Arquetipos de Jung

Los arquetipos de Jung forman parte de un extraordinario trabajo que tuvo importantes consecuencias en nuestro modo de ver y apreciar la simbología de cada cultura. El famoso psiquiatra suizo, Carl Gustav Jung, quiso dar explicación a lo que llamó el inconsciente colectivo, y basándose en esta idea desarrolló sus investigaciones, que siguen cobrando fuerza incluso en la actualidad.

A través del psicoanálisis hemos adquirido conceptos tan importantes, como consciente e inconsciente. Una de las figuras más importantes y representativas de este enfoque psicológico es sin duda la de Sigmund Freud, el cual trabajó y transmitió todas sus enseñanzas a Carl Gustav Jung, el cual finalmente, se separó de su maestro para emprender un camino propio, llevando sus investigaciones más lejos; transportando el psicoanálisis a la herencia de nuestros ancestros.

Intentando dar una explicación a una serie de comportamientos que Jung creyó innatos en el ser humano, hizo un profundo estudio sobre las diferentes culturas, analizando sus costumbres y tradiciones. Para ello tuvo que analizar la simbología presente en las religiones, las leyendas y los mitos, que han pasado a lo largo de la historia y han permanecido hasta nuestra actualidad.  Fue así como elaboró su gran trabajo al que dio nombre de arquetipos.

En el presente artículo definiremos los arquetipos de Jung para su mejor comprensión. Veremos sus características, lo que representan, y cuáles son los diferentes tipos que existen.

¿Qué son los arquetipos de Jung?

Los arquetipos de Jung o también llamados como arquetipos Junguianos, representan a imágenes arquetípicas, que son las que tienen una especial correlación con los motivos universales, repitiéndose en las diferentes culturas. Estas imágenes o representaciones simbólicas ancestrales corresponden a la mitología, las religiones, fantasías y leyendas que se han ido transmitiendo de generación en generación.

Los arquetipos tienen también la función de representar nuestros instintos biológicos más básicos, quedando representados mediante imágenes simbólicas, siendo comprendidos a través de la espiritualidad.

“Es natural que mi mente gire constantemente a la cuestión de la relación entre el simbolismo del inconsciente y el cristianismo, así como a otras religiones. No sólo dejo la puerta abierta para el mensaje cristiano, sino que considero que es de vital importancia para el hombre occidental. Es necesario, sin embargo, que sea visto bajo una nueva luz, de acuerdo con los cambios producidos por el espíritu contemporáneo.”  (Carl Gustav Jung)

Estos símbolos que han perdurado a través del tiempo para hacernos llegar importantes mensajes ancestrales universales, habla Jung que se trata de símbolos que representan al inconsciente colectivo.

¿Qué es el inconsciente colectivo?

El inconsciente colectivo es un concepto propiamente de Jung, quien lo utilizó para explicar la existencia de algo común a todos los seres humanos que hemos pasado por la tierra. La idea de Jung es que a través de estas representaciones simbólicas que pertenecen a todas las culturas de un modo u otro, se expresa el contenido propio de la psique, nuestra esencia natural que está más allá de la razón y no es posible explicar a través del campo de la psicología ya que forma parte de la espiritualidad y lo trascendental.

Los símbolos son denominados por Jung como imágenes que representan algo más a parte de su significado inmediato. Aunque estos símbolos no pueden definirse con plena objetividad, sí que podemos hallar mensajes que han sido transmitidos por las diferentes culturas. Es por esto que Jung conservó un gran interés por profundizar en la mitología y la religión donde se hallan la mayoría de representaciones simbólicas comunes a todas las culturas.

Características de los arquetipos de Jung

Una de las características principales que tienen los arquetipos propuestos pos Jung es que están cargados de un simbolismo que nos permite conocer los recuerdos y experiencias de nuestros antepasados más lejanos. Teniendo esto en cuenta, Jung nos transmite el hecho de que no vivimos aislados al resto de la sociedad, el contexto cultural es algo que nos influye de una forma profunda e íntima, ya no solo el contexto actual y contemporáneo,  sino también el contexto histórico de las antiguas sociedades.

