Teoría de la mente: qué es y por qué es importante desarrollarla
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué es la teoría de la mente y en qué consiste?
- Bases neurológicas de la teoría de la mente
- 2.¿Cómo se desarrolla la teoría de la mente?
- Fases de la teoría de la mente
- Precursores evolutivos de la teoría de la mente
- 3.El test de la falsa creencia
- Test de Sally y Anne: origen y variantes
- 4.Teoría de la mente y empatía: ¿son lo mismo?
- 5.Controversias y poblaciones con déficit en la teoría de la mente
- 6.Aplicaciones prácticas de la teoría de la mente
- Educación
- Intervención clínica
- Crianza
- Resolución de conflictos
- 7.Preguntas frecuentes
- ¿A qué edad se desarrolla completamente la teoría de la mente?
- ¿Los animales tienen teoría de la mente?
- ¿Se puede entrenar la teoría de la mente?
- ¿La teoría de la mente se deteriora con la edad?
- 8.Referencias
La teoría de la mente es una muestra más de cómo el ser humano ha evolucionado en beneficio de las relaciones sociales. Las demás personas son de gran influencia para nosotros: el cómo pensamos, sentimos y nos comportamos está en relación siempre con otras personas, algo que no podemos obviar. Es gracias a esta teoría como podemos comprender que nuestro estado mental y emocional se diferencia del de los demás, y esto es todo un avance para nuestro enriquecimiento como podremos comprobar a continuación.
Cada vez la presión de la influencia social nos afecta más, hasta el punto de que aparcamos nuestras vidas para cumplir con las expectativas de otras personas. La teoría de la mente es un concepto utilizado tanto en la psicología como en la filosofía, así como en las ciencias humanas. Se considera como una capacidad que ha desarrollado el ser humano para atribuir pensamientos e intenciones a otras personas. Lo que supone conocer sus expectativas e ideas sin que necesitemos que nos las revelen.
Esta es una capacidad que claramente nos diferencia de los demás mamíferos, algo único que tan solo se produce en el ser humano, debido a su desarrollo cerebral. La teoría de la mente es sin duda una capacidad propia de nuestro desarrollo del neocórtex. Para comprender mejor en qué consiste esta capacidad, veámosla con más detalle.
¿Qué es la teoría de la mente y en qué consiste?
La teoría de la mente, también conocida por sus siglas como ToM (del inglés Theory of Mind), es una capacidad importante que hemos desarrollado con el paso del tiempo y que parece tener una estrecha relación con la importancia que damos al vínculo con otros seres humanos. Es innegable que la influencia de otras personas es tremendamente poderosa, y es por esto que nuestra evolución va en consonancia con esta realidad.
A través de la teoría de la mente somos capaces de reflexionar y comprender nuestro propio estado mental, y a su vez ver las diferencias que existen con el estado mental de otra persona. Esto nos saca del ensimismamiento para adentrarnos en un mundo más complejo, en el que tenemos en consideración los pensamientos, las ideas y deseos de los demás, sabiendo que son puntos de vista diferentes al nuestro debido a que representan otro estado mental, un mundo interno diferente.
Todo este proceso lo realizamos, en la mayoría de ocasiones, de manera inconsciente, ya que se produce de forma automática en nuestro cerebro. Esto sucede gracias a que estamos continuamente expuestos a situaciones que requieren de esta capacidad. Nos encontramos ante personas que, con la información que ya tienen de nosotros, infieren lo que podemos estar pensando; este proceso a su vez lo realizamos nosotros mismos, y es así como entramos en un bucle en el que yo creo que tú crees esto. Así es como iniciamos un proceso de inferencias que nos llevan a puntos más complejos como iremos viendo a continuación.
Esta capacidad no solo está inmersa en el mundo de los pensamientos, también está en relación con nuestro mundo perceptivo. Mediante nuestra capacidad de percibir podemos llegar a reflexionar sobre nuestras propias sensaciones, emociones y sentimientos, y a su vez sobre las de los demás. Para ello nos fijamos sobre todo en el lenguaje corporal y los signos corporales que nos ofrece la otra persona dentro del contexto en el que se producen. Esto nos ayuda a prever tanto nuestro comportamiento como el de los demás ante una serie de circunstancias.
