11 enfermedades raras y sus características
Tabla de contenidos
- 1.¿Por qué se considera que una enfermedad es rara?
- 2.¿Cuántas enfermedades raras existen?
- 3.Las 11 enfermedades más raras
- 1. Síndrome X-frágil
- 2. Síndrome de Moebius
- 3. Síndrome de Prader-Willi
- 4. Púrpura de Schönlein-Henoch
- 5. Progeria de Hutchinson-Gilford
- 6. Síndrome de Marfan
- 7. Esclerosis lateral amiotrófica
- 8. Insensibilidad congénita al dolor
- 9. Síndrome de Gilles de la Tourette
- 10. Tricotilomanía
- 11. Hemofilia
- 4.Referencias
Los seres humanos están expuestos a una gran diversidad de enfermedades, algunas genéticas, congénitas, virales y otras cromosómicas, cuya complejidad supone un desafío constante para la medicina. A pesar de los avances científicos, muchas de estas patologías continúan siendo objeto de investigación debido a su gravedad, heterogeneidad clínica y dificultad diagnóstica.
Existen enfermedades comunes como la diabetes, la hipertensión, la gripe, la apendicitis o la urticaria, que afectan o han afectado a un porcentaje significativo de la población mundial. Sin embargo, hay enfermedades raras que se presentan en 1 de cada 2000 personas, lo que dificulta su reconocimiento y abordaje terapéutico.
Si te interesa la medicina o deseas conocer más sobre las enfermedades raras, en este artículo analizaremos las 11 enfermedades raras más relevantes, sus manifestaciones clínicas y aspectos fundamentales.
¿Por qué se considera que una enfermedad es rara?
Las enfermedades raras son aquellas cuya prevalencia es inferior a 5 casos por cada 10 000 personas. La mayoría presentan una elevada morbimortalidad y una complejidad clínica que dificulta tanto el diagnóstico como el tratamiento. Los criterios para clasificar una enfermedad como rara varían según la región. En la Unión Europea, se considera rara cuando afecta a menos de 1 de cada 2000 habitantes, mientras que en Estados Unidos se define así cuando la padecen menos de 200 000 personas en todo el país.
Por tanto, las enfermedades raras afectan a un número reducido de personas, lo que supone un reto para la comunidad científica y los sistemas sanitarios, ya que la escasa prevalencia dificulta la investigación, el desarrollo de fármacos y la formación de los profesionales. Además, la distribución geográfica influye: una enfermedad tropical endémica en Latinoamérica puede ser extremadamente infrecuente en Europa.
¿Cuántas enfermedades raras existen?
En la actualidad, se han identificado aproximadamente 7000 enfermedades raras a nivel mundial, aunque existen numerosas variantes y patologías en estudio pendientes de caracterización y clasificación en la literatura científica.
La mayoría de las enfermedades raras son de origen genético, crónicas y con frecuencia progresivas y degenerativas. Pueden manifestarse tanto en la infancia (por ejemplo, el síndrome de Rett) como en la edad adulta (por ejemplo, la enfermedad de Crohn). Sus características clínicas varían según la patología e incluso entre pacientes con la misma enfermedad.
Las 11 enfermedades más raras
Como hemos mencionado, existen aproximadamente 7000 enfermedades raras registradas, y se estima que hay miles más en proceso de estudio e investigación en todo el mundo. A continuación, describimos las 11 enfermedades raras más representativas.
1. Síndrome X-frágil
El síndrome X-frágil es la causa hereditaria más frecuente de discapacidad intelectual. Se produce por una mutación en el gen FMR1 del cromosoma X, que provoca una expansión anormal de repeticiones del trinucleótido CGG. Cuando estas repeticiones superan las 200 copias (mutación completa), el gen se silencia y deja de producir la proteína FMRP, esencial para el desarrollo y la función sináptica cerebral. El grado de afectación intelectual es variable y se asocia con ansiedad, inestabilidad emocional, dificultades de aprendizaje e hiperactividad.
