera importantes costes económicos y sociales para las personas afectadas, sus familias y su comunidad en general. Por esta razón, los organismos de salud pública redoblan los esfuerzos para lograr el control y la erradicación de estas enfermedades. A continuación, presentamos una recopilación de las enfermedades contagiosas más mortales y las medidas más eficaces para prevenirlas.

Infecciones respiratorias bajas

Una infección de las vías respiratorias bajas es aquella que afecta a los pulmones y a las estructuras del árbol bronquial inferior. Constituye una de las principales causas de enfermedad y muerte en personas de cualquier edad y sexo a nivel mundial. Puede estar causada por virus, bacterias u hongos [2].

Infecciones respiratorias bajas

Existen varias enfermedades de la vía respiratoria baja con elevada mortalidad. Cuando nos referimos a las de etiología infecciosa, destacan dos de ellas:

Neumonía

Consiste en la inflamación de los espacios alveolares de los pulmones debida a una infección. Puede afectar a un segmento del pulmón, a varios segmentos o incluso a ambos pulmones (neumonía bilateral). En ocasiones puede tratarse de forma ambulatoria, pero en los casos más graves requiere hospitalización. Según la Organización Mundial de la Salud, la neumonía es la principal causa infecciosa de muerte en niños menores de cinco años [3]. Los síntomas más frecuentes son:

  • Fiebre.
  • Tos productiva (con expectoración).
  • Dificultad para respirar (disnea).
  • Dolor torácico al respirar.

Para prevenirla, es recomendable:

  • Realizar un correcto lavado de manos.
  • Usar mascarilla en espacios concurridos y cerrados.
  • Evitar el consumo de tabaco.
  • Cumplir con el esquema de vacunación establecido (vacuna antineumocócica y antigripal).
  • Cubrirse al estornudar o toser con un pañuelo desechable o con el codo.

Tuberculosis

Es una enfermedad infecciosa que afecta principalmente a los pulmones, aunque puede comprometer otros órganos (tuberculosis extrapulmonar). Está causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, también conocida como bacilo de Koch. La OMS estima que en 2022 fallecieron aproximadamente 1,3 millones de personas por tuberculosis, lo que la convierte en una de las enfermedades infecciosas más mortales del mundo [4]. Los síntomas de la tuberculosis pulmonar incluyen:

  • Tos persistente con esputo, a veces sanguinolento (hemoptisis).
  • Fiebre.
  • Sudoración nocturna.
  • Pérdida de peso involuntaria.
  • Fatiga y malestar general.

El diagnóstico se realiza mediante radiografía de tórax, prueba de tuberculina cutánea (Mantoux), análisis de sangre (IGRA) o cultivo microbiológico de las expectoraciones.

Se puede prevenir la tuberculosis mediante las siguientes medidas:

  • Colocación oportuna de la vacuna BCG, especialmente en la infancia.
  • Mantener los espacios bien ventilados.
  • Mantener una buena higiene doméstica.
  • Utilizar mascarilla en espacios comunes y cerrados.
  • Llevar un estilo de vida saludable que refuerce el sistema inmunitario.

Enfermedades diarreicas

Las enfermedades diarreicas pueden ser de etiología infecciosa o no infecciosa. En el primer caso, se producen con frecuencia en condiciones de higiene deficientes, donde no se dispone de agua limpia para el consumo humano, lo que facilita la transmisión de bacterias, parásitos y virus. Representan una de las enfermedades contagiosas más mortales en países de ingresos bajos y medios [5].

El agua contaminada y un saneamiento ambiental inadecuado desempeñan el papel más importante en la propagación de estas enfermedades. Según la OMS, las enfermedades diarreicas causan aproximadamente 1,7 millones de episodios y más de 500 000 muertes infantiles al año [5].

Los síntomas de la diarrea de etiología infecciosa incluyen:

  • Aumento de la frecuencia de las deposiciones.
  • Deposiciones líquidas o semilíquidas.
  • Deposiciones fétidas.
  • Fiebre.
  • Pérdida de peso.
  • Pérdida de apetito.
  • Presencia de moco o sangre en las heces.
  • Deshidratación (signo de alarma).

Existen múltiples medidas eficaces para la prevención de estas enfermedades:

  • Correcto lavado de manos, especialmente antes de comer y después de ir al baño.
  • Consumir agua potable o correctamente hervida.
  • Lavar los alimentos antes de consumirlos.
  • Cocinar adecuadamente las proteínas de origen animal.
  • Cumplir con el esquema de vacunación (por ejemplo, vacuna contra el rotavirus).

Enfermedades de transmisión sexual

Son un conjunto de infecciones que se transmiten de persona a persona principalmente por medio del contacto sexual, aunque también pueden propagarse por el uso de jeringas contaminadas o mediante el contacto con sangre u otras secreciones, según el caso. Constituyen uno de los grupos de enfermedades contagiosas con mayor incidencia en la población mundial [6].

Enfermedades de transmisión sexual

SIDA

El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) es la fase avanzada de la infección producida por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Este virus se identificó por primera vez en la década de 1980, aunque se estima que pasó a los humanos desde primates no humanos del continente africano a principios del siglo XX [7].

Los síntomas de la infección por VIH suelen ser bastante inespecíficos y pueden variar de una persona a otra. En la fase aguda pueden presentarse:

  • Fiebre.
  • Cefalea.
  • Dolor muscular y articular.
  • Erupción cutánea.
  • Llagas dolorosas en la boca.
  • Diarrea, náuseas y vómitos.
  • Inflamación de los ganglios linfáticos.

La gama de síntomas relacionados con la infección por VIH es muy amplia y su aparición es variable. Sin tratamiento, la infección progresa hacia el SIDA, fase en la que el sistema inmunitario se encuentra gravemente deteriorado.