Bases neurológicas de la teoría de la mente
La investigación neurocientífica ha identificado varias regiones cerebrales implicadas en la ToM:
- Corteza prefrontal medial: participa en la atribución de estados mentales a uno mismo y a los demás. Lesiones en esta área pueden dificultar gravemente la comprensión de las intenciones ajenas.
- Unión temporoparietal (TPJ): desempeña un papel crucial en la capacidad de distinguir las creencias propias de las ajenas. Estudios de neuroimagen funcional muestran una activación consistente de esta zona durante tareas de falsa creencia.
- Surco temporal superior: interviene en la percepción de acciones intencionales y en la interpretación de la dirección de la mirada.
- Neuronas espejo: descubiertas inicialmente en primates por Giacomo Rizzolatti, se activan tanto cuando realizamos una acción como cuando observamos a otra persona realizarla. Se ha propuesto que constituyen un sustrato neuronal básico para la empatía y la comprensión de las acciones ajenas.
¿Cómo se desarrolla la teoría de la mente?

Los seres humanos adquirimos esta capacidad cognitiva alrededor de los 3 y 4 años de edad. No es algo que tengamos que aprender de forma explícita; simplemente se activa de una forma congénita mediante la interacción con el resto de personas. Es así como entendemos que se trata de una mejora en las funciones evolutivas. El factor cultural juega un papel fundamental para que se produzca el desarrollo de esta capacidad en el ser humano.
A lo largo de nuestra infancia vamos haciendo uso de nuestra capacidad de la teoría de la mente. Es también en esta etapa cuando se producen algunos estados psicopatológicos que impiden el desarrollo de la teoría de la mente, como por ejemplo el trastorno del espectro autista.
Nuestra especie es la única que está capacitada desde una edad muy temprana para considerar a los demás como agentes intencionales, entendiendo así que tienen sus propios intereses independientemente de nosotros. De esta forma vamos comprendiendo que las acciones pueden ir dirigidas hacia un objetivo, aunque no conozcamos ese objetivo. Este es el momento en el que pretendemos que las otras personas que nos rodean dirijan su atención hacia nosotros, para atender a nuestras necesidades.
En los infantes hay una etapa, denominada la revolución de los nueve meses, en la que se van desarrollando habilidades cognitivas para la creación de conductas sociales complejas. Se aprenden capacidades como el juego simbólico y la imitación. La teoría de la mente se fundamenta con la adquisición de todas estas capacidades sociales. Ya no solo se piensa en los demás como un individuo intencional, sino también como un ente mental capaz de generar toda una serie de estados psicológicos como son los pensamientos, las creencias y los deseos.
En su desarrollo podemos observar cómo esta capacidad va cargada de mensajes implícitos que hemos ido acoplando a nuestro modo de pensar y ver el mundo. De una forma intuitiva vamos formándonos juicios acerca de otras personas, y es así como evoluciona a su vez el prejuicio. Esto, como hemos dicho anteriormente, aparece de una forma automática en nuestro pensamiento y apenas lo cuestionamos. Por supuesto, hay que destacar que esta capacidad tiene sus beneficios, ya que nos permite de una forma rápida y eficaz relacionarnos con las personas y prever sus conductas, pero también da lugar a muchas creencias erróneas y malentendidos.
Fases de la teoría de la mente
La ToM es una habilidad que se va desarrollando con el paso de los años, iniciándose en la etapa de la infancia. A pesar de iniciar como individuos con intereses propios, al adquirir esta capacidad es posible obtener una perspectiva mucho más amplia al tener consciencia de las emociones, creencias y pensamientos de otros.

Para lograr que el individuo llegue a esta etapa, se ha dividido su desarrollo en cuatro fases (algunos profesionales manejan 3 fases con etapas distintas):
- Fase 1 (2-3 años): en este momento el niño tiene la capacidad de entender que otras personas tienen aspiraciones y emociones diferentes a las suyas. Adquieren una mayor comprensión de las emociones básicas, permitiendo dar una respuesta adecuada a un estímulo de este tipo. En el curso de esta fase se inicia el desarrollo de la empatía.
