Traumatismo craneal: causas, síntomas y qué hacer

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Traumatismo craneal: causas, síntomas y qué hacer
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Un traumatismo craneal es un golpe en la cabeza que puede ser de muy variable intensidad, desde un simple chichón hasta un traumatismo grave con consecuencias potencialmente mortales. Es una de las causas más frecuentes de consulta en urgencias pediátricas, aunque puede afectar a personas de cualquier edad.

Los niños están constantemente golpeándose la cabeza por caídas o accidentes durante el juego, y en la mayoría de los casos no aparecen problemas. Sin embargo, es fundamental observar al niño para asegurarse de que no se presentan complicaciones que requieran atención médica urgente.

¿Qué es un traumatismo craneal?

Un traumatismo craneal, también denominado traumatismo craneoencefálico (TCE), es cualquier lesión que afecte al cráneo, al cerebro o a ambos como consecuencia de un golpe o impacto. La gravedad puede variar enormemente:

  • TCE leve: la mayoría de los casos. Incluye chichones, heridas superficiales y conmociones cerebrales leves. Representa aproximadamente el 80-90% de todos los traumatismos craneales.
  • TCE moderado: implica una pérdida de conciencia de entre 15 minutos y 6 horas, o una puntuación en la Escala de Coma de Glasgow de 9-12.
  • TCE grave: pérdida de conciencia prolongada, fracturas craneales con complicaciones o hemorragias intracraneales. Requiere hospitalización urgente y puede poner en riesgo la vida.

Se estima que los traumatismos craneales afectan a aproximadamente 200-300 personas por cada 100.000 habitantes al año en los países desarrollados, siendo una de las principales causas de mortalidad y discapacidad en niños y adultos jóvenes.

Causas del traumatismo craneal

Las causas son múltiples y varían según la edad:

En bebés y niños pequeños (0-3 años)

  • Caídas accidentales desde cunas, camas, cambiadores y tronas.
  • Caídas cuando empiezan a caminar (especialmente frecuentes entre los 9 y los 18 meses).
  • Golpes contra muebles o esquinas.
  • Importante: en este grupo de edad, es fundamental descartar maltrato infantil cuando las lesiones no son coherentes con el mecanismo descrito.

En preescolares y escolares (3-12 años)

  • Choques entre compañeros durante el juego (más frecuente en varones).
  • Caídas desde columpios, toboganes y estructuras de parques infantiles.
  • Accidentes en bicicleta o patinete.
  • Práctica deportiva.

En adolescentes

  • La práctica de los deportes de contacto (fútbol, rugby, artes marciales).
  • Accidentes de bicicleta y de motos.
  • Los accidentes de circulación, generalmente como pasajeros o en atropellos.
  • Actividades de riesgo.

En adultos

  • Accidentes de tráfico (la causa más frecuente de TCE grave).
  • Caídas (especialmente en personas mayores de 65 años).
  • Agresiones.
  • Accidentes laborales.
  • Práctica deportiva.

Tipos de lesiones craneales

Lesiones externas

  • Chichón o hematoma subgaleal: acumulación de sangre debajo del cuero cabelludo. Es la lesión más frecuente y suele ser benigna.
  • Heridas en el cuero cabelludo: pueden sangrar abundantemente debido a la rica vascularización de esta zona, pero generalmente no son graves.

Conmoción cerebral

Es una alteración temporal de la función cerebral provocada por el golpe. Los niños pueden perder la conciencia inmediatamente después de la lesión o atravesar un período de conducta relativamente normal seguido de síntomas. Se manifiesta con:

  • Confusión o desorientación.
  • Pérdida de memoria (especialmente de los momentos previos y posteriores al golpe).
  • Dolor de cabeza.
  • Mareos y náuseas.
  • Visión borrosa.
  • Dificultad para concentrarse.

Contusión cerebral

Cuando hay daño directo del tejido cerebral. La situación es más grave ya que de la pérdida de conciencia podemos pasar al coma. Requiere vigilancia intensiva y, en ocasiones, intervención neuroquirúrgica.

Fracturas de cráneo

  • Fractura lineal: la más frecuente en niños. En los bebés suele ser inocua y de buen pronóstico.
  • Fractura deprimida: un fragmento óseo se hunde hacia el interior, pudiendo comprimir el cerebro.
  • Fractura de la base del cráneo: potencialmente grave, puede manifestarse con hematomas alrededor de los ojos (“ojos de mapache”) o detrás de las orejas (signo de Battle), o salida de líquido transparente por la nariz u oídos.

Hemorragias intracraneales

Son las complicaciones más graves del TCE:

  • Hematoma epidural: acumulación de sangre entre el cráneo y la duramadre. Puede expandirse rápidamente y constituye una urgencia neuroquirúrgica.
  • Hematoma subdural: sangre entre la duramadre y el cerebro. Puede ser agudo o crónico.
  • Hemorragia subaracnoidea: sangrado en el espacio entre las meninges.
  • Hemorragia intraparenquimatosa: sangrado dentro del propio tejido cerebral.

