Oxigenoterapia

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Oxigenoterapia
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La oxigenoterapia es un tratamiento mediante el cual una persona recibe más oxígeno en su organismo gracias a un respirador. También puede aplicarse en el ámbito del cuidado personal y la belleza y bienestar, con excelentes resultados para aumentar la flexibilidad, firmeza y tono de la piel. Sus efectos se multiplican cuando se combina con otros tratamientos estéticos para rejuvenecer y reafirmar la dermis.

Indicaciones

Las personas con problemas de salud relacionados con bajos niveles de oxígeno en la sangre, acusan una respiración dificultosa y cansancio extremo, particularmente después de caminar o toser. Por eso, al respirar aire con oxígeno, los niveles de este en la sangre aumentan y la sensación de fatiga va desapareciendo.

Hay ciertas dolencias que pueden requerir el uso de oxigenoterapia. Entre ellas están los enfisemas, bronquitis crónica o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

En ese grupo también se encuentran ciertos problemas del corazón, hipoventilación relacionada con la obesidad, asma severo, condiciones que afectan a los nervios y los músculos o la caja torácica y fibrosis quística.

Uso en el ámbito de la belleza

La oxígenoterapia aplicada al ámbito de la belleza ha demostrado ser un eficiente método para aumentar la flexibilidad, hidratación, tersura y tono de la piel. Entre sus mayores ventajas está que no causa dolor alguno y tiene excelentes resultados, porque favorece la oxigenación y la microcirculación sanguínea. Esto proporciona más firmeza y suavidad a la piel.

Contraindicaciones

La terapia de oxígeno no debe usarse para aliviar la disnea o falta de respiración, si los niveles de oxígeno son normales. En estos casos, el tratamiento podría perjudicar e incluso retrasar un diagnóstico de las causas por las que se han presentado dichas dificultades respiratorias.

Está contraindicado fumar, no solo porque puede reducir o anular los efectos del tratamiento, sino porque el tabaco es una de las causas principales de muchas enfermedades relacionadas con la respiración, el corazón y los pulmones.

Tipos de oxigenoterapia

Tipos de oxigenoterapia

Hay varias formas de recibir esta terapia, dependiendo de cómo se administre el oxígeno.

  • Tubo colocado debajo de la nariz (cánula nasal).
  • Máscara facial colocada sobre la nariz y la boca.
  • Tubo colocado en la boca y en la tráquea.
  • El tubo o máscara se une a una máquina de ventilación.

Pruebas diagnósticas

Si el médico considera que la terapia con oxígeno es recomendable para un paciente, le pedirá una evaluación de la cantidad de oxígeno en la sangre. Esta se realiza tomando una muestra de sangre del lóbulo de la oreja o de la muñeca. Otra forma es a través de un sensor en el dedo (prueba de oximetría de pulso).

También se le puede pedir al paciente que respire en un dispositivo llamado espirómetro durante una prueba de función pulmonar.

Si se observa un nivel de oxígeno en la sangre bajo, lo más probable es que se recomiende un tratamiento regular de oxígenoterapia. Es entonces cuando un especialista médico calcula la cantidad de oxígeno que necesita el paciente y por cuánto tiempo debe administrarse.

Además, el médico informa sobre las formas de administración del oxígeno, que se pueden realizar con varios tipos de aparatos y vías diferentes, como las citadas cánulas que se introducen por la nariz, mascarillas en nariz y boca o un dispositivo llamado cámara hiperbárica, que altera la presión del aire.

Por último, saber que esta técnica ayuda a muchas personas a llevar una vida normal, evitando síntomas de extremo cansancio o fatiga. La terapia de oxígeno también ayuda a prevenir daños en el corazón y el cerebro, que pueden ser causados por bajos niveles de oxígeno en la sangre. Siempre será el médico quien indica en qué momentos y en qué cantidad se debe suministrar el oxígeno.

