Teoría de la mente

La teoría de la mente es una muestra más de cómo el ser humano ha evolucionado en beneficio de las relaciones sociales. Las demás personas son de gran influencia para nosotros, el cómo pensamos sentimos y nos comportamos está en relación siempre a otras personas, esto es algo que no podemos obviar. Es gracias a esta teoría cómo podemos comprender que nuestro estado mental y emocional se diferencia de los demás, y esto es todo un avance para nuestro enriquecimiento como podremos comprobar a continuación.

Cada vez la presión de la influencia social nos afecta más, hasta el punto que aparcamos nuestras vidas para cumplir con las expectativas de otras personas. La teoría de la mente es un concepto utilizado tanto en la psicología como en la filosofía, así como en las ciencias humanas. Se considera como una capacidad que ha desarrollado el ser humano para atribuir pensamientos e intenciones de otras personas. Lo que supone conocer sus expectativas e ideas sin que necesitemos que nos las revelen.

Esta es una capacidad que claramente nos diferencia de los demás mamíferos, es algo único que tan solo se produce en el ser humano, debido a su desarrollo cerebral. La teoría de la mente es sin duda una capacidad propia de nuestro desarrollo del neocórtex. Para comprender mejor en qué consiste esta capacidad veámosla con más detalle.

¿Qué es la teoría de la mente y en qué consiste?

Esta capacidad que hemos desarrollado con el paso del tiempo, parece tener una estrecha relación con la importancia que damos al vínculo con otros seres humanos. Es innegable que la influencia de otras personas es tremendamente poderosa, y es por esto que nuestra evolución va en consonancia a esta realidad.

A través de la teoría de la mente somos capaces de reflexionar y comprender nuestro propio estado mental, y a su vez ver las diferencias que existen con el estado mental de otra persona. Esto nos saca del ensimismamiento para adentrarnos en un mundo más complejo, en el que tenemos en consideración los pensamientos, las ideas y deseos de los demás, sabiendo que son puntos de vista diferentes al nuestro debido a que representa otro estado mental, en un mundo interno diferente.

Todo este proceso lo realizamos, en la mayoría de ocasiones, de manera inconsciente, ya que se produce de manera automática en nuestro cerebro. Esto sucede gracias a que estamos continuamente expuestos a situaciones que requieren de esta capacidad. Nos encontramos ante personas, que con la información que ya tienen de nosotros, infieren lo que podemos estar pensando, este proceso a su vez lo realizamos nosotros mismos, y es así como entramos en un bucle en el que yo creo que tú crees esto. Así es como iniciamos un proceso de inferencias que nos llevan a otros puntos más complejos como iremos viendo a continuación.

Esta capacidad no solo está inmersa en el mundo de los pensamientos, también está en relación con nuestro mundo perceptivo.  Mediante nuestra capacidad de percibir podemos llegar a reflexionar sobre nuestras propias sensaciones, emociones y sentimientos, y a su vez en las de los demás. Para ello nos fijamos sobre todo en el lenguaje corporal y los signos corporales que nos ofrece dentro del contexto en el que se producen. Esto nos ayuda a prever tanto nuestro comportamiento como el de los demás ante una serie de circunstancias.

¿Cómo se desarrolla la teoría de la mente?

Ejemplos de la teoría de la mente

Los seres humanos adquirimos esta capacidad cognitiva alrededor de los 3 y 4 años de edad. No es algo que tengamos que aprender, simplemente se activa de una forma congénita mediante la interacción con el resto de personas. Es así como entendemos que se trata de una mejora en las funciones evolutivas. El factor cultural juega un importante fundamental para que se produzca el desarrollo de esta capacidad en el ser humano.

A lo largo de nuestra infancia vamos haciendo uso de nuestra capacidad de la teoría de la mente. Es también en esta etapa cuando se producen algunos estados psicopatológicos que impiden el desarrollo de la teoría de la mente, como son los trastornos del espectro autista.

Nuestra especie es la única que está capacitada desde una edad muy temprana para considerar a los demás como agentes intencionales, entendiendo así que tienen sus propios intereses independientemente a nosotros. De esta forma vamos comprendiendo que las acciones pueden ir dirigidas hacia un objetivo, aunque no conozcamos ese objetivo. Este es el momento en el que pretendemos que las otras personas que nos rodean dirijan su atención hacia nosotros, para atender a nuestras necesidades.

