Mononucleosis infecciosa (enfermedad del beso)
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué es la mononucleosis infecciosa?
- 2.Causas y mecanismo de transmisión
- Vías de contagio
- Patogenia
- 3.Síntomas de la mononucleosis infecciosa
- Período de incubación
- Síntomas según la edad
- Síntomas principales
- Otros síntomas
- 4.Diagnóstico de la mononucleosis infecciosa
- Hemograma
- Pruebas serológicas
- Diagnóstico diferencial
- 5.Tratamiento de la mononucleosis infecciosa
- Medidas generales
- Tratamiento farmacológico
- Antibióticos
- Restricción de actividad física
- 6.Complicaciones
- Complicaciones frecuentes
- Complicaciones infrecuentes pero graves
- Relación con otras enfermedades
- 7.Prevención
- 8.Pronóstico y recuperación
- 9.Cuándo consultar al médico
- 10.Preguntas frecuentes
- ¿Se puede padecer mononucleosis más de una vez?
- ¿Cuánto tiempo es contagiosa una persona con mononucleosis?
- ¿La mononucleosis es peligrosa durante el embarazo?
- ¿Cuándo se puede volver a hacer deporte?
- 11.Referencias
La enfermedad del beso, también conocida como mononucleosis infecciosa, es una patología vírica infecciosa producida por un virus llamado Epstein-Barr (VEB). Este es un tipo de virus herpes (herpesvirus humano 4, HHV-4) y, además, uno de los más comunes entre los humanos. Hoy en día, se encuentra presente en todo el mundo y se estima que cerca del 95 % de las personas adultas ha estado en contacto con este virus en algún momento de su vida.
Un cuadro clínico similar al de la mononucleosis también puede ser causado por el citomegalovirus (CMV), y con menor frecuencia por el Toxoplasma gondii, el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) en su primoinfección, o el herpesvirus humano 6 (HHV-6).
El virus se transmite esencialmente a través de la saliva, por lo que el contacto boca a boca es la principal vía de contagio. El VEB permanece latente en la orofaringe de la persona infectada durante la fase aguda de la enfermedad y durante meses o incluso años después de la recuperación. Durante ese tiempo, existe riesgo de contagio para las personas que no sean inmunes.
Esta enfermedad afecta especialmente a adolescentes y adultos jóvenes. En los niños pequeños, la infección suele ser asintomática o muy leve. Una vez se ha padecido, lo habitual es desarrollar inmunidad de por vida, aunque el virus permanece latente en el organismo y puede reactivarse en situaciones de inmunosupresión.
¿Qué es la mononucleosis infecciosa?
La mononucleosis infecciosa o fiebre ganglionar es un síndrome clínico que afecta predominantemente al tejido linfático y que suele tener una evolución favorable. La infección producida por el virus Epstein-Barr progresa de diferente forma según la edad y el estado inmunitario de la persona infectada. Si se desarrolla en la primera infancia, habitualmente no se aprecian síntomas significativos. En determinadas ocasiones, los indicios de esta enfermedad son similares a los de una infección de vías respiratorias superiores, con tos, dolor de garganta y malestar general.
El cuadro clínico típico suele durar de dos a cuatro semanas en su fase aguda, aunque la fatiga puede prolongarse durante semanas o meses. En la gran mayoría de los casos, se resuelve sin complicaciones.
Causas y mecanismo de transmisión
La fiebre ganglionar es originada, en la mayoría de los casos (aproximadamente el 90 %), por el virus Epstein-Barr, perteneciente a la familia de los herpesvirus.
Vías de contagio
Esta patología se transmite primordialmente por el contacto directo con saliva infectada. Por esta razón, también es conocida como la enfermedad del beso. Las principales vías de transmisión incluyen:
- Contacto oral directo: besos, compartir cubiertos, vasos o cepillos de dientes.
- Gotículas respiratorias: aunque menos frecuente, la tos y los estornudos pueden transmitir el virus.
- Transmisión sexual: se ha documentado la presencia del VEB en secreciones genitales.
- Transfusiones sanguíneas: vía poco frecuente pero posible.
- Trasplante de órganos: en receptores seronegativos que reciben órganos de donantes seropositivos.
Patogenia
En primer lugar, los virus infectan las células epiteliales de la orofaringe y las glándulas salivales. Desde allí, el VEB se extiende y ataca a las células del sistema linfático, llamadas linfocitos B. Los linfocitos B son elementos del sistema inmunitario de nuestro cuerpo y tienen como función producir anticuerpos que combaten contra los patógenos que se introducen en el cuerpo.
