Consejos para cuidar la piel en verano y disfrutar del sol

· Actualizado: Belleza
Consejos para cuidar la piel en verano y disfrutar del sol
Tabla de contenidos

Es importante cuidar la piel durante todo el año, pero hay que prestarle especial atención durante los meses de verano. El sol y las altas temperaturas pueden dañar la epidermis si no se toman las medidas oportunas.

Para proteger y cuidar la piel en verano, es necesario aplicarse protector solar con SPF adecuado en todo el cuerpo, hidratarse bien y vigilar la alimentación. Tan importante es el cuidado facial como el cuidado corporal. Es cuestión de belleza y salud en general.

El sol y la piel

Los seres humanos rigen su vida en torno al sol. Las personas centran su actividad durante el día y duermen de noche, cuando el sol ilumina la otra parte del planeta. Además, la falta de exposición solar está asociada a trastornos afectivos como el trastorno afectivo estacional (TAE).

La gran estrella es toda una fuente de energía, salud y vida, pero también tiene su lado perjudicial. Los rayos ultravioleta, tanto UVA como UVB, son dañinos para las personas cuando alcanzan las células de la piel, ya que pueden alterar su crecimiento y apariencia normal. Queman la piel, la envejecen y aumentan el riesgo de enfermedades cutáneas. Son factores de alto riesgo que conviene conocer y prevenir.

Aunque el organismo humano dispone de mecanismos de defensa que permiten la constante regeneración de la piel, la protección y el cuidado son indispensables para evitar daños permanentes.

Con los años, la epidermis pierde capacidad de regeneración, de manera que crece el riesgo. Se acelera el envejecimiento, aparecen manchas y el ADN celular es más vulnerable a sufrir alteraciones, lo que puede derivar en un cáncer de piel o en lesiones considerables.

Consejos para preparar la piel para el verano

A continuación explicamos todos los aspectos a tener en cuenta para preparar la piel para el verano. Son pautas muy sencillas pero que resultan de gran ayuda para conseguir una piel cuidada, bronceada y con un aspecto radiante.

Exfoliación

Después de decir adiós a los días grises del invierno, uno de los primeros pasos para preparar la piel de cara al verano es la exfoliación. Se trata de un ritual muy sencillo que permite eliminar las células muertas acumuladas en la piel. De esta manera, la piel puede respirar mejor, luciendo un aspecto más luminoso y radiante.

Si no se eliminan las impurezas y células muertas, los poros se obstruyen y hay una mayor probabilidad de que aparezcan puntos negros y manchas en la piel.

Para que el resultado sea aún mejor, se puede realizar la exfoliación con un guante de sisal, que activa la circulación sanguínea y favorece la renovación celular. Así, la piel está mejor oxigenada.

A continuación explicamos cómo exfoliar la piel paso a paso:

  1. En primer lugar, la piel debe estar completamente limpia, tanto de suciedad como de maquillaje.
  2. A continuación, con la piel ligeramente húmeda, aplica el exfoliante en rostro y cuerpo. Extiende el producto haciendo movimientos circulares, ejerciendo una ligera presión con las yemas de los dedos.
  3. Deja que actúe durante unos minutos y aclara con abundante agua tibia.
  4. Para acabar con el ritual, aplica tu crema hidratante habitual.

Lo ideal es exfoliar la piel una o dos veces por semana; una mayor frecuencia puede dañarla, por lo que no es recomendable.

Piel hidratada

Hidratación de la piel en verano

Una vez la piel está completamente limpia de impurezas y células muertas gracias a la exfoliación, es el momento de hidratarla en profundidad. El verano es una época especialmente crítica para la salud de la piel; factores como los rayos UVB y UVA del sol, el cloro de la piscina o la sal del mar tienden a resecarla.

Para que la hidratación de la piel realmente sea efectiva, es importante escoger un producto específico para cada zona del cuerpo: rostro, cuerpo, manos y pies. Lo más importante es hidratar la dermis en profundidad, de modo que tenga un aspecto luminoso y una textura suave.

Protección solar

Por supuesto, la protección solar es indispensable durante la época estival, incluso en los días nublados, ya que los rayos solares siguen estando presentes. Los días nublados pueden resultar incluso más peligrosos porque se tiende a descuidar la protección al no percibir el calor directo del sol.

Es importante escoger un protector facial y corporal específico para cada tipo de piel. Aunque muchas personas se olvidan de los labios, estos son especialmente sensibles a los rayos UVB y UVA del sol, por lo que también es aconsejable aplicar un fotoprotector labial. El protector solar se debe aplicar unos 15-30 minutos antes de la exposición y, si esta es prolongada, reaplicar cada dos horas aproximadamente.

Un buen consejo es evitar las horas centrales del día, es decir, entre las 12:00 y las 16:00, ya que los rayos solares son mucho más intensos y, por tanto, el riesgo de quemadura es mayor.

Alimentación

Tan importante es cuidar la piel por fuera como por dentro en verano. Seguir una dieta adecuada es fundamental para lucir una piel radiante.