- Fase 2 (4-5 años): comprenden que todos tienen percepciones, ideas y creencias distintas, entendiendo que no todos tienen el mismo punto de vista. Es el momento en que son capaces de entender lo correcto o lo incorrecto, lo cual les permite identificar cuándo alguien no tiene un pensamiento o comportamiento adecuado condicionado por una creencia.
- Fase 3 (6-7 años): se inicia un proceso de socialización más complejo. Adquieren la conciencia de que es posible tener una creencia falsa en relación a lo que otro cree. De la misma forma, empiezan a entender las mentiras, el engaño o la ironía.
- Fase 4 (9-12 años): no solo existe la capacidad de reconocer sus errores, sino que es posible cometerlos de forma inconsciente. Esto le brinda la capacidad de comprender cuándo se equivoca, así como cuándo se genera una conducta inapropiada. También aparece la comprensión de la metáfora, el sarcasmo y las dobles intenciones.
Precursores evolutivos de la teoría de la mente
Antes de que la ToM propiamente dicha se consolide, los niños desarrollan una serie de habilidades precursoras que sientan las bases:
- Atención conjunta (9-12 meses): capacidad de compartir el foco de atención con otra persona señalando objetos o siguiendo la mirada del adulto.
- Referencia social (12-18 meses): el niño mira la expresión emocional del cuidador para decidir cómo reaccionar ante una situación nueva o ambigua.
- Juego simbólico (18-24 meses): capacidad de simular que un objeto es otra cosa (un palo es una espada). Implica representaciones mentales flexibles.
- Comprensión de deseos (2-3 años): entienden que las personas actúan movidas por deseos que pueden ser distintos de los suyos.
- Comprensión de creencias falsas (4-5 años): hito clave que marca la adquisición plena de la ToM de primer orden.
El test de la falsa creencia
Este test se desarrolló con el fin de comprender cómo se produce en los niños la teoría de la mente, y cómo es posible comprobar que, efectivamente, han desarrollado esta capacidad.
Uno de los experimentos que se lleva a cabo con el test de la falsa creencia se realiza de la siguiente forma: a dos grupos de niños de diferente edad, uno de ellos con niños de entre 3 años aproximadamente y el otro de entre 4 y 5 años, se les muestra un espectáculo de títeres. En esta función hay dos personajes principales, uno es Sally y el otro Anne. En el espectáculo aparece Sally guardando una bolita dentro de una canasta y a continuación se va a jugar. En ausencia de Sally, Anne saca esa bolita y la coloca en otro lugar, en una caja. Sally vuelve y busca la bolita. Se les pregunta a los dos grupos de niños que están viendo la función: ¿dónde buscará Sally la bolita?
El grupo de niños mayores contesta correctamente a diferencia del otro grupo, ya que entienden que Sally buscará la bolita donde ella la dejó, y no donde Anne en su ausencia la colocó. Esto sucede porque, tal y como observó uno de los principales estudiosos de la teoría de la mente, el psicólogo y antropólogo Gregory Bateson (1994), es a partir de esta edad cuando se tienen conocimientos suficientes para responder de una forma correcta, debido a que se han desarrollado los mecanismos que permiten al niño este procesamiento de la información.

Test de Sally y Anne: origen y variantes
El test de Sally y Anne fue diseñado originalmente por los psicólogos Simon Baron-Cohen, Alan Leslie y Uta Frith en 1985 y se ha convertido en la prueba clásica para evaluar la ToM de primer orden. Existen variantes que evalúan niveles más avanzados:
- Falsa creencia de segundo orden: «¿dónde cree Juan que María piensa que está el objeto?». Requiere razonar sobre la creencia de una persona acerca de la creencia de otra. Los niños suelen superarlo entre los 6 y 7 años.
- Historias extrañas de Happé: relatos breves que implican ironía, mentira piadosa, malentendido o doble engaño. Evalúan la ToM avanzada en niños mayores y adultos.
- Test de los ojos de Baron-Cohen (Reading the Mind in the Eyes): se presentan fotografías de la zona de los ojos y el sujeto debe identificar la emoción o estado mental expresado. Muy utilizado en investigación sobre trastorno del espectro autista en adultos.
