Enfermedad de Addison: qué es, causas, síntomas y tratamiento
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La enfermedad de Addison, también conocida como insuficiencia suprarrenal primaria, se produce cuando las glándulas suprarrenales (o glándulas adrenales) no fabrican cantidades suficientes de hormonas, principalmente cortisol y aldosterona.
Se trata de un trastorno poco frecuente que, a pesar de estar bien definido, no suele resultar fácil de diagnosticar en sus fases iniciales. Esto conlleva el riesgo de que se confunda con otras patologías. A continuación se ofrece información detallada sobre esta enfermedad y las opciones de tratamiento disponibles.
Qué es la enfermedad de Addison
Cuando hablamos de la enfermedad de Addison nos referimos específicamente a la afectación de la corteza de las glándulas suprarrenales, cuyas funciones difieren de las de la médula suprarrenal. Entre las funciones principales de la corteza destacan las siguientes:
- Producción de glucocorticoides: hormonas glucocorticoides como el cortisol, que regulan el metabolismo de la glucosa, modulan las respuestas inmunitarias y ayudan al organismo a responder al estrés.
- Síntesis de mineralocorticoides: hormonas como la aldosterona, que intervienen en el equilibrio del agua, el sodio y el potasio.
- Secreción de andrógenos suprarrenales: hormonas sexuales (estrógenos y andrógenos) que influyen en el desarrollo sexual y la libido.

Cuando la corteza suprarrenal sufre un daño significativo, produce niveles hormonales demasiado bajos. Esta enfermedad es poco frecuente —afecta aproximadamente a entre 100 y 140 personas por cada millón de habitantes en países desarrollados—, puede presentarse a cualquier edad y es más habitual en mujeres que en hombres, con una proporción aproximada de 3:1 (1).
Causas de la enfermedad de Addison
Las causas de la insuficiencia suprarrenal primaria son diversas. A continuación se enumeran las más frecuentes:
- Adrenalitis autoinmunitaria: es la causa más habitual en los países desarrollados (entre el 70 % y el 90 % de los casos). El sistema inmunitario ataca y destruye la corteza suprarrenal de forma progresiva (2).
- Infecciones: la tuberculosis suprarrenal fue históricamente la causa principal y sigue siéndolo en regiones con alta prevalencia. Otras infecciones, como las asociadas al VIH, también pueden dañar las glándulas (3).
- Hemorragia suprarrenal bilateral: puede ocurrir en pacientes que toman medicamentos anticoagulantes, en sepsis graves o en el síndrome de Waterhouse-Friderichsen.
- Metástasis en las glándulas suprarrenales: procesos de diseminación tumoral, como el cáncer de pulmón, pueden invadir ambas glándulas.
- Extirpación quirúrgica de las suprarrenales (adrenalectomía bilateral).
- Otras causas menos frecuentes: enfermedades infiltrativas como la amiloidosis, la sarcoidosis o la hemocromatosis, y trastornos genéticos como la adrenoleucodistrofia (4).
Síntomas y signos
Cuando la destrucción de las glándulas suprarrenales es progresiva, la enfermedad de Addison se manifiesta de forma gradual. Por ello resulta difícil de diagnosticar en sus fases iniciales, mientras que en etapas avanzadas el cuadro clínico es más evidente. Los síntomas más frecuentes son los siguientes (5):
- Astenia (debilidad): presente en la práctica totalidad de los casos. Al principio puede ser intermitente y aparecer sobre todo en situaciones de estrés, pero a medida que avanza la enfermedad se vuelve constante e incapacitante.
- Hiperpigmentación cutánea y mucosa: aparece en la gran mayoría de los pacientes. Se manifiesta como un oscurecimiento de zonas que ya son más pigmentadas de forma natural, como los codos, los pliegues de las manos o las areolas mamarias. En las mucosas (boca, encías) pueden observarse placas de coloración negro-azulada. De forma menos habitual, algunos pacientes presentan zonas de hiperpigmentación alternadas con áreas de vitíligo.
- Pérdida de peso y anorexia: el paciente experimenta pérdida del apetito, adelgazamiento progresivo y alteraciones gastrointestinales.

- Náuseas y vómitos: se presentan con frecuencia y pueden ser una de las primeras manifestaciones de la enfermedad. En ocasiones se acompañan de dolor abdominal intenso que puede confundirse con apendicitis u otras afecciones abdominales agudas. Algunos pacientes presentan diarrea y, con menor frecuencia, estreñimiento.
- Hipotensión arterial: presente en aproximadamente el 80-90 % de los casos, con descenso gradual de la tensión arterial que puede provocar mareos o desvanecimientos, especialmente al ponerse de pie (hipotensión ortostática).
- Alteraciones sensoriales y del estado de ánimo: puede producirse un aumento de la percepción del gusto, el olfato y la audición, así como cambios en la personalidad como inquietud, irritabilidad o labilidad emocional. Estos síntomas suelen revertir con el tratamiento.
- Pérdida de vello corporal: en la mujer puede observarse disminución del vello púbico y axilar por déficit de andrógenos suprarrenales.
- Febrícula: puede aparecer un ligero aumento de la temperatura corporal debido al déficit de hormonas corticosuprarrenales.
En algunos casos, la enfermedad de Addison puede debutar con síntomas predominantemente psiquiátricos, como alteraciones de la conducta o cambios de personalidad. Esto dificulta aún más el diagnóstico, ya que el cuadro puede confundirse con enfermedades tiroideas, depresión, demencia u otros trastornos psiquiátricos. En casos graves pueden aparecer alucinaciones y delirio (6).
Crisis suprarrenal (crisis addisoniana)
La crisis suprarrenal es una urgencia médica potencialmente mortal que puede desencadenarse por una infección, un traumatismo, una cirugía o la interrupción brusca del tratamiento. Se manifiesta con hipotensión grave, deshidratación intensa, dolor abdominal, vómitos, confusión y pérdida de consciencia. Requiere tratamiento inmediato con hidrocortisona intravenosa y reposición de líquidos (7).
Cómo se diagnostica la enfermedad de Addison
El diagnóstico de esta patología se basa en una combinación de hallazgos clínicos, analíticos y pruebas funcionales (8):
- Analítica sanguínea: se solicitan los niveles de electrolitos (sodio, potasio, calcio), glucemia y, de forma fundamental, los niveles de cortisol y ACTH (hormona adrenocorticotropa). Un cortisol bajo junto con una ACTH elevada orienta hacia una insuficiencia suprarrenal primaria.