¿Cómo funciona la oxigenoterapia?

En condiciones normales, respiramos aire ambiente que contiene aproximadamente un 21 % de oxígeno. La oxigenoterapia consiste en administrar una concentración de oxígeno superior a la del aire ambiente (entre el 24 % y el 100 %, según la necesidad del paciente) para corregir la hipoxemia (niveles bajos de oxígeno en sangre).

Objetivos de la oxigenoterapia

  • Corregir la hipoxemia: mantener la presión parcial de oxígeno (PaO2) por encima de 60 mmHg o la saturación de oxígeno (SpO2) por encima del 90 %.
  • Reducir el trabajo respiratorio: al proporcionar más oxígeno, el organismo no necesita compensar con un aumento de la frecuencia o profundidad respiratoria.
  • Disminuir la sobrecarga cardíaca: la hipoxemia obliga al corazón a bombear más sangre para compensar la falta de oxígeno, lo que puede agravar las enfermedades cardiovasculares.
  • Prevenir la hipertensión pulmonar: la hipoxemia crónica provoca vasoconstricción pulmonar que, a largo plazo, puede llevar a hipertensión pulmonar e insuficiencia cardíaca derecha.

Indicaciones clínicas de la oxigenoterapia

Oxigenoterapia aguda

Se administra en situaciones de urgencia o en pacientes hospitalizados:

  • Insuficiencia respiratoria aguda de cualquier causa
  • Crisis de asma grave
  • Neumonía grave
  • Edema agudo de pulmón
  • Infarto agudo de miocardio
  • Intoxicación por monóxido de carbono
  • Shock de cualquier etiología
  • Traumatismo torácico
  • Parada cardiorrespiratoria
  • Periodo postoperatorio

Oxigenoterapia crónica domiciliaria (OCD)

Se prescribe a pacientes con insuficiencia respiratoria crónica que requieren oxígeno suplementario de forma continuada. Las indicaciones principales son:

  • EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica): es la indicación más frecuente. Se ha demostrado que la OCD administrada durante al menos 15-16 horas diarias (incluyendo las horas de sueño) mejora la supervivencia en pacientes con EPOC e hipoxemia crónica.
  • Fibrosis pulmonar
  • Hipertensión pulmonar
  • Fibrosis quística avanzada
  • Bronquiectasias con insuficiencia respiratoria
  • Enfermedades neuromusculares que afectan a la respiración

Sistemas de administración de oxígeno

Sistemas de bajo flujo

Administran oxígeno a un flujo inferior a la demanda ventilatoria del paciente, por lo que la concentración de oxígeno inspirado (FiO2) varía según el patrón respiratorio:

  • Gafas nasales (cánula nasal): el sistema más utilizado y mejor tolerado por los pacientes. Proporcionan una FiO2 de aproximadamente 24-44 % con flujos de 1-6 litros por minuto. Permiten al paciente hablar, comer y moverse con comodidad.
  • Mascarilla simple: proporciona una FiO2 de 40-60 % con flujos de 5-10 litros por minuto. Es menos cómoda que las gafas nasales pero permite administrar concentraciones más altas.
  • Mascarilla con reservorio: dispone de una bolsa que acumula oxígeno puro. Permite alcanzar FiO2 de hasta 80-90 % con flujos de 10-15 litros por minuto.

Sistemas de alto flujo

Proporcionan un flujo de gas suficiente para cubrir toda la demanda ventilatoria del paciente:

  • Mascarilla Venturi (Ventimask): permite seleccionar con precisión la FiO2 deseada (24, 28, 31, 35, 40 o 60 %) mediante adaptadores de diferentes colores. Es el sistema de elección en pacientes con EPOC, donde es crucial controlar la concentración de oxígeno para evitar la depresión respiratoria.
  • Oxigenoterapia de alto flujo con cánula nasal (ONAF): sistema más moderno que permite administrar flujos de hasta 60 litros por minuto de oxígeno humidificado y calentado. Ha demostrado ser muy eficaz en la insuficiencia respiratoria aguda hipoxémica.

