¿Qué es la cognición? Procesos principales y funcionamiento

· Actualizado: Salud mental
¿Qué es la cognición? Procesos principales y funcionamiento
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La cognición es el conjunto de procesos mentales que permiten a los seres humanos recibir, procesar y elaborar la información procedente de su entorno. Gracias a estos procesos, las personas desempeñan un papel activo en la percepción, la interpretación y la comprensión del medio en el que se desarrollan.

Los procesos cognitivos resultan esenciales para realizar cualquier tipo de tarea, ya que son los mecanismos mediante los cuales comprendemos y transformamos la información del entorno. Esta información se almacena, se recupera y se integra en la historia personal de cada individuo, contribuyendo así a formar nuestra identidad.

Los procesos cognitivos

Los procesos cognitivos son fundamentales para el desarrollo humano y constituyen la base sobre la que construimos nuestras experiencias vitales. Estas experiencias nos proporcionan la capacidad de tomar decisiones basándonos en lo aprendido y en los recuerdos almacenados en nuestra memoria.

Estos procesos dependen de los sentidos y de las funciones del sistema nervioso central. Existen diferentes tipos de funciones cognitivas, entre las que destacan las siguientes:

La percepción

La percepción es la captación de estímulos del entorno a través de los órganos sensoriales. Una vez que esta información se transmite al cerebro, se genera una representación mental a partir de ella, con la intervención del conocimiento previo y la atención. Así es como se interpreta la información recibida.

Un ejemplo claro de percepción cognitiva son las acciones cotidianas, como evitar los alimentos picantes. La persona recuerda la experiencia de sabor y la sensación en las papilas gustativas, y si le resultó desagradable, tiende a evitar ese estímulo en el futuro.

La atención

La atención es la capacidad de enfocar los recursos cognitivos en determinados estímulos, regulando el funcionamiento de los demás procesos cognoscitivos. Se divide en varios componentes que funcionan como un sistema de selección: concentración, activación, vigilancia y expectativas.

atención y cognición

Un ejemplo habitual es la conducción de un vehículo: el conductor debe mantener la atención sobre múltiples factores simultáneamente —señales de tráfico, otros vehículos, peatones— y reaccionar de forma adecuada ante cada uno de ellos.

El aprendizaje y la memoria

El aprendizaje es el proceso cognitivo que nos acompaña desde el nacimiento y se define como la capacidad de adquirir nueva información y modificar los contenidos mentales preexistentes. Entre los tipos de aprendizaje más estudiados se encuentran el condicionamiento clásico —en el que un estímulo neutro se asocia a una respuesta tras emparejarse repetidamente con un estímulo que la provoca de forma natural— y el condicionamiento operante —en el que la conducta se modifica en función de sus consecuencias, ya sean refuerzos o castigos—. Ambos se asocian a mecanismos de potenciación a largo plazo.

La memoria, por su parte, es la capacidad de retener y recuperar lo aprendido, y está estrechamente vinculada al aprendizaje. Comprende tres fases: la codificación de la información, su almacenamiento y su posterior recuperación.

Un ejemplo representativo es el aprendizaje escolar: los conocimientos adquiridos en etapas tempranas se consolidan, se modifican y se aplican en etapas posteriores, como la universidad, a medida que se incorpora nueva información.

El lenguaje

El lenguaje es uno de los procesos cognitivos más complejos del ser humano. No se limita a la comunicación oral, sino que abarca también la escritura, los símbolos y la lengua de signos, entre otras modalidades.

Se trata de un proceso que ha evolucionado a lo largo de la historia de la humanidad: desde las vocalizaciones guturales y los gestos primitivos hasta la diversidad de idiomas que se hablan en la actualidad.

Un ejemplo de este proceso es la capacidad de articular palabras y representarlas por escrito, observando las reglas de sintaxis, léxico y ortografía propias de cada lengua.

Las emociones

Aunque inicialmente se consideraron procesos independientes de la cognición, diversas investigaciones han demostrado que las emociones y los procesos cognitivos interactúan de forma estrecha. Las emociones se clasifican habitualmente en dos categorías: las primarias, presentes desde el nacimiento —miedo, alegría, tristeza, asco, sorpresa e ira—, y las secundarias, que resultan de la combinación de las anteriores y son más complejas, requiriendo un mayor desarrollo cognitivo. Estas últimas se ven influenciadas por los estímulos del entorno social y cultural.

Un ejemplo ilustrativo es la reacción que puede experimentar una persona al entrar en contacto con una cultura muy diferente a la propia: sentimientos de curiosidad, extrañeza o incluso rechazo ante costumbres que en esa cultura se consideran completamente normales.

Las emociones en la cognición

El razonamiento

El razonamiento y la resolución de problemas son dos procesos cognitivos estrechamente relacionados: sin el primero, el segundo no es posible. El razonamiento, considerado un proceso cognoscitivo de alto nivel, permite utilizar procesos más básicos —como la percepción y la memoria— para resolver problemas o alcanzar objetivos.

Desde el punto de vista lógico, se distinguen varios tipos de razonamiento: el deductivo (de lo general a lo particular), el inductivo (de lo particular a lo general) y el razonamiento abductivo (inferencia de la explicación más probable).

Por ejemplo, si una persona se encuentra extraviada, utilizará distintos tipos de razonamiento: primero reconocerá que se ha perdido, después deducirá que lo más lógico es pedir indicaciones y, finalmente, seguirá las instrucciones para llegar a su destino.

La cognición social

La cognición social es un proceso cognitivo complejo y subjetivo, ya que cada persona lo desarrolla de manera diferente. Se basa en todos los procesos cognitivos anteriores y, además, en la experiencia personal, lo que da lugar a una concepción propia del entorno y de las normas de comportamiento.

Se trata de la capacidad de los seres humanos para establecer y mantener relaciones interpersonales. Estas relaciones generan experiencias que, a su vez, influyen en las interacciones futuras. Sus efectos se observan a diario en las conductas sociales y en el modo en que los individuos interactúan entre sí.

La metacognición

La metacognición es el proceso cognitivo de mayor nivel jerárquico: implica ser consciente de los propios procesos de pensamiento. Los individuos no solo piensan, sino que son capaces de reflexionar sobre cómo piensan, lo que se traduce en la conciencia y la regulación de los propios procesos cognitivos.

Un ejemplo claro es la capacidad de mantener la racionalidad en momentos de crisis: analizar la situación, evaluar las opciones disponibles y actuar en consecuencia, siendo consciente del propio proceso de deliberación.

Referencias

  • Neisser, U. (1967). Cognitive Psychology. Appleton-Century-Crofts.
  • Sternberg, R. J. y Sternberg, K. (2012). Cognitive Psychology (6.ª ed.). Cengage Learning.
  • Flavell, J. H. (1979). Metacognition and cognitive monitoring: A new area of cognitive-developmental inquiry. American Psychologist, 34(10), 906-911.
  • Ekman, P. (1992). An argument for basic emotions. Cognition and Emotion, 6(3-4), 169-200.
  • Fiske, S. T. y Taylor, S. E. (2013). Social Cognition: From Brains to Culture (2.ª ed.). SAGE Publications.
Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

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