Rubéola

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Rubéola
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La rubéola es una infección vírica aguda muy contagiosa. Se trata de una enfermedad relativamente leve tanto en niños como en adultos; no obstante, en el caso de las mujeres embarazadas puede tener consecuencias muy graves, con un alto riesgo de muerte fetal o defectos congénitos en el feto (síndrome de rubéola congénita). Este virus se transmite a través de las gotas que expulsa una persona infectada al estornudar o toser.

Gracias a los programas de vacunación, la rubéola ha sido prácticamente eliminada en la mayor parte de los países desarrollados. En España, la vacunación sistemática desde finales de los años 70 ha reducido la incidencia a menos de 0,3 casos por cada 100.000 habitantes. Sin embargo, sigue siendo un problema de salud pública en regiones del mundo donde la cobertura vacunal es insuficiente.

¿Qué es la rubéola?

La rubéola es una enfermedad contagiosa causada por un virus de la familia Matonaviridae (anteriormente clasificado como togavirus), género Rubivirus. Es un virus de ARN monocatenario de envoltura, con un único serotipo conocido, lo que facilita la protección permanente tras la infección natural o la vacunación.

Puede afectar a personas de todas las edades, aunque es especialmente crítica en mujeres embarazadas; si el contagio se da durante los primeros meses de gestación, el riesgo de transmisión al feto es muy alto, en cuyo caso pueden darse malformaciones congénitas muy graves.

La incidencia de este trastorno es mayor durante la primavera y el inicio del verano. Su incidencia en los países desarrollados es actualmente mínima gracias a la vacunación; no obstante, la Organización Mundial de la Salud estima que a nivel mundial todavía nacen cada año más de 100.000 niños con síndrome de rubéola congénita, principalmente en países de África y del sudeste asiático.

¿Cómo se transmite la rubéola?

La rubéola es una enfermedad sumamente contagiosa. El contagio se da a través de las gotitas presentes en las secreciones respiratorias de las personas infectadas, producidas al toser, estornudar o hablar. El virus también puede transmitirse por contacto directo con secreciones nasofaríngeas.

Así, el agente infeccioso alcanza la mucosa de la faringe y del tracto respiratorio superior mediante la inhalación de dichas gotitas, para pasar a continuación a los ganglios linfáticos regionales donde se multiplica. Tras un periodo de replicación local, el virus pasa al torrente sanguíneo (viremia primaria), diseminándose por todo el organismo. Pues bien, es entonces cuando el organismo comienza a producir anticuerpos para neutralizar el virus.

Periodo de contagiosidad

Las personas contagiadas pueden propagar la enfermedad desde aproximadamente una semana antes de la aparición del exantema (erupción cutánea) hasta una o dos semanas después de su aparición. Este es un dato especialmente relevante, ya que la persona puede transmitir el virus antes de saber que está enferma.

Los bebés con rubéola congénita pueden excretar el virus durante meses o incluso más de un año tras el nacimiento, siendo una fuente importante de contagio para las personas no inmunizadas de su entorno.

Periodo de incubación

El periodo de incubación (desde el contacto con el virus hasta la aparición de los síntomas) es de 14 a 21 días, con una media de 16-18 días. Es relativamente largo, lo que dificulta la identificación del origen del contagio.

Síntomas de la rubéola

Síntomas de la rubéola

La rubéola es una enfermedad con un periodo de incubación relativamente largo (14-21 días). En muchos casos, la infección puede ser asintomática o cursar con síntomas muy leves, especialmente en niños. Se estima que hasta un 25-50 % de las infecciones por rubéola no presentan síntomas reconocibles.

Cuando aparecen síntomas, los más característicos son:

Fase prodrómica (1-5 días antes del exantema)

  • Febrícula o fiebre moderada (37,5-38,5 °C), generalmente baja.
  • Malestar general y cansancio.
  • Síntomas catarrales leves: congestión nasal, dolor de garganta, tos leve.
  • Conjuntivitis leve en algunos casos.
  • Cefalea.

Fase exantemática

  • Exantema maculopapular: es la manifestación más característica. Se trata de una erupción cutánea de color rosado-rojizo, formada por manchas pequeñas (máculas y pápulas) que aparecen primero detrás de las orejas y en la cara, y se extienden rápidamente al tronco y las extremidades en 24-48 horas. A diferencia del sarampión, el exantema de la rubéola es más tenue, las manchas no confluyen entre sí y desaparece más rápidamente (dura 1-3 días).
  • Adenopatías (aumento de los ganglios linfáticos): es un signo muy característico de la rubéola. Los ganglios más afectados son los retroauriculares, cervicales posteriores y suboccipitales. Las adenopatías pueden aparecer antes del exantema y persistir varias semanas.