Fuentes de oxígeno domiciliario

  • Concentrador de oxígeno: dispositivo eléctrico que extrae el oxígeno del aire ambiente. Es la fuente más utilizada en oxigenoterapia domiciliaria por su comodidad y bajo coste de mantenimiento.
  • Oxígeno líquido: se almacena en un tanque estacionario del que se recarga una mochila portátil. Permite mayor movilidad al paciente.
  • Balas de oxígeno comprimido: cilindros de metal que contienen oxígeno a alta presión. Se utilizan como fuente de emergencia o para desplazamientos cortos.

Efectos secundarios y precauciones

La oxigenoterapia, como cualquier tratamiento, puede tener efectos adversos si no se utiliza correctamente:

  • Toxicidad por oxígeno: la administración de concentraciones muy altas de oxígeno (FiO2 > 60 %) durante períodos prolongados puede dañar el tejido pulmonar.
  • Retención de CO2: en pacientes con EPOC y retención crónica de dióxido de carbono, la administración excesiva de oxígeno puede suprimir el estímulo respiratorio y provocar hipercapnia. Por ello, en estos pacientes se utilizan concentraciones bajas y controladas de oxígeno.
  • Sequedad de mucosas: el oxígeno no humidificado puede resecar las mucosas nasales y faríngeas. Se recomienda utilizar humidificadores con flujos superiores a 4 litros por minuto.
  • Riesgo de incendio: el oxígeno es un comburente (favorece la combustión). Es fundamental no fumar ni acercar llamas o fuentes de calor al equipo de oxigenoterapia. Se debe mantener una distancia mínima de 2 metros entre el equipo y cualquier fuente de ignición.

Oxigenoterapia hiperbárica

La oxigenoterapia hiperbárica (OHB) consiste en respirar oxígeno puro al 100 % en una cámara presurizada a una presión superior a la atmosférica normal. Sus indicaciones reconocidas incluyen:

  • Intoxicación por monóxido de carbono
  • Enfermedad descompresiva (accidentes de buceo)
  • Embolia gaseosa arterial
  • Gangrena gaseosa
  • Heridas crónicas de difícil cicatrización (pie diabético, úlceras por radiación)
  • Osteomielitis crónica refractaria
  • Sordera súbita (como tratamiento complementario)

Cuándo consultar al médico

Se debe consultar al profesional sanitario:

  • Si se experimenta dificultad respiratoria progresiva o en reposo
  • Si la saturación de oxígeno (medida con pulsioxímetro) desciende por debajo del 92 %
  • Si aparece somnolencia excesiva, confusión o dolor de cabeza durante el uso de oxígeno domiciliario
  • Si se necesita aumentar el flujo de oxígeno para mantener la misma saturación
  • Si aparece irritación nasal, sequedad o epistaxis frecuentes
  • Para cualquier ajuste de la dosis o el tiempo de administración del oxígeno

Referencias

  • Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). Normativa sobre la oxigenoterapia crónica domiciliaria. Archivos de Bronconeumología. 2014.
  • O’Driscoll, B.R., et al. British Thoracic Society Guideline for oxygen use in adults in healthcare and emergency settings. BMJ Open Respiratory Research. 2017;4(1):e000170.
  • Hardinge, M., et al. British Thoracic Society guidelines for home oxygen use in adults. Thorax. 2015;70(Suppl 1):i1-i43.
  • MedlinePlus. Oxigenoterapia. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/oxygentherapy.html
  • Frat, J.P., et al. High-flow oxygen through nasal cannula in acute hypoxemic respiratory failure. New England Journal of Medicine. 2015;372(23):2185-2196.
Sergio Pérez

Escrito por

Sergio Pérez

Redactor

Redactor especializado en salud y bienestar en eSalud.

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