El diagnóstico del síndrome X-frágil se realiza mediante un estudio genético molecular, y su abordaje terapéutico se adapta a la gravedad del cuadro, combinando intervenciones psicopedagógicas, terapia conductual y tratamiento farmacológico cuando es necesario.

Algunas manifestaciones del síndrome X-frágil incluyen:
- Dificultades de aprendizaje que pueden llegar hasta discapacidad intelectual.
- Agresividad o impulsividad en los varones y timidez o ansiedad social en las mujeres.
- Retraso en el desarrollo del lenguaje y dificultades en la comunicación.
- Rasgos físicos característicos como cara alargada, orejas prominentes y macroorquidismo en varones pospuberales.
2. Síndrome de Moebius
El síndrome de Moebius es una enfermedad congénita rara que afecta a los pares craneales, principalmente el VI (motor ocular externo) y el VII (facial). Se caracteriza por parálisis facial bilateral no progresiva y limitación de la abducción ocular en uno o ambos ojos. En algunos casos, también están afectados otros pares craneales, como el IX, X y XII, lo que puede provocar dificultades para la deglución y el habla.
Esta enfermedad se asocia con alteraciones musculoesqueléticas, como pie equinovaro, anomalías de las extremidades y, en ocasiones, alteraciones del desarrollo motor. El diagnóstico es fundamentalmente clínico y se realiza en las primeras semanas de vida al observar la ausencia de expresión facial y la dificultad para la succión.
Algunas de sus características clínicas representativas son:
- Parálisis facial bilateral con incapacidad para sonreír, fruncir el ceño o cerrar completamente los ojos.
- Dificultades para la alimentación en el período neonatal, que pueden requerir sonda nasogástrica.
- Posibles anomalías musculoesqueléticas asociadas (pie equinovaro, sindactilia).
- La enfermedad es no progresiva y, con un manejo multidisciplinar adecuado, la mayoría de los pacientes alcanzan una esperanza de vida normal.
3. Síndrome de Prader-Willi
El síndrome de Prader-Willi es una enfermedad genética causada por la pérdida de función de genes en la región 15q11-q13 del cromosoma paterno. Afecta a múltiples sistemas del organismo y se estima una prevalencia de 1 caso por cada 10 000-30 000 nacidos vivos. Se caracteriza por hipotonía neonatal grave, dificultades de alimentación en la primera infancia y, posteriormente, una hiperfagia incontrolable que suele aparecer entre los 2 y los 6 años de vida.
Algunos de los síntomas del síndrome de Prader-Willi son:
- Hiperfagia (sensación permanente de hambre con ausencia de saciedad).
- Tendencia grave a la obesidad por incapacidad para controlar la ingesta calórica.
- Hipogonadismo hipogonadotrópico (desarrollo puberal incompleto y posible infertilidad).
- Talla baja por déficit de la hormona de crecimiento.
- Dificultades cognitivas y alteraciones conductuales, incluyendo rigidez mental y rabietas.
4. Púrpura de Schönlein-Henoch
La púrpura de Schönlein-Henoch (también denominada vasculitis por IgA) es una vasculitis sistémica que afecta predominantemente a los vasos de pequeño calibre. Es la vasculitis más frecuente en la infancia, con un pico de incidencia entre los 3 y los 10 años. Se caracteriza por el depósito de inmunocomplejos de IgA en la pared de los vasos, lo que provoca inflamación y las manifestaciones clínicas características.
Sus síntomas más comunes son:
- Púrpura palpable, predominantemente en extremidades inferiores y glúteos, sin trombocitopenia asociada.
- Artritis o artralgias, que afectan sobre todo a rodillas y tobillos.
- Dolor abdominal cólico, que puede acompañarse de vómitos, diarrea o sangrado digestivo.
- Afectación renal (hematuria, proteinuria), que constituye el factor pronóstico más importante a largo plazo.
5. Progeria de Hutchinson-Gilford
La progeria, también conocida como síndrome de Hutchinson-Gilford, es una enfermedad genética extremadamente rara causada por una mutación puntual en el gen LMNA, que codifica la proteína lamina A. Esta mutación produce una forma anómala denominada progerina, que desestabiliza la envoltura nuclear celular y acelera drásticamente el proceso de envejecimiento. Su incidencia se estima en 1 caso por cada 4-8 millones de nacimientos.