Al tratarse de un padecimiento con elevada mortalidad si no se trata, la prevención es fundamental:

  • Uso de métodos de barrera (preservativo) durante las relaciones sexuales.
  • No compartir jeringas ni utensilios que puedan estar en contacto con sangre.
  • Evitar mantener relaciones sexuales sin protección con múltiples parejas.
  • Realizarse pruebas de detección del VIH de forma periódica.

Sífilis

Es una enfermedad de transmisión sexual de curso crónico, anteriormente conocida como mal francés o bubas. Se caracteriza por presentar diferentes etapas clínicas: primaria, secundaria, de latencia y terciaria o tardía. Puede afectar a la piel, el sistema nervioso y el aparato circulatorio, y tiene distribución mundial [8].

La sífilis está causada por la bacteria Treponema pallidum. Su principal vía de contagio es a través de las relaciones sexuales, y también puede transmitirse por vía transplacentaria (de madre a hijo durante el embarazo). Otras vías, como las transfusiones sanguíneas o la inoculación accidental, son mucho menos frecuentes.

Los síntomas varían según la etapa clínica:

  • Primaria:

    • Chancro: úlcera dura e indolora en el lugar de la inoculación.
    • Inflamación de los ganglios linfáticos cercanos a la úlcera.
  • Secundaria: se inicia tras la desaparición del chancro.

    • Dolor de cabeza.
    • Fiebre baja.
    • Inflamación generalizada de ganglios linfáticos.
    • Pápulas indoloras enrojecidas en palmas de las manos y plantas de los pies.
    • Lesiones verrugosas (condilomas planos) en la zona del chancro.
    • Alopecia en parches.
  • Latente: sin signos ni síntomas evidentes.

  • Terciaria: también conocida como tardía, aparece entre 1 y 20 años tras la inoculación. La sífilis se reactiva y puede afectar a diversos órganos y al sistema nervioso. Puede presentarse con:

    • Cardiopatías (aortitis sifilítica).
    • Trastornos oculares.
    • Lesiones cerebrales o de la médula espinal (neurosífilis).

Para prevenir el contagio, es necesario adoptar las siguientes medidas:

  • Usar métodos de barrera (preservativo) durante las relaciones sexuales.
  • Evitar el contacto directo con lesiones sospechosas.
  • Realizarse pruebas de detección periódicas, especialmente si se mantienen relaciones con múltiples parejas.

Hepatitis

La hepatitis es una inflamación del hígado que puede estar causada por virus, bacterias, parásitos u otras causas no infecciosas (como el consumo excesivo de alcohol o determinados fármacos). Cuando su origen es vírico, se clasifica en hepatitis A, B, C, D y E, cada una con mecanismos de transmisión diferentes. Algunos tipos también se consideran enfermedades de transmisión sexual [9].

Hepatitis

Los síntomas más frecuentes asociados a la hepatitis son:

  • Cansancio intenso.
  • Pérdida de apetito.
  • Dolor muscular y articular.
  • Dolor de cabeza.
  • Fiebre.
  • Náuseas y vómitos.
  • Ictericia (coloración amarillenta de la piel y las mucosas).
  • Orina oscura (coluria) o heces de color claro (acolia).

Las medidas más eficaces para prevenir la hepatitis de etiología infecciosa incluyen:

  • Uso de métodos de barrera durante las relaciones sexuales (hepatitis B y C).
  • Lavar los alimentos antes de consumirlos (hepatitis A y E).
  • Consumir agua hervida adecuadamente o potable (hepatitis A y E).
  • Buen manejo de desechos y saneamiento ambiental.
  • Cumplir con el esquema de vacunación correspondiente (hepatitis A y B).

Meningitis

La meningitis es una infección que provoca la inflamación de las meninges, las membranas que recubren y protegen el sistema nervioso central (cerebro y médula espinal). En la mayoría de los casos está causada por virus (meningitis vírica), y en menor proporción por bacterias (meningitis bacteriana), siendo esta última la forma más grave. La meningitis bacteriana puede provocar lesiones cerebrales, septicemia e incluso la muerte [10].

Esta patología es de progresión rápida, por lo que requiere un diagnóstico temprano y un tratamiento oportuno. De lo contrario, puede dejar secuelas neurológicas irreversibles. Para su prevención, las medidas más eficaces son:

  • Cumplir con el esquema de vacunación correspondiente (vacunas antimeningocócica, antineumocócica y contra Haemophilus influenzae tipo b).
  • Mantener una buena higiene de manos.
  • Evitar compartir utensilios personales (vasos, cubiertos).
  • Mantener los espacios bien ventilados.

Referencias

  1. Organización Mundial de la Salud. Enfermedades tropicales desatendidas. who.int
  2. GBD 2019 Diseases and Injuries Collaborators. Global burden of 369 diseases and injuries in 204 countries and territories, 1990-2019. The Lancet. 2020;396(10258):1204-1222.
  3. Organización Mundial de la Salud. Neumonía. Datos y cifras. who.int
  4. Organización Mundial de la Salud. Tuberculosis. Datos y cifras. who.int
  5. Organización Mundial de la Salud. Enfermedades diarreicas. Datos y cifras. who.int
  6. Organización Mundial de la Salud. Infecciones de transmisión sexual. who.int
  7. Sharp PM, Hahn BH. Origins of HIV and the AIDS pandemic. Cold Spring Harb Perspect Med. 2011;1(1):a006841.
  8. Peeling RW, Mabey D, Kamb ML, et al. Syphilis. Nat Rev Dis Primers. 2017;3:17073.
  9. Organización Mundial de la Salud. Hepatitis. who.int
  10. Organización Mundial de la Salud. Meningitis. Datos y cifras. who.int
Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

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