Estos esquemas desarrollados en forma de pensamientos y experiencias de lo que sería la “sabiduría universal” los habríamos heredado  formando parte de nuestro inconsciente colectivo. Pero, ¿hasta qué punto esto nos influye en nuestra realidad cotidiana? Cuando ponemos el punto de mira en el individuo, los arquetipos cuentan con la característica de convertirse en patrones emocionales y experienciales que forman parte de nuestro inconsciente, proporcionándonos un significado interno de las sensaciones, percepciones e imágenes que procesamos de forma automática, sin que seamos conscientes de ello.

Jung tuvo experiencias de este tipo tanto personales como profesionales. Ya en sus pacientes con esquizofrenia pudo profundizar más sobre el sentido de los arquetipos, a través de los sueños y las manifestaciones simbólicas que decían recordar, de símbolos que jamás habían visto, ni sabían nada sobre ellos, que sin embargo aparecían en su mente bajo estados de psicosis. Cuando Jung analizaba las imágenes que les describían sus pacientes, comprobaba que eran símbolos ancestrales que contenían mensajes muy significativos. Con estos mensajes que le reproducían sus pacientes Jung detectaba conflictos internos entre el inconsciente y la realidad del individuo, que eran manifestados mediante complejos.

En todas las culturas se han ido presentando una serie de símbolos y mitos comunes, esto para Jung tiene un significado especial y lo asocia con que todas las sociedades humanas conocidas comparten una base emotiva y cognitiva, independientemente de las ideas, pensamientos y experiencias propias de cada individuo que trae consigo desde su nacimiento. Los arquetipos vendrían a demostrar que existe un inconsciente colectivo que nos influye y que también interacciona con nuestro inconsciente personal e individual.

Tipos de arquetipos de Jung

Tal y como hemos comprobado para Jung los arquetipos estaban estrechamente en relación con la propia estructura cerebral, estableciendo que nos condicionan en nuestros esquemas de pensamiento y de hasta cómo percibimos la realidad.

Los tipos de arquetipos albergan un gran número de representaciones mentales que están inscritos en nuestra estructura psíquica.  Para Jung hay una serie de arquetipos considerados como los principales.

Jung, en su libro “El hombre y sus símbolos” expresa lo siguiente a tener en cuenta antes de iniciarnos con los tipos de arquetipos que existen: “Es esencial insistir que no son meros conceptos filosóficos. Son pedazos de la vida misma –imágenes que están integralmente conectadas al individuo a través del puente de las emociones- «No se trata, pues, de representaciones heredadas, sino de posibilidades heredadas de representaciones. Tampoco son herencias individuales, sino, en lo esencial, generales, como se puede comprobar por ser los arquetipos un fenómeno universal»”.

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En la investigación de Jung sobre unos arquetipos considerados como principales se basó en experiencias donde mejor quedan representados, en las que más claramente los arquetipos se comunican a través de nuestro inconsciente. Se basa para ello en los sueños, la simbología que se repite en los artistas, la pintura, la escultura y las experiencias creativas de todos los tiempos. También en experiencias en las que el inconsciente colectivo se expresa más claramente, como en las experiencias de amor a primera vista, el significado de algunos mitos, y las experiencias espirituales que se producen en cada una de las religiones, junto a fantasías, literatura, cuentos de héroes y hadas, etc.

Otra experiencia que Jung considera como interesante para estudiar estos arquetipos es la de las personas que han vivenciado experiencias cercanas a la muerte. Ya que multitud de personas; de diversas culturas de diferentes partes del mundo, viven situaciones muy similares al pasar por esta experiencia, tal y como Jung pudo comprobar.

La sombra

Este arquetipo está relacionado con nuestra parte inconsciente de la personalidad. Simboliza todo aquello que no queremos ver de nosotros mismos, ya sea porque está censurado socialmente, es moralmente reprobable o porque forma parte de nuestra parte más íntima que no queremos compartir. Pretendemos que permanezca en secreto incluso para nuestra propia consciencia. Tiene que ver también con los elementos psíquicos que rechaza nuestra personalidad consciente, siendo así nuestro antagonista del yo consciente.

Simboliza toda nuestra represión ante lo que nos negamos a aceptar de nosotros mismos. Sin embargo la sombra forma parte de nosotros y no puede ser destruida. Es nuestro lado que debemos de ir aceptando para no manifestarlo a través de conductas extremas que utilizamos a modo de compensación.

