Enfermedad de Peyronie

La enfermedad de Peyronie, conocida comúnmente como la enfermedad de la curvatura del pene afecta a uno de cada diez hombres y provoca disfunción eréctil en un 40 % de los pacientes.

Causas de la enfermedad de Peyronie

Se trata de una enfermedad que se conoce desde el siglo XVIII, cuyas causas son desconocidas, y que puede presentarse en cualquier momento, de manera espontánea, a lo largo de la vida de los hombres.

A diferencia de la incurvación congénita de pene, que se detecta durante la juventud, la enfermedad de Peyronie se presenta a cualquier edad, aunque con mayor frecuencia en hombres de entre 45 y 55 años.

La enfermedad de Peyronie es bastante frecuente, y aparece cuando se forma una cicatriz en el tejido de la superficie del pene, haciendo que dicho tejido pierda elasticidad, e impidiendo que se estire en el momento de la erección. Como consecuencia, el pene se curva en la dirección de la cicatriz.

La placa de fibrosis que dobla el pene es un tejido cicatricial completamente benigno aunque doloroso en su aparición.

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En cuanto a sus causas, estas se desconocen, y la enfermedad puede presentarse a lo largo de la vida de cualquier hombre. Sin embargo, se cree que en algunos casos su origen puede estar en un traumatismo con el pene en erección o que puede estar relacionado con desequilibrios en el sistema inmunológico.

Asimismo, se atribuye en algunos casos su aparición a un déficit de testosterona o al uso de algunos medicamentos.

Causas de la Peyronie

Esta dolencia se desarrolla en dos fases

  1. Inflamación y dolor. La primera aparición de la enfermedad se manifiesta con la inflamación y el dolor en el pene en el momento de la erección con la aparición de la curvatura. Como consecuencia, las relaciones sexuales resultan dolorosas o resultan imposibles. Esta primera etapa es la ‘fase activa’ de la enfermedad.
  2. Desaparición del dolor. En la segunda fase, no se experimenta dolor pero la curvatura se mantiene y se establece de manera definitiva.

Aunque la evolución de la enfermedad es muy variable, generalmente es progresiva y con el tiempo la curvatura va aumentando.

La principal consecuencia de la enfermedad es que condiciona la vida sexual del paciente y esto puede implicar un golpe psicológico para el hombre. Aunque no se trata de una enfermedad grave, suele perjudicar la salud general del paciente cuando causa una depresión.

Por este motivo, es preciso acudir al médico lo antes posible para afrontar el problema: cuando se detecta la incurvación o un bulto en el pene (placa fibrosa), se debe acudir a un urólogo especialista en el tratamiento de enfermedades del pene para que determine el tipo de tratamiento médico que es más conveniente emplear.

Síntomas de la enfermedad de Peyronie

De manera general, los pacientes de la enfermedad de Peyronie experimentan estos problemas:

  • Fuerte dolor en el momento de la erección.
  • Estrechamiento acortamiento del pene.
  • Dificultad para mantener relaciones sexuales.
  • Incurvación del pene durante la erección que puede impedir la penetración.
  • Descenso de la erección
  • Disfunción eréctil
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Los síntomas de esta enfermedad pueden causar una gran ansiedad en quien la padece, por lo que es importante acudir lo antes posible a un especialista para abordar, en la medida de lo posible, los síntomas esta enfermedad.

Tratamiento para la Peyronie

Tratamiento para la Peyronie

Aunque no existe un medicamento que cure eficazmente esta dolencia, se pueden aplicar diferentes tratamientos con el objetivo de disminuir el dolor en el paciente y frenar el progreso de la enfermedad.

La pentoxifilina, el tamoxifeno y la colchicina son los fármacos utilizados con mayor frecuencia para tratar los primeros síntomas, así como se suele recomendar la administración de vitamina E.

El uroandrólogo deberá determinar en cada caso cuál es el tratamiento más adecuado y la duración del mismo, con el fin de aliviar el dolor y mejorar la incurvación.

Aunque todavía no existe un medicamento que resulte totalmente eficaz, las ondas de choque de baja energía aplicadas en pacientes con esta enfermedad, han mostrado unos buenos resultados en recientes estudios: el dolor desaparece y se producen mejoras significativas en la erección.

Durante la segunda fase de la enfermedad, cuando el dolor ha desaparecido, el paciente puede plantearse someterse a una intervención quirúrgica. Mediante esta operación, se puede tratar de corregir la curvatura. En estos casos, el paciente puede recuperar la actividad sexual normal tras un mes de convalecencia.

La cirugía de la incurvación peneana debe siempre realizarse por un urólogo especialista en este tipo de intervenciones y se debe llegar a cabo en el momento oportuno y con la técnica adecuada a cada paciente, ya que existen diferentes cirugías.

La elección del tipo de operación vendrá determinada por el nivel de fibrosis que presenta el paciente y por el grado de la curvatura peneana, así como prestando especial atención a los síntomas de malestar que muestra.

Se pueden resumir las diferentes intervenciones que existen en tres amplios tipos de cirugía:

  1. Rotura de la placa de fibrosis con implantación de prótesis de pene: en pacientes con incurvación y disfunción eréctil.
  2. Incisiones en la placa de fibrosis y colocación de materia biocompatible.
  3. Acortamiento del pene en el lado contrario a la placa de fibrosis para eliminar la incurvación. Se puede llevar a cabo mediante diferentes técnicas como plicatura simple, plicatura modificada o técnica de Nesbit, entre otras.

En función de estas consideraciones, puede resultar más oportuno que el paciente reciba un tratamiento farmacológico que se aplica mediante la inyección de un medicamento compuesto por corticosteroides, que destruye la placa de fibrosis causante de la curvatura. También puede aplicarse inyección de verapamilo, un medicamento ampliamente utilizado en el tratamiento de la hipertensión arterial.

Es más aconsejable optar por este tratamiento en los casos de mayor gravedad de Peyronie. Se aplica en ciclos: cada ciclo consta de dos inyecciones administradas en tres días y debe esperarse unas 6 semanas, aproximadamente, entre ciclos. El total del tratamiento suele estar formado por un máximo de cuatro ciclos.

Cuándo acudir a un especialista

Es preciso contactar con un profesional, lo antes posible, cuando aparecen síntomas de curvatura del pene, dolor en las erecciones y aparición de inflamación y hematomas tras las relaciones sexuales.


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