Varicela

Es una enfermedad muy frecuente y altamente contagiosa, padeciéndola todavía la mayoría de los niños. Suele ocurrir generalmente en el primer semestre del año y en forma de brotes epidémicos en colegios y guarderías.

Aunque se trata, en general, de una enfermedad benigna, es interesante conocerla por su posible confusión con otras enfermedades parecidas y porque, a veces, puede tener complicaciones importantes e incluso, si la padecen las embarazadas, afectar al feto.

¿Por qué se produce?

La varicela está causada por un virus, el mismo del herpes zóster. Generalmente en los niños al infectarse por primera vez se produce la varicela y en aquellas personas con la inmunidad atenuada, cuando se reinfectan por el virus, se origina el herpes zóster. Puede haber epidemias de varicela por contacto con personas con herpes zóster.

Los niños con varicela deben estar aislados, en su domicilio, hasta que las vesículas se han secado y no pueden asistir al colegio o guardería, ni campamentos, etc. No debe intentarse aislar a los hermanos en el hogar ya que es inútil. Es importante que eviten el contacto con personas que no la hayan padecido y, sobre todo, con embarazadas.

Síntomas de la varicela

El período de incubación de la varicela (tiempo transcurrido entre el contacto con el virus y el comienzo de la enfermedad) suele ser largo, de 2 a 3 semanas, por lo que muchas veces se pierde la noción del contagio. Este se produce por contacto directo y por las gotitas de la saliva en el aire.

Los enfermos son infecciosos desde aproximadamente 24 horas antes de la aparición del exantema (los granitos y ampollitas) hasta que todas las lesiones han formado costra (7 a 10 días después).

El exantema aparece rápidamente. Suele empezar como un montón de pequeñas pápulas rojas que evolucionan a vesículas claras, como lágrimas. Después se van oscureciendo, rompiéndose con facilidad y se encostran. Durante 3 ó 4 días siguen apareciendo multitud de vesículas que comienzan en el tronco y se extienden a cara y cuero cabelludo. En las extremidades son menos llamativas, si bien pueden extenderse a todas las mucosas (boca, conjuntiva, genitales, etc).

Es muy típico la evolución en brotes y no aparecen todas las lesiones en el mismo instante, sino que unas lo hacen antes que otras, encontrándonos una coincidencia de todas ellas en distintas fases evolutivas: mácula, pápula, vesícula, pústula y costra. La intensidad de la enfermedad varía desde pocas lesiones y apenas signos de enfermedad hasta la aparición de cientos de vesículas y malestar general y fiebre elevada.

El picor es constante y muy molesto. En el adulto es una infección más grave que en el niño. En general la fiebre es más alta, el exantema más abundante y las complicaciones ocurren con más frecuencia.

Complicaciones que puede tener la varicela

Las complicaciones son más frecuentes en niños menores de 1 año o mayores de 15 años.

La complicación más común es la infección bacteriana secundaria de las lesiones cutáneas producidas por el rascado. Si éste es muy intenso y profundo pueden quedar cicatrices. La neumonía es poco frecuente en los niños, aunque la padecen la quinta parte de los adultos. Las infecciones de los ojos (conjuntivitis ) suelen ser benignas. Las complicaciones como la púrpura (hemorragias), encefalitis, hepatitis y artritis son muy raras. El síndrome de Reye es una grave enfermedad con síntomas neurológicos y hepáticos que se ha visto en niños que tenían varicela y habían tomado aspirinas. Existen varios tipos de varicela que son muy raros: hemorrágica, bullosa (ampollas grandes).

En los bebés cuyas madres tuvieron varicela durante el primer mes de embarazo se observa una tendencia a ser más pequeños, pudiendo tener malformaciones como cicatrices en la piel, anomalías oculares, convulsiones y retraso mental. Además tienden a ser excesivamente propensos a las infecciones. Si la madre sufre la varicela 5 días antes o 2 días después del parto la afectación del recién nacido puede ser muy grave, pudiendo fallecer tres de cada diez niños.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de la enfermedad se realiza fundamentalmente con la clínica que presenta el paciente, apoyándose con los antecedentes de haber estado en contacto con alguna persona que padezca o haya padecido la enfermedad.

La confirmación inequívoca del diagnóstico es posible mediante aislamiento del virus en células o por la elevación de anticuerpos en el suero del paciente.

Tratamiento de la varicela

El tratamiento sintomático debe dirigirse a aliviar el picor utilizando agentes antipruríginosos locales y antihistamínicos orales. Los efectos producidos por rascarse serán reducidos al mínimo si el niño lleva las uñas de las manos bien cortadas y limpias.

Cambios diarios de la ropa de la cama y la de vestir y baños antisépticos o con jabones de avena reducen la incidencia de infección bacteriana secundaria. Si esta se produce están indicados los antibióticos tópicos y sistémicos.

No se debe utilizar aspirina para bajar la fiebre por el riesgo de producir síndrome de Reye. El aciclovir es un tratamiento eficaz frente a la varicela, aunque se debe reservar para los casos graves ante lo costoso de la terapia. Es conveniente comenzar con este medicamento antes del tercer día de enfermedad.

En algunos casos (embarazadas, personas con las defensas muy disminuidas y recién nacidos) que hayan estado en contacto con varicelosos, dentro de las primeras 72 horas, se les debe administrar gammaglobulina antivaricela-zoster, para evitar que desarrollen la enfermedad.

Sin embargo, la verdadera prevención se realizará de manera generalizada en un futuro muy próximo con la inclusión en los calendarios vacunales de la vacuna contra la varicela, con lo que esta enfermedad además de no molestar tanto a nuestros hijos hará que disminuya de manera espectacular el absentismo escolar.

Aunque empieza a ser utilizada en varios países (EEUU, Japón y algún país europeo), en España no está disponible en las farmacias, al no estar aprobada para su empleo en niños sanos, encontrándose sólo en los hospitales.

Mitos y creencias acerca de la varicela

  • Existe la idea errónea de que con la varicela está prohibido el baño, cuando la realidad es todo lo contrario.
  • También la utilización de talcos para la piel parece imprescindible. Si bien muchas veces alivian el picor, generalmente resecan demasiado a la vez que incomodan al niño.
  • Esta enfermedad no se contagia por terceras personas o contactos indirectos.
  • La varicela no se repite, salvo casos muy excepcionales. No se vuelve a pasar aunque la primera vez salieran pocos granitos.
  • No es contagiosa antes de que brote, salvo acaso en las 24-48 horas previas.
  • También se cree que si les da el sol pueden sufrir un calentón y quedarse tontos. No les hace daño salir a la calle ni el viento. Eso sí se debe evitar tomar el sol porque pueden quedar manchas blanquecinas en la piel muy difíciles de quitar.
  • La varicela se puede padecer a cualquier edad, incluso recién nacidos y personas mayores.

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