Estos experimentos a día de hoy se siguen desarrollando para detectar psicopatologías y comprender mejor la teoría de la mente, cómo evoluciona y se desarrolla en los niños hasta la edad adulta. Este test de una situación fingida involucra esa simulación de un individuo que tiene una posibilidad cognitiva diferente.
Habitualmente, los niños y las niñas que participan en este test menores de 4 años dan una respuesta errónea, al creer que Sally tiene la misma información que ellos, y por lo tanto irá a buscar la bolita donde la dejó Anne en su ausencia. No obstante, los niños mayores de 4 años, generalmente, ofrecen la respuesta correcta. Esta es la prueba de que han hecho la transición hacia la teoría de la mente que les permite percibir la realidad con mayor claridad, abandonando así su egocentrismo. La percepción egocéntrica de que los demás ven, sienten y piensan exactamente lo mismo que nosotros es propia de los niños menores de 4 años.
Os presentamos un vídeo en el que se muestra un ejemplo de test de la falsa creencia:
Teoría de la mente y empatía: ¿son lo mismo?
Es habitual confundir la teoría de la mente con la empatía, pero se trata de procesos diferenciados aunque estrechamente relacionados:
- Teoría de la mente (componente cognitivo): se refiere a la capacidad de comprender que otra persona tiene un estado mental diferente al propio, es decir, de saber qué piensa o cree el otro.
- Empatía (componente afectivo): implica sentir lo que otra persona siente, resonar emocionalmente con su experiencia.
Un individuo puede tener una ToM intacta (comprender perfectamente lo que otra persona piensa) y, sin embargo, carecer de empatía afectiva (no conmoverse con su sufrimiento). Este patrón se observa, por ejemplo, en personas con rasgos psicopáticos, que utilizan su capacidad mentalista para manipular a los demás sin experimentar compasión. Por el contrario, algunas personas con trastorno del espectro autista pueden sentir una gran empatía emocional pero tener dificultades con el componente cognitivo.
Controversias y poblaciones con déficit en la teoría de la mente
La teoría de la mente es considerada como una habilidad esencial del ser humano para lograr ser un ser social. Cuando un individuo no ha desarrollado esta capacidad, se considera que puede provocar problemas para lograr de manera efectiva la interacción social. Por consecuencia, dificulta que logre comunicarse con otros así como comprender la perspectiva y comportamiento de otros. Es una condición que se observa con frecuencia en las siguientes poblaciones:
- Trastorno del espectro autista (TEA): son individuos con una remarcable ausencia de la teoría de la mente. Presentan dificultad para socializar al poseer pocas o nulas habilidades sociales. En muchos casos destacan por ser individuos no verbales y tienen dificultad para comprender las emociones y comportamiento de otros. Por tal razón, no suelen reaccionar de forma adecuada a la conducta de otras personas. La investigación de Baron-Cohen ha sido fundamental para vincular el TEA con el déficit en ToM.
- Esquizofrenia: estas personas tienden a sufrir episodios que los desconectan de la realidad. Es común que desarrollen una deficiencia en la cognición social, dificultando que interactúen con otras personas. Incluso sufren de delirios y alucinaciones. Es así como no son capaces de comprender las emociones y comportamientos de otros, llegando a malinterpretar las intenciones ajenas.
- Trastorno bipolar: la inestabilidad de su estado emocional incide negativamente sobre el desarrollo de la teoría de la mente. Aunque es posible que logren establecer vínculos sólidos con otras personas y puedan interactuar con ellas, su cognición social se ve afectada especialmente durante los episodios maníacos o depresivos.
- Demencias y daño cerebral adquirido: las lesiones en la corteza prefrontal (por ejemplo, en la demencia frontotemporal o tras un traumatismo craneoencefálico) pueden deteriorar significativamente la ToM, lo que se traduce en conductas socialmente inapropiadas, falta de tacto y dificultad para mantener relaciones interpersonales.
- Trastorno límite de la personalidad: la hipermentalización (atribuir estados mentales excesivamente complejos o inexactos a los demás) es un fenómeno descrito en estos pacientes, que genera malentendidos y conflictos interpersonales recurrentes.
A pesar de que son los casos más comunes, la ausencia de ToM no solo se limita a estos casos. Se ha observado en la población con síndrome de Down o con problemas de lenguaje. Incluso puede verse condicionado por factores culturales o socioeconómicos.