Diferencias con el sarampión

Es frecuente confundir la rubéola con el sarampión, pero existen diferencias importantes:

CaracterísticaRubéolaSarampión
FiebreLeve (< 38,5 °C)Alta (> 39 °C)
ExantemaRosado, no confluente, 1-3 díasRojo intenso, confluente, 5-6 días
Manchas de KoplikAusentesPresentes (patognomónicas)
AdenopatíasMuy marcadas (retroauriculares)Menos prominentes
Estado generalBuenoAfectado
ContagiosidadAltaMuy alta

Diagnóstico de la rubéola

En ocasiones esta enfermedad no es sencilla de diagnosticar en su fase inicial ya que los síntomas son inespecíficos y muy similares a los de otras infecciones víricas. Además, cuando se presenta el exantema, puede confundirse con el sarampión, el eritema infeccioso (parvovirus B19), la mononucleosis infecciosa o una reacción alérgica.

Pruebas de laboratorio

  • Serología (prueba de referencia): determinación de anticuerpos IgM e IgG frente al virus de la rubéola en sangre. La presencia de IgM positiva confirma una infección reciente o activa (aparece en los primeros días del exantema y persiste durante 4-6 semanas). La IgG positiva indica inmunidad (por infección pasada o vacunación).
  • Analítica sanguínea general: puede mostrar leucopenia (leucocitos bajos) y trombocitopenia leve (plaquetas bajas), aunque estos hallazgos no son específicos.
  • PCR (reacción en cadena de la polimerasa): permite detectar el material genético del virus en muestras nasofaríngeas, orina o sangre. Es especialmente útil para confirmar casos de rubéola congénita.

Diagnóstico en el embarazo

En el caso de mujeres embarazadas, es esencial diagnosticar correctamente esta enfermedad. Si se confirma la rubéola materna, se realizan:

  • Ecografía fetal detallada para evaluar posibles malformaciones.
  • Amniocentesis con PCR del líquido amniótico para confirmar la infección fetal, cuando está indicada.
  • Cordocentesis (análisis de sangre fetal) en casos seleccionados.

Rubéola: complicaciones

Las complicaciones de la rubéola posnaternal (adquirida después del nacimiento) no son demasiado frecuentes, pero existen:

  • Artritis y artralgias: es la complicación más habitual, especialmente en mujeres adultas. Afecta sobre todo a las articulaciones de las muñecas, rodillas y dedos de las manos. Suele ser transitoria y autolimitada, durando de unos días a 2 semanas.
  • Trombocitopenia: descenso de las plaquetas que puede provocar hemorragias cutáneas (púrpura). Aparece en aproximadamente 1 de cada 3.000 casos.
  • Encefalitis: es una complicación rara pero grave (aproximadamente 1 de cada 6.000 casos). Puede producir secuelas neurológicas permanentes y tiene una mortalidad del 20-50 %.
  • Neuritis: inflamación de nervios periféricos, poco frecuente.

Rubéola congénita

¿Cómo se transmite la rubéola?

Tal y como hemos señalado, los principales problemas relacionados con esta enfermedad se dan en mujeres embarazadas, especialmente durante el primer trimestre de gestación. El riesgo de transmisión vertical (de madre a feto) y de malformaciones fetales varía según el momento del embarazo en que se produce la infección:

  • Primeras 12 semanas de gestación: el riesgo de infección fetal es del 80-90 %, y las malformaciones congénitas se producen en la mayoría de los casos.
  • Semanas 13-16: el riesgo de infección fetal es del 50-60 %, con menor probabilidad de malformaciones graves.
  • A partir de la semana 20: los riesgos de malformación en el feto disminuyen drásticamente y son prácticamente nulos, aunque puede producirse sordera.

Síndrome de rubéola congénita (SRC)

El síndrome de rubéola congénita puede incluir un amplio abanico de defectos congénitos:

  • Defectos cardíacos: persistencia del conducto arterioso, estenosis de la arteria pulmonar (los más frecuentes).
  • Defectos oculares: cataratas congénitas, glaucoma, microftalmia, retinopatía.
  • Sordera neurosensorial: es el defecto más frecuente del SRC y puede ser la única manifestación si la infección se produce después de la semana 16.
  • Microcefalia y retraso del desarrollo psicomotor.
  • Hepatoesplenomegalia y hepatitis neonatal.
  • Trombocitopenia y púrpura neonatal.
  • Retraso del crecimiento intrauterino.
  • Muerte fetal intrauterina o aborto espontáneo (especialmente si la infección ocurre en las primeras semanas).

El SRC puede tener también manifestaciones tardías que aparecen en la infancia o la adolescencia, como diabetes mellitus tipo 1, disfunción tiroidea, panencefalitis progresiva y problemas de comportamiento.

Tratamiento de la rubéola

En la actualidad no existe ningún tratamiento antiviral específico para la rubéola. El manejo es puramente sintomático:

  • Reposo relativo durante la fase aguda.
  • Antipiréticos (paracetamol o ibuprofeno) para aliviar la fiebre.
  • Analgésicos para reducir el dolor articular y muscular.
  • Hidratación adecuada.
  • Aislamiento del paciente durante el periodo de contagiosidad (desde 7 días antes hasta 7 días después de la aparición del exantema) para evitar la transmisión, especialmente a mujeres embarazadas no inmunizadas.

No existe tratamiento curativo para el síndrome de rubéola congénita; el manejo se centra en el tratamiento de las secuelas individuales (cirugía cardíaca, cirugía de cataratas, audiología, estimulación precoz del desarrollo).

