Pie plano

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Pie plano
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El pie plano se da cuando el arco plantar se aplana. Es una enfermedad muy común que se da cuando este arco no se desarrolla durante la infancia. En algunos casos los pies planos se pueden dar en la edad adulta a causa de un accidente o de la edad.

Generalmente, se trata de un trastorno bilateral, es decir, que afecta a ambos pies. No obstante, en determinados casos puede darse de forma unilateral, afectando solo a uno de ellos.

¿Qué es el pie plano?

Se conoce como tal a un trastorno caracteriza por la falta de arco longitudinal en el pie. Se trata de una enfermedad muy frecuente, que afecta a en torno un 20% de la población española.

Desde el momento del nacimiento hasta que el bebé comienza a caminar es normal que sus pies tengan una apariencia plana por la presencia de un tejido adiposo que se ubica en la zona plantar. A partir de los dos años, los pies se adaptan de manera progresiva a la marcha; y, a partir de los tres es cuando comienza a formarse el arco interno, finalizando su desarrollo hacia los ocho años.

Existen dos tipos de pie plano fácilmente identificables.

  • Flexible: se trata del tipo más común. Tal y como su propio nombre indica, el pie es plano cuando se encuentra apoyado en el suelo; no obstante, cuando lo levanta, el arco se vuelve a formar. En la gran mayoría de los casos este trastorno comienza durante la infancia y, con el paso del tiempo, se va agravando de manera progresiva. Las complicaciones son muy habituales, tales como deformidad tanto en los tendones como en los ligamentos presentes en el arco.
  • Rígido: a diferencia del pie plano flexibles, este tipo no presenta arco plantar en circunstancia alguna, tanto si los pies están apoyados en el suelo como levantados.

Además, se pueden diferenciar cuatro grados de clasificación del pie plano.

  1. Se trata de la categoría más leve de todas, en la cual la huella plantar muestra tanto la zona central como externa, así como una pequeña parte del borde interno.
  2. El segundo grado se refiere a que la huella plantar muestra que el pie se apoya ligeramente en la zona interna.
  3. El tercer grado de los pies planos se da cuando el borde interno se apoya completamente en el suelo.
  4. El más grave de todos, el cual se caracteriza porque el pie se apoya de forma integral en el lado interno del pie.

Causas del pie plano

Causas del pie plano

Esta condición viene dada por varias causas; las explicamos a continuación.

  • Predisposición genética: la gran mayoría de personas que sufren de pies planos lo hacen por una condición genética.
  • Mala posición fetal: otra de las causas probables de esta enfermedad es una mala posición fetal. Durante el periodo de gestación, el feto adopta una determinada posición para adaptarse a la forma del útero materno, manteniendo las piernas flexionadas. Así, cuando nace y durante los primeros meses de vida, el bebé tiene las piernas curvadas y los pies adoptan una posición hacia adentro, lo cual les predispone de alguna manera a sufrir de pie plano.

Síntomas del pie plano

Prácticamente el 100% de las personas afectadas por los pies planos no sienten dolor. No obstante, tal y como hemos señalado, esta afección puede dar lugar a diversas complicaciones, tales como desgarro o inflamación en los tendones o ligamentos del arco, las cuales sí pueden generar dolor.

Algunos de los síntomas más habituales del pie plano son los siguientes: hinchazón en la zona de los  tobillos, dificultad para permanecer de pie durante un largo periodo de tiempo y entumecimiento en la parte superior del pie, así como en los dedos.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico del pie plano se realiza a partir de los dos años de edad. Y es que hasta esa edad no se puede determinar si el niño presenta o no esta condición ya que durante los primeros 24 meses de vida se forma un tejido adiposo en la planta de los pies. Una vez transcurrido este tiempo, va desapareciendo poco a poco.

Diagnóstico de pies planos

Diagnosticar el pie plano es relativamente sencillo. El médico debe comprobar si el arco interno del pie contacta de forma directa con el suelo, o no. En caso de que sea así, el paciente en cuestión sufre de pies planos. Algunas de las pruebas médicas más habituales para confirmar el diagnóstico con la tomografía computarizada, resonancia magnética o radiografía. Si el pie presentase un aumento anormal en la altura del arco, estaríamos hablando de pie cavo.

Tratamiento del pie plano

Respecto al tratamiento de los pies planos, en la gran mayoría de los casos se recomienda utilizar zapatos ortopédicos o plantillas adecuadas para esta condición. No son tratamientos que logren la curación de la enfermedad, pero sí facilitan de forma notable el hecho de caminar.

Además, si se presenta dolor, se recomienda la administración de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, como el ibuprofeno.

