Lunares rojos en la piel
Tabla de contenidos
- 1.¿Por qué aparecen los lunares rojos?
- 2.¿En qué zonas del cuerpo aparecen?
- 3.¿Cómo se ven normalmente?
- 4.¿Cómo quitar los lunares rojos de la piel?
- 5.¿Qué debo hacer después de quitarme los lunares rojos?
- 6.¿Cómo puedo evitar la aparición de lunares rojos en la piel?
- 7.Diferencia entre angiomas y otras lesiones cutáneas
- 8.Preguntas frecuentes
- ¿Los lunares rojos son hereditarios?
- ¿Pueden aparecer lunares rojos en niños?
- ¿Es necesario tratarlos?
- ¿Pueden sangrar?
- 9.Referencias
La piel representa uno de los órganos más importantes del cuerpo humano, siendo la primera barrera de defensa ante agentes patógenos y factores externos, como pueden ser sustancias químicas y factores ambientales. Sin embargo, puede llegar a sufrir lesiones provocadas por ciertas patologías.
Es debido a esto que fácilmente pueden aparecer manchas y nevus (lunares), ya que se trata de un órgano de gran sensibilidad. Sin embargo, la presencia de lunares rojos puede crear alerta en quien lo padece ¿En tu piel han aparecido algunos lunares de este tipo y no sabes qué son o cómo quitarlos? A continuación, te brindamos toda la información necesaria sobre esta lesión cutánea.
¿Por qué aparecen los lunares rojos?
Los denominados lunares rojos (Angiomas) son muy comunes y pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo. Estos se manifiestan cuando existen lesiones vasculares cutáneas de origen benigno.

Este tipo de lunares van saliendo progresivamente y adquieren ese aspecto rojo característico gracias a la presencia de vasos sanguíneos que se encuentran en la capa de la dermis.
Además del término lunar rojo también es posible reconocerlos bajo otras denominaciones como:
- Angioma de cereza.
- Lunar de sangre.
- Punto rubí.
- Punto rojo.
- Hemangioma capilar.
- Nevus Rufus.
Este tipo de lesiones están muy relacionadas con el envejecimiento de la piel. Suelen aparecer después de la tercera década de vida. Aún se desconoce la causa real de porqué suelen aparecer, pero existen hipótesis de que puede ser dado por un factor genético que predispone a su desarrollo, sabiendo que los problemas o alteraciones en los vasos sanguíneos es muy común que se trasmita por la herencia genética.
De igual manera, los rayos solares favorecen al envejecimiento de la piel, siendo este también un factor importante en la manifestación de este tipo de lesiones vasculares.
A pesar de tratarse de una lesión vascular cutánea de origen benigno, debemos estar alerta ante cualquier alteración que se pueda observar como puede ser un aumento de tamaño desproporcionado en un corto tiempo, sangrado constante del angioma, cambio de su forma y cambios en su coloración. De ser este el caso, debes consultar con tu médico de cabecera para que te indique los estudios necesarios y se descarte la malignidad de esa lesión cutánea.
¿En qué zonas del cuerpo aparecen?
Los angiomas de cereza pueden aparecer en prácticamente cualquier parte del cuerpo, pero las zonas más frecuentes son:
- Tronco: es la localización más habitual, incluyendo el pecho, el abdomen y la espalda.
- Extremidades superiores: brazos y antebrazos.
- Cuello y cara: aunque son menos frecuentes en estas zonas, pueden ser más molestos desde el punto de vista estético.
- Cuero cabelludo: pueden pasar desapercibidos por el cabello.
Es menos habitual que aparezcan en las palmas de las manos, las plantas de los pies o las membranas mucosas. Si se observan lesiones rojizas en estas zonas, es recomendable consultar con un dermatólogo para descartar otro tipo de lesiones.
¿Cómo se ven normalmente?
El angioma o mal llamado lunar rojo, como el nombre lo refiere, suele ser de un color rojo brillante, de forma ovalada y normalmente de diámetro pequeño, semejante a una cabeza de alfiler. La cantidad que puede aparecer es variable y no tiene un significado clínico representativo. A pesar de ser benignos, en la mayoría de los casos, cuando aparecen en la cara, tienden a extirparlos por motivos estéticos.

