Metatarsalgia

La metatarsalgia es el dolor localizado en la planta del pie a nivel de los metatarsianos, concretamente en la zona correspondiente a la cabeza del hueso metatarsiano. Las metatarsalgias son la causa más común de dolor en la planta del pie. Suponen entre el 75%-80% de los motivos de consulta por dolor en el pie.

Son más frecuentes en la mujer que en el hombre en una proporción 4/1. Se manifiestan sobre todo en la edad adulta, siendo raro encontrarlas en niños o adolescentes.

El dolor localizado en la zona de apoyo metatarsal ya es por sí solo una metatarsalgia, pero en la mayoría de las ocasiones en las que esto ocurre suele asociarse a otra patología del pie, bien biomecánica, bien dermatológica, que en la mayoría de los casos es la causa de la misma.

Existen muchos tipos de metatarsalgias y normalmente se clasifican atendiendo a la causa que las produce. De esta forma nos podemos encontrar con una metatarsalgia mecánica, una metatarsalgia por compresión nerviosa, metatarsalgias inflamatorias, metatarsalgias por hiperpresión, metatarsalgias por enfermedades generalizadas o metatarsalgias traumáticas. La influencia del calzado en la aparición de las metatarsalgias explica el mayor porcentaje de las mismas en el sexo femenino.

¿Por qué se produce?

Las causas que producen dolor en la parte anterior del pie son múltiples. La mayor parte de las metatarsalgias están relacionadas con una alteración biomecánica del pie en conjunto que concentra una exagerada presión en una determinada superficie de la parte anterior del pie en su apoyo plantar. Este es el caso de las metatarsalgias mecánicas o metatarsalgias por hiperpresión.

Zonas dolorosas de la metatarsalgia

El hecho de que ciertas estructuras de la parte anterior del pie, normalmente un hueso metatarsiano y su estructura capsular y músculo-ligamentosa, soporten una mayor presión durante el ciclo de la marcha, produce una inflamación a ese nivel que afecta en principio a las partes blandas compuestas por la cápsula articular y los ligamentos y tendones que se encuentran en las proximidades. Este hecho se conoce con el nombre de capsulitis, bursitis o tendinitis, refiriéndose cada uno de ellos a la inflamación de la cápsula articular, la bolsa serosa o el tendón respectivamente.

La presión repetida sobre estas estructuras provoca un trauma progresivo capaz de iniciar un proceso inflamatorio que se va a acompañar de dolor y por lo tanto de la aparición de una metatarsalgia.

Dentro de las metatarsalgias mecánicas podemos encontrarnos las relacionadas con las siguientes deformidades:

  • Hallux Valgus.
  • Taylor Bunion o Juanete de Sastre.
  • Pie equino.
  • Pie cavo.
  • Pie plano.
  • Síndrome de insuficiencia del primer radio.
  • Síndrome de insuficiencia de los radios medios.
  • Sobrecarga metatarsal del primer radio.
  • Sobrecarga metatarsal de los radios medios.
  • Otros procesos no relacionados con las alteraciones funcionales y biomecánicas del pie también pueden producir dolor en la parte anterior del pie. Se trata de enfermedades localizadas a este nivel como es el caso de:
  • Osteonecrosis de los metatarsianos.
  • Osteomielitis agudas o crónicas.
  • Artritis Reumatoide.
  • La gota.
  • Artrosis
  • Neuroma de Morton.
  • Síndromes dolorosos compresivos del pie.

Todas estas enfermedades van a provocar dolor en el antepié, pero el mecanismo que desarrolla este síntoma es totalmente distinto de una enfermedad a otra. Existe otro tipo de metatarsalgias asociadas a problemas dermatológicos como es el caso de la presencia de callosidades o durezas localizadas en la planta del pie. El hecho de que se desarrolle una callosidad en la planta del pie en la zona de apoyo metatarsal, va a provocar una inflamación de la zona y a desarrollar el correspondiente dolor por el mecanismo de incrustación de un cuerpo extraño, que en este caso es el callo o la dureza en la planta del pie.

La presencia de verrugas o papilomas en la zona plantar del pie también puede provocar dolor a este nivel, sobre todo cuando se localizan bajo la cabeza del hueso metatarsiano, al coincidir con la zona de apoyo durante el ciclo de la marcha y que se acentúa en la fase de despegue del pie del suelo.

Cualquier otra lesión dermatológica que se localice en esta zona puede provocar dolor, por ser ésta una zona de mucha fricción durante la deambulación.
Los síndromes neurológicos compresivos ya sean causados por un neuroma o por una neuritis también van a provocar una metatarsalgia. En este caso la causa del dolor puede o no estar relacionada con un correcto funcionamiento del pie. De cualquier forma, la compresión a nivel del nervio va a provocar un dolor urente asociado a una sensación de conducción eléctrica.