El virus transforma las propiedades de los linfocitos B, induciendo su proliferación e inmortalización. Estos linfocitos B infectados se diseminan por los vasos sanguíneos y linfáticos a través de todo el organismo, llegando a los ganglios linfáticos, el bazo, el hígado y otros órganos. Como respuesta, el sistema inmunitario genera una potente respuesta de linfocitos T citotóxicos, que son los responsables de controlar la infección. Son precisamente estos linfocitos T activados los que dan lugar a los «linfocitos atípicos» característicos que se observan en el hemograma de los pacientes con mononucleosis.
Tras la infección primaria, el VEB permanece latente de por vida en los linfocitos B de memoria, pudiendo reactivarse periódicamente, especialmente en personas con el sistema inmunitario debilitado.
Síntomas de la mononucleosis infecciosa
Los principales síntomas de la mononucleosis infecciosa son la fiebre, que puede llegar a ser persistente durante varias semanas; faringitis intensa; e inflamación de los ganglios linfáticos (linfadenopatía). Sin embargo, pueden llegar a originarse otros síntomas, como malestar general, cefalea, dolor abdominal, náuseas, ictericia y fatiga extrema.
Período de incubación
La fase de incubación suele durar entre cuatro y seis semanas en adolescentes y adultos, aunque puede llegar a rebasar los cincuenta días. En niños pequeños, el período de incubación suele ser más corto, de aproximadamente 10 a 15 días.
Síntomas según la edad
- Niños menores de 5 años: la infección suele ser asintomática o presentarse como un cuadro catarral leve.
- Niños mayores y adolescentes: es el grupo donde se manifiesta el cuadro clínico clásico, con la tríada de fiebre, faringitis y adenopatías.
- Adultos jóvenes: además de los síntomas clásicos, pueden presentar más frecuentemente hepatitis y fatiga prolongada.
- Adultos mayores de 40 años: el cuadro puede ser atípico, con mayor afectación hepática y menos faringitis y adenopatías.
Síntomas principales
- Fiebre: se puede padecer fiebre entre 10 y 14 días, habitualmente entre 38 y 40 °C, con predominio vespertino.
- Inflamación de los ganglios linfáticos: al mismo tiempo que la fiebre surge, se inflaman los ganglios linfáticos en diferentes partes del cuerpo. Generalmente, los ganglios cervicales posteriores son los más afectados, aunque también pueden inflamarse los del tórax o de la zona abdominal. Las adenopatías suelen ser bilaterales, simétricas y moderadamente dolorosas.
- Esplenomegalia (aumento del bazo): entre la segunda y tercera semana de la enfermedad, se puede originar este síntoma, presente en aproximadamente el 50 % de los pacientes. El agrandamiento del bazo va desapareciendo de forma progresiva en 2 a 3 semanas.
- Faringitis: cerca del 85 % de las personas con mononucleosis la padece. Puede presentarse con exudado blanquecino-grisáceo en las amígdalas, similar al de una amigdalitis bacteriana.
- Fatiga extrema: uno de los síntomas más característicos y persistentes, que puede prolongarse durante semanas o meses tras la fase aguda.
Otros síntomas
- Hepatomegalia: agrandamiento del hígado, presente en alrededor del 10-15 % de los pacientes. Puede acompañarse de elevación de las transaminasas hepáticas.
- Ictericia: coloración amarillenta de la piel y las mucosas por afectación hepática, menos frecuente.
- Exantema cutáneo: pueden aparecer erupciones maculopapulares. Es especialmente notable el exantema que aparece cuando se administra amoxicilina o ampicilina al paciente con mononucleosis (hasta en el 80-100 % de los casos), por lo que estos antibióticos deben evitarse.
- Edema palpebral: hinchazón de los párpados, presente en algunos pacientes durante la primera semana.
- Petequias en el paladar: pequeñas manchas rojizas en el paladar blando que pueden orientar el diagnóstico.
Diagnóstico de la mononucleosis infecciosa
El diagnóstico se basa en la combinación de la sospecha clínica (tríada clásica de fiebre, faringitis y adenopatías) y las pruebas de laboratorio.
Hemograma
El análisis de sangre muestra habitualmente:
- Linfocitosis: aumento del número de linfocitos, que representan más del 50 % de los leucocitos totales.
- Linfocitos atípicos: presencia de linfocitos T activados de aspecto atípico, que constituyen más del 10 % de los leucocitos. Son la hallazgo más característico.
- Trombocitopenia leve: disminución moderada de las plaquetas en algunos pacientes.