Vacuna de la rubéola

El método más efectivo para evitar esta enfermedad es la vacunación. La vacuna contra la rubéola en España se introdujo en el calendario vacunal en 1978 (inicialmente solo para niñas de 11 años). En la actualidad, la vacuna se administra a todos los niños y niñas como parte de la vacuna triple vírica (SRP), que protege frente a rubéola, sarampión y parotiditis (paperas).

Pauta vacunal en España

  • Primera dosis: entre los 12 y los 15 meses de edad.
  • Segunda dosis: a los 3-4 años de edad.

La vacuna triple vírica contiene virus vivos atenuados y es muy eficaz: una sola dosis confiere inmunidad en más del 95 % de los casos, y dos dosis elevan la protección al 99 %. Los anticuerpos generados proporcionan protección de por vida.

Personas que deben vacunarse

Aquellos adultos que no recibieron la vacuna cuando eran niños o que no pasaron la enfermedad es conveniente que se vacunen. Es especialmente importante la vacunación de:

  • Mujeres en edad fértil que no estén inmunizadas, para prevenir el síndrome de rubéola congénita en futuros embarazos.
  • Profesionales sanitarios.
  • Trabajadores de guarderías y centros educativos.
  • Viajeros a zonas donde la rubéola es endémica.

Contraindicaciones de la vacuna

  • Embarazo: las mujeres embarazadas no deben vacunarse contra la rubéola, ya que la vacuna contiene virus vivos atenuados. Se recomienda evitar el embarazo durante al menos un mes tras la vacunación. Si se vacuna inadvertidamente a una embarazada, el riesgo teórico para el feto es muy bajo, pero se debe comunicar al ginecólogo.
  • Inmunodeficiencia grave (VIH avanzado, quimioterapia activa, tratamiento con inmunosupresores a dosis altas).
  • Alergia grave a algún componente de la vacuna (neomicina, gelatina).

Efectos secundarios de la vacuna

La vacuna triple vírica es muy segura. Los efectos secundarios más frecuentes son:

  • Dolor y enrojecimiento en el lugar de la inyección.
  • Fiebre leve y exantema transitorio (5-12 días después de la vacunación).
  • Artralgias (dolor articular), más frecuentes en mujeres adultas, que pueden durar unos días.

Prevención adicional

Además de la vacunación, las medidas de prevención incluyen:

  • Aislamiento de los casos confirmados durante el periodo de contagiosidad.
  • Cribado serológico prenatal: es recomendable que todas las mujeres que planeen un embarazo conozcan su estado inmunológico frente a la rubéola. Si la serología es negativa (IgG negativa), deben vacunarse antes de quedarse embarazadas y esperar al menos un mes para concebir.
  • Vigilancia epidemiológica: la rubéola es una enfermedad de declaración obligatoria en España, lo que permite detectar brotes y actuar rápidamente.

Preguntas frecuentes

¿Se puede pasar la rubéola más de una vez?

No. Tras la infección natural por rubéola, el organismo genera una inmunidad permanente que protege de por vida frente a nuevas infecciones, ya que solo existe un serotipo del virus.

¿Es lo mismo la rubéola que la rubeola?

Sí, son dos formas de escribir el mismo término. La forma correcta en español es rubéola (con tilde), aunque “rubeola” (sin tilde, como voz llana) también es aceptada por la Real Academia Española.

¿Qué debo hacer si estoy embarazada y he estado en contacto con alguien con rubéola?

Acudir de inmediato al ginecólogo para que realice una serología urgente. Si ya eres inmune (IgG positiva de infección antigua o vacunación previa), no hay riesgo para el feto. Si no estás inmunizada, se realizará un seguimiento serológico estrecho para detectar una posible infección.

¿Existe tratamiento preventivo tras la exposición?

No existe una profilaxis posexposición eficaz con inmunoglobulina que evite la infección de forma fiable. La administración de inmunoglobulina puede atenuar los síntomas, pero no previene la viremia ni la infección fetal, por lo que no se recomienda como medida de prevención en embarazadas expuestas.

Cuándo consultar al médico

  • Si presentas un exantema con fiebre y adenopatías, especialmente si no estás vacunado o desconoces tu estado inmunológico.
  • Si estás embarazada y has tenido contacto con un caso sospechoso o confirmado de rubéola.
  • Si eres mujer en edad fértil y desconoces tu estado vacunal frente a la rubéola.

Referencias

  • Organización Mundial de la Salud (OMS). “Rubéola.” Disponible en: OMS
  • Asociación Española de Pediatría (AEP). “Rubéola.” Comité Asesor de Vacunas. Disponible en: AEP
  • MedlinePlus. “Rubéola.” Disponible en: MedlinePlus
  • Centers for Disease Control and Prevention (CDC). “Rubella.” Disponible en: CDC
  • Lambert, N. et al. “Rubella.” The Lancet, 2015. Disponible en: PubMed
Janire Manzanas

Escrito por

Janire Manzanas

Periodista de salud

Universidad del País Vasco

Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.

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