Aplicaciones prácticas de la teoría de la mente
La comprensión de la ToM tiene implicaciones en múltiples ámbitos:
Educación
Los profesores pueden diseñar actividades que fomenten la comprensión de las perspectivas ajenas, como el role-playing, la lectura compartida de cuentos con dilemas morales o los debates sobre las motivaciones de los personajes.
Intervención clínica
Los programas de entrenamiento en habilidades sociales para personas con TEA o esquizofrenia incluyen ejercicios específicos para mejorar la ToM: reconocimiento de emociones faciales, interpretación de situaciones sociales ambiguas o prácticas de toma de perspectiva.
Crianza
Padres y cuidadores que conocen las fases de desarrollo de la ToM pueden ajustar sus expectativas y favorecer la mentalización del niño mediante preguntas como «¿cómo crees que se siente tu amigo?» o «¿por qué piensas que ha hecho eso?».
Resolución de conflictos
En mediación y negociación, la capacidad de adoptar la perspectiva del otro (mentalización) es un recurso fundamental para alcanzar acuerdos satisfactorios.
Preguntas frecuentes
¿A qué edad se desarrolla completamente la teoría de la mente?
La ToM de primer orden (comprensión de creencias falsas simples) suele consolidarse hacia los 4-5 años. La de segundo orden (razonar sobre las creencias de alguien acerca de las creencias de otro) se alcanza entre los 6 y 7 años. Sin embargo, la mentalización avanzada (comprensión de ironía, sarcasmo, metáforas sociales) sigue perfeccionándose durante la adolescencia y la vida adulta.
¿Los animales tienen teoría de la mente?
Existe un debate abierto. Algunos estudios con chimpancés y otros grandes simios sugieren que poseen una ToM rudimentaria (pueden anticipar las acciones de otros basándose en lo que han visto), pero no se ha demostrado de forma concluyente que comprendan creencias falsas como lo hacen los humanos.
¿Se puede entrenar la teoría de la mente?
Sí, especialmente en personas con déficits. Programas de intervención como el Social Cognition and Interaction Training (SCIT) o la terapia basada en mentalización (MBT) han mostrado resultados positivos en mejorar la cognición social en pacientes con esquizofrenia y trastorno límite de la personalidad, respectivamente.
¿La teoría de la mente se deteriora con la edad?
Algunos estudios indican que ciertos aspectos de la ToM pueden declinar en la vejez avanzada, especialmente los relacionados con la comprensión de la ironía y el sarcasmo. Sin embargo, la mentalización básica suele mantenerse preservada salvo que exista un deterioro cognitivo significativo.
En definitiva, como hemos podido comprobar, la teoría de la mente aparece, habitualmente, a partir de los 4 años de edad, cuando ya hemos desarrollado unas capacidades básicas sociales que dan sustento y sentido a esta capacidad cognitiva más compleja. La teoría de la mente es fundamental para nuestro desarrollo como individuos adaptados a una sociedad que está en permanente interacción. Aunque nuestro cerebro emplea el ahorro de energía para anticiparse a la conducta de los demás, sin apenas en muchas ocasiones disponer de la suficiente información para ello. En nuestro desarrollo también empleamos la metacognición, intentando parar un momento todo este proceso automático y cuestionar todo aquello que suponemos y pensamos acerca de los demás.
Referencias
- Baron-Cohen S, Leslie AM, Frith U. Does the autistic child have a “theory of mind”? Cognition. 1985;21(1):37-46.
- Premack D, Woodruff G. Does the chimpanzee have a theory of mind? Behavioral and Brain Sciences. 1978;1(4):515-526.
- Wellman HM, Cross D, Watson J. Meta-analysis of theory-of-mind development: The truth about false belief. Child Development. 2001;72(3):655-684.
- Happé FGE. An advanced test of theory of mind: Understanding of story characters’ thoughts and feelings by able autistic, mentally handicapped, and normal children and adults. Journal of Autism and Developmental Disorders. 1994;24(2):129-154.
- Frith CD, Frith U. The neural basis of mentalizing. Neuron. 2006;50(4):531-534.
- Baron-Cohen S. Mindblindness: An Essay on Autism and Theory of Mind. Cambridge: MIT Press; 1995.