Los niños afectados presentan un aspecto normal al nacer, pero durante el primer o segundo año de vida comienzan a manifestar signos de envejecimiento prematuro y un retraso significativo del crecimiento. La esperanza de vida media se sitúa en torno a los 13-14 años, siendo las complicaciones cardiovasculares (infarto de miocardio, ictus) la principal causa de fallecimiento.
Sus manifestaciones clínicas más frecuentes son:
- Retraso del crecimiento con talla y peso muy por debajo de los percentiles normales.
- Facies característica con rostro estrecho, mandíbula hipoplásica y nariz afilada.
- Desproporción craneofacial con macrocefalia relativa.
- Alopecia universal progresiva (pérdida de cabello, cejas y pestañas).
- Ojos prominentes, piel fina y esclerodermiforme, y ausencia de grasa subcutánea.
- Enfermedad cardiovascular aterosclerótica acelerada.
6. Síndrome de Marfan
El síndrome de Marfan es una enfermedad hereditaria autosómica dominante del tejido conectivo, causada por mutaciones en el gen FBN1, que codifica la fibrilina-1. Esta proteína es fundamental para la integridad estructural de las fibras elásticas del organismo, por lo que su alteración afecta principalmente al sistema cardiovascular, el esqueleto y los ojos. Se estima una prevalencia de 1 caso por cada 5000-10 000 personas.
Las personas con síndrome de Marfan se caracterizan por:
- Talla elevada con hábito marfanoide: extremidades desproporcionadamente largas y aracnodactilia (dedos largos y finos).
- Complicaciones oculares, especialmente subluxación del cristalino (ectopia lentis), miopía y riesgo de desprendimiento de retina.
- Afectación cardiovascular grave, incluyendo dilatación de la raíz aórtica con riesgo de disección aórtica y prolapso de la válvula mitral.
- Alteraciones esqueléticas como escoliosis, pectus excavatum o carinatum, y laxitud articular.
El tratamiento del síndrome de Marfan es multidisciplinar e incluye betabloqueantes o antagonistas de los receptores de angiotensina II para reducir la progresión de la dilatación aórtica, seguimiento oftalmológico periódico y, en casos graves, cirugía cardiovascular preventiva.
7. Esclerosis lateral amiotrófica
La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta a las motoneuronas superiores e inferiores, provocando una pérdida gradual del control muscular voluntario. Su incidencia se sitúa en torno a 2-3 casos por cada 100 000 personas al año, y suele manifestarse entre los 40 y los 70 años de edad, con una ligera predominancia en varones.
La enfermedad se inicia habitualmente con debilidad muscular focal que progresa hacia una atrofia generalizada, fasciculaciones, espasticidad y, finalmente, parálisis. La principal causa de fallecimiento es la insuficiencia respiratoria por debilidad de la musculatura diafragmática. La supervivencia media desde el diagnóstico es de 2 a 5 años, aunque un 10 % de los pacientes sobrevive más de 10 años. La etiología es desconocida en la mayoría de los casos (ELA esporádica), si bien un 5-10 % presenta un patrón familiar con mutaciones identificadas en genes como SOD1 o C9orf72.
8. Insensibilidad congénita al dolor
La insensibilidad congénita al dolor (ICD) es un trastorno genético extremadamente raro del sistema nervioso periférico que se engloba dentro de las neuropatías hereditarias sensitivas y autonómicas (HSAN). Se caracteriza por la incapacidad total o parcial para percibir estímulos dolorosos desde el nacimiento, lo que expone a los pacientes a un riesgo elevado de lesiones inadvertidas.
Las mutaciones más frecuentes se encuentran en el gen SCN9A, que codifica el canal de sodio Nav1.7, esencial para la transmisión de las señales nociceptivas. Las principales consecuencias clínicas incluyen:
- Fracturas, quemaduras y heridas que pasan desapercibidas.