Una buena recomendación para aquellas personas que presenten pies planos es acudir al fisioterapeuta. Se realizan un conjunto de ejercicios para fortalecer la musculatura y estimular de alguna manera la formación del arco plantar: caminar de puntillas, agarrar objetos con los dedos de los pies, caminar sobre los talones, estiramiento muscular de los miembros inferiores y coordinación de la marcha.

En los casos más graves de pies planos, es necesario recurrir a la cirugía, la cual puede ayudar a reparar el tendón dañado y a corregir la posición de algunas articulaciones.

¿Se pueden prevenir los pies planos?

Lo cierto es que no hay ningún tipo de prevención para esta enfermedad. La gran mayoría de personas que presentan pies planos es a causa de una condición hereditaria. No obstante, existen una serie de ejercicios muy útiles para desarrollar la curvatura del arco longitudinal del pie.

  • Caminar: es recomendable dedicar todos los días unos minutos a caminar de puntillas. Se trata de un ejercicio muy sencillo pero al mismo tiempo muy efectivo, que fortalece los tendones y las articulaciones de la curvatura de los pies. Debe hacerse descalzo y por un tramo recto.
  • Caminar descalzo: otro consejo muy recomendable es caminar descalzo por un terreno irregular, como por ejemplo la playa.
  • Dedos de los pies: para ejercitar la musculatura de los pies, otro ejercicio sumamente efectivo es el de agarrar objetos utilizando los dedos de los pies.
  • Calzado: por supuesto, utilizar el calzado adecuado es fundamental. Debe estar confeccionado con materiales naturales para fomentar la transpiración, y ser cómodo y flexible; también debe garantizar una buena adherencia al suelo.

Complicaciones del pie plano

Aunque en la mayoría de los casos el pie plano no genera problemas significativos, en algunos pacientes puede derivar en complicaciones:

  • Tendinitis del tibial posterior: el tendón principal que sostiene el arco se inflama y puede degenerar progresivamente, lo que agrava la deformidad.
  • Fascitis plantar: la alteración biomecánica del pie puede sobrecargar la fascia plantar, causando dolor en el talón.
  • Juanetes (hallux valgus): el pie plano favorece la desviación del primer dedo del pie.
  • Dolor en rodillas, caderas y espalda: la pronación excesiva del pie puede repercutir en toda la cadena cinética.
  • Artrosis del pie y tobillo: el desgaste articular acelerado puede producir dolor crónico a largo plazo.

Pie plano en adultos

Pie plano en adultos

Aunque no es demasiado habitual, esta enfermedad también puede darse en la edad adulta; en la gran mayoría de los casos, el pie plano surge por heridas o esfuerzos inusuales sobre el pie. También pueden darse por enfermedades como la artritis.

El desarrollo del pie plano es relativamente frecuente en mujeres embarazadas a consecuencia del aumento de los niveles de elastina. Es importante destacar que si esta enfermedad surge durante la edad adulta, no hay curación posible; los pies planos permanecen para siempre.

¿Cómo vivir con pies planos?

En la gran mayoría de los casos, esta enfermedad no interfiere de modo alguno con las actividades diarias de quienes la padecen. No obstante, hay una serie de consejos que merece la pena tener en cuenta para mejorar los síntomas propios de este trastorno:

  • Descansar adecuadamente: evitar estar de pie durante períodos prolongados y alternar con períodos de reposo.
  • Realizar actividades físicas de bajo impacto: caminar, nadar o montar en bicicleta son opciones recomendables que no sobrecargan los pies.
  • Utilizar calzado con soporte: zapatos con buen soporte del arco y suela amortiguada.
  • Controlar el peso corporal: en el caso de personas con sobrepeso, es aconsejable adelgazar para reducir la sobrecarga de los pies.
  • Analgésicos cuando sea necesario: los antiinflamatorios pueden resultar de ayuda para aliviar el dolor durante los episodios agudos, siempre bajo supervisión médica.
  • Estiramientos regulares: estirar el tendón de Aquiles y la fascia plantar ayuda a mantener la flexibilidad y reducir las molestias.

Cuándo acudir al especialista

Se recomienda consultar al podólogo o al traumatólogo en los siguientes casos:

  • Dolor persistente en los pies que no mejora con medidas básicas.
  • Deformidad progresiva del pie.
  • Dificultad para caminar o para encontrar calzado cómodo.
  • Aparición de callosidades, juanetes u otras deformidades asociadas.
  • Dolor en rodillas, caderas o espalda que pueda estar relacionado con la alteración del pie.

Referencias

Janire Manzanas

Escrito por

Janire Manzanas

Periodista de salud

Universidad del País Vasco

Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.

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