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En los infantes hay una etapa, denominada la revolución de los nueve meses en la que se van desarrollando habilidades cognitivas para la creación de conductas sociales complejas. Se aprende capacidades como el juego simbólico y la imitación. La teoría de la mente se fundamenta con la adquisición de todas estas capacidades sociales. Ya no solo se piensa en los demás como un individuo intencional, sino también como un ente mental capaz de generar toda una serie de estados psicológicos como son los pensamientos, las creencias y los deseos.

En su desarrollo podemos observar como esta capacidad va cargada de mensajes implícitos que hemos ido acoplando a nuestro modo de pensar y ver el mundo. De una forma intuitiva vamos formándonos juicios acerca de otras personas, y es así como evoluciona a su vez el prejuicio.  Esto como hemos dicho anteriormente aparece de una forma automática en nuestro pensamiento y apenas lo cuestionamos. Por supuesto, hay que destacar que esta capacidad, tiene sus beneficios, ya que nos permite de una forma rápida y eficaz relacionarnos con las personas y prever sus conductas, pero también da lugar a muchas creencias erróneas y  malos entendidos.

El test de la falsa creencia

Este test se desarrolló con el fin de comprender cómo se produce en los niños la teoría de la mente, y cómo es posible comprobar que, efectivamente, han desarrollado esta capacidad.

Uno de los experimentos que se lleva a cabo con el test de la falsa creencia se realiza de la siguiente forma: A dos grupos de niños de diferente edad, uno de ellos con niños de entre 3 años aproximadamente, y el otro de entre 4 y 5 años, se les muestra un espectáculo de títeres. En esta función hay dos personajes principales, uno es Sally y el otro Anne. En el espectáculo aparece Sally guardando una bolita dentro de una canasta y a continuación se va a jugar. En ausencia de Sally, Anne saca esa bolita y la coloca en otro lugar, en una caja. Sally vuelve y busca la bolita. Se le pregunta a los dos grupos de niños que están viendo la función ¿dónde buscara Sally la bolita?

El grupo de niños mayores contesta correctamente a diferencia del otro grupo. Ya que entienden que Sally buscará la bolita donde ella la dejó, y no donde Anne en su ausencia la dejó. Esto sucede porque tal y como observó uno de los principales estudiosos de la teoría de la mente, el psicólogo y antropólogo Gregory Bateson (1994), es a partir de esta edad cuando se tiene conocimientos suficientes para responder de una forma correcta, debido a que se han desarrollado los mecanismos que permiten al niño este proceso de la información.

Estos experimentos a día de hoy se siguen desarrollando para detectar psicopatologías y comprender mejor la teoría de la mente, cómo evoluciona y se desarrolla en los niños hasta la edad adulta. Este test de una situación fingida involucra esa simulación de un individuo que tiene una posibilidad cognitiva diferente.

Habitualmente, los niños y las niñas que participan en este test menores de 4 años dan una respuesta errónea, al creer que Sally tiene la misma información que ellos, y por lo tanto irá a buscar la bolita donde la dejo Anne en su ausencia. No obstante, los niños mayores de 4 años, generalmente, ofrecen la respuesta correcta. Esta es la prueba de que han hecho la transición hacia la teoría de la mente que les permite percibir la realidad con mayor claridad, abandonando así su egocentrismo. La percepción egocéntrica de que los demás ven, sienten y piensan exactamente lo mismo que nosotros vemos es propia de los niños menores de 4 años.

Os presentamos un vídeo en el que se muestra un ejemplo de test de la falsa creencia:

En definitiva, como hemos podido comprobar la teoría de la mente aparece, habitualmente, a partir de los 4 años de edad. Cuando ya hemos desarrollado unas capacidades básicas sociales que dan sustento y sentido a esta capacidad cognitiva más compleja. La teoría de la mente es fundamental para nuestro desarrollo como individuos adaptados a una sociedad que está en permanente interacción. Aunque nuestro cerebro emplea el ahorro de energía para anticiparse a la conducta de los demás, sin apenas, en muchas ocasiones, disponer de la suficiente información para ello. En nuestro desarrollo también empleamos la metacognición intentando parar un momento todo este proceso automático,  y cuestionar todo aquello que suponemos y pensamos acerca de los demás.

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