¿Cómo quitar los lunares rojos de la piel?
Debemos tener en cuenta que no es necesario quitar los lunares rojos debido a que son lesiones benignas. Normalmente el personal especialista en dermatología los trata por motivos estéticos o porque puedan generar una incomodidad en el paciente, como lo puede ser una ubicación en el cuerpo en zonas donde pueda generar roce, dolor o provocar un sangrado. A pesar de esto, los métodos para poder eliminar los lunares rojos son:
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- Electrocauterización: este método se encarga de la cauterización del angioma mediante corriente eléctrica. Este tipo de procedimiento es muy eficiente ante aquellos lunares rojos de menor calibre, dejando pequeñas marcas en el lugar de la electrocauterización. Por lo general, suele dejar marcas más pronunciadas en personas negras.
- Crioterapia: este tratamiento para eliminar los lunares es uno de los más conocidos y a su vez uno de los más usados, debido a que es un procedimiento rápido y relativamente fácil de hacer. La mayoría de las veces solo es necesario una sesión de tratamiento con crioterapia para q sea efectiva. El mismo consiste en llevar al angioma a bajas temperaturas para congelarlo y así poder removerlo.
- Láser: es uno de los métodos más usados por los dermatólogos, considerado como el de primera elección en caso de que se quiera eliminar un angioma. Es fácil y rápido de realizar, tampoco es doloroso y se puede ejecutar de manera ambulatoria. En este procedimiento se puede usar:
- Electrocauterización: este método se encarga de la cauterización del angioma mediante corriente eléctrica. Este tipo de procedimiento es muy eficiente ante aquellos lunares rojos de menor calibre, dejando pequeñas marcas en el lugar de la electrocauterización. Por lo general, suele dejar marcas más pronunciadas en personas negras.
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- Láser vascular.
- Luz pulsada intensa.
- Láser de CO2.
- Láser vascular.
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Cirugía: se ha descrito el uso de la cirugía, pero en muy pocos casos debido a que es un procedimiento muy invasivo y tiende a dejar cicatrices. Es gracias a esta razón que suele recomendarse el uso de los procedimientos antes señalados, obteniendo los mejores resultados.
En el momento en el que el angioma es removido o eliminado te preguntaras ¿me volverá a salir en el mismo lugar? No, un detalle bastante peculiar con estos lunares es que no vuelven a aparecer en el mismo lugar, pero al deberse a un factor genético, condiciona a la persona. En este sentido, la vuelve propensa a que aparezcan más angiomas en otras zonas del cuerpo donde se presente algún tipo lesión vascular cutánea.

¿Qué debo hacer después de quitarme los lunares rojos?
El cuidado posterior a la eliminación de los lunares rojos es muy sencillo independientemente del procedimiento que se haya realizado, siendo una recuperación muy rápida. Normalmente se recomienda:
- Evitar los rayos de sol en el área afectada. En caso de no ser posible, se recomienda el uso de cremas de protección solar.
- Higiene constante de la lesión para evitar proliferación de algún patógeno.
- Utilizar antibióticos en crema como profilaxis los primeros días junto a pomadas regeneradoras.
¿Cómo puedo evitar la aparición de lunares rojos en la piel?
Al tratarse de una condición de predisposición genética y que en su mayoría es el resultado del envejecimiento de la piel, hay que hacer énfasis en el hecho de que no es posible evitar su aparición.
Si bien no es posible prevenirlos, lo más recomendable es proteger la piel de la exposición solar excesiva utilizando protector solar a diario y acudir a un dermatólogo para una revisión periódica de la piel.
Diferencia entre angiomas y otras lesiones cutáneas
Es importante no confundir los angiomas con otras lesiones cutáneas que también pueden presentar un aspecto rojizo:
- Petequias: son pequeños puntos rojos causados por la rotura de capilares bajo la piel. A diferencia de los angiomas, las petequias son planas y no desaparecen al presionarlas. Pueden indicar problemas de coagulación o infecciones.
- Angiomas en araña (arañas vasculares): presentan un punto central rojo con ramificaciones finas que se extienden desde el centro, semejando una araña. Se asocian a trastornos hepáticos o cambios hormonales.
- Melanoma amelanótico: aunque es muy poco frecuente, algunos melanomas pueden presentar un aspecto rojizo. Por eso es fundamental que cualquier lesión cutánea que cambie de tamaño, forma o color sea evaluada por un dermatólogo.
- Granuloma piógeno: es un crecimiento vascular benigno que se desarrolla rápidamente, puede sangrar con facilidad y suele aparecer tras un traumatismo menor.
Preguntas frecuentes
¿Los lunares rojos son hereditarios?
Existe una predisposición genética a desarrollar angiomas. Si tus padres o familiares cercanos tienen lunares rojos, es más probable que tú también los desarrolles.
¿Pueden aparecer lunares rojos en niños?
Los angiomas de cereza son poco frecuentes en niños y adolescentes, ya que están asociados al envejecimiento cutáneo. Sin embargo, existe otro tipo de angioma, el hemangioma infantil, que aparece en recién nacidos y lactantes y suele desaparecer por sí solo con el tiempo.
¿Es necesario tratarlos?
No es necesario tratar los angiomas de cereza, ya que son lesiones benignas. El tratamiento solo se considera por motivos estéticos o cuando el angioma se encuentra en una zona donde puede sufrir roces o traumatismos frecuentes.
¿Pueden sangrar?
Sí, los angiomas pueden sangrar si se lesionan o se rascan. En caso de sangrado, se debe aplicar presión directa sobre la zona con una gasa limpia hasta que cese. Si el sangrado es frecuente o no se detiene, es recomendable consultar con un dermatólogo.
Referencias
- Fundación Piel Sana de la AEDV. Angioma. https://fundacionpielsana.es/wikiderma/angioma
- Kim, J. H., et al. (2004). Cherry angiomas on the scalp. Dermatologic Surgery, 30(8), 1143-1145.
- MedlinePlus. Angioma en cereza. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001441.htm
- Sociedad Española de Dermatología y Venereología (AEDV). Lesiones vasculares cutáneas. https://aedv.es
- Requena, L., y Sangueza, O. P. (1997). Cutaneous vascular proliferations. Journal of the American Academy of Dermatology, 37(6), 887-919.

Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.