Alimentos como los tomates o las zanahorias, ricos en betacarotenos, estimulan de forma notable la síntesis de melanina, lo que contribuye a conseguir un bronceado más luminoso y duradero. Dos nutrientes esenciales para la piel durante la época estival son la vitamina A y la vitamina E; por ello, es aconsejable el consumo de alimentos como el salmón, los aceites vegetales y los cereales integrales.

En la época estival lo mejor es llevar una alimentación fresca y saludable. El consumo de verduras y hortalizas dos veces al día es clave; preparaciones como gazpachos o ensaladas son fantásticas para el verano. También la fruta: lo recomendable es tomar dos o tres piezas al día, preferiblemente de temporada.

Para evitar cualquier tipo de intoxicación alimentaria, es esencial extremar los hábitos de higiene al manipular los alimentos y lavarse las manos con frecuencia. Esto es importante durante todo el año, pero aún más en verano debido a las altas temperaturas.

Y, por último, en lo relativo a la hidratación, es clave mantenerse bien hidratado durante la época estival. Lo ideal es consumir entre 2 y 2,5 litros de agua diarios, que se pueden complementar con frutas y verduras con un alto contenido en agua, como la sandía o el melón.

Relajación

Relajación, ideal en verano

El estrés perjudica tanto a la salud como al aspecto de la piel por varios motivos. Por un lado, libera neuropéptidos en determinadas terminaciones nerviosas de la piel, generando así una sensación de picazón sin razón aparente. Por otro lado, estimula las glándulas suprarrenales y la producción de cortisol, lo que aumenta las probabilidades de que aparezca acné y dermatitis. Además, el estrés crónico puede acelerar el envejecimiento prematuro de la piel, causando arrugas y pérdida tanto de firmeza como de elasticidad.

El protector solar durante todo el año

Crema o protector solar

La piel ha de cuidarse todo el año, pero de forma especial durante la primavera y el verano. La ropa, las gafas de sol y el protector solar juegan un papel fundamental en el cuidado corporal. Entre las diez de la mañana y las cuatro de la tarde, el sol es más agresivo, por lo que es aconsejable limitar la exposición durante ese período.

La protección frente a la luz solar es importante a todas las edades. La piel de los niños es muy sensible y la de los adultos envejece con más rapidez si no se toman medidas preventivas.

Los niveles de protección solar

En las cremas protectoras se indica su factor de protección solar (FPS). Los valores más habituales son 15, 30 y 50. El FPS indica cuántas veces más tarda la piel en enrojecerse con el producto aplicado respecto a sin protección. Es decir, si se utiliza un FPS 15, la piel tardará aproximadamente quince veces más en quemarse que sin ninguna protección.

Existen protectores solares específicos para el cuidado facial. La piel de la cara es muy sensible y propensa a las manchas, por lo que es aconsejable protegerla con un producto adecuado. Es cuestión de salud y de imagen.

La eficacia de las cremas o aerosoles protectores depende de diversos factores. Los ingredientes activos que contienen estas fórmulas se degradan con el paso del tiempo. Antes de utilizarlos, hay que asegurarse de que no estén caducados y reaplicar varias veces al día, especialmente si se está en el mar o la piscina, ya que el agua puede reducir su eficacia.

Bloqueador solar según el tipo de piel

El color de la piel o fototipo está determinado por factores genéticos y la cantidad de melanina. El tono de la epidermis se crea por la combinación de diferentes pigmentos. La melanina es la que define principalmente el color de la piel.

Para conocer el fototipo de cada persona, hay que tener en cuenta la aparición de pecas durante el verano, el tono de la piel en invierno, el color que se adquiere al broncearse y la aparición de ampollas tras la exposición solar. A partir de estas características, se clasifican las pieles en seis fototipos según la escala de Fitzpatrick, y cada uno de ellos requiere un nivel diferente de protección solar.

El fototipo I se reconoce por una piel muy blanca y sensible. Normalmente, se identifica en personas con ojos claros y muchas pecas. Su epidermis se quema con mucha facilidad, se enrojece a los pocos minutos de exposición solar, envejece de forma prematura y tiene mayor riesgo de desarrollar lesiones cutáneas. Necesitan un protector solar de FPS 50+ y limitar la exposición al sol.

El fototipo II es similar al I, aunque la piel es un poco menos sensible; precisa igualmente un FPS de 50. En la escala, el fototipo III se presenta en personas de piel clara que, cuando se broncean, no se queman con tanta facilidad, aunque corren el riesgo de que aparezcan manchas. En este caso, es recomendable un protector de FPS 30 a 50.

El fototipo IV es el mediterráneo. Lo presentan las personas de piel un poco más oscura, ojos marrones y cabello negro o castaño. Normalmente, las pieles del fototipo IV se broncean con facilidad y precisan un FPS de 15 a 30. El fototipo V lo tienen las personas de piel oscura y cabello muy oscuro. El envejecimiento de su piel es más tardío y es muy raro que se queme, aunque se recomienda igualmente un FPS de 15 a 30. Y, por último, el fototipo VI corresponde a las pieles muy oscuras, que también deben protegerse con al menos FPS 15.

