Traumatismo craneal

Un traumatismo craneal es un golpe en la cabeza que puede ser de muy variable intensidad (desde un chichón hasta un traumatismo grave).

Los niños están constantemente golpeándose la cabeza o caen o, con menor frecuencia, les golpea algún objeto en movimiento.

Por lo general no aparecen problemas, pero debe observarse al niño para asegurarse de que no se presentan complicaciones.

Causas del traumatismo craneal

Las causas son múltiples. En los bebés es frecuente la caída accidental desde cunas, camas y cambiadores. También son habituales las caídas cuando empiezan a andar. En los párvulos suelen observarse choques entre compañeros (más en varones) durante el juego. La práctica de los deportes afecta a escolares y adolescentes.

Los accidentes de circulación (generalmente atropellos) son el otro grupo de causas habituales del traumatismo craneal. Los accidentes de bicicleta y de motos inciden sobre todo en adolescentes.

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¿Qué síntomas aparecen?

Los síntomas que aparecen tras el golpe están en relación con la intensidad del mismo.

Afortunadamente la mayoría de las veces son traumas leves con cierta somnolencia y tendencia a los vómitos.

Otras veces, existe lo que se llama conmoción cerebral. Los niños pueden perder la conciencia inmediatamente después de una lesión de este tipo o atravesar un periodo de conducta relativamente normal seguido de problemas. Tras el traumatismo craneal, los niños pueden presentar una pérdida de memoria, estar desorientados o mareados.

Pueden aparecer trastornos visuales, vómitos, náuseas, dolor de cabeza o cervical o convulsiones. En los casos en que hay daño del cerebro (contusión craneal) la situación es más grave ya que de la pérdida de conciencia podemos pasar al coma. Por último pueden verse fracturas de cráneo (que en los bebés suele inocuas y de buen pronóstico) y hemorragias dentro del cerebro que precisan un especial cuidado.

Diagnóstico

La radiografía de cráneo es lo único que evidencia es la existencia de fracturas en los huesos de la cabeza. No se puede ver si está dañado el cerebro por dentro. Esto hace que la mayoría de las veces no sea de mucha utilidad pues generalmente la existencia o no de fractura no guarda relación con la gravedad del cuadro. Con ello se evitarían que muchos bebés con traumatismos leves se radiaran sin mucha justificación.

La prueba diagnostica mas importante es la observación y vigilancia del niño en las primeras 48 horas tras el traumatismo.

Según los síntomas que tenga el niño y los hallazgos que encuentre el médico en la exploración, éste determinará la realización de otras pruebas, como un TAC o escáner (que normalmente necesita anestesia general).

¿Qué hacer ante un golpe en la cabeza?

  • Asegúrese que la respiración del niño es adecuada y no hay otros problemas.
  • Coloque un paño frío en el punto de impacto para reducir la tumefacción.
  • Busque en el niño cambios de conducta o de vigilia durante al menos un día después del accidente.
  • Explore al niño cada 2 ó 4 horas para comprobar que está mejorando.
  • Siga controlando las pupilas (es decir, los círculos negros del centro de los ojos tienen un tamaño desigual), el grado de conciencia y la capacidad de comunicación. Despiértelo tantas veces como sea necesario, si no está tranquilo.
  • Lave con agua todos los cortes y rasguños tras el cese de la hemorragia. Los cortes grandes o profundos pueden necesitar puntos de sutura.
  • Administre analgésicos (aspirina, ibuprofeno o paracetamol) frente al dolor. No les dé medicaciones muy potentes por la importancia de observar la conducta y la vigilia del niño durante el día siguiente.
  • Limite las actividades e imponga una dieta ligera.
  • Si existe dolor de nuca, no deje que su hijo se mueva. Coloque suavemente las manos a ambos lados de la cabeza del niño hasta que pueda situarlo cuidadosamente sobre un tablero, y fije la cabeza mirando hacia arriba. Coloque material de relleno (como toallas o ropas) a cada lado de la cabeza para impedir el movimiento.

Evitando los traumatismos craneales

Los traumatismos craneales son muy frecuentes en la infancia debido a menor sentido del peligro por parte de los niños, a su natural movilidad (se dice que no paran) y por su falta de maduración en la estabilidad.

Los niños menores de tres años tienen mayor elasticidad en los huesos del cráneo lo que da cierto grado de protección al cerebro. Las circunstancias del accidente son importantes.

El tipo de lesión está determinado por si el accidente fue consecuencia de un golpe directo fuerte, una caída grave o un accidente en el que intervino un vehículo en movimiento. Para evitar la aparición de complicaciones debemos:

  • En los traumatismos leves, sin pérdida de conciencia, basta con la observación en el domicilio del niño, observando cambios en la actividad, conciencia o visión.
  • Los niños con conmoción cerebral deben ser controlados, preferiblemente en un hospital.
  • Aquellos niños con seria pérdida de conciencia deben estar ingresados en una unidad de cuidados intensivos.

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