Urticaria

La denominación de urticaria se debe a Willam, que encontró gran similitud entre esta erupción y la producida por el contacto con las ortigas: urtica urens.

Se trata de una enfermedad cutaneomucosa eruptiva que afecta sólo a la parte superficial de la piel y origina lesiones rosadas bien circunscritas, con bordes bien delimitados y que pueden unirse formando grandes ronchas, acompañado de intenso picor.

Puede afectar a cualquier zona del cuerpo y aparece en brotes que duran de 24-72 horas, de manera que las lesiones antiguas desaparecen a medida que aparecen las nuevas.

Puede presentarse como un brote único y aislado en la vida del paciente o provocar múltiples episodios repetidos a intervalos variables de tiempo.

Se considera urticaria aguda cuando su duración es inferior a seis semanas.

Causas de la urticaria

La urticaria puede ser desencadenada por multitud de factores.

En los casos agudos se relaciona bien con el agente causal, pero en los casos crónicos hay muchos factores pudiendo ser diferentes en cada ocasión. Sólo se llega al diagnóstico causal en un 20-30% de los casos. Puede ser ocasionada por:

  • Medicamentos. (La más frecuente en urticarias agudas del adulto.) Los más frecuentes son las penicilinas, sulfamidas, antiinflamatorios, vitaminas del grupo B y contrastes radiológicos yodados.
  • Alimentos y aditivos. (La más frecuente en las urticarias agudas de los niños.) Principalmente nueces, pescados, mariscos, huevos, chocolate. Como colorantes la tartrazina es la más conocida.
  • Infecciones. Con casi todas las infecciones bacterianas, víricas, parasitarias y por hongos se han descrito casos. Destacan la hepatitis víricas, candidiasis, y los parásitos intestinales como las lombrices.
  • Agentes físicos: frío, calor, presión, sol… Es característica la reproducción del cuadro al repetirse el estímulo de forma constante.
  • Inhalantes. Los principales son los pólenes.
  • Fibras sintéticas, materiales ambientales.
  • Secundaria a otras enfermedades: mastocitosis sistémicas, tumores, enfermedades autoinmunes…
  • Síndromes condicionados genéticamente. El edema angioneurótico de tipo hereditario se debe al déficit de un factor inmunitario (el inhibidor de la C1 esterasa).
  • De causa desconocida. Más frecuente en la urticaria crónica.

Por un mecanismo inmunológico o no inmunológico se liberan una serie de sustancias, entre ellas la más conocida es la histamina, que producen la dilatación venosa local y edema posterior más o menos intenso que da lugar a la lesión característica de la urticaria: el habón.

En general las urticarias agudas son inmunológicas y las crónicas de tipo no inmunológico.

Estímulo inmunológico

Según la forma en que se producen se puede clasificar en tres tipos:

  • Tipo I: es la más frecuente. Producida por alimentos, medicamentos y agentes físicos. Para que se desarrolle esta respuesta es preciso que previamente haya habido un contacto con la sustancia causal y pase un tiempo para que se formen factores que ante un nuevo contacto con la sustancia se activarán y liberarán histamina entre otras sustancias.
  • Tipo II o citotóxico: es rara. Aparece en algunas reacciones postransfusionales.
  • Tipo III o por inmunocomplejos: en cuadros asociados a infecciones.

Estímulo no inmunológico

  • Factores químicos: muchas sustancias liberan histamina por un mecanismo desconocido, otras lo hacen por acción directa sobre las células (morfina, derivados de la codeína, venenos de serpientes o insectos, toxinas bacterianas…).
  • Factores físicos: su forma de actuación es desconocida.
  • Factores colinérgicos: el calor, ejercicio, estrés, emociones… pueden producir por un mecanismo reflejo de liberación de acetilcolina en las terminaciones nerviosas que dan lugar a la aparición de los mediadores como la histamina.
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¿Qué síntomas aparecen?

La forma aguda es muy frecuente afectando a más del 25% de la población en algún momento de su vida. Parece ser más frecuente en la mujer.

Las ronchas son elevaciones de menos de 1 cm de diámetro, rosadas, rodeadas por un halo más rojizo, pueden ser circulares, lineales, anulares, de contornos geográficos. La evolución es fugaz y con desaparición completa.

Es un síntoma constante el intenso picor con el que se acompañan las lesiones.

La erupción puede ser localizada o generalizada y estar constituida por pocos elementos de gran tamaño, o pequeñas lesiones muy numerosas. En general las lesiones pequeñas se asocian a alergias alimentarias, mientras que las de mayor tamaño se relacionan con medicamentos.

Habitualmente los brotes agudos se asocian a grandes áreas de habones geográficos, mientras que en las formas crónicas las lesiones son pequeñas y con escaso picor.

En los niños las urticarias agudas aparecen con gran edema que llega a producir ampollas sobre el habón, localizándose fundamentalmente en nalgas y piernas.

La localización más frecuente es el tronco, aunque el habón se localiza también en zonas de presión o fricción.

La duración de cada lesión es de unas horas no presentándose habones nuevos en el mismo lugar hasta, al menos, tres o seis días después. Como pueden estar apareciendo lesiones nuevas en otras localizaciones, la erupción puede durar varios días. Cuando desaparece, la piel queda totalmente normal, salvo en casos muy agudos, sobre todo en niños, en los que puede quedar un aumento de la pigmentación (color de la piel).

La evolución puede ser muy variable. En la urticaria aguda es menor de seis semanas; si supera este periodo y es recidivante, estamos ante una urticaria crónica.

Angioedema

Es una forma similar en la que se afectan las capas más profundas de la piel o incluso otros órganos. Puede aparecer sola o asociada a la urticaria. Su localización predominante es en párpados, labios, cuero cabelludo, dorso de manos y pies. Puede acompañarse de edema en otras localizaciones como mucosa de la boca y faringe, lengua, amígdalas, laringe (produciendo su obstrucción y dificultando el paso de aire a las vías respiratorias), mucosa del tubo digestivo (produce dolor abdominal intenso), mucosa urinaria (produciendo un cuadro de cólico renal si afecta a la salida del riñón), sistema nervioso y aparato locomotor.

Tratamiento de la urticaria

Siempre que se sospeche que algún fármaco o alimento es el causante de los brotes deberá suspenderse. En los casos en los que se excluyan los medicamentos como causa, los alimentos y aditivos que con mayor frecuencia producen urticaria deben evitarse hasta la remisión total del cuadro.

Cuando la urticaria es atribuible a una sustancia concreta, se puede intentar la desensibilización específica, aunque los resultados son muy variables.

Tratamiento medicamentoso

  • Antihistamínicos.
  • Corticoides: en casos de edema importante o gran extensión.
  • Clorhidrato de hidroxicina: en la urticaria colinérgica.
  • Transfusión de plasma fresco: en el angioedema de tipo hereditario.
  • C1 inhibidor: en el angioedema hereditario.
  • Ácido épsilon-aminocaproico: en el angioedema familiar.
  • Ácido tranexámico: en angioedema familiar.

La eliminación de los factores etiológicos es la mejor medida en el caso de que los conozcamos; si no, resulta impredecible la posible aparición de una urticaria.

Ante la aparición de lesiones como las descritas asociadas a intenso picor, debe acudirse al médico para iniciar el tratamiento y la supresión de los factores causales, que en algunos casos podrían dar lugar a reacciones extensas que podrían, incluso, comprometer la vida.


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