Es importante que los protectores solares ofrezcan protección de amplio espectro frente a las radiaciones UVA y UVB, y que contengan ingredientes hidratantes para evitar la sequedad cutánea.

La hidratación en verano

Hidratación, esencial para cuidar la piel

Los dos grandes aliados para proteger la piel durante los meses de verano son el protector solar y la hidratación. Es importante utilizar cremas faciales hidratantes, beber agua en cantidad suficiente y mantener una alimentación equilibrada.

Los alimentos hidratantes

En verano, es mejor optar por una dieta rica en alimentos hidratantes que favorezcan la función muscular y la fluidez de la sangre, eviten la retención de líquidos y garanticen el buen funcionamiento de los órganos internos.

Además de beber agua, conviene incluir alimentos ricos en antioxidantes en la dieta. La manzana contiene aproximadamente un 86 % de agua, además de antioxidantes y fibra, que contribuye a mejorar los procesos digestivos. Otro alimento imprescindible es el pepino, que, con un 96 % de agua, es rico en potasio, vitamina C y fibra. La sandía es beneficiosa para la salud cardiovascular, contiene altos niveles de vitamina C y es muy hidratante. Los cítricos, el tomate, las verduras de hoja verde, el kiwi, la papaya y el pescado también deben incluirse en una alimentación saludable que contribuya a cuidar la epidermis y mantener un buen equilibrio interno.

Las cremas faciales

Tanto por el día como por la noche es importante utilizar una buena crema hidratante. Lo aconsejable es usar una crema de noche y otra de día, puesto que sus formulaciones son diferentes y están pensadas para cada momento de su aplicación.

Cuidado con los medicamentos y algunos tratamientos

Algunos fármacos, como las píldoras anticonceptivas o ciertos antibióticos, son fotosensibilizantes y, con la exposición solar, existe el riesgo de que puedan aparecer manchas. Por ello, el protector solar es indispensable para las personas que tomen estos medicamentos. En caso de duda, conviene consultar con el médico o farmacéutico.

Otro factor de riesgo es el tratamiento con láser. Si se opta por la depilación láser, lo mejor es finalizar las sesiones durante la primavera. En verano, es contraproducente, ya que pueden aparecer manchas en las zonas tratadas.

Las gafas de sol en verano

Los ojos son sensibles a la luz del sol. Hay que utilizar gafas de sol homologadas con filtros adecuados para proteger la vista y evitar las arrugas del contorno de los ojos. Si las lentes cubren parte del rostro, ayudan además a proteger la piel de las manchas que causan las radiaciones solares.

Cuidar la piel al hacer deporte

Cuando se practica deporte, tanto en invierno como en verano, es imprescindible hidratarse bien. Si se practica al aire libre, no puede faltar tampoco el protector solar del factor correspondiente. Existen algunas marcas que disponen de protectores diseñados para la práctica deportiva, que son resistentes al sudor y al roce y no irritan los ojos.

También es recomendable utilizar ropa de tejido transpirable que no se ajuste demasiado al cuerpo, limpiar el cutis antes de practicar ejercicio y desmaquillarse. Los geles para la ducha más aconsejables son los de pH neutro o formulaciones suaves.

Otras cuestiones a tener en cuenta

Durante el verano, son comunes los baños en la piscina o en la playa. El cloro de la piscina afecta directamente a la epidermis, por lo que hay que extremar las precauciones y ducharse e hidratarse bien en cuanto acabe el baño.

Por otra parte, el agua del mar puede ser beneficiosa para la piel. De hecho, la talasoterapia aprovecha las propiedades del agua marina para el tratamiento de determinadas afecciones dermatológicas.

La piel es la parte del cuerpo más expuesta a los factores externos. El cuidado de la epidermis es imprescindible durante todo el año, pero hay que extremar las precauciones durante los meses de primavera y verano, cuando se viste con menos ropa y el sol es más intenso. Con una buena alimentación y estos consejos, es posible mantener la belleza natural y el cuidado de la piel en verano.

Referencias

  1. Organización Mundial de la Salud (OMS). Radiación ultravioleta. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/ultraviolet-radiation
  2. Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). Decálogo de fotoprotección. Disponible en: https://aedv.es/comunicacion/campanas/euromelanoma/decalogo-de-fotoproteccion/
  3. Fitzpatrick, T. B. (1988). The validity and practicality of sun-reactive skin types I through VI. Archives of Dermatology, 124(6), 869-871.
  4. Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Protección solar. Disponible en: https://www.contraelcancer.es/
  5. Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). Recomendaciones de hidratación. Disponible en: https://www.aesan.gob.es/
Sergio Pérez

Escrito por

Sergio Pérez

Redactor

Redactor especializado en salud y bienestar en eSalud.

Artículos relacionados