Polimialgia reumática

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Polimialgia reumática
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La polimialgia reumática es una enfermedad reumática inflamatoria que por lo general aparece después de los 65 años. Los síntomas propios de la enfermedad son dolor muscular y rigidez. Además, en muchos casos se acompañan de otros indicios como malestar y cansancio.

Es importante diagnosticar la enfermedad en su fase inicial para reducir el riesgo de sufrir complicaciones en el medio y largo plazo. De ser así, el tratamiento es muy favorable.

¿Qué es polimialgia reumática?

Se conoce como polimialgia reumática, o PMR, a una enfermedad caracterizada por el dolor y la rigidez en el cuello, caderas y hombros. A pesar de que en la gran mayoría de los casos no es una enfermedad de carácter grave, sí resulta muy molesta para quienes las sufren. En algunos casos el dolor muscular y articular es tal que los pacientes son incapaces de realizar sus actividades diarias.

Por lo general, los síntomas de la polimialgia reumática se manifiestan de forma rápida y repentina. Son peores durante las primeras horas de la mañana y se van atenuando a lo largo del día. Esta enfermedad afecta principalmente a personas mayores de 65 años. Son muy pocos los casos de polimialgia reumática en menores de 50 años.

Arteritis de células gigantes

En muchos casos la polimialgia reumática está relacionada con la arteritis de células gigantes, una enfermedad inflamatoria caracterizada por la inflamación de las arterias del cuero cabelludo, cuello y brazos. Las arterias se estrechan, de modo que la sangre no puede circular con normalidad.

Los primeros síntomas de este trastorno son muy similares a los de una gripe común: cansancio, fiebre, dolor muscular y articular. A medida que la enfermedad avanza y aumenta la inflamación de las arterias, los signos empeoran e incluyen: dolor en las sienes, problemas de visión, falta de equilibrio y sensibilidad en el cuero cabelludo.

Causas de la polimialgia reumática

Polimialgia reumática: causas y factores de riesgo

A pesar de los numerosos estudios que se han llevado a cabo, a día de hoy no se conocen con exactitud cuáles son las causas de la polimialgia reumática. No obstante, los expertos creen que la enfermedad se debe a factores genéticos y ambientales.

  • Genética: determinados genes y variaciones genéticas aumentan la predisposición a sufrir polimialgia reumática.
  • Exposición ambiental: determinados casos se presentan de forma estacional en ciclos. Así, determinadas investigaciones señalan que puede haber un desencadenante ambiental, como un virus u otro microorganismo.

Además, hay una serie de factores de riesgo de la polimialgia reumática. Por un lado la edad ya que es una enfermedad que se presenta casi exclusivamente en personas mayores de 65 años.

Por otro lado el género: las mujeres presentan un 66% más de probabilidades de desarrollar la enfermedad. Y, por último, la raza ya que esta enfermedad se da con mayor frecuencia en personas de raza blanca.

Síntomas de la polimialgia reumática

Acerca de la polimialgia reumática, los indicios pueden variar en gran medida entre unos pacientes y otros. Aunque los hombros, cuello y caderas son en la gran mayoría de las ocasiones las zonas afectadas, la enfermedad puede dañar a otras como los brazos o piernas.

Los síntomas propios de la polimialgia reumática se producen en ambos lados del cuerpo. En la fase inicial de la enfermedad los pacientes presentan un ligero dolor en los hombros, así como en el cuello y otras áreas dañadas.

A medida que la inflamación aumenta, los pacientes sufren rigidez, sobre todo durante las primeras horas de la mañana. Otro indicio común de la polimialgia reumática es la limitación tanto articular como muscular.

También es posible que sufran indicios generales, tales como cansancio, fatiga, malestar general y pérdida de apetito.

En algunos casos, debido a la progresión de la enfermedad los pacientes ven disminuida su calidad de vida, de modo que el riesgo de desarrollar una depresión es muy alto.

Polimialgia reumática: ¿Tiene cura?

La polimialgia reumática  no tiene cura

Una vez diagnosticada la enfermedad, el tratamiento más habitual son los corticoides. La dosis depende de un amplio abanico de factores. Por lo general durante las primeras semanas se establecen dosis altas y posteriormente bajas de mantenimiento.

El pronóstico de este trastorno en la gran mayoría de pacientes es favorable ya que la respuesta al tratamiento es positiva. No obstante, las revisiones con el reumatólogo son esenciales ya que existe un cierto riesgo de recaer varios años después de haber finalizado el tratamiento.

Tratamiento natural efectivo

Merece la pena destacar que no hay ningún tratamiento natural que permita curar de forma definitiva la polimialgia reumática. No obstante, si hay una serie de remedios que permiten aliviar los síntomas propios de la enfermedad, mejorando así la calidad de vida de los pacientes.

El principal objetivo es reducir la inflamación, así como disminuir el dolor y la rigidez en las caderas. Pues bien, hay una serie de plantas y extractos naturales con propiedades antiinflamatorias y antiespasmódicas.

  • Harpagofito: una planta natural que se vende en forma de extracto o cápsulas. También denominada garra del diablo, es muy efectiva para reducir la inflamación y el dolor en músculos y articulaciones.
  • Cúrcuma: esta planta ayuda a reducir la inflamación y, además, evita que vuelva a aparecer.
  • Jengibre: la raíz de jengibre también es muy beneficiosa ya que tiene propiedades analgésicas, antipiréticas y antiinflamatorias.