- Elevación de transaminasas: las enzimas hepáticas (AST y ALT) pueden estar elevadas en hasta el 80 % de los pacientes.
Pruebas serológicas
- Test de Paul-Bunnell o monotest: prueba rápida que detecta anticuerpos heterófilos. Es positiva en el 85-90 % de los adolescentes y adultos con mononucleosis, pero puede ser negativa en niños pequeños y en las fases iniciales de la enfermedad.
- Anticuerpos específicos frente al VEB:
- IgM anti-VCA (antígeno de la cápside viral): indica infección aguda o reciente.
- IgG anti-VCA: aparece durante la infección aguda y persiste de por vida.
- Anti-EBNA (antígeno nuclear): aparece semanas después del inicio de los síntomas y persiste de por vida. Su presencia descarta una infección aguda.
- Anti-EA (antígeno temprano): puede indicar infección activa o reactivación.
Diagnóstico diferencial
Es importante diferenciar la mononucleosis de otras enfermedades que pueden presentar síntomas similares:
- Faringoamigdalitis estreptocócica
- Primoinfección por VIH
- Infección por citomegalovirus
- Toxoplasmosis
- Linfoma
- Leucemia aguda
- Hepatitis vírica
Tratamiento de la mononucleosis infecciosa
No existe un tratamiento antiviral específico eficaz frente al VEB. El abordaje es fundamentalmente sintomático y de soporte:
Medidas generales
- Reposo relativo: especialmente importante durante las primeras semanas. No es necesario el reposo absoluto en cama, pero se debe limitar la actividad física.
- Hidratación adecuada: ingestión abundante de líquidos (agua, zumos, caldos).
- Alimentación blanda: si la faringitis dificulta la deglución.
Tratamiento farmacológico
- Analgésicos y antipiréticos: paracetamol o ibuprofeno para el tratamiento de la fiebre y el dolor. Se debe evitar el ácido acetilsalicílico (aspirina) en menores de 18 años por el riesgo de síndrome de Reye.
- Antisépticos y antiinflamatorios locales: gargarismos y pastillas para la garganta pueden aliviar el dolor faríngeo.
- Corticoides: solo se utilizan en casos seleccionados con complicaciones graves, como obstrucción de la vía aérea por hipertrofia amigdalar severa, anemia hemolítica autoinmune o trombocitopenia grave. No están indicados de forma rutinaria.
Antibióticos
Los antibióticos no están indicados para tratar la mononucleosis, ya que es una infección vírica. Solo se deben utilizar si se documenta una sobreinfección bacteriana (por ejemplo, por estreptococo del grupo A). En este caso, se debe evitar la amoxicilina y la ampicilina, ya que producen un exantema maculopapular característico en pacientes con mononucleosis.
Restricción de actividad física
Se recomienda evitar deportes de contacto y actividad física intensa durante al menos 3 a 4 semanas desde el inicio de los síntomas, o hasta que se confirme que el bazo ha recuperado su tamaño normal. Esta recomendación es fundamental para prevenir la rotura esplénica, una complicación potencialmente mortal.
Complicaciones
Aunque la mononucleosis suele tener un curso benigno, pueden aparecer complicaciones en un pequeño porcentaje de casos:
Complicaciones frecuentes
- Fatiga prolongada: puede persistir durante semanas o meses tras la resolución de la fase aguda.
- Sobreinfección faríngea: amigdalitis bacteriana secundaria.
- Hepatitis: elevación significativa de las transaminasas, generalmente autolimitada.
Complicaciones infrecuentes pero graves
- Rotura esplénica: complicación rara pero potencialmente fatal. Se presenta como dolor abdominal súbito e intenso, generalmente entre la segunda y tercera semana de la enfermedad. Requiere atención médica urgente.
- Obstrucción de la vía aérea: por agrandamiento excesivo de las amígdalas.
- Complicaciones neurológicas: meningitis, encefalitis, síndrome de Guillain-Barré, parálisis facial, mielitis transversa (todas muy infrecuentes).
- Complicaciones hematológicas: anemia hemolítica autoinmune, trombocitopenia severa, síndrome hemofagocítico.
- Miocarditis y pericarditis: afectación cardíaca, muy rara.
Relación con otras enfermedades
El VEB se ha asociado con el desarrollo de ciertos tipos de cáncer a largo plazo, especialmente:
- Linfoma de Burkitt: especialmente en zonas endémicas de África.
- Carcinoma nasofaríngeo: más frecuente en el sudeste asiático.