- Prueba de estimulación con ACTH (test de Synacthen): es la prueba confirmatoria de referencia. Se administra ACTH sintética y se mide la respuesta del cortisol. En la enfermedad de Addison, los niveles de cortisol permanecen bajos o no aumentan de forma adecuada.
- Determinación de anticuerpos antisuprarrenales: ayuda a confirmar la etiología autoinmunitaria.
- Pruebas de imagen: la tomografía computarizada (TC) de las glándulas suprarrenales puede revelar calcificaciones (sugestivas de tuberculosis), atrofia (en la adrenalitis autoinmunitaria) o masas (en caso de metástasis o hemorragia).
- Electrocardiograma: puede mostrar alteraciones derivadas de los desequilibrios electrolíticos, especialmente por la hiperpotasemia.
Tratamiento
El tratamiento de la enfermedad de Addison consiste en la terapia hormonal sustitutiva para compensar las hormonas que las glándulas suprarrenales no pueden producir. Debe ser indicado y supervisado por un especialista en endocrinología (9):
- Glucocorticoides: la hidrocortisona es el fármaco de elección para sustituir el cortisol. Se administra habitualmente en dos o tres tomas diarias, intentando imitar el ritmo circadiano natural de secreción del cortisol.
- Mineralocorticoides: la fludrocortisona se emplea para sustituir la aldosterona y mantener el equilibrio de sodio y potasio.
- Andrógenos suprarrenales: en algunas mujeres con síntomas de déficit androgénico (astenia persistente, disminución de la libido) puede valorarse la administración de dehidroepiandrosterona (DHEA).
El tratamiento sustitutivo puede producir efectos secundarios como molestias gástricas, por lo que en ocasiones se recomienda tomar la medicación con alimentos. Si aparecen síntomas como insomnio, irritabilidad o excitación mental, es necesario consultar con el médico para ajustar la dosis.
Precauciones importantes
Los pacientes con enfermedad de Addison deben llevar consigo una tarjeta o pulsera identificativa que alerte al personal sanitario en caso de urgencia. En situaciones de estrés fisiológico —como fiebre, infecciones, ejercicio intenso o intervenciones quirúrgicas— puede ser necesario duplicar o triplicar la dosis habitual del tratamiento, que en estos casos suele administrarse por vía intravenosa. Es fundamental que los pacientes reciban educación sobre el ajuste de dosis en situaciones de enfermedad intercurrente (10).
Referencias
- Bornstein, S. R., Allolio, B., Arlt, W., et al. (2016). Diagnosis and treatment of primary adrenal insufficiency: An Endocrine Society clinical practice guideline. The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 101(2), 364-389.
- Betterle, C., & Morlin, L. (2011). Autoimmune Addison’s disease. Endocrine Development, 20, 161-172.
- Charmandari, E., Nicolaides, N. C., & Chrousos, G. P. (2014). Adrenal insufficiency. The Lancet, 383(9935), 2152-2167.
- Husebye, E. S., Pearce, S. H., Krone, N. P., & Kämpe, O. (2021). Adrenal insufficiency. The Lancet, 397(10274), 613-629.
- Neary, N., & Nieman, L. (2010). Adrenal insufficiency: etiology, diagnosis and treatment. Current Opinion in Endocrinology, Diabetes and Obesity, 17(3), 217-223.
- Anglin, R. E., Rosebush, P. I., & Mazurek, M. F. (2006). The neuropsychiatric profile of Addison’s disease: revisiting a forgotten phenomenon. The Journal of Neuropsychiatry and Clinical Neurosciences, 18(4), 450-459.
- Rushworth, R. L., Torpy, D. J., & Falhammar, H. (2019). Adrenal crisis. The New England Journal of Medicine, 381(9), 852-861.
- Barthel, A., Benker, G., Berber, K., et al. (2019). An update on Addison’s disease. Experimental and Clinical Endocrinology & Diabetes, 127(2-03), 165-175.
- Bancos, I., Hahner, S., Tomlinson, J., & Arlt, W. (2015). Diagnosis and management of adrenal insufficiency. The Lancet Diabetes & Endocrinology, 3(3), 216-226.
- Reisch, N., & Arlt, W. (2009). Fine tuning for quality of life: 21st century approach to treatment of Addison’s disease. Endocrinology and Metabolism Clinics of North America, 38(2), 407-418.

Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.