¿Qué síntomas aparecen?

Los síntomas que aparecen tras el golpe están en relación con la intensidad del mismo. Afortunadamente, la mayoría de las veces son traumas leves.

Síntomas de un TCE leve

  • Dolor de cabeza leve.
  • Chichón o hematoma en la zona del golpe.
  • Cierta somnolencia transitoria.
  • Tendencia a los vómitos (1-2 episodios en las primeras horas).
  • Llanto (en niños pequeños).
  • Irritabilidad pasajera.

Signos de alarma (requieren atención médica inmediata)

  • Pérdida de conciencia tras el golpe.
  • Vómitos repetidos (más de 3 episodios).
  • Convulsiones después del traumatismo.
  • Somnolencia progresiva: el niño está cada vez más dormido y cuesta despertarlo.
  • Pupilas de tamaño desigual (anisocoria).
  • Confusión o desorientación que no mejora.
  • Dificultad para hablar o caminar.
  • Salida de sangre o líquido claro por los oídos o la nariz.
  • Dolor de cabeza intenso y progresivo que no cede con analgésicos.
  • Debilidad o entumecimiento en un brazo o una pierna.
  • Comportamiento anormal: agitación excesiva o apatía marcada.
  • En bebés: fontanela abultada, rechazo de la alimentación, llanto inconsolable.

Diagnóstico

Observación clínica

La prueba diagnóstica más importante es la observación y vigilancia del niño en las primeras 48 horas tras el traumatismo. Esto incluye evaluar el nivel de conciencia, la orientación, el comportamiento y la aparición de nuevos síntomas.

Escala de Coma de Glasgow

Es la herramienta estándar para evaluar el nivel de conciencia. Valora la apertura ocular, la respuesta verbal y la respuesta motora, con una puntuación de 3 (mínima) a 15 (normal). Existe una versión adaptada para niños pequeños.

Pruebas de imagen

  • Radiografía de cráneo: evidencia la existencia de fracturas en los huesos de la cabeza, pero no permite ver si está dañado el cerebro por dentro. Por ello, su utilidad es limitada y no se solicita de rutina en todos los traumatismos leves.
  • TAC craneal (tomografía computarizada): es la prueba de elección para detectar lesiones cerebrales, hemorragias y fracturas. En niños normalmente necesita sedación. No se realiza de forma rutinaria para evitar la exposición innecesaria a radiación, sino cuando existen signos de alarma.
  • Resonancia magnética (RM): más sensible que el TAC para detectar lesiones difusas del tejido cerebral, pero menos accesible en urgencias. Se utiliza principalmente en la evaluación subaguda o para el seguimiento.

Criterios PECARN

En pediatría se utilizan los criterios PECARN (Pediatric Emergency Care Applied Research Network) para decidir qué niños necesitan una TAC craneal y cuáles pueden ser observados en casa. Estos criterios tienen en cuenta la edad, el mecanismo del trauma, los síntomas y los hallazgos de la exploración física.

¿Qué hacer ante un golpe en la cabeza?

Primeros auxilios

  • Asegúrese de que la respiración del niño es adecuada y no hay otros problemas.
  • Coloque un paño frío en el punto de impacto para reducir la inflamación.
  • Busque en el niño cambios de conducta o de vigilia durante al menos un día después del accidente.
  • Explore al niño cada 2 o 4 horas para comprobar que está mejorando.
  • Siga controlando las pupilas (que los círculos negros del centro de los ojos tengan un tamaño igual), el grado de conciencia y la capacidad de comunicación. Despiértelo durante la noche si está intranquilo con la evolución.
  • Lave con agua todos los cortes y rasguños tras el cese de la hemorragia. Los cortes grandes o profundos pueden necesitar puntos de sutura.
  • Administre paracetamol o ibuprofeno frente al dolor, según la dosis recomendada para su edad y peso. Evite la aspirina en menores de 16 años por el riesgo de síndrome de Reye.
  • Limite las actividades e imponga una dieta ligera.
  • Si existe dolor de nuca, no deje que su hijo se mueva. Coloque suavemente las manos a ambos lados de la cabeza del niño hasta que pueda situarlo cuidadosamente sobre una superficie plana, y fije la cabeza mirando hacia arriba. Coloque material de relleno (como toallas o ropas) a cada lado de la cabeza para impedir el movimiento. Llame al 112 inmediatamente.