Síntomas de la metatarsalgia

El síntoma por excelencia en el caso de las metatarsalgias es el dolor en la parte anterior del pie, en la zona de apoyo metatarsal. En ocasiones el dolor puede irradiarse hacia la zona dorsal de la articulación metatarsofalángica o bien prolongarse desde la raíz del dedo hasta afectar a toda la estructura digital.

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El dolor de la metatarsalgias tiene diferentes cualidades e intensidades que obedecen cada una de ellas a la causa que lo provoca. Un dolor mecánico normalmente es más intenso a medida que pasa el día y se incrementa con el ejercicio y la bipedestación. Un dolor artrósico se manifiesta de forma matutina y se alivia ligeramente con el ejercicio y el calentamiento de la articulación. El dolor neurológico está asociado a sensaciones de quemazón y de conducción de corriente eléctrica y normalmente se alivia con el reposo y al descalzarse.

Por lo tanto, el dolor metatarsal se presenta de diferente forma dependiendo de la causa que lo provoque.

A parte del dolor, la existencia de una inflamación en el antepié lleva asociado unos síntomas como:

  • Hinchazón de las partes blandas de la zona afectada.
  • Aumento de la temperatura de la zona inflamada.
  • Enrojecimiento de la piel.

Si la metatarsalgia se asocia a un problema dermatológico el dolor de la parte anterior del pie será otro síntoma sumado a los propios de padecer una callosidad, una dureza, una verruga o un papiloma. Generalmente todas las metatarsalgias se agravan con el uso del calzado con tacón alto y de punta estrecha, lo que explica su mayor incidencia en el sexo femenino.

¿Cómo se diagnotica?

El diagnóstico de la metatarsalgia estará orientado a desvelar las causas que han producido la aparición del dolor a este nivel. En este sentido se hace necesario una exploración física del paciente en la que se analice la estructura del pie, la huella del paciente, las alienaciones de los miembros inferiores y la marcha de la persona.

El estudio radiológico es imprescindible para investigar las estructuras óseas del pie a este nivel. Generalmente un aumento de presión mantenida durante un determinado período por un hueso metatarsiano, suele ocasionar un engrosamiento de las corticales del mismo, que se hacen patentes en la imagen radiográfica por un aumento de la densidad ósea a este nivel.

El uso de sistemas informáticos que son capaces de registrar las presiones soportadas por el pie durante la marcha, ayudan de manera espectacular al diagnóstico de las metatarsalgias mecánicas o por hiperpresión. Estos aparatos son capaces de medir la presión soportada por una determinada zona del pie y de esta forma ayudarnos a un correcto diagnóstico.

Tratamiento de la metatarsalgia

El tratamiento de las metatarsalgias depende de la causa que las produce.

Independientemente de la causa que haya provocado el dolor metatarsal, el tratamiento del dolor se puede solucionar con el uso de fármacos antinflamatorios o analgésicos. También se utilizan las infiltraciones de corticoides y anestésicos locales en el tratamiento de determinadas metatarsalgias.

En el caso de las metatarsalgias mecánicas la solución suele ir encaminada al uso de unas plantillas ortopédicas que solucionen el desequilibrio de presión que se produce durante la marcha. Las plantillas ortopédicas suelen diseñarse para descargar la zona metatarsal afectada y repartir la presión con otras zonas de la planta del pie más descargadas, lo que aumenta la superficie de apoyo y disminuye la presión.

Plantillas metatarsales
Plantillas metatarsales

La cirugía podológica también puede solucionar los problemas de hiperpresión o de alteraciones biomecánicas. Este tratamiento suele aplicarse en caso de fracaso del tratamiento conservador y es la última alternativa terapéutica para solucionar el problema del dolor metatarsal. La cirugía se realiza con anestesia local y no requiere hospitalización, lo que permite al paciente irse a casa después de la intervención. Normalmente, el proceso de recuperación suele durar un mes aproximadamente, dependiendo de la técnica utilizada y de la causa que provoque la metatarsalgia.

Evitando las metatarsalgias

Para prevenir la aparición de las metatarsalgias puede ser útil el seguimiento de algunos de los consejos que a continuación se detallan:

  • No usar zapatos de tacón alto que trasladen mayor apoyo a la parte anterior del pie.
  • Acudir a un Podólogo para tratar cualquier deformidad digital que pudiera repercutir en reparto de cargas en la planta del pie.
  • Eliminar las callosidades y durezas de la planta del pie con periodicidad acudiendo a un Podólogo para su deslaminación.
  • Tratar cualquier verruga o papiloma que aparezca en el pie para evitar la aparición de dolor.
  • No usar calzado estrecho que comprima el pie y pueda provocar un atrapamiento nervioso desarrollando una neuritis o un neuroma.
  • Vigilar el desgaste de la suela del zapato en la zona de apoyo metatarsal. Si el desgaste es excesivo o acelerado es prueba de que existe un sobreapoyo a este nivel.

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