En muchos casos acudir a un fisioterapia también resulta de gran ayuda para aliviar los síntomas de la polimialgia reumática. El fisioterapeuta lleva a cabo las sesiones con movimientos suaves para aumentar la fuerza en músculos y articulaciones.

Alimentación recomendada para la polimialgia reumática

Alimentación recomendada para la polimialgia reumática

De manera paralela al tratamiento médico, es importante prestar especial atención a la alimentación para aliviar los síntomas propios de la polimialgia reumática y mejorar así la calidad de vida de los pacientes.

  1. Alimentos con grasa: en primer lugar, es importante evitar aquellos alimentos con un alto contenido en grasa, los cuales resultan muy perjudiciales para la salud.
  2. Legumbres: aunque las legumbres son uno de los alimentos más saludables, hay que controlar el consumo de aquellas que favorecen la producción de purinas en el organismo.
  3. Lácteos: las personas con polimialgia reumática deben vigilar el consumo de lácteos. En algunos casos se desarrolla un malestar generalizado porque el organismo no puede metabolizar la lactosa.
  4. Pescado: determinadas especies, como el salmón y la caballa, son muy recomendables para curar la enfermedad gracias a su alto contenido en ácidos grasos Omega 3.
  5. Frutas: en cuanto al consumo de frutas, es aconsejable apostar por aquellas con un alto contenido en potasio, como el plátano.
  6. Frutos secos: el consumo de frutos secos también está recomendado porque son ricos en hierro. Los medicamentos y antiinflamatorios para el tratamiento de la polimialgia reumática pueden causar deficiencia de hierro. Por lo tanto, se aconseja el consumo de este tipo de alimentos para evitar la anemia.
  7. Arroz integral: otro alimento muy beneficioso para pacientes con polimialgia reumática es el arroz integral. La razón es que es una fuente rica en zinc, un mineral esencial para aliviar los dolores musculares y articulares.
  8. Patatas y tomates: no se recomienda el consumo de patatas y tomates ya que son alimentos ricos en solanina, un nutriente que aumenta la inflamación.
  9. Azúcar: también es aconsejable reducir en la medida de lo posible el consumo tanto de azúcar como de bebidas azucaradas.
  10. Alcohol y tabaco: por supuesto, hay que evitar el consumo tanto de alcohol como tabaco.

¿Se puede prevenir esta enfermedad?

Hasta el momento no existe ninguna forma de prevenir la polimialgia reumática. Cuando una persona sufre esta enfermedad puede adoptar una serie de medidas para evitar la aparición de complicaciones y otras enfermedades.

Por supuesto, el diagnóstico precoz es esencial para aumentar las probabilidades de curación. El tratamiento consiste en la administración de corticoides, que tiene un efecto muy positivo sobre la evolución de este trastorno. Además, evita posibles complicaciones.

Para reducir el riesgo de sufrir osteoporosis se recomienda seguir una dieta rica en calcio y vitamina D.

Diagnóstico de la polimialgia reumática

El diagnóstico de la polimialgia reumática se basa fundamentalmente en la evaluación clínica y en los resultados de las pruebas de laboratorio, ya que no existe una prueba específica para confirmar la enfermedad.

Criterios diagnósticos

Los criterios habitualmente utilizados incluyen:

  • Edad superior a 50 años.
  • Dolor bilateral y rigidez en hombros, cuello y/o caderas durante al menos dos semanas.
  • Elevación de los marcadores inflamatorios en sangre, como la velocidad de sedimentación globular (VSG) y la proteína C reactiva (PCR).
  • Respuesta rápida y positiva al tratamiento con corticoides, lo que refuerza el diagnóstico.

Pruebas complementarias

  • Análisis de sangre: además de la VSG y la PCR, se solicitan hemograma, función hepática, función renal, función tiroidea y creatina quinasa (CK) para descartar otras enfermedades.
  • Ecografía: la ecografía articular puede mostrar bursitis (inflamación de las bolsas sinoviales) en hombros y caderas, un hallazgo característico.
  • Resonancia magnética o PET-TC: en casos dudosos, estas pruebas de imagen pueden ayudar a confirmar la inflamación articular y periarticular.

Es fundamental descartar otras enfermedades que pueden presentar síntomas similares, como la artritis reumatoide, el hipotiroidismo, la fibromialgia, las miopatías inflamatorias y determinados tipos de cáncer.

Cuándo acudir al médico

Se debe consultar al médico ante la aparición de dolor y rigidez bilateral en hombros, cuello o caderas que persista más de dos semanas, especialmente si se acompaña de:

  • Cansancio extremo o malestar general.
  • Pérdida de peso sin causa aparente.
  • Fiebre o febrícula persistente.
  • Dolor de cabeza intenso, especialmente en las sienes, ya que podría indicar arteritis de células gigantes asociada.
  • Cambios en la visión, que requieren atención médica urgente.

Referencias

Janire Manzanas

Escrito por

Janire Manzanas

Periodista de salud

Universidad del País Vasco

Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.

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