- Linfoma de Hodgkin: se detecta VEB en aproximadamente el 40 % de los casos.
- Trastornos linfoproliferativos postrasplante: en pacientes inmunodeprimidos.
Es importante señalar que, aunque existe esta asociación, la inmensa mayoría de las personas infectadas por el VEB nunca desarrollarán estas neoplasias.
Prevención
No existe una vacuna disponible frente al VEB, aunque hay varias en fase de investigación. Las medidas de prevención se centran en reducir la exposición al virus:
- Evitar el contacto con la saliva de personas que padezcan la enfermedad: no compartir vasos, cubiertos, botellas ni cepillos de dientes.
- Lavado de manos frecuente: especialmente tras el contacto con personas enfermas.
- Las personas con déficit inmunitario deberán prestar especial atención a estas medidas preventivas.
Pese a que se haya superado la enfermedad, una persona puede seguir eliminando el virus por la saliva de forma intermitente durante meses o incluso años después de haberla padecido. De hecho, la mayoría de los contagios se producen por personas asintomáticas que eliminan el virus de forma intermitente.
Pronóstico y recuperación
El pronóstico de la mononucleosis infecciosa es, en general, excelente. La gran mayoría de los pacientes se recuperan completamente sin secuelas. Algunos aspectos relevantes del proceso de recuperación:
- La fiebre suele resolverse en 10-14 días.
- Las adenopatías pueden persistir durante varias semanas.
- La esplenomegalia se resuelve habitualmente en 4-6 semanas.
- La fatiga es el síntoma que más tarda en desaparecer, pudiendo prolongarse durante 2-6 meses en algunos pacientes.
La reincorporación a las actividades cotidianas debe ser progresiva, respetando los tiempos de recuperación y las indicaciones médicas sobre la restricción de actividad física.
Cuándo consultar al médico
Se debe acudir al médico de forma urgente si durante el curso de una mononucleosis se presentan:
- Dolor abdominal intenso y súbito (posible rotura esplénica).
- Dificultad respiratoria o imposibilidad para tragar.
- Fiebre muy alta que no responde a los antipiréticos habituales.
- Sangrado inusual (hematomas espontáneos, sangrado de encías).
- Debilidad muscular progresiva u otros síntomas neurológicos.
- Ictericia marcada (coloración amarillenta intensa de piel y ojos).
Preguntas frecuentes
¿Se puede padecer mononucleosis más de una vez?
Generalmente no. Tras la primoinfección, el organismo desarrolla inmunidad de por vida frente al VEB. Sin embargo, el virus permanece latente y puede reactivarse en situaciones de inmunosupresión, aunque habitualmente sin producir un cuadro clínico similar al de la primoinfección.
¿Cuánto tiempo es contagiosa una persona con mononucleosis?
La persona es más contagiosa durante la fase aguda de la enfermedad y las semanas posteriores. No obstante, la eliminación intermitente del virus por la saliva puede prolongarse durante meses o años.
¿La mononucleosis es peligrosa durante el embarazo?
La primoinfección por VEB durante el embarazo es infrecuente, ya que la mayoría de las mujeres en edad fértil ya son seropositivas. En los casos documentados, no se ha establecido una asociación clara con malformaciones congénitas, aunque puede aumentar el riesgo de parto prematuro.
¿Cuándo se puede volver a hacer deporte?
Se recomienda esperar al menos 3-4 semanas desde el inicio de los síntomas antes de retomar la actividad física intensa o los deportes de contacto. Lo ideal es confirmar mediante ecografía que el bazo ha recuperado su tamaño normal antes de reanudar estos deportes.
Referencias
- Luzuriaga, K., & Sullivan, J. L. (2010). Infectious mononucleosis. New England Journal of Medicine, 362(21), 1993-2000. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/20505178/
- Dunmire, S. K., Verghese, P. S., & Balfour, H. H. (2018). Primary Epstein-Barr virus infection. Journal of Clinical Virology, 102, 84-92. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29525635/
- MedlinePlus. Mononucleosis. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. https://medlineplus.gov/spanish/infectiousmononucleosis.html
- Mayo Clinic. Mononucleosis. https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/mononucleosis/symptoms-causes/syc-20350328
- Asociación Española de Pediatría (AEP). Protocolos de infectología: mononucleosis infecciosa. https://www.aeped.es

Escrito por
Gabriel GinerEditor
Fundador y editor de eSalud. Apasionado de la salud digital y la divulgación sanitaria, dirige el proyecto editorial desde sus inicios con el compromiso de acercar la información de salud a todos los lectores.