“La cosa más aterradora es aceptarse a sí mismo por completo”.  Carl Gustav Jung

Ánimus y ánima

El Ánimus vendría a representar todo lo masculino (logos) en la personalidad femenina, mientras que el ánima (eros) sería la representación femenina en la mente del hombre. Para Jung todas las personas son bisexuales, nuestro género queda determinado por el sexo producto de la influencia hormonal. Considera que no somos femeninos ni masculinos por naturaleza sino que es la influencia social y el contexto lo que nos determina.

Hay unas expectativas sobre lo que se espera acerca de un hombre y acerca de una mujer, lo cual hace que solo desarrollemos la mitad de todo nuestro potencial. El ánimus y el ánima representarían nuestra parte inconsciente del otro sexo que ha sido socialmente reprimida.

Este arquetipo está también relacionado con nuestra vida amorosa, se considera que cuando nos enamoramos a primera vista estamos proyectando nuestro arquetipo ánima o ánimus, según corresponda, en la otra persona.

La persona

Este arquetipo, el de la persona, simboliza nuestra imagen pública. Esta palabra procede del latín que significa “máscara” en relación también a nuestra personalidad. La persona representaría así la máscara que nos ponemos para aparentar lo que nos interesa en el mundo externo. Esta máscara la vamos asumiendo poco a poco hasta que forma parte de nuestra personalidad. Esta parte de nosotros la alejaríamos de nuestra esencia que se encuentra en nuestro inconsciente colectivo.

Cada sociedad dependiendo del contexto que nos toque vivir tiene unas determinadas exigencias tanto implícitas como explícitas. En la mejor cara del arquetipo, intentamos dar una apariencia que corresponda a la buena impresión. Aunque en su peor cara nos alejamos de nuestra propia naturaleza.

La madre

El arquetipo de la madre está compuesto por imágenes y conductas que son propias de la maternidad. Representa a la fuente de la que deriva todo simbolismo. Símbolos como el del mar, la ciudad, la luna, el útero, y todo lo que tiene relación con el sembrado y la procreación han sido aspectos vinculados con la maternidad tal y como la han experimentado nuestros ancestros.

El padre

Se presenta como una figura de autoridad, que se ofrece como guía para que aprendamos de su ejemplo, es quien nos enseña a cómo debemos vivir. Tiene como función protegernos del mundo externo., al contrario de la madre quien nos protege de nuestro mundo interno.

El héroe

Representa a una figura ignorante que lucha contra la sombra, intentando mantener a raya todo lo que se considera en el contexto social como indigno o moralmente reprobable. En ningún momento este personaje que representa al arquetipo se para a reflexionar sobre qué es lo que realmente está combatiendo.

El sabio

Esta figura arquetípica es la que arroja luz al sendero del héroe. Suele aparecer bajo la figura de un anciano y/o un mago. Utiliza su conocimiento, que ha adquirido de las personas y del mundo, contando historias y orientando a quien lo necesite.

El mandala

Este símbolo que podemos apreciar fácilmente en las distintas religiones y culturas bajo la forma de un círculo con distintas formas y dibujos en su interior que van desde dentro hacia afuera, tiene para Jung un significado especial, considerando que es una expresión propia del inconsciente colectivo. El centro del mandala representaría al sí mismo intentando perfeccionar su proceso de individuación. Una de sus representaciones simbólicas sería también la de la armonía de los opuestos, como el yin y el yang, conformando una integración de la totalidad que representa al alma del universo y al conjunto de la humanidad.

Estos serían algunos de los principales arquetipos de Jung. Cabría destacar que en todos ellos se presentan dos polos opuestos en su luz y su sombra. El afamado psicoanalista suizo comenzó a anotar todos sus sueños, fantasías y visiones al comienzo de la primera guerra mundial, entre 1914 y 1930. Todas sus representaciones las fue dibujando y esculpiendo, hasta que todo quedo recopilado en su libro “Libro rojo”, aunque lo consideró como un trabajo central de su obra, no lo publicó. De hecho “El libro rojo de Jung” no fue publicado hasta recientemente en el 2009.

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