Cuándo acudir a urgencias

Debe acudir a urgencias inmediatamente si:

  • Ha habido pérdida de conciencia, aunque sea breve.
  • El niño vomita más de dos veces.
  • Tiene somnolencia excesiva o no se despierta con normalidad.
  • Presenta convulsiones.
  • Sale sangre o líquido claro por los oídos o la nariz.
  • Presenta pupilas de diferente tamaño.
  • Tiene debilidad en alguna extremidad.
  • La caída ha sido desde una altura superior a 1 metro (en menores de 2 años) o 1,5 metros (en mayores de 2 años).
  • El mecanismo del traumatismo ha sido de alta energía (accidente de tráfico).
  • El niño es menor de 3 meses.

Conmoción cerebral en deportistas

La conmoción cerebral en el contexto deportivo merece una mención especial:

  • Todo deportista con sospecha de conmoción debe ser retirado del juego inmediatamente.
  • No debe volver a la actividad deportiva hasta que los síntomas se hayan resuelto completamente.
  • El retorno al deporte debe ser gradual, siguiendo un protocolo escalonado supervisado por un profesional sanitario.
  • Las conmociones repetidas son especialmente peligrosas y pueden causar daño cerebral acumulativo.
  • Se recomienda el uso de casco protector en deportes de riesgo (ciclismo, esquí, patinaje, equitación).

Prevención de los traumatismos craneales

Los traumatismos craneales son muy frecuentes en la infancia debido al menor sentido del peligro por parte de los niños, a su natural movilidad y por su falta de maduración en la estabilidad. Los niños menores de tres años tienen mayor elasticidad en los huesos del cráneo, lo que da cierto grado de protección al cerebro.

Medidas preventivas según la edad

En bebés:

  • No dejar nunca a un bebé solo en superficies elevadas (cambiador, sofá, cama).
  • Utilizar barandillas en la cuna.
  • Colocar puertas de seguridad en las escaleras.

En niños pequeños:

  • Proteger las esquinas de los muebles.
  • Asegurar las estanterías y muebles pesados a la pared.
  • Supervisar el juego en parques infantiles.

En niños mayores y adolescentes:

  • Usar casco en bicicleta, patinete, patines y deportes de contacto.
  • Usar cinturón de seguridad y sistemas de retención infantil adecuados en el coche.
  • Educación sobre conducción segura (motos, bicicletas).

Actuación según la gravedad

  • En los traumatismos leves, sin pérdida de conciencia, basta con la observación en el domicilio del niño, vigilando cambios en la actividad, conciencia o visión.
  • Los niños con conmoción cerebral deben ser controlados, preferiblemente en un hospital.
  • Aquellos niños con seria pérdida de conciencia deben estar ingresados en una unidad de cuidados intensivos.

Pronóstico

El pronóstico del traumatismo craneal depende fundamentalmente de la gravedad de la lesión:

  • Los TCE leves tienen un excelente pronóstico, con recuperación completa en la gran mayoría de los casos.
  • Las conmociones cerebrales suelen resolverse en días o semanas, aunque un pequeño porcentaje de pacientes puede experimentar síntomas persistentes (síndrome posconmocional).
  • Los TCE graves pueden tener consecuencias a largo plazo, incluyendo déficits cognitivos, problemas de comportamiento y discapacidad física.

Preguntas frecuentes

¿Debo despertar a mi hijo por la noche después de un golpe en la cabeza?

Si el médico le ha dado el alta y le ha indicado vigilancia domiciliaria, se recomienda comprobar al niño cada 2-4 horas durante las primeras 24 horas. Basta con verificar que respira con normalidad y que se puede despertar si se le estimula suavemente. No es necesario despertarlo completamente a menos que se observen signos de alarma.

¿Cuánto tiempo hay que vigilar después de un golpe en la cabeza?

La vigilancia más estrecha debe mantenerse durante las primeras 24-48 horas, que es cuando existe mayor riesgo de complicaciones. Sin embargo, cualquier síntoma nuevo que aparezca en las semanas siguientes debe ser evaluado por un médico.

¿Se puede dormir después de un golpe en la cabeza?

Sí, si el médico lo ha valorado y no hay signos de alarma. El sueño no es peligroso en sí mismo; lo importante es poder despertar al niño para comprobar que responde con normalidad.

Referencias

  • Asociación Española de Pediatría (AEP). Protocolos diagnóstico-terapéuticos de urgencias pediátricas: Traumatismo craneoencefálico. https://www.aeped.es/
  • Kuppermann, N., et al. (2009). Identification of children at very low risk of clinically-important brain injuries after head trauma: a prospective cohort study (PECARN). The Lancet, 374(9696), 1160-1170.
  • National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Head injury: assessment and early management. Clinical guideline [CG176]. https://www.nice.org.uk/guidance/cg176
  • MedlinePlus. Lesión de cabeza. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. https://medlineplus.gov/spanish/headinjuries.html
Gabriel Giner

Escrito por

Gabriel Giner

Editor

Fundador y editor de eSalud. Apasionado de la salud digital y la divulgación sanitaria, dirige el proyecto editorial desde sus inicios con el compromiso de acercar la información de salud a todos los lectores.

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