- Automutilación involuntaria, especialmente en la infancia (mordeduras en lengua, labios y dedos).
- Alteraciones del sistema nervioso autónomo: anhidrosis (incapacidad para sudar), con riesgo de hipertermia.
- Alteraciones en la termorregulación y la presión arterial.
- Mayor riesgo de osteomielitis e infecciones articulares por lesiones repetidas no tratadas.
El manejo de estos pacientes requiere un enfoque preventivo integral, con vigilancia estrecha del entorno y educación tanto del paciente como de los cuidadores para evitar traumatismos.
9. Síndrome de Gilles de la Tourette
El síndrome de Gilles de la Tourette es un trastorno neuropsiquiátrico de inicio en la infancia, generalmente antes de los 18 años, que se caracteriza por la presencia de tics motores y vocales crónicos. Su prevalencia se estima entre el 0,3 % y el 1 % de la población infantil, con una predominancia masculina de 3-4:1.

Los tics se clasifican en:
- Tics simples: movimientos breves y repetitivos que implican un grupo muscular limitado (parpadeo, encogimiento de hombros, carraspeo, olfateo).
- Tics complejos: movimientos coordinados que involucran varios grupos musculares (saltar, tocar objetos, ecopraxia) o vocalizaciones elaboradas (coprolalia, ecolalia, palilalia).
Es importante señalar que la coprolalia (emisión involuntaria de palabras malsonantes), aunque es el síntoma más conocido, solo afecta a un 10-15 % de los pacientes. El síndrome de Tourette se asocia frecuentemente con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). Los tics suelen alcanzar su máxima intensidad en la adolescencia y tienden a mejorar o remitir en la edad adulta.
10. Tricotilomanía
La tricotilomanía es un trastorno del control de los impulsos, clasificado actualmente dentro de los trastornos relacionados con el trastorno obsesivo-compulsivo, que se caracteriza por el arrancamiento recurrente del propio cabello, lo que provoca una pérdida capilar clínicamente significativa. La prevalencia estimada a lo largo de la vida se sitúa entre el 1 % y el 3,5 % de la población.
Este trastorno se manifiesta con mayor frecuencia al final de la infancia o al inicio de la pubertad. El arrancamiento puede afectar al cuero cabelludo, las cejas, las pestañas u otras áreas corporales, y genera un patrón de alopecia irregular y parcheado. Las causas no se han esclarecido completamente, aunque se han implicado factores genéticos, neurobiológicos (alteraciones en los circuitos corticoestriados) y ambientales (estrés, ansiedad). El tratamiento de elección incluye terapia cognitivo-conductual, especialmente la técnica de inversión del hábito, y en algunos casos, tratamiento farmacológico coadyuvante.
11. Hemofilia
La hemofilia es una coagulopatía hereditaria ligada al cromosoma X, causada por el déficit o la disfunción de factores de coagulación. Se distinguen dos tipos principales: la hemofilia A (déficit de factor VIII), que representa aproximadamente el 80 % de los casos, y la hemofilia B (déficit de factor IX). Al tratarse de una herencia recesiva ligada al cromosoma X, afecta predominantemente a varones, mientras que las mujeres son habitualmente portadoras.
Algunos de los síntomas más frecuentes son:
- Hemorragias espontáneas o desproporcionadas ante traumatismos mínimos.
- Hemartrosis (hemorragia intraarticular), que constituye la manifestación más característica y puede provocar artropatía hemofílica crónica.
- Hematomas profundos en músculos y tejidos blandos.
- Sangrado prolongado tras procedimientos quirúrgicos o extracciones dentales.
- Hematuria o sangrado digestivo.
El tratamiento se basa en la terapia de reposición del factor deficitario, ya sea a demanda (ante episodios hemorrágicos) o de forma profiláctica. En los últimos años, se han desarrollado terapias innovadoras como el emicizumab (anticuerpo biespecífico) para la hemofilia A y tratamientos de terapia génica que ofrecen perspectivas prometedoras.
Referencias
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Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.