Clexane
Tabla de contenidos
- 1.Principales usos de Clexane
- Principio activo: enoxaparina sódica
- El proceso de coagulación
- 2.Forma de administración de Clexane
- Autoadministración
- Grupos de riesgo en el uso de Clexane
- Monitorización del tratamiento
- 3.Contraindicaciones de Clexane
- Embarazo y lactancia
- 4.Siempre bajo supervisión médica
- 5.Referencias
Clexane es un medicamento anticoagulante que se dispensa exclusivamente con receta médica en España. Se administra en forma de inyección subcutánea y su principio activo es la enoxaparina sódica, una heparina de bajo peso molecular. Su función principal es prevenir y tratar la formación de trombos en una amplia variedad de situaciones clínicas, aunque también presenta ciertas contraindicaciones.
Las personas tratadas con Clexane a menudo deben someterse a controles analíticos periódicos, incluyendo recuento de plaquetas, niveles de potasio en sangre y, en determinados casos, niveles de actividad anti-Xa para verificar la eficacia del tratamiento.
Principales usos de Clexane
- Trombosis venosa profunda (TVP), tanto en su prevención como en su tratamiento.
- Embolia pulmonar.
- Prevención de tromboembolias, sobre todo en períodos posteriores a la cirugía general o cirugía ortopédica, o en personas inmovilizadas o encamadas a causa de enfermedades agudas.
- Tratamiento de coágulos sanguíneos en las arterias coronarias en angina inestable e infarto agudo de miocardio.
- Prevención de la coagulación de la sangre durante la hemodiálisis en pacientes con insuficiencia renal.
Principio activo: enoxaparina sódica
La enoxaparina sódica es una heparina de bajo peso molecular que actúa potenciando la acción de la antitrombina III (AT-III), una proteína natural del organismo. La antitrombina III, una vez activada por la enoxaparina, inactiva principalmente el factor Xa de la cascada de la coagulación y, en menor medida, la trombina (factor IIa). Al inhibir el factor Xa, se interrumpe la cadena de reacciones que conduce a la formación de coágulos.
El proceso de coagulación
Normalmente, los coágulos de sangre solo se forman para detener el sangrado producido como consecuencia de una lesión en los tejidos. El proceso de coagulación es complejo y comienza cuando las células sanguíneas llamadas plaquetas se agrupan y producen sustancias químicas que activan la cascada de la coagulación.
La parte final de este proceso implica una sustancia llamada trombina, que se activa para producir una proteína llamada fibrina. La fibrina une las plaquetas, formando un coágulo de sangre. Este es el mecanismo natural del organismo para detener las hemorragias.
A veces, sin embargo, un coágulo de sangre puede formarse de manera anómala dentro de los vasos sanguíneos. Esto se conoce como trombo. Puede ser peligroso porque el coágulo puede desprenderse y desplazarse a lo largo del torrente sanguíneo, pasando a denominarse émbolo.
El émbolo puede alojarse en un vaso sanguíneo, bloqueando el suministro de sangre a un órgano vital como el corazón, el cerebro o los pulmones. Es entonces cuando se produce un tromboembolismo.
Hay personas con una mayor tendencia a sufrir coágulos. Esto se debe generalmente a una alteración en el flujo sanguíneo. Por ejemplo, en la enfermedad arterial coronaria, los depósitos grasos (aterosclerosis) en las paredes de las arterias coronarias pueden interrumpir el flujo sanguíneo, dando lugar a que las plaquetas se agrupen y comiencen el proceso de coagulación.
Cuando se forma un coágulo en una arteria coronaria, se reduce el flujo de sangre al corazón y se produce dolor torácico (angina de pecho). Esto puede causar un infarto de miocardio.
El flujo sanguíneo lento en las venas de las piernas y la pelvis también puede dar lugar a la formación de coágulos en estas venas (trombosis venosa profunda). Estos coágulos pueden desplazarse hacia los pulmones (embolia pulmonar).
Estar inmovilizado durante largos períodos de tiempo, por ejemplo debido a una enfermedad grave o tras una intervención quirúrgica, puede aumentar el riesgo de estos tipos de coágulos sanguíneos, al igual que el embarazo, la obesidad y ciertos trastornos circulatorios.
Forma de administración de Clexane
Clexane se administra mediante inyección subcutánea, generalmente en la zona del abdomen, aunque también puede inyectarse en la parte externa del muslo. La dosis y la duración del tratamiento dependen de la naturaleza del coágulo que esté siendo tratado o prevenido, así como del peso del paciente y de su función renal.
Autoadministración
Muchos pacientes aprenden a autoinyectarse Clexane siguiendo las indicaciones de su profesional sanitario. Para una correcta autoadministración:
- Lavarse las manos antes de manipular la jeringa precargada.
- Pellizcar un pliegue de piel en la zona del abdomen (alternando los lados) o en la parte externa del muslo.
- Introducir la aguja en su totalidad de forma perpendicular al pliegue de piel.
- No expulsar la burbuja de aire de la jeringa precargada antes de la inyección, ya que su presencia asegura que se administre la dosis completa.
- No frotar la zona tras la inyección.
- Alternar el punto de inyección en cada administración para evitar hematomas.
En caso de duda sobre la técnica, el paciente debe consultar con su médico o enfermero.
Grupos de riesgo en el uso de Clexane
Clexane supone un riesgo especial cuando se administra a los siguientes grupos de pacientes:
- Mayores de 80 años.
- Personas con peso bajo o sobrepeso.
- Personas con disminución de la función renal o insuficiencia renal crónica.
- Personas con función hepática disminuida.
- Personas que han desarrollado previamente un recuento plaquetario reducido en la sangre debido al tratamiento con heparina o heparina de bajo peso molecular (trombocitopenia inducida por heparina).
- Personas con problemas de hemostasia (dificultad para detener el sangrado).
- Personas con antecedentes de úlcera péptica.
- Personas que han sufrido recientemente un accidente cerebrovascular isquémico.
- Personas con hipertensión arterial grave y no controlada.
- Personas con diabetes y retinopatía diabética.
- Personas que se han sometido recientemente a cirugía ocular.
- Personas que se han sometido recientemente a neurocirugía (cirugía en el cerebro o la médula espinal).
- Personas con anestesia espinal o epidural.
- Personas con hiperpotasemia (nivel elevado de potasio en sangre).
- Personas con acidosis metabólica.
Monitorización del tratamiento
Durante el tratamiento con Clexane, el médico puede solicitar las siguientes pruebas de control:
- Recuento de plaquetas: para detectar una posible trombocitopenia inducida por heparina, especialmente durante los primeros días de tratamiento.
- Niveles de potasio: ya que las heparinas pueden provocar hiperpotasemia.
- Niveles de actividad anti-Xa: en pacientes con insuficiencia renal, peso extremo (bajo peso u obesidad), embarazadas o en caso de sangrado o recurrencia trombótica, para ajustar la dosis de forma individualizada.
Contraindicaciones de Clexane
- Personas alérgicas a la heparina, a la enoxaparina sódica u otras heparinas de bajo peso molecular.
- Personas con una infección bacteriana de las válvulas del corazón y el revestimiento que rodea al corazón (endocarditis bacteriana).
- Personas con hemorragia mayor activa.
- Personas con alto riesgo de hemorragia incontrolada.
- Niños.
- Personas con válvula cardíaca artificial.
- Personas alérgicas a alguno de los excipientes de Clexane.
Embarazo y lactancia
Hay medicamentos que pueden utilizarse durante el embarazo o la lactancia, siempre que los beneficios para la madre superen los riesgos para el feto.
No obstante, Clexane no se recomienda para prevenir coágulos de sangre en mujeres embarazadas con válvulas cardíacas artificiales, porque no hay suficiente evidencia sobre su eficacia y seguridad en este caso particular. La monitorización de los niveles anti-Xa es especialmente importante en embarazadas que reciben enoxaparina.
En cuanto a la lactancia, no se ha estudiado en profundidad. Aun así, es poco probable que este medicamento pase a la leche materna en cantidades significativas. Y si lo hiciera, la enoxaparina se inactivaría en el aparato digestivo del lactante, por lo que no se esperan efectos adversos.
Siempre bajo supervisión médica
En todo caso, siempre se debe buscar la supervisión médica y pedir información, en caso de cualquier efecto adverso que el paciente perciba.
Por ejemplo, antes de administrarse Clexane, el paciente debe trasladar al médico especialista toda la información necesaria sobre su historial médico y, sobre todo, si ha sufrido alergias. Y en el caso de estar ya administrándoselo y notar una reacción adversa o alérgica, debe informar inmediatamente al médico o farmacéutico para evitar posibles complicaciones.
Referencias
- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Ficha técnica de Clexane. Centro de Información online de Medicamentos de la AEMPS (CIMA). Disponible en: https://cima.aemps.es/cima/publico/lista.html
- Vademecum.es. Enoxaparina sódica. Disponible en: https://www.vademecum.es/principios-activos